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Historia 25652 — capítulo 17

-No puedo creer que los mortifagos nos encontraran…- dijo Ron mientras Hermione conjuraba una enorme burbuja traslúcida alrededor de los cuatro.

-Al parecer nuestros disfraces no son tan buenos como pensábamos- contesto Ginny con un dejo de tristeza en su voz.

Con un suave "pop" los cuatro aparecieron en la orilla mas lejana del lago; justo en el borde del campo antidesaparicion que protegía el colegio. Todo era parte del plan de escape que habían maquinada la noche anterior. Este les servia tanto para entrar como para escabullirse del lugar sin que nadie lo notase.

Dado a que siempre había un miembro de la orden vigilando la entrada principal del castillo y el vestíbulo frente a la escalera principal, colarse entre las raíces del sauce boxeador seria imposible, pues cualquier movimiento extraño en los terrenos podía ser detectado de inmediato. Mas la entrada del castillo que daba al lago, la cual casi no era usada, estaba sin vigilar. Eso hacia que ese fuera el mejor lugar para salir o en este caso entrar sin mayores sobresaltos o encuentros no deseados.

-No es que nuestros disfraces no sean buenos; en realidad creo que fue tan solo una coincidencia que nosotros estuviésemos hoy en el callejón durante el ataque.-replico Harry, a la vez que los cuatro se encaminaban dentro del agua.

-Tienes razón; nosotros no fuimos la causa del ataque. Sin embargo fue bueno que estuviésemos allí. Sino quien sabe lo que le habría pasado a los gemelos, hasta que la orden o los aurores se hubiesen abierto camino hasta ellos y ni que decir de los que estaban en el banco…- le contesto Ron, ligeramente preocupado.

En lo que conversaban, habían avanzado a suficiente profundidad como para moverse debajo del agua sin perturbar la superficie. Con mucho cuidado, empujaron la punta de sus varitas contra la pared de la burbuja, como a unos treinta centímetros el uno del otro, hasta que solo las puntas sobresalieron de la misma, apuntando en la misma dirección.

-Bien, todos juntos a la de tres: uno, dos, tres… - les indico Hermione.

-"AQUAMENDI"- dijeron al unísono.

El chorro resultante era lo suficientemente poderoso y estable como para moverlos con la potencia de un motor fuera de borda, en línea recta directo al castillo.

-Tenemos que entrenar más- dijo Ron, para la sorpresa de todos. -somos una fuerza muy poderosa. Sin embargo me parece, a mí al menos, que mis hechizos solían ser más poderosos. Quizás sea el hecho de que peleábamos conectando nuestras mentes y actuando como si fuéramos uno. No lo se pero, diantre, vieron como ese cretino de Nott se estrello contra los barriles en frente de la tienda de pociones…

Harry no termino de oír el relato de Ron. El hechizo que le había golpeado en el hombro finalmente estaba haciendo efecto. Se reclinó contra la burbuja, aparentemente perdido es sus pensamientos. Trataba de no desvanecerse por el intenso dolor que recorría su brazo y la fiebre que se apoderaba de su mente.

Para cuando llegaron al colegio, Harry con las justas era capaz de mantener el hechizo. Después de frenar, Ron chequeaba el mapa merodeador para asegurarse que no había nadie cerca de la puerta, ni en el camino a la torre. El castillo estaba desierto, es más, solo la Profesora McGonnagal se encontraba en el castillo y el resto de los profesores deambulaban por los terrenos. Las chicas entre tanto se ocuparon de quitarles los disfraces, mientras Harry mantenía la burbuja sumergida.

Finalmente la burbuja emergió, llevándolos directamente a la entrada del colegio. Sin perder tiempo los cuatro corrieron escaleras arriba, pasando el lugar donde conocieron a McGonnagal. Con suerte nadie notaria jamás que habian escapado a Gringotts, firmado los papeles que le aseguraban fondos ilimitados para solventar una guerrilla por largo tiempo y desligarse de la orden; y para rematar la velada habian sido los héroes de del ataque al banco y salvado a los gemelos, antes de que la ayuda llegara, habian neutralizado a muchos mortitarados y salido sin responder una sola pregunta.

Sin perder tiempo los cuatro corrieron todo el camino al pasillo que los llevaría directo a la torre. Pero ni bien terminaron de subir las primeras gradas, Harry colapso.

Cayó desmallado en el piso y la túnica que traía puesta comenzó a chamuscarse alrededor de su hombro derecho. En su rostro pálido aparecieron unas profundas ojeras, sus ojos estaban hundidos y sus labios azules. Su piel estaba fría excepto en la herida, donde la temperatura parecía ir en aumento.

Ginny fue la primera en notar que su marido no los seguía. Miro sobre su hombro para ver exactamente que lo retenía cuando lo vio tendido en el suelo. Contuvo el grito que amenazaba con escapar de su garganta mientras corría a lado. Con la voz quebrada llamo su nombre mientras lo sacudía y en su mente gritaba su nombre tratando de despertarlo a través del lazo que los unía.

Hermione siguió a la pelirroja de regreso. Mas al ver a su amigo desmallado, comenzó a tratarlo con cada hechizo que sabia mas nada parecía dar resultado. Ron por su parte vigilaba que nadie viniera. Finalmente fue a el a quien se le ocurrió la solución. Creyó oír unos pasos, por lo que sin pensarlo dos veces llamo a Dobby, Kreacher y a Winky. Ellos podrían sacarlos de allí, desaparecerlos hasta otra parte del castillo y llevarlos a donde no estuviesen tan al descubierto.

Un fuerte crack resonó en el pasillo, Kreacher y Dobby aparecieron junto al cuerpo desmallado de Harry. De inmediato ambos elfos pusieron manos a la obra. Kreacher levito el cuerpo de su amo mientras su compañero lo ponía bajo un hechizo de estasis, para luego depositarlo en una camilla. -¿A donde, joven Weasley?- pregunto Dobby a cualquiera de los pelirrojos.

-A la sala de requerimientos…- respondió Ginny tomando la mano sana de su esposo.

Con un fuerte crack, los seis aparecieron en el pasillo del séptimo piso. De inmediato Hermione empezó a pasearse frente al cuadro de los trolls en tutu. En su mente pedía por un cuarto con todo lo necesario para tratar a Harry, pociones, libros e inclusive una cama confortable para Harry.

La tercera vez que paso delante del cuadro, apareció una puerta, con tallados muy elaborados y una serie de runas talladas en el marco. Estas decían "Bienvenido buscador de conocimiento, pide y recibirás. Todo lo que tengamos te lo daremos para que salves al salvador…." Hasta allí tradujo Hermione antes de guiarlos a través de la puerta.

Dentro, la habitación era espaciosa, con las paredes llenas de libros hasta el techo. En el fondo varios calderos y un armario lleno de ingredientes para pociones. También habían en la mesa con una gran cantidad de utencillos, herramientas y básicamente cualquier cosa que pudieran necesitar. En el medio había una cama de al menos dos plazas donde los elfos colocaron a Harry. Alrededor había varios sillones, sillas y mesas con pergaminos, tinta y varias plumas para que se pudieran sentar a buscar una cura.

Los tres estaban anonadados por la cantidad de libros que había aquí. Sin embargo también se les hacia un mundo. Cómo saber en que libro buscar la maldición que habia alcanzado a Harry.

Ginny fue la primera en hablar -¿Dobby cuanto tiempo tenemos para buscar una cura?- Ella había sido la única que presto atención al hechizo que Dobby le poso a su esposo.

El elfo se acerco a los otros tres y después de un breve intercambio de palabras con Kreacher y Winky, le contesto. -aproximadamente una semana. Antes de que el efecto del hechizo de estasis termine.

-Entonces debemos apurarnos…- Hermione se dirigió a donde estaban los libros, mas al ver la enormidad de información entre la que tendría que encontrar la respuesta, se sintió abrumada ante la titánica tarea. Sin embargo si querian mantener todo este asunto en secreto, no podían pedir ayuda a nadie

Ginny por su parte, deposito un beso en la frente de su esposo. Le dijo mentalmente "te amo" y se acostó junto a el unos minutos, esperando oír su mente contestarle, pero un hermético silencio fue todo lo que oyó.

Por su parte, Ron empezó a examinar el hombro donde impacto la maldición. La herida era un pequeño agujero ennegrecido como un centímetro de diámetro y los bordes estaban quemados. A partir de la herida se extendían hacia el pecho y el brazo pequeños hilos negros, tortuosos y muy delgados que se hundían y desaparecían dentro de su piel.

Hermione ya estaba sentada en un cómodo sillón frente a una mesa consultando tres libros. Ginny les dio las gracias a los elfos antes de mandarlos de vuelta a sus labores para que nadie sospechara, para finalmente comenzar con la tarea que tenían por delante. Y Ron se acerco a la pared llena de libros tratando de descifrar en cual buscar. Uno de los libros salto, llamando su atención. El libro se llamaba compendio de maldiciones para torturar y matar. Agradeciendo la ayuda de la habitación mentalmente Ron tomo el libro y se sentó en una de las sillas frente a la mesa con los calderos. Pasaron alrededor de tres horas antes de que Ron finalmente encontrar exactamente cual era la maldición que le echaron a su amigo.

Del libro:

"Fuego del infierno o Látigo del demonio: esta maldición se usa normalmente para torturar a la victima o para someterla a una muerte lenta horrorosa y muy dolorosa. Al impactar contra el pecho de la victima este se expandirá a los cuatro miembros y comenzara a incinerarlos de adentro hacia fuera, quemando los huesos primero y de allí los músculos hasta que finalmente quema la piel sobrante dejando los muñones cauterizados y sin necesidad de atención medica. De impactar en alguno de los miembros se extenderá y realizara la misma función pero solo en el miembro afectado. De no ser detenida de inmediato el efecto es irreversible. Se ha documentado que en casos en que ha sido detenida por algún tipo de escudo su efecto puede tardar horas y hasta días. A continuación listamos el tratamiento…"

Ron grito de alegría al encontrar la solución y de inmediato ambas chicas fueron donde estaba para ver que había encontrado.

-Esta es la maldición que le echaron a Harry…- les explico el pelirrojo

-¿Cómo lo sabes?- pregunto ansiosa su novia, mientras su hermana asentía.

-fácil, revise la herida y como luce. En base a eso me propuse a buscar…- antes de que pudiese terminar Hermione le sello los labios con un apasionado beso. Mentalmente le dijo "No sabes como me excita ver que usas tu preciosa cabecita. A penas Harry este bien voy a cabalgarte hasta que desfallezcas". Luego se separo de el, para que pudiese explicar lo que encontró.

-Según lo que dice el libro, debemos congelar la zona afectada con una poción y luego descongelarla. Felizmente tiene las instrucciones para prepara ambas. Tanto el antídoto como la congelante deben estar listos, pues no tenemos mucho tiempo. Si nos pasamos con la congelante perderá el brazo lo mismo que si no la aplicamos por el tiempo suficiente…- explico Ron.

-bien, pongamos manos a la a obra- dijo Ginny. De inmediato miro sobre el hombro de su hermano para ver la lista de ingredientes.

-aun no termino Gin. Harry tiene que estar despierto y en el medio de un círculo de sal y polvo de estrella. Y el mismo debe aplicarse el antídoto. Sin embargo a penas lo despertemos el dolor puede llegar a ser tan intenso que podría desmayarse. Pase lo que pase debemos mantenerlo alerta el tiempo necesario para que pueda curarse. Si llega a eso los tres tendremos que mantenerlo despierto a punta de varita- su voz resonaba con convicción a pesar de no ser mas que un fuerte murmullo.

-Debemos hacer lo que debamos para conservarlo con vida. Tal vez sea inhumano lo que le haremos soportar pero nos perdonara cuando hayamos salvado la vida. Por ahora lo único que podemos hacer es preparar lo que necesitamos mientras uno de nosotros busca por otra alternativa- Ginny por fin entendía lo que sentía Harry cada día, llevando el peso del mundo mágico sobre sus hombros. Ella ahora la que sostenía la vida del salvador entre sus dedos. No tenia mucha opción, su vida carecía de esperanza sin el.

Como Ginny era la mejor en pociones, ella estuvo a cargo de prepararlas con las asistencia de Hermione, mientras Ron investigaba más sobre el hechizo y los distintos elementos de la cura. Felizmente la habitación proveía con cualquier cosa necesitaran y les proveia con la mejor biblioteca que pudieran pedir.

Ron Descubrió que el circulo de sal, protegía a los sanadores, ya que el hechizo se comportaba como un parasito saltando de una persona a otra cuando se lo neutralizaba con la poción. La mezcla de sal y polvo de estrella actuaban como un escudo contra el hechizo, repeliéndolo y aprisionándolo.

La poción congelante era el único método que encontraron contra esta maldición. Todas las formas de congelamiento alterno, tales como hechizos o incluso nitrógeno liquido, solo aceleraban el proceso haciéndolo aun mas doloroso. Solo este específico brebaje era capaz de arrancar el calor del cuerpo y por lo tanto la maldición incinerante.

El antidoto trabajaba impidiendo que la poción congelante siguiera enfriando y matando todo a su paso. También servia de escudo contra la misma maldición impidiendo que reentrara en su huésped.

Hermione descubrió que si se combinaba la poción con en encantamiento Druida y con varias runas pintadas sobre su cuerpo, cerca de la herida, protegería su cuerpo de cualquier efecto secundario que la maldición pudiese tener.

Diez horas más tarde, después de mucho revolver, moler y picar, ambas pociones estaban listas. Dado el hecho de que era una poción que nunca habían visto decidieron que lo mejor era experimentar su efectividad primero. Hermione transformo una taza en un ratón en medio de una pecera. Le vierto un par de gotas de la poción congelante y en el instante el roedor se transforma en un cubo de hielo. Después de un par de minutos le echaron un par de gotas del antídoto y funciono. El roedor volvió a la vida como si nada hubiese pasado.

Satisfechos con la prueba, era tiempo de preparar a Harry. El único problema, de fallar la cura, radicaba en que tenía que pasar un día hasta que pudieran volverlo a poner bajo el hechizo estasis. Todo tenía que ser perfecto o perdería el brazo. Para esa contingencia tenían el hechizo retardador. Fue Ginny, quien lo encontró mientras esperaba que la poción reposara.

Ginny se encargo de preparar el cuerpo de Harry. Pinto las runas, con su propia sangre. Sobre su hombro, su pecho y hasta la mano donde, el hechizo se expandiría si fallaban. Kreacher ayudo a Ginny con las runas, sosteniendo el brazo de su amo mientras dibujaba los símbolos y la redoma con la sangre y pintura que cubría su piel.

Hermione, por su parte, estaba en una esquina, sentada sobre un sillón meciéndose silenciosamente. Sus labios se movían recitando una y otra vez las mismas palabras; memorizando el hechizo retardador en caso de que fallara esta cura.

Ron y los elfos prepararon el sitio del ritual. Molieron la sal y el polvo de estrella juntos, antes de verterlos en el suelo, formando un circulo en el otro extremo de la habitación. Winky asistió a Ron con la barrera. Ella tenía gran experiencia en ese tipo de cosas, gracias a Barty Crouch Jr. Fue agregando algunos zafiros y algunos símbolos extraños dibujados en la sal para fortalecer la barrera.

Una vez que estuvo todo listo. Los tres magos levitaron a su amigo al centro del círculo de sal. Los elfos retiraron el hechizo. Ginny tenía la poción en su mano derecha y acariciaba el rostro de su amado. Su mente trataba de conectarse con la de el, clamando su amor, regresándolo a la conciencia. A penas Harry estuvo conciente, ella le explico el procedimiento. Lo beso y a penas el le dio luz verde, vertió la poción en el orificio de entrada y salio del circulo.

Hermione, Ron y Ginny situaron formando un triangulo, cada uno sus varitas sobre una de las piedra azules en un vértice. Comenzaron a recitar el encantamiento "VERITAS VERTAE MAGI REJUVENAE SCUDE SPELETO DISIPAE EST CUTROEM VIDITE CORDONAI DIMERIANTE" y asi activar el campo de fuerza.

Harry grito. Su mano izquierda se aferro a su hombro derecho. Chispas de colores salían de su pelo, sus ojos, su nariz y la punta de sus dedos. Sus ojos se pusieron blancos antes de girar, perdiéndose la pupila tras sus parpados. Las runas se iluminaron y comenzaron a girar iluminándose desapareciendo bajo su piel. Poco a poco su piel fue perdiendo todo color y su mano izquierda callo inerte en su regazo. Un rayo de luz roja salio de su piel, disparado hacia Ron, mas la barrera hizo que rebotara, una y otra vez hasta disiparse en lo alto del campo de fuerza, acompañado de un agudo sonido, parecido al que hacen las uñas contra u pizarrón.

El color volvió a la piel de Harry y sus ojos volvieron a su lugar y a ser de ese hermoso verde esmeralda. Lentamente tomo con su mano izquierda el frasco con el antídoto y derramó un poco sobre la herida. Humo empezó a salir de toda su piel, mientras se ponía cual camarón, más rojo que un Weasley sonrojado. Finalmente la herida se cerro; dejando tras ella una cicatriz parecida a una cruz. El muchacho agitado, se desmayo.

Ni bien se disipo la maldición, los tres dejaron quitaron sus varitas. Pero el campo demoro en disipar. Un grito ahogado espado de la garganta de Ginny cuando su esposo de desmayo. Sus mejillas anegadas de lágrimas, su corazón encogido por la angustia de no saber si el amor de su vida sobreviviría a la cura.

Cuando pudieron por fin atravesar la barrera, a pesar de querer abalanzarse sobre su amigo y compañero, lo levitaron lentamente y lo llevaron a la cama, rogando al cielo que despertara, que viviera, que les sonriera una vez más.

Durante los siguientes tres días ninguno se aparto de su lado. Hartos de la espera se pusieron a investigar sus nuevos poderes. Entre un montón de libros que el cuarto de requerimientos les brindo, aprendieron que la telepatia solía ser una habilidad común entre los magos pero que se perdió porque la misma comunidad mágica empezó a darles caza a todo aquel que mostrara la más mínima habilidad telepática.

Con el tiempo había degenerado tanto que ahora era tan solo los magos más experimentados eran capaces de imitarla con el hechizo de LEGILEMENS.

Existen tres niveles básicos de telepatía: los básicos como ellos, que necesitaban de contacto para establecer conexión; solo si estaban con otro telépata podían tener una conversación, sin embargo con un normal podrían extraer información. El segundo nivel requería contacto visual y con suficiente práctica podía pasar desapercibido por la victima. El tercer y final nivel jamás alcanzado era, sin duda alguna el mas peligroso, tanto para el mago como para la victima. Si el mago no era capa de controlarlo normalmente perdía la cordura y el control de su magia y se autoinmolaba con ella en un intento por detener a las voces. Si ponía demasiada magia tratado de explorar la mente de la victima podía cocinarle el cerebro (si había suerte) muchas veces la cabeza explotaba llenando todo de sesos y sangre.

La habitación les brindo, también, muchos libros escritos por estudiantes que a lo largo de la historia de Hogwarts se habían entrenado en secreto y habían escondido su habilidad del mundo. El ministerio aun tenía un grupo de inefables a la caza de todo aquel que mostrara el más mínimo resquicio de habilidad telepática natural.