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Historia 25672 — capítulo 9

Lucy lloraba como una de tantas noches tirada en la cama de la antigua habitación de su madre la diferencia es que acababa de gritarle todo lo que pensaba a su tía. No sabía cuanto tiempo llevaba allí. No sabía cuanto tiempo le quedaría por estar allí. Su abuela gritaba desde la puerta que saliera, le suplicaba que saliera. La había oído llorar con fuerza pero parecía que poco a poco la mujer perdía las fuerzas. La había oído deslizarse por la pared hasta llegar al suelo y seguir aporreando la puerta desde ahí. Seguro que con un simple toque de varita podía haber abierto la puerta pero había preferido que ella saliera por su propio pie. Pobre abuela pensaba Lucy. Ella no tenía la culpa pues cada vez que Lucy nombraba a su abuelo o a sus padres ella se ponía a llorar y como ella misma estaba haciendo se pasaba horas encellada en su cuarto.

  • Lucy por favor… Lucy ábreme… Lucy Lilian Potter por favor…

Molly lloraba desesperada pero Lucy no quería… no quería ver a nadie, bueno, sí quería ver a sus padres pero solo para poder gritarles y decirles que los odiaba que no los quería ver nunca más…

Entonces Molly dejo de llamarla, minutos después se levantó del suelo y ya no la oyó más. Se preguntaba dónde estaría pero ella seguía llorando. Parecía que ya no le quedaban más lágrimas…

Miró por la ventana, todavía era de día… quería volver a montar en la escoba que le había dejado su tío Fred o George, no estaba segura. Sabía que tía Hermione la guardaba en un cuarto de escobas en el patio. Sigilosamente se levantó y abrió la puerta. No había nadie en el pasillo. Bajó las escaleras sin hacer ruido. Se oía a la abuela roncar plácidamente. Se secó las últimas lágrimas y se dirigió a la parte trasera de la casa. Pasó por la cocina pero ni tía Hermione ni tío Ron ni ningún Weasley estaba allí. Lucy estaba extrañada pero siguió andando pensando que era mucho mejor que nadie la viera. Salió al patio trasero, cogió la escoba y se dirigió hacia la colina donde sus tíos la habían llevado a volar.

Harry se despidió de su mujer de Ron y Hermione y con otro crak se desapareció. Cuando apareció lo hizo en la cocina de la madriguera. Oyó que Molly lloraba desde la escaleras. Subió lentamente y vio a la mujer tirada en el suelo suplicando:

  • Lucy por favor… Lucy ábreme… Lucy Lilian Potter por favor…

Harry chistó. Molly lo miró y lentamente se levantó y sin hacer ruido lo condujo hacia la cocina y cuando estuvieron allí su suegra lo abrazó y empezó a llorar de nuevo. Antes de que comenzara hablar Harry empezó a contarle todo lo que había pasado y porque estaba allí.

  • Así que Molly creo que será mejor que la avises para que baje…

  • Harry- le interrupió la mujer que había dejado de llorar- Lucy baja casi todas las noches a volar a la colina. Creo que debería taparte con esa maravillosa capa que tienes y esperar a que baje.

  • Pero…

Pero Molly ya se había ido. Harry se quedó parado un momento pero entonces una puerta se oyó abrirse. Harry se tapó rápidamente con la capa invisible. No podía creer que su niña volara ya… estaba tan orgulloso. Oyó a Molly fingir que roncaba pues sabía perfectamente que la señora Molly no roncaba. Tras un rato de silencio una niña de unos 11 años con el pelo negro azabache, con pecas y ojos verdes intensos atravesó la cocina. Harry se quedó pasmado. Su hija era igual que él pero en chica, excepto por las pecas de Ginny. La siguió. Vio que la niña cogía una escoba del escobero y subía la colina a toda velocidad. Su padre todavía sin saber cómo reaccionar salió corriendo tras ella sin quitarse la capa y llorando. Sabía que su hija estaba furiosa. Cuando había nacido le había dado un colgante igual que su cicatriz con el que podía saber el estado de ánimo de la chica porque él tenía uno igual del que no se separaba.

Lucy ya no caminaba sino que corría por la colina, tenía la extraña sensación de que algo la seguía pero por más que se daba la vuelta no veía nada. Su colgante le ardía y vibraba a la vez. La niña llevaba una pequeña snitch que le había regalado tío Charlie cuando vino a la madriguera. A Lucy le encantaba pasarse las noches en la colina dejando escaparla y atrapándola con increíbles piruetas que nunca imaginó. Tío Ron le había dicho que tan buena buscadora como su padre… al pensar esto la niña apretó la snitch lo más fuerte que le permitieron sus fuerzas y con rabia se subió a la escoba y le pegó una patada al suelo. Lucy volaba como el rayo. Volaba con temeridad como nunca antes lo había hecho. Sabía que era peligroso pero no le importaba nada en ese momento.

Harry la veía volar cómo nunca había visto a nadie. Se dejaba caer en picado y cuando él creia que estaba apunto de ir a recogerla del suelo la niña remontaba el vuelo de una forma impresionante. Cuidadosamente sin que la capa se le moviera se sentó en el suelo y se dispuso a ver lo más bonito que había visto en su vida. Llevaba más de media hora volando cuando Lucy soltó la snitch. Harry no tenía ni idea de donde la había sacado pero no podía apartar los ojos de su hija. La niña dejaba que la snitch se alejara lo suficiente como para ir persiguiendo la realizando unas maniobra que ni él mismo habría podido hacer. Entonces tuvo una idea. Si Lucy se parecía a él y estaba tan cabreada como sus tíos le habían dicho su plan funcionaría. Harry salió corriendo hacia el escobero.

Lucy estaba empezando a aburrirse. No quería coger la snitch porque no quería volver a su habitación pero estaba empezando a cansarse. Entonces una sombra negra salió de la nada y pasó por delante de ella persiguiendo a la snitch como si fuera un rayo. La sombra comenzó a perseguir a la snitch volando de una forma impresionante. Realizaba miles de piruetas que hacían que Lucy se quedara pasmada. Entonces la sombra habló:

  • ¿Es no piensas cogerla nunca? ¡Pensaba que volabas mejor!

No tenía ni idea de quien era ese hombre pero al escuchar esas palabras sintió un escalofrío tan grande que le impulso a seguir al hombre lo más rápido que le permitía la escoba.

Harry sentía que su corazón se le salía del pecho. Lucy y él volaron juntos como si de una competición se tratara y no podían parar. Oía a la chica reír cada vez que le esquivaba y quejarse cuando la adelantaba, pero sobre todo sentía que estaba feliz. Entonces la chica le adelantó de nuevo. Iban a ras de suelo. Lucy se estiró con todas sus fuerzas para coger la snitch que cuando lo hizo gritó de júbilo. Con tanta emoción perdió el control de su escoba y calló de culo al suelo. Harry no se asustó porque sabía que era una de esas caídas tontas que no duelen. Se bajó de su escoba y recogió la escoba de la chica que había quedado tendida en el suelo cerca de él y se acercó a ella.

Lucy maldecía por lo bajo su dolor de culo. Se había olvidado completamente de todo y había perdido el control. Entonces una mano de piel clara se mostró ante ella. Lucy la cogió creyendo que sería alguno de sus tío que le había gastado una broma cambiando la voz o algo así y vistiendose de ropas oscuras

  • Serán Fred o George- pensó

Pero cuando se levantó y miró al hombre su cara cambió.

Su padre le miraba llorando a través de sus redondas gafas.