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Historia 25682 — capítulo 11

Capítulo 11. El Gran Comedor

La Orden del Fénix se hallaba reunida en el número 12 Grimmauld Place, tratando de adivinar cuales serían los siguientes movimientos de lord Voldemort, ya que estaban terriblemente confundidos, ya que el aludido no había dado ningún golpe desde que el año anterior decidió “deshacerse” de Dumbledore.

-¿Y…? -comenzó Ojoloco Moody mientras con su ojo sano observaba a Dumbledore y con el mágico miraba detalladamente a los gemelos Weasley- ¿Albus, en serio estás dispuesto a arriesgar a estos muchachos de esa manera? Si la chica se llega a enterar…

-¡Y créanlo que lo hará! -interrumpió Remus Lupin.

-¡Exacto! Cuando esa chica se entere de lo que estamos planeando los señores Weasley correrán un grave peligro… -todos lo miraban sin comprender a donde quería llegar- Es decir, es la hija de Voldemort -la mayoría de los presentes se estremecieron, aún así, él prosiguió- no sabemos como actuará ella de ahora en adelante… no la conocemos en realidad… puede que su padre haya influenciado DEMASIADO en ella y…

-Alastor -interrumpió Dumbledore algo furioso de que Moody estuviera haciendo tales comentarios acerca de Hermione… después de todo… él sabía que nunca ella haría nada así- Conozco lo suficiente Hermione como para saber de lo que es capaz y de lo que no… Por lo tanto les aseguro -dijo dirigiéndose ahora a todos los presentes- que ella JAMÁS le haría daño a las personas que quiere… a sus amigos… y mucho menos, a un Weasley… en este caso… a DOS Weasley

-¿Creéis que aún siga en nuestro bando? -pregunto Charlie Weasley.

-Me arriesgaría a apostar que así es… -dijo Sirius, completamente seguro de su respuesta (N/A: Yo no estaría tan completamente segura ¡Ñaca-ñaca!) se giró hacia los gemelos y les preguntó- Entonces… ¿Qué dicen? -los chicos se miraron unos instantes antes de responder al unísono

-¡Aceptamos!

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Las 4 largas mesas pertenecientes a las casas estaban abarrotadas de alumnos que charlaban Al fondo del comedor, los profesores se hallaban sentados a lo largo de la quinta mesa, de acara a los alumnos.

Harry y Ron pasaron delante de los estudiantes de Slytherin, de Ravenclaw y de Hufflepuff, y se sentaron con los demás de la casa de Gryffindor, al otro lado del Gran Comedor, junto a Parvati Patil y a Lavender Brown, quienes los saludaron animadamente.

  • ¡Hola chicos! -saludaron ambas a coro

  • ¡Hola! -respondió Harry- oigan chicas… ¿por casualidad no habrán visto a Hermione?

  • No -dijo Parvati, quien se moría por Harry- Pensábamos que estaría con ustedes…

  • Necesitamos hablar con ella, así que por favor, si la ven se lo dicen ¿Sí?

  • Claro… Por cierto Harry -lo interrogó Lavender- ¿Tú y Hermione…?

  • Espero que se den prisa con la selección -la interrumpió Ron, él sospechaba lo que la chica había estado a punto de decir- Porque la verdad es que me muero de hambre… -Justo en aquél momento, una voz entrecortada y excitada se escuchó tras ellos…

  • ¡Eh Harry! -el aludido volvió a ver quien lo llamaba… Era Neville Longbottom

  • Hola Neville -respondió con poco entusiasmo.

  • Harry, ¿a que no sabes qué?

  • ¿Qué? -pregunto Harry fingiendo intriga. Tanto Ron como Parvati y Lavender escuchaban la conversación expectantes.

  • Este año, habrán cuatro estudiantes de intercambio. Dos de Durmstrang y dos de Beauxbatons…

  • ¡Genial! -dijo con sarcasmo ¿A él que le importaba todo aquello? Tan sólo quería encontrar a Hermione… a SU Hermione.

  • Si, ¡Genial! -dijo Neville sin notar el sarcasmo en la voz de su amigo- Y lo mejo de todo Harry, es que Hogwarts enviará cuatro estudiantes de intercambio. Escogieron dos de cada casa, un hombre y una mujer, pues aún no saben para cual irá cada uno. Y yo recibí una carta…

Harry no escuchó más lo que le contó Neville, tan sólo podía pensar en Hermione. Así es él sólo pensaba en ella, pero no como muchos pensarían ¿Es que acaso Hermione había recibido una carta donde le notificaban que iría a estudiar Beauxbatons y no le aviso?

  • ¿En serio? -preguntó Lavender- Yo recibí una igual.

Harry se alegró un poco, si Lavender había recibido la otra carta asignada para la casa de Gryffindor, aquello no dejaba lugar a que su querida Hermione hubiese recibido una…

  • Me pregunto quién irá de Slytherin… -dijo Parvati

  • Espero que Malfoy y Parkinson hayan recibido una carta de esas… -dijo Harry

  • Si -le apoyó Ron- Sería sensacional tener a uno de esos bien lejos… -Neville, Parvati y Lavender se rieron hasta más no poder, por lo que Ron aprovechó y le dijo a Harry en un simple susurro- así no nos molestarían tanto, Harry… ni a ti, ni a mí, ni a… Hermione

  • Yo no contaría con ello Ron -le dijo el oji-verde del mismo modo.

  • ¿Por qué?

  • Por el Callejón Diagon.

Ron entendió lo que Harry quería decir, sabía que él tenía razón, Hermione parecía llevarse MUY bien con Parkinson y los mojigotes de Slytherin, que fastidio. No había tenido tiempo de replicar cuando las puertas se abrieron de golpe y se hizo un aplastante silencio.

La profesora McGonagall entró seguida por los alumnos de primer año y otros cuatro estudiantes quienes, según sospechaban, serían los alumnos de intercambio. La vista de todos se fijo en los últimos cuatro. Las dos mujeres parecían gemelas, tenían los ojos verde esmeralda, el cabello castaño y la tez blanca.

Los hombres, eran muy distintos entre ellos. El primero de los chicos se parecía MUCHO a Harry, y pasaría por su doble, de no haber sido por dos cosa, uno que era más alto que él, y dos sus ojos… sus ojos eran azul cielo… HERMOSOS. El otro, por su parte, era al igual que su compañero, MUY apuesto, de tez blanca, con el cabello negro azulado y ondulado. Sus ojos eran gris pizarra, su rostro no daba señal de alguna imperfección y tenía una sonrisa que… ¡Por merlín! ¿Quién no se derretía ante aquella sonrisa? Era simplemente perfecta y enloquecería a cualquiera.

Cuando ambos pasaron junto a la mesa de Slytherin saludaron con la cabeza a Draco Malfoy, a Blaise Zabini y a Theodore Nott. Harry y Ron se miraron por un instante antes de volver a fijar su vista en los alumnos de primer año. Aquél chico, el que no se parecía al oji-verde, les daba muy mala espina… como si algo con él no estuviera bien, pero… ¿Qué…? ¿Por qué ellos presentían aquello…?

La selección dio inicio, poco a poco la profesora McGonagall fue llamando a los estudiantes y estos se encaminaron hasta el taburete para que el Sombrero Seleccionador le designase alguna casa. Cuando hubo terminado, Dumbledore se puso de pie frente a los cuatro estudiantes de intercambio y dijo:

  • ¡Bien! Les pido su atención por unos minutos antes de que inicie la cena…

Su vista se dirigió, sin disimulo alguno, hacia la mesa de gryffindor, como buscando a alguien con la mirada, luego hizo lo mismo con la de Slytherin, al no encontrar lo que buscaba intercambió una breve mirada de desconcierto con Snape antes de proseguir como si nada de aquello hubiese ocurrido

-Como bien se habrá dado cuenta, éste año, el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, la Academia Beauxbatons y el Instituto de Durmstrang, hemos acordado realizar un intercambio estudiantil, con el cual se pretende… más bien se busca, que fortalezcamos nuestros lazos de amistad y mutua confianza igualmente fuerte. Así que nuestros jóvenes visitantes -dijo señalando a los cuatro- permanecerán aquí durante este curso lectivo y cursaran su séptimo curso. Ahora que todo está aclarado, y sin más preámbulos, procederemos a llevar a cabo su selección.

Dicho esto volvió a su asiento y acercó la cabeza hasta el profesor Severus Snape y ambos se dirigieron algunas palabras en susurros y luego se conformaron con observar a la profesora McGonagall, quien se acercaba de nuevo con el Sombrero Seleccionador a los alumnos de intercambio, sacó un pergamino y leyó:

  • ¡Francesca Bailestrong! -una de las gemelas se acercó al taburete y le colocaron el Sombrero Seleccionador.

  • ¡¡Hufflepuff!! -gritó el sombrero tras escasos segundos.

Los integrantes de la mesa estallaron en aplausos, la chica se puso de pie, le sonrió a su hermana y se encaminó hacia dicha mesa, donde fue recibida muy gratamente. Cuando ella se hubo sentado y el Gran Comedor quedó nuevamente en silencio, la profesora McGonagall llamó:

  • ¡Justine Macnair!

A Harry le dio un vuelco al escuchar el apellido del chico, ojala no le tocara Gryffindor, si no ya se podía dar por muerto. El chico ”mellizo” de Harry se acercó y el sombrero apenas tocó su cabeza gritó:

  • ¡¡SLYTHERIN!!

Al termino de esa palabra se produjo un barullo más sonoro que el anterior procedente, de la mesa de Slytherin. Justine se sentó junto a Blaise le estrechó la mano furtivamente, gesto que repitió con Theo

  • Francini Bailestrong -leyó McGonagall y la joven se acercó al taburete y tras vario segundos el Sombrero gritó:

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡PUMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

De pronto las puertas del Gran comedor se abrieron bruscamente dejando en el olvido el al sombrero Seleccionador. Todo el mundo se giró para ver a dos hermosas chicas en la entrada.

Una de ellas era de tez blanca, con los ojos negro azabache, con el cabello rubio cenizo. Venía con la túnica de Slytherin. La otra chica, eran también de tez blanca, tenía los ojos castaños y el cabello lacio y de color castaño claro. Ella, al igual que la anterior llevaba una de las túnicas colegiales, la única diferencia es que la suya era de Gryffindor.

Cuando ambas entraron TODOS volvieron a verlas y se produjo un silencio sepulcral. Los hombre las miraban como idos, algo así como con Fleur Delacour en el cuarto año, estaban en “babolandia”. Las mujeres por su parte, no las miraban tan bien como deberían, una parte de ellas las observaban como se contemplaría a una mujer que es bonita… con normalidad; la otra parte en cambio las miraban como si desearan que nunca hubieran aparecido dada la reacción de los hombres…

  • Bueno… -dijo Dumbledore tras varios minutos y ver que las chicas no tenían ninguna clara intención de apartarse de la entrada- Señorita Parkinson, señorita Granger -los Slytherin fulminaron al director con la mirada al escuchar dicho apellido… era RYDDLE- si nos hicieran el favor de ir a sus respectivas mesas, podríamos continuar con la selección.

Pansy y Hermione se despidieron como lo hubiesen hecho las mejores amigas del mundo, con un beso en la mejilla. Pansy se fue a la mesa de Slytherin y se sentó, MUY feliz, junto al “mellizo” de Potter, el famoso Justine, claro que Hermione no sabía quien era. Cuando se hubo sentado Justine saludo a Pansy con un beso en la mejilla.

Hermione saludó a Draco, a Theo, a Blaise y al resto de los Slytherins al pasar frente a la mesa de ellos con dirección a la mesa de Gryffindor. Sentía la mirada de todos en ella pero iba tan absorta en sus pensamientos que no le importó, aún así ella sabía porque la miraban… es decir, ¿HERMIONE GRANGER Y PANSY PAKINSON SE DESPEDÍAN COMO SI FUESEN AMIGAS? ¿ACASO EL MUNDO SE HABÍ VUELTO LOCO O ALGO POR EL ESTILO? De todas formas la castaña tenía otras cosas en la cabeza… no sabía quien era aquel chico… y por la cara de Pansy… muy pronto lo averiguaría… (N/a: ñaca-ñaca)

Cuando Hermione llegó a la mesa de Gryffindor notó que Harry y Ron le hacían señas para que se sentara junto a ellos, pero pasaron olímpicamente ignoradas, pues la chica se sentó junto a Seamus Finning y Dean Thomas, que se encontraban alrededor de cinco campos de distancia de donde se encontraban ellos. Apenas se sentó notó que Dean y Seamus poseían la misma cara de “babosos” que el resto de colegio, lo que hizo que la chica reprimiera las ganas de soltar una carcajada allí mismo.

  • Ahora -dijo Dumbledore cuando Hermione se hubo sentado y la gran mayoría de los presentes lograron apartar la vista de la HERMOSA Hermione- continuemos con la selección de la señorita Francini Bailestrong

  • GRYFFINDOR!!!!!!!!!

Los miembros de dicha casa se pusieron de pie para recibirla mientras aplaudían. Francini se puso de pie y se encaminó hacia dicha mesa, cuestión del destino o no, específicamente hacia una chica que llegó ALGO tarde. Por el camino hasta llegar a ella, sintió como la gente le daba palmadas en la espalda… entre ellos un cierto pelirrojo. Al llegar junto a Hermione se sentó y le sonrió, y ella le respondió el gesto antes de dirigir su mirada hacia la mesa de Slytherin.

  • Antoine Dolohov.

El otro chico se acercó hasta McGonagall. Hermione que hasta escasos segundos antes estaba explicándole a Blaise, mediante disimuladas señas y ante las chispeantes miradas que Draco Malfoy le dirigía al par de chicos que se encontraban a su lado, sobre su repentina llegada a Hogwarts, volteó a ver si había escuchado bien, y efectivamente allí estaba él. Antoine le sonrió y ella le respondió muy amablemente el gesto antes de mirar como Pansy y Theo se burlaban de la expresión en el rostro de su amiga. Iba a obsequiarles una fría sonrisa cuando el Sombrero Seleccionador gritó…

  • RAVENCLAW!

Nuevamente se produjo un escándalo, sólo que esta vez procedente de la mesa de Ravenclaw. Cuando se hubiesen calmado un poco, Dumbledore se puso de pie y dijo en voz alta para atraer las miradas hacia él. Hermione calculaban que Pansy estaría haciendo esfuerzos sobre humanos para no desternillarse de la risa frente a ella. Ya se la pagaría más tarde… por ahora deseaba saber que hacía Antoine en Hogwarts. Y lo conseguiría a como diera lugar.

  • Ahora si… ¡Disfruten de la comida!

Como de costumbre, las fuentes que tenían delante se llenaron de comida. Ante ellos tenían la mayor variedad de platos que Seamus Finning hubiera visto nunca, incluidos algunos, que evidentemente eran extranjeros. Buscó con la vista alguno que conociera, momentáneamente su vista se posó en una cosa asquerosa, y volviéndose hacia la chica de intercambio, y una expresión inocente en el rostro le preguntó mientras señalaba una sopera llena de una especie de guiso de mariscos:

-¿Qué es eso? -la chica le hizo mala cara… como si pensara que aquel era un completo ignorante.

-Bullabesa -le contestó Hermione al ver la cara de su “vecina”- Es un plato francés… anda pruébala. Es muy rica

-¡Tranquila Herms! Te creo sin necesidad de probarla, gracias. Pero… ¿Por qué simplemente no pusieron papitas a la francesa?

-Seamus -intervino Parvati- ¿En serio crees que los elfos domésticos nos hubieran servido eso…?

-¿Por qué no?

-Porque… -dijo Lavender- Pues porque… es comida sumamente grasosa…

-¿Y tu crees que esa cosa no lo es? al menos las papas son deliciosas ¿no?

-Bueno si… tienes razón… algo… pero dime…

Los chicos siguieron hablando de la comida que les “debieron” de haber servido los elfos domésticos en lugar de aquella “sarta de porquerías” (N/a: Palabras explicitas de mi hermano mayor Mario) que en la vida probarían… como decía Dean eran… “muy jóvenes para morir envenenados por quien sabe que rayos tenga esa comida”

Hermione de vez en cuando miraban hacia la mesa de Slytherin e intercambiaban miradas de alegría y aburrimiento con sus amigos. Hacía un buen rato que se estaba comunicando mediante señas con Draco, asegurándole que después de la cena le convendría salir corriendo fuera del alcance de las “garras” de la castaña si quería continuar con vida. En esos momentos el rubio le estaba diciendo Hermione, con sólo moviendo los labios y sin emitir sonido alguno, que el chico que estaba sentado junto a Pansy, y parecía que si no los separaban pronto no se lograría acertar en cual era cada uno, era nada más y nada menos que el famoso Justine del que Hermione escuchó durante las vacaciones… y aseguraba que pronto se le declararía a la pelinegra…

Aún así Hermione no logró percatarse de las furiosas miradas que Harry le dirigían al chico… cosa que le quedaba corto… Ron y Neville estaban haciendo un esfuerzo muy grande para mantener a Harry sentado y evitar que se dirigiera a paso decidido hacia la mesa de Slytherin, o a una distancia prudente de Hermione para no reclamarle su “actuación”… o al menos que no lo hiciera mientras Dumbledore estuviese presente.

Pero fue justamente en ese momento que dio por terminada su conversación con Severus Snape y también la cena… Sin decir mucho, se puso de pie y carraspeó la garganta para atraer la atención de todos, Draco y Hermione dejaron su “conversación” para luego y se giraron para observar al director, aunque sin mucho entusiasmo.

  • Bueno, una vez que todos nos hemos deleitado con los deliciosos manjares y que se marchen a sus respectivas Salas Comunes, les pido su atención por unos instantes para darles los habituales avisos de principio de curso. Los estudiantes de primer año deben saber que los alumnos tienen terminantemente prohibido entrar en los bosques de los terrenos del castillo… y no está de más recordárselo a algunos de nuestros viejos alumnos.

Sin detenerse a pensar siquiera en ser disimulado, su mirada se posó específicamente en Harry, Ron, Fred y george que nada más rieron por lo bajo sin inmutarse.

  • Ahora… el señor Filch, el conserje, me ha pedido que les recuerde, otra vez, a TODOS que NO está permitido hacer magia en los pasillos entre clases, así como unas cuantas cosas más que pueden registrar en su despacho. Además… los profesores han insistido en que les comunique en que este año está COMPLETAMENTE prohibidos los pantanos portátiles y los magifuegos salvajes Weasley que seguramente más de alguno adquirió en vacaciones…

Dumbledore apreció como las cabezas de sus alumnos se juntaban en grupitos de tres o cuatro para expresar entre ellos su desacuerdo con aquello, aunque sabía que más de uno, entre ellos los gemelos Weasley, pasarían aquella norma olímpicamente ignorada, pues no permitirían que les quitaran la diversión aquel año… y debía aceptarlo… aquellas bromas fueron grandiosas…

  • Realmente lamento realmente tener que decirle a todos los aficionados al Quidditch que este año no se celebrara la conocida competencia de Quidditch entre las casa -los murmullos no se hicieron esperar mucho tiempo. Tan pronto como el cerebro de los estudiantes codificaron un poco la información que habían recibido, las casas alzaron un revuelco. Dumbledore habló fuerte para hacerse escuchar entre las furiosas exclamaciones de los alumnos- Esto debido a que madame Hooch se ha retirado, voluntariamente, de nuestra institución hace apenas dos días y me fue prácticamente imposible conseguir un sustituto en tan corto tiempo…

¡PUM! En ese momento las puertas del Gran comedor se abrieron de golpe dejando un incómodo silencio de aquel lado al mismo tiempo que el semi-gigante, Rubeus Hagrid, entraba seguido de cerca por dos figuras cubiertas por una capa de invierno de piel de dragón de la mejor calidad. Hagrid se detuvo un instante y se volvió hacia sus acompañantes y señalaba a Dumbledore y luego, distraídamente, la mesa de Gryffindor, al mismo tiempo que les susurraba algo, a lo que los aludidos simplemente asintieron y se dirigieron a la mesa de Gryffindor con la mirada fija en tres personas mientras Hagrid, por su parte, se acercaba con paso decidido hacia Albus Dumbledore.

Hermione se encontraba absorta en sus pensamientos desde que el director había pronunciado la palabra “Quidditch”, por lo tanto, ‘inexplicablemente’ no se percató de la escena que se llevaba a cabo, a pesar de los murmullos que comenzaban a recorrer el lugar… Pero de pronto sintió MUCHAS miradas puestas en ella, por lo que levantó la mirada tan solo para enterarse que era lo que sucedía. En ese instante sintió dos manos, fuertes y cálidas, que se posaban, momentáneamente, sobre sus hombros. Extrañada se giró lo suficiente para observar como dos chicos pasaban detrás suyo haciéndole un gesto con la mano para luego ir a sentarse junto a Harry Potter y Ronald Weasley.

Dumbledore carraspeó para atraer en vano la atención de los alumnos mientras los recién llegados dejaban sus rostros al descubierto. No hacía falta estar dotado de una inteligencia extrema para darse cuenta de quienes eran… pelirrojos… altos… blancos… fuertes… endemoniadamente atractivos… con pecas… ojos azules y una sonrisa encantadora… Los gemelos Weasley habían vuelto a Hogwarts y tras revelarse su identidad las murmuraciones en el Gran Comedor no se hicieron esperar… aquel prometía ser un año lleno de sucesos inimaginables… desde la llegada tardía de la prefecta Hermione Granger JUNTO a Pansy Parkinson… pasando a que ignoró olímpicamente a sus “amigos” Harry y Ron… y la llegada de los 4 estudiantes de intercambio… y finalmente con la llegada de los mejores “hace-bromas” que Hogwarts había tenido desde “Los Merodeadores”

  • Este año también me complace comunicarles que el profesor Severus Snape ha accedido a continuar enseñándoles Pociones…

Snape simplemente hizo una mueca, tenía el presentimiento de que aquel curso las cosas no serían nada sencillas… Sabía que los alumnos de su casa estarían tremendamente susceptibles… y sabía que Potter y ese montón de críos de Gryffindor lo sacarían de quicio fácilmente… y lo peor de todo es que tenía tantas cosas en mente en que le resultaría difícil concentrarse en clases… después de todo, había escuchado rumores que aseguraban que su “pellejo” estaba en riesgo… Los alumnos le regalaron unos débiles aplausos mientras intercambiaban miradas de desconcierto entre ellos.

  • Además de eso, este año se efectuará un nuevo cambio en el profesorado y me complace enormemente de darle la bienvenida de nuevo en este colegio a el profesor Remus Lupin, quien se encargará de enseñarles Defensa Contra las Artes Oscuras…

Ante eso los alumnos de las mesas de Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw aplaudieron al licántropo de manera efusiva… no había duda alguna de que Lupin había sido el mejor profesor de DCAO que aquellas generaciones pudieron tener…

  • Ahora –dijo Dumbledore cuando los aplausos y los chiflidos llegaron a su fin- antes de proceder a comunicarles quienes son los Premios Anuales este año y dejarlos marcharse a sus respectivas Salas Comunes, quiero pedirles a los alumnos de intercambio, a los señores Weasley –dijo refiriéndose obviamente a Fred y george- y a los Premios Anuales que por favor esperen en sus asientos por unos instantes después de que todos se hayan retirado a las salas Comunes… -los 4 estudiantes de intercambio y Fred y George asintieron con la cabeza, y Dumbledore continuó- Ahora sí… los Premios Anuales este años son; el señor Michael Corner, de Ravenclaw…

La mesa de las águilas estalló en aplausos al escuchar asombrados como aquel chico, sin haber sido prefecto, era escogido como Premio Anual. Dumbledore esperó a que el silencio volviese a reinar en el lugar y en cuanto esto hubo sucedido y todas las miradas estaban fijas en él, añadió:

  • ¡Felicidades señor Corner! Y el otro Premio Anual es… de la casa de Gryffindor, la señorita… Hermione Granger…

Lo que sucedió a continuación nadie supo como explicarlo en ese momento… Los aplausos y gritos de la mesa de Gryffindor quedaron completamente ahogados ante las exclamaciones de la los Slytherins… o mejor dicho… de Pansy, Draco, Blaise, Theo, Millicent Bulstrode y Justine, y a esos se les sumaban los de Antoine y los CHILLIDOS de las gemelas Bailestrong… Los integrantes de las mesas Hufflepuff y Ravenclaw observaban a las “serpientes” y los nuevos indignados por no entender lo que sucedía…

Por su parte Severus Snape no lograba apartar la vista de la chica, no entendía que sucedía ¿Desde cuándo los de Slytherin le hablaban a una “sangre sucia” si no era para insultarla o hechizarla? Sin lugar a dudas, algo muy raro había sucedido aquellas vacaciones y él se encargaría de averiguarlo. Dirigió su mirada hacia Draco y al verlo festejando junto al resto de los miembros de su casa, supo que su ahijado si sabía lo que había sucedido… Su mirada se encontró con la de Draco durante unos segundos en los cuales Snape se enteró de lo sucedido… ¿Y ahora él que haría?

¿Sabría Dumbledore acerca de ese “pequeño” inconveniente que tenía por nombre y apellidos Hermione Ryddle?