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Historia 25765 — capítulo 2

Capítulo II: Nunca digas nunca

Un persistente ruido la sacó de su ensimismamiento. Como cada tarde, descansaba arrellanada en su sofá favorito, mientras disfrutaba la tibia caricia del fuego que ardía en la chimenea del salón de estar.

Lo habían decorado al gusto de él. Una mezcla de minimalismo y modernidad había dicho riendo mientras sus ojos azules brillaban divertidos, ante la expresión interrogante de ella.

Se habían casado, por supuesto. Él esperaba con ilusión la llegada del bebé – Serás una maravillosa madre cherie (1)- murmuraba embelesado Pierre, mientras acariciaba la pancita de ella, que ya comenzaba a crecer.

Pierre era un amigo que había conocido, cuando en una ocasión, sus padres la llevaron de vacaciones a Francia. Luego de ese corto periodo, continuaron una amistad a través de largas cartas semanales vía lechuza. Porque él sabía que ella era una hechicera. Fue el primer muggle, aparte de sus padres, que conocía su verdadera condición.

También fue la única persona que estaba al tanto de sus verdaderos sentimientos hacia Harry Potter, del sufrimiento que eso le causaba a ella, al no ser correspondido su amor.

Pierre sabía muy bien del dolor de un amor no correspondido. Él mismo amaba a su mejor amiga, Hermione Jane Granger.

En una de sus tantas cartas, ella le confesó que necesitaba olvidar a Harry. Simplemente él le había respondido ven aquí y cásate conmigo, te mereces una nueva vida, juntos podemos construirla.

Hermione bajó la vista hacia sus manos, que descansaban sobre su regazo. En la mano izquierda brillaba aquel recordatorio simbólico, un anillo liso de oro blanco. En su interior estaba grabada la palabra “Juntos” y la fecha de su unión. Nada más. No era un juramento de amor eterno con violines, flores y luz de luna, pero era la promesa de hacerla feliz y también de una nueva vida.

Golpes agudos y secos sobre el cristal de la ventana, la trajeron de vuelta a la realidad. No necesitaba correr las cortinas para saber de que se trataba.

Hermione exhaló un largo suspiro de autosuficiencia al saber que no se había equivocado. Abrió la ventana para que la pequeña lechuza de color marrón chocolate pudiera entregar su mensaje.

Traía atada a la pata un pergamino con el sello de Hogwarts. – Esto sí que me sorprende – pensó la chica, mientras se disponía a romper el sello rápidamente para poder enterarse del contenido de esa carta inesperada.

  • “Estimada Señora Dumont… “– Hermione emitió un gritito de sorpresa. – Lo saben... ¿Cómo? – Exclamó en voz alta, pero igualmente siguió leyendo – “Puesto que existe una vacancia en el puesto de la cátedra de Runas Antiguas y sabiendo que usted posee un diplomado en esa disciplina y además cumple con todos los requisitos necesarios, la invitamos a formar parte del plantel de profesores de Hogwarts…” y muchas otras cosas que ella no terminó de leer, ya que, se había quedado en un estado total de shock.

Primero porque su sueño era enseñar algún día en Hogwarts, y luego de que estaban enterados de su estado civil – Bueno, no tanto – pensó críticamente ella.

Deseaba volver al colegio, donde ella consideraba su segundo hogar, lugar de tantas aventuras, sueños y… desengaños.

Una risa infantil la desconectó del curso de sus pensamientos. - ¡Ya estás aquí, nena! – exclamó alborozada Hermione al ver que su hija llegaba del parque junto con su niñera Sophie.

  • Mami – respondió la niña con el rostro más serio del que pudieran imaginarse, mientras ajustaba sus lentes que se le estaban cayendo en el puente de su nariz – Ya no soy una bebé, no me digas nena – replicó la hija de Hermione.

  • Señora – interrumpió Sophie – Se ha levantado hoy con esa idea, ya no quiere que la vista, ni que la peine, insiste en hacerlo todo sola – dijo la niñera claramente exasperada.

  • Ya veo – respondió Hermione divertida – Puesto que ya no eres una niña, a partir de ahora, ya no te voy a traer dulces, y vamos a reemplazarlos por brócoli, espinacas y… - Mami, mami, mami – interrumpió la niña, horrorizada ante la simple perspectiva de comer brócoli de por vida – Yo siempre seré tu bebé mami – dijo la niña mientras se abrazaba a las piernas de su madre, mientras ella se agachaba y estrechaba a su hija entre sus brazos murmuró para si – Eres mi mayor tesoro, Mary.

La tarde pasó volando, entre los juegos de Mary y su análisis de aceptar o no la nueva propuesta laboral, que constituía su sueño, pero a la vez, sentía miedo de volver. Y Harry ya no era la razón primera de todo esto.

Una fotografía de ella y Pierre se encontraba encima de la mesita de luz, al lado de su cama. Ambos sonriendo, con los cabellos rubios lacios y ligeramente largos, sus brillantes ojos azules y la amplia sonrisa que lo caracterizaba a él. De carácter dulce y apacible, se habría convertido en el compañero ideal.

  • ¿Qué hubiese pasado si aquel día evitábamos viajar en aquella carretera? – pensó la chica, mientras sentía como una silenciosa y solitaria lágrima resbalaba por su mejilla.

********************** FLASH BACK*************************

  • Yo creo que será muggle como su padre – dijo Pierre mientras conducía en aquella carretera.

  • ¿Y si no fuese así? – preguntó Hermione con interés, mientras observaba el tranquilo perfil de su marido, mientras él se concentraba en manejar el automóvil que recientemente habían adquirido.

  • Entonces – respondió Pierre – Creo que tendré que comprarme algún amuleto para evitar de que ustedes dos me hechicen, aunque pensándolo bien, creo que ya es muy tarde, he caído a sus pies mi dulce y bella hechicera – terminó teatralmente, guiñando un ojo a su esposa.

  • Eres un pesado, ¿Lo sabías? – no pudo terminar de hablar, porque una sombra pasó raudamente al lado de ellos - ¿Pierre, has visto eso? – preguntó Hermione asustada, porque creyó haber visto que la sombra llevaba una máscara blanca.

  • Mortífagos – pensó mientras que, en un acto involuntario abrazó a su hija, quien todavía no nacía.

Hermione había despertado en una cama desconocida. – Usted se encuentra en el hospital – le informó una voz carente de emoción.

  • ¡Mi niña! – articuló desesperada al no recibir algún otro tipo de información, mas que el que había oído.

  • No se preocupe madame – la voz sonaba un poco más tranquilizadora. La niña no ha sufrido ningún tipo de daño. Nos hemos encargados de realizar todos los procedimientos de control para revisar su estado de salud. Puede estar tranquila. Es una bebé muy fuerte y saludable, con mucha energía a decir verdad. Nos ha dejado un poco desconcertados – explicó el médico que la atendía en aquel lugar desconocido.

  • Energía – respondió Hermione bajito – Eso puede significar una sola cosa: Su magia es muy poderosa – pensó la chica sintiéndose adormilada de pronto. De vuelta le habían aplicado un sedante suave, que la sumió en un dulce sueño, con su hijita y el padre de ella, juntos y felices, los tres.

Luego de tres días de sopor a causa de los calmantes, había empezado a sospechar. El médico y las enfermeras comentaban lo bien y recuperada que estaba, lo hermoso de ser madre e incluso, acerca del estado del tiempo. Todo menos acerca de Pierre.

  • Dígame la verdad – exigió la chica angustiada - ¿Está vivo? – preguntó con la voz temblorosa y temerosa de lo que pudiese escuchar. El médico sólo negó con la cabeza y atinó a decir – Lo siento…

********FIN DEL FLASH BACK

Un agudo grito se escuchó de la habitación contigua. Era Sophie. – Mi niña, no! – gritó Hermione aterrada y corriendo fue a ver lo que ocurría.

Ella simplemente no estaba preparada para esa escena. Sophie, completamente empapada y un balde (2) hasta las orejas. Se veía realmente graciosa. Y del otro Mary, con su cara más angelical empezó a disculparse atropelladamente – Mami, yo no fui, fue ella – dijo señalando a la niñera quien ésta, empapada y todo, se la veía muy enojada.

-¡Jovencita! – Exclamó Hermione – No puedes negar esta vez que has sido tú. Pídele disculpas a Sophie.

Luego de las disculpas y los castigos pertinentes al caso (una semana sin postre), había arropado a Mary, mientras ésta dormía profundamente. Con un gesto instintivo de ternura ella acarició los rebeldes cabellos color azabache de su hija y dándole un beso en la frente murmuró – Tienes una habilidad para meterte en problemas, mi niña.

El amanecer la sorprendió como una de tantas veces durante esa semana, luego de recibir la carta de Hogwarts. – Estoy lista – pensó mientras se levantaba de la cama para escribir una respuesta afirmativa al Colegio.

Continuará…

(1) Querida, expresión de cariño.

(2) Recipiente, vasija, contenedor etc.

Notas Finales: Espero que les haya gustado este capítulo puente, necesario para la historia. Desde ahora las cosas serán más rápidas, lo prometo. Adivinen quienes son los nuevos profesores, además de Hermione ¿Quieren una pista? Mejor lo dejo para el próximo capítulo xD… Y ya saben cualquier duda, queja o sugerencia pueden dejar un review en “La Gerencia” Muchas Gracias!!! Besitos!!!!