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Historia 26122 — capítulo 11
Largo rato pasó besándose, hasta que...
- ya te lo dije, una de estas noches sería la mejor, la que tú y yo pasaríamos juntos, solos – Harry, que llevaba a Ginny en brazos, empujó la puerta de la habitación que suponía que estaría vacía – sabes que no hemos tenido mucho tiempo para ti y para mí... así que, esto – dejó a Ginny en el suelo, que estaba muerta de la risa, y un poco roja, y se dispuso a hacer el hechizo que había preparado para que se auto montase una mesa con velas, con comida y...
pero entonces se dio cuenta, no estaban solos. Ambos se miraron algo sorprendidos, pero alegres al fin y al cabo; habían conseguido que esos dos cabezotas se juntaran. Se miraron e iban a marcharse cuándo...
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Jajajaja – Hermione se reía de algo que Ron le decía al oído, mirando su hermana y a su amigo, los habían descubierto - ¿Qué hacéis aquí?
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Pues... veníamos a lo mismo que tú, pero... ya nos íbamos – dijo Ginny feliz.
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¿Qué? – dijo Ron – no hermanita, tu te vas a la cama ... - y al ver la sonrisilla de esta añadió – pero sin él.
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¿cómo? Ron que... – Harry iba a protestar, pero alguien más los interrumpió.
-¿otra vez discutiendo? – Era la señora Weasley, cosa que hizo que Ron quitase la mano de la cintura de Hermione – Moody me dijo que estabais aquí, que os había echado un ojo – de repente Hermione se puso roja cómo un tomate y Ron empezó a toser exageradamente. – Os necesita a los tres ahora, según información de Lupin, mañana los mortífagos atacarán en Hogsmeade. Y, Ronnald, hijo mío, tómate un caramelo para la tos.- Harry y Ginny no aguantaron más y rompieron a reír.
Era un buen plan, pensó Sam. Lupin les diría a los de la Orden, que vigilasen Hogsmeade, porque un contacto le había asegurado que los mortífagos podían atacar allí. Pero esto sólo era una distracción para que los que creían que había que darle una oportunidad a Malfoy, hicieran su trabajo. Por supuesto, todos ellos sabían de que iba el plan, que era muy sencillo. Aún así, estaba nerviosa, por eso invitó a sus 2 “consejeros” a pasar la noche allí. Los necesitaba.
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Toc-Toc – dijo entrando en la habitación y a abrazando a sus dos amigos – Gracias.
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tendrías que agradecernos-lo más.. nos has sacado de nuestras camitaaaas...
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Con nuestras chicaaaass...
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AAAAAAAArG – pusieron los dos cara de babosos.
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Sois asquerosos – rió – aunque que podáis estar así me lo tenéis que agradecer – recordando que sólo hacía un mes era ella la que daba sus consejos a los dos.
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Y lo hacemos... pero ahora dinos.. que te ocurre dama negra? – siempre la llamaban así, por su manera de vestir, yo por cómo se mostró luchando contra Voldemort y sus mortífagos el día que este murió. Entonces miró a los lados como asustada, y confesó.
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Tengo miedo, a todo lo que pueda pasar, ahora soy la responsable de todo y...
Paró, de su bolsillo salía mucho humo negro, se acordó que allí tenía el pergamino de Malfoy con aquel conjuro tan bien hecho, lo sacó, y sorprendida vió que el humo venía de ese pergamino, y vió que algo nuevo se le había escrito, leyó sorprendida en voz alta.
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Te necesito. Dónde la primera vez.
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¡por Merlín! Que guarrillo suena eso Sam... ¿seguro que no tienes nada con él? – dijo George bromeando.
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TE necesitoooo – dijo el otro hermano, como imitando a Malfoy.
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Jajajaja, ya lo sabéis, la respuesta es no – y despidiéndose dijo – me voy, después hablamos.
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¡ah, no! Vamos contigo.
Serían medianoche cuando llegaron al linde del Bosque prohibido.
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¿Es aquí? – preguntó George. Sam asintió preocupada por Malfoy – Pues vaya...
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¿Se puede saber que hacéis aquí Weasleys? - dijo una voz asqueada por detrás.
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Menos con nosotros Malfoy – dijo George, que en un movimiento de varita--...
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Chicos, chicos, -Sam salió de detrás de los gemelos – Buenas noches Draco.
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Ha, hola Sam, no te había visto. Menos mal que recibiste mi mensaje – y mirando a los gemelos dijo - ¿qué hacen ellos aquí?
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Muestra algo de respeto a tus mayores ¿vale, Draqui? – le dijo Fred, acercándose amenazadoramente a Draco, como hacía su hermano.
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Somos, entre otras cosas, la guardia personal de Samy y...
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ni se te ocurra tocarle ni un pelo – finalizó el otro.
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¿os pensáis que me intimidáis, traidores a la sangre? – Draco sacó su varita.
Entonces Sam envió una corta mirada a los tres, que les congeló el corazón, entonces mirando más pacíficamente a Draco le explicó:
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Estaban conmigo mientras recibí el mensaje, y cómo ellos también apoyan tu ofrecimiento, vinieron... ¿qué es lo que pasa?
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Solo, solo quería preguntarte si pillaste a quien nos descubrió – “además de querer verte porque eres la única con quien puedo ser un poco más sincero...”
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Ah... eso... – Sam se tranquilizó – tranquilo, fuñe uno de los nuestros, nada que te pueda afectar.
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¡Gracias a Merlín! Es que no me...
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¿y por eso nos haces venir corriendo? – le interrumpió George.
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Es que, ¿qué te piensas? ¿ que iba a volver con los mortífagos si supiesen que los estoy traicionando? – tragó saliva – me matarían.
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bueno, míralo por la parte buena... un mortífago menos.
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¡Freeed! – dijo Sam alterada – él es algo así como nuestra arma secreta, y sin él no acabaríamos con esto ni en meses.
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bueno me tengo que ir – dijo frotándose el antebrazo y un poco amargamente – mi tía me llama – guiño un ojo a Sam y dijo – nos vemos mañana .... – y se fue.
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Sam, ese chico no te conviene, te lo aseguramos – dijeron los gemelos cuando Malfy ya ni se veía.
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¿Qué? sois un par de idiotas si pensáis esto de mí – dijo ella, suerte que era oscuro, sino la hubiesen visto sonrojarse