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Historia 25682 — capítulo 12

Capítulo 12. Señorita Ryddle… ¿Podemos Hablar?

  • Una vez que se les ha dado las indicaciones y los anuncios de este nuevo curso, pueden proceder a dirigirse a sus respectivas salas comunes donde, estoy seguro, continuarán con la bienvenida.

Al cabo de dos segundos el Gran comedor fue invadido por; el ruido que producían los miembros de las cuatro casa al ponerse de pie; las conversaciones que surgían cuando las amistades se encontraban; y tras de eso, los gritos con que se llaman los miembros de distintas casas. Todos se dirigieron hacia las puertas del Gran Comedor que en esos momentos se encontraban abiertas para darles paso.

Harry Potter se puso de pie rápidamente y sin mirar a Ronald Weasley se dirigió a toda prisa hacia la entrada… se introdujo en el primera aula que encontró y extrajo la capa de invisibilidad de uno de los bolsillos de su túnica… La miró algunos segundos y sin pensarlo dos veces se la puso encima para luego salir con paso decidido camino al Gran Comedor. Para su buena suerte, no había ningún estudiante por el camino. Al llegar a su destino, notó que tan sólo permanecían: los cuatro estudiantes de intercambio, Fred y George Weasley, Michael Corner, Dumbledore, McGonagall, Flitwick, Snape y… Hermione. Con sumo cuidado se aproximó a ellos.

  • Bueno… -habló Dumbledore una vez que los estudiantes que permanecían en el Gran Comedor, se ubicaron frente a él y los otros tres profesores- Dado que la cama que utilizarán nuestras visitas, durante este curso, se desocuparán hasta mañana a primera hora, los cuatro pasarán la noche en la Sala Común de los Premio Anual -los cuatro se observaron entre si y asintieron levemente. Dumbledore continuó observando ahora en dirección de los gemelos Weasley- Bien, señores Weasley… me temo que las habitaciones de las salas comunes de las diferentes casas, no fueron construidas para hospedar a siete estudiantes… así la Sala Común con los Premio Anual…

Fred y George intercambiaron miradas de disconformidad antes de asentir resignados. Hasta el momento no se habían puesto a pensar en cuan obstinados podían llegar a ser los miembros de la Orden del Fénix cuando querían conseguir algo… Era públicamente sabido que en una de las habitaciones de Hogwarts podían ubicarse cómodamente hasta 10 camas, y aún así Dumbledore los mandaba a pasar el año estero viendo como los “cerebritos” (N/a: es como decir los nerd, los estudiosos… Obviamente refiriéndose a los Premio Anual) se dedicaban a cumplir sus funciones con gran empeño…

-Además… les recomiendo a ambos, que cuando vayan a planear algunas de sus bromas, lo hagan fuera del alcance de los Premio Anual -los gemelos sonrieron abiertamente y, ante la última “recomendación”, Dumbledore recibió una fría mirada por parte de McGonagall, por lo que continuó hablando- Señor Corner, señorita Granger… como director de este colegio me veo en la necesidad de informarles que sus obligaciones empezaran apartir de mañana, después de presentarse a primera hora ante los respectivos jefes de sus casa -dijo señalando a McGonagall y a Flitwick, quienes observaban a sus estudiantes con muestras de orgullo en sus miradas- quienes les dirían sus nuevas responsabilidades. Ahora… el profesor Snape ha accedido, muy gentilmente, a mostrarles el camino hasta su Sala Común la que espero que sea de su agrado. A nuestras visitas les digo que espero que les guste el castillo y que disfruten su estadía aquí. Ahora, con su permiso, me retiro a mi despacho… Que pasen buenas noches… profesora McGonagall, profesor Flitwick, por favor…

Sin decir nada más Dumbledore se marchó seguido por McGonagall y Flitwick. Los ocho estudiantes (N/a: 9 si contamos a Harry que se encontraba cerca de ellos con la capa de invisibilidad) y el profesor Snape los siguieron con la mirada hasta que ya no quedaba algún rastro de ellos. Snape se volteó pesadamente y observó fijamente a Hermione por unos segundos, tras los cuales ella le respondió de igual manera. Como si de alguna película muggle se tratara, la chica vio pasar por su mente algunas de las escenas de lo que vivió aquel verano en la “Mansión Malfoy” (N/a: ¿Qué estaba pasando? Muy fácil… a alguien le gano la curiosidad… jeje). Normalmente, al encontrarse ante una situación como aquella, lo más recomendable hubiera sido que bloqueara su mente para que Snape no tuviera acceso a sus recuerdos pero… ¡No lo hizo! Es más… inconscientemente Hermione convocó, de entre sus recuerdos, aquel en el que Draco pisó por primera vez, durante las vacaciones, la “Malfoy Mainor” y mostrándoselo a Snape sonrió interiormente al ver como su profesor fruncía el ceño notablemente disgustado ante el recuerdo y sorprendido ante el poder que Hermione demostraba tener al usar la Legeremancia en contra de un maestro de la misma…

H: Así que el famoso Severus Snape, uno de los mejores mortífagos de lord Voldemort, volvió a refugiarse bajo la túnica de Dumbledore… Das algo de pena ¿no crees?

S: Vaya… -escuchó como la voz de Snape, llena de sarcasmo, le respondía en su cabeza- así que la señorita Ryddle sabe hacer uso de la Legeremancia ¿eh? Me pregunto que más le habrá enseñado su padre durante las vacaciones…

H: - Pues se equivoca Snape -le contesto Hermione a aquella vocecilla que escuchaba en su mente y al mismo tiempo que fulminaba al aludido con la mirada, añadió con una extraña mueca en el rostro- Pensé que siendo usted un especialista en artes oscuras sabría que existen demasiadas maneras de aprender Legeremancia por uno mismo

S: Si, de seguro que los libros tienen suficiente información al respecto ¿no?

H: Tampoco hacen falta libros… se supone que usted debería saberlo… ¡Qué lástima! ¿Y así se supone que nos enseñará algo productivo?

S: Veo que enterarse de quien era realmente le ha dado las suficientes agallas para hablarle de ese modo a un superior…

H: ¿Crees…? Lamento comunicarle que se equivoca profesor… las agallas las tengo siempre… aunque prefiero reservarlas para cuando me encuentre con serpientes venenosas…

S: Si, claro… -le dijo la vocecilla con sorna- Eso lo ha dejado muy en claro con la entrada al gran Comedor de hace un par de horas…”

H: “¿Qué pretende con eso Snape?”

S: “Que no todos estamos de acuerdo con lo que usted acaba de afirmar señorita Ryddle”

H: “¿Qué dem….?”

S: Aunque debo admitirlo… me ha impactado la manera en que te despediste de Parkinson… personalmente aún no logro averiguar cuanto le habrá tomado olvidar que ya no eres la “Sangre sucia Granger”… aunque no dudo que ahora la tendrás comiendo de tus manos… ¿no Jane?

  • Síganme -ordenó Snape, con el mismo tono que utilizaba al bajarle puntos a cualquier casa que no fuera la suya, mientras alejaba su vista de Hermione y comenzaba a caminar hacia las puertas del Gran Comedor- Caminen deprisa… existen mejores cosas para hacer que guiar a un grupo de niñatos a sus dormitorios…

Los ocho jóvenes intercambiaron miradas de desconcierto… ¿es que acaso Severus Snape no podía ser normal por una vez en su mugrosa y asquerosa vida? A pesar de que la orden de Snape fuera tan firme, ninguno se movió ni un centímetro del lugar donde se encontraban. Michael Corner se encontraba de pie junto a Fred y George Weasley, y al igual que ellos, fulminaba a Snape con la mirada. Antoine Dolohov y Justine Macnair se dedicaban a observarlo con una mueca en el rostro, reprimiendo una sonrisa, pues no sabían si sonreír ante la frialdad con que el famoso Severus Snape, el más leal a lord Voldemort, trataba a sus estúpidos estudiantes de Hogwarts que no fuesen hijos de mortífagos; o fulminarlo por la indiferencia que este mostró hacia Hermione. Francini y Francesca Bailestrong no prestaban atención a su nuevo profesor de pociones, si no que posaban la mirada en la Premio Anual. No habían logrado apartar la vista de Hermione desde los incómodos instantes en que esta y Snape mantuvieron contacto visual, y durante el cual ellas podían jurar que se habían estado comunicando por Legeremancia.

Hermione por su parte, era un caso completamente distinto… Por muy raro que pueda sonar, no le había incomodado aquella fugaz inspección de Snape en los recuerdos de los dos últimos meses, durante los cuales se hallaba en casa de los Malfoy pasando las vacaciones en compañía de aquellas serpientes venenosas que en realidad no eran más que un montón de niños millonarios y mimados que estaban acostumbrados a que sus padres les dieran absolutamente todo lo que pidiesen… El caso es que en vez de bloquearle a Snape la entrada a sus recuerdos le había, por así decirlo, facilitado la tarea… ¿Por qué? Simplemente tenía un cierto interés en averiguar a que bando pertenecía realmente aquel personaje al que tanto se odiaba en Hogwarts… ¿Le era fiel a la Orden del Fénix y a Dumbledore...? ¿O como muchos se atreverían a jurar, no era más que un títere más entre la colección de mortífagos con los que contaba lord Voldemort para divertirse?

  • ¿Es que acaso desean contar un castigo desde su primer día en Hogwarts? -dijo Snape con voz fría y sin siquiera dignarse a voltearse, ya frente a la entrada exclamó- ¡¡¡MUÉVANSE!!!

Lentamente Hermione comenzó a acercarse al lugar donde se encontraba Snape, seguida muy de cerca por Antoine, Justine y las gemelas Bailestrong. Los otros tres, Michael Corner y los gemelos Weasley, se observaron entre si antes resignarse a seguirles. Snape, al sentir que se acercaban, salió del Gran Comedor y continuó caminando por uno de los tantos pasillos que llevaban al despacho del director, Albus Dumbledore…

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La mañana comenzó sin darle la bienvenida a Hermione… Eran las seis y media de la mañana cuando unos madrugadores rayos del sol se colaron por una de sus ventanas dispuestos a despertarla a como diera lugar… Sin mucho remedio la chica se levantó a regañadientes y lo primero que notó fue que no se encontraba en su acostumbrada alcoba en la Torre de Gryffindor, sino que por el contrario se hallaba en una habitación con tres camas, dos de ellas con los doseles cerrados… De pronto recordó cuando la noche anterior Snape los había llevado a la Sala Común de los Premios Anuales, y le había dicho que, por aquella noche, las gemelas Bailestrong compartirían la habitación con ella. No había sido muy desagradable… las chicas resultaron ser muy simpáticas, y además habían pasado algunas horas hablando sobre ella antes de entregarse en brazos de Morfeo… Francini y Francesca resultaron ser las hijas de Roosenvelt Bailestrong, el mortífago más buscado por toda Francia…

  • ¡Chicas! ¡Despiértense ya! –gritó Hermione a las gemelas Bailestrong, desde su cama

  • Ya vamos mami… –masculló Francini entre dientes

  • Si… anda… cinco minutitos más… -la secundó Francesca

  • Si no se levantan en este instantes les juro que un balde de agua fría les caerá encima a ambas… -dijo Hermione aguantando la risa mientras se dirigía a ducharse…

  • Ya nos despertamos tranquila –respondieron las otras dos al tiempo que saltaban de sus camas.

  • ¡Apúrense!

Cerca de una media hora más tarde, las tres iban bajando las escaleras que conectaban la Sala Común con la habitación de la castaña… Hermione llevaba en su mano izquierda un puñado de horarios mientras que con la derecha llevaba su varita y una carta de McGonagall, citándola a una reunión en su despacho al finalizar las clases… Al bajar se encontraron con que Fred y George las esperaban para bajar a desayunar (N/a: un gesto raro si pedís mi opinión). Durante el trayecto los gemelos Weasley pusieron a Hermione al tanto de cómo marchaba el negocio…

  • …así que hace algunos días hablamos con Lee para que se encargara de la tienda durante este curso…

Después de un aburrido desayuno, sin ningún acontecimiento relevante, Francini ayudó a Hermione a repartir lo horarios de clases a las mesas de Slytherin y de Gryffindor… Harry y Ron se asustaban ante la indiferencia que la castaña mantenía al observarlos a ambos… Fred y George divertían a las chicas con algunas bromas o comentarios graciosos mientras comían, pero nada más… Al terminar, Francini y Hermione se despidieron de los gemelos Weasley para ir a recoger algunas cosas a la Sala Común…

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Draco Malfoy, Blaise Zabini, Theodore Nott, Justine Macnair y Gregory Goyle caminaban con indiferencia hacia las mazmorras donde Snape impartía sus clases dobles de Pociones. Estaban a punto de llegar cuando observaron a los estudiantes de sétimo año de Gryffindor esperando, de pie frente a la mazmorra, a que Snape se dignara a aparecer. Intercambiando una sonrisa burlesca se dirigieron hacia ellos.

Harry Potter, Ronald Weasley, Fred y George Weasley, Seamus Finning, Dean Thomas y Neville Longbottom se encontraban esperando a que Snape abriera la mazmorra para entrar a recibir su última tortura del día. Todo se encontraba en perfectas condiciones hasta que…

  • Vaya, vaya, miren quienes han llegado... Los valerosos, los increíbles y maravillosos Gryffindor...

  • Se te olvidó perfectos, Blaise… -le dijo Malfoy con su típico aire de “el mundo entero no me merece”

  • Ay… si es cierto… lo siento… Pero que tonto soy… ¿en que estaba pensando? -dijo como si hubiese un gravísimo error y para ponerle más “sentimiento” a su teatro añadió- Perdóname la vida gran Potter… prometo que para la próxima lo recordaré…

  • Cierra la boca Zabini, o ya me encargaré yo de hacerlo personalmente… -dijo Ron furioso

  • Claro Weasley… ¿tú y cuantos más?

  • Piensa bien lo que dices imbécil… -dijo Fred Weasley harto de Zabini

  • Nosotros somos siete y ustedes son apenas cinco así es que más les vale quedarse callados -completo la oración George Weasley.

  • A ustedes nadie los metió malditos pobretones Weasley -dijo Draco

En ese preciso momento Hermione Granger llegaban acompañada de Pansy Parkinson y de Francini Bailestrong. Al observar la escena que se llevaba a cabo frente a sus ojos la castaña maldijo mentalmente a Snape por no pasarlos rápido. No tenía precisamente ganas de separar una pelea… sabía que como Premio Anual era su deber hacer algo… pero… ¡Que pereza! ¿Por qué no dejar que se mataran entre ellos y así ella se tenía que dejar de preocupar por sus constantes peleas?

  • Cuida lo que dices Malfoy… no vaya a ser que luego te arrepientas… -dijo Fred observando disimuladamente a Hermione.

  • Si claro Weasley… Me voy a arrepentir de criticar a todos los malditos Gryffindor que se atrevan a pasar frente a mi…

  • ¿Qué sucede aquí? -dijo una voz fría a las espaldas de Draco. El rubio observó como Fred y George sonreían e inmediatamente palideció… ¿No podía dejar de meter las patas? Lentamente se giró para quedar de frente a Hermione…

  • No mucho… -contestó Harry feliz por la oportuna llegada de la castaña- Ya sabes… lo mismo de sie…

  • No creo que Hermione te haya preguntado a ti Potter -lo interrumpió Pansy a quien le faltaba muy poco para tirar chispas por la mirada- Sería rebajarse hasta límites insospechables…

  • Ja -rió el ojiverde- Si eso sería rebajarse… ¿cómo le llamarías al hecho que les hable a ustedes?

  • Creo que eso no es asunto suyo Potter -dijo Hermione sin siquiera mirarlo a él. Cambiando la expresión enojada de su cara, por una incrédula se volvió hacia los Slytherin y les preguntó- ¿Qué sucede aquí?

  • Nada… -dijo Justine con fingida inocencia

  • Ja… claro… y yo me lo creo… -dijo Hermione con sarcasmo- Por la palidez de sus rostros diría que interrumpí algo importante, así que preguntaré una vez más… ¿qué sucede aquí?

  • Haiskashin -murmuró Draco entre dientes…

¿Haiskashin? -dijo ella con una extraña sonrisa en el rostro- Sheshenko… Yenezecute-tatapel -les dijo sonriendo de oreja a oreja. A los Slytherin se les iluminó el rostro y volviéndose a los Gryffindor que observaban la escena atónitos continuaron con la discusión…

  • ¿Qué sucede? -dijo Theodore Nott con sorna- ¿Se les ha perdido algo?

  • No Nott -contestó Ron- pero a ti te recomiendo no perderte en los pasillos… talvez alguien pueda hechizarte…

  • ¿Es una amenaza Weasley?

  • No, es una recomendación… No sería un verdadero reto hechizarte… lo puedo hacer ahora mismo si quisiera…

  • Oh ya veo… ¿es que acaso Longbottom te ayudara a hechizarlo? -se metió Zabini- Bueno, si es que recuerda como sostener la varita... -Las risotadas de varios Slytherins, que salían en esos momentos de las mazmorras retumbaron en el frío pasillo. El rostro de Neville se puso de un brillante color escarlata, al igual que las orejas de Ron.

  • Zabini… te recuerdo que por lo menos a Neville nunca le ha crecido un cuerno a mitad de la cara... Aunque debo decírtelo, el que te deshizo el conjuro no te hizo precisamente un favor; ahora si que se puede ver tu enorme cara sudorosa... -esta vez fueron los Gryffindor quienes se burlaron despectivamente de las serpientes. Las mejillas de Blaise se tiñeron de un rosa pálido, mientras su boca mostraba una mueca sarcástica.

-Por lo menos yo podría pagar a un sanador para que me cambiara el rostro, Weasley... Apuesto a que tú no podrías siquiera pedirle que te quitara una de tus repugnantes pecas...

-¡Mira, estúpido...!

-¿Decía señor Weasley? -la ponzoñosa voz de Snape llegando al pasillo donde se encontraban los jóvenes en su discusión.

-Yo... yo solo le ponía algunas cosas en claro a Zabini...

-Si... Eso imagine, Weasley... Veinte puntos menos para Gryffindor. Ahora, todos adentro… -todos comenzaron a caminar, Hermione y Francini entraron junto a Draco y Pansy, justamente en el momento que Snape decía- Pensé que como Premio Anual mantendría a sus amigos bajo control, señorita Granger… -dijo Snape refiriéndose obviamente a Harry y a Ron… al mismo tiempo que Hermione tomaba asiento junto a Francini en las mesas del fondo.

-Claro que si profesor… -contesto la castaña, y aprovechando que este pasaba a su lado dijo en un susurro- pero no me es posible hechizarlos al final de cada clase para que se queden callados mientras andan por los corredores… -Snape la miró fijamente…

“Manténgase callada” le dijo en su cabeza la misma vocecilla que le había hablado ayer cuando Dumbledore se marchó del Gran Comedor.

-La espero después de la cena en mi despacho señorita Granger…

-Pero… -comenzó Harry

-¡Potter cállese! -soltó Snape fulminándolo con la mirada- La conversación era con la señorita Granger, no con usted…

  • Pero…

  • Pero nada… ya veo que las vacaciones lograron hacer crecer más su, ya de por si inflado, ego y el complejo de héroe. Además, no escucho que la señorita Granger haga algún comentario…

  • Hermione aún no ha podid…

  • ¿A qué hora me dijo profesor Snape? –dijo Hermione con voz fuerte para así callar a Harry…

  • Después de la cena señorita Granger… y antes de que lo olvide… diez puntos menos para Gryffindor y queda castigado Potter… mañana a las ocho de la noche lo quiero en mi despacho… si no llega puntual, le puede ir agregando una semana más a su detención… Ahora, comencemos con la lección…

El resto de la clase fue más aburrida de lo que se podía esperar viniendo de Severus Snape… Neville tuvo que quedarse luego de clases a limpiar el desastre de su caldero… Fred y George estarían castigados por una semana completita por burlarse de Draco Malfoy y meter una bengala en su mochila… Por el resto… no hay más que decir… Al terminar la clase, Hermione y Francini se apresuraron a abandonar las mazmorras, no querían estar en medio de las guerras de miradas de Gryffindor vs Slytherin… iban caminando por uno de los caminos pasillos que llevaban a las mazmorras cuando una voz detrás de ellas las detuvo en seco…

  • Señorita Ryddle… ¿puedo hablar con usted algunos instantes? –lentamente Hermione se dio la vuelta y…