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Ravenclaw se embaraza de Slytherin. — capítulo 3
A la mañana siguiente, los tres amigos se dirigieron hacia la pirámide, esperando que Slytherin realmente estuviera ahí, aunque algo preocupados de encontrar solo un cadáver y de morir ellos.
Pero la maldición de la pirámide estaba a punto de ser puesta a prueba por tres de los más grandes hechiceros de la época: Rowena Ravenclaw, Helga Hufflepuff y Godric Griffindor.
-Será mejor que nos andemos con cuidado dentro de la pirámide, la maldición podría desatarse en cualquier momento.- comentó Ravenclaw.
-Si es que existe dicha maldición.-replicó Griffindor.- Pero será mejor que tengamos listas las varitas, por si acaso.
-Bien, si ya estamos listos, será mejor que nos pongamos en marcha, si en verdad Slytherin está ahí no me extrañaría nada que estuviera en peligro de muerte.-está vez fue H.H. la que habló.
-No digas eso. Slytherin es el padre de mi hijo y no me agradaría que muriera sin saberlo ni que no pudiera ver crecer a su propio hijo.
Se aparecieron en la entrada de la pirámide, pues no consideraban que fuera inteligente hacerlo dentro de ella.
Godric Griffindor fue el primero en entrar, a pesar de todo, Slytherin había sido su mejor amigo en otros tiempos, cuando vivían en armonía y decidieron fundar Hogwarts.
-Lumos.- dijeron tres voces distintas al mismo tiempo, y tres varitas se encendieron, pues segundos atrás, todo dentro de la pirámide había sido oscuridad.
No tuvieron que elegir que camino tomar, pues solo había uno en el que se podía caminar, y que parecía llevar al corazón mismo de la pirámide.
-El lugar está lleno de magia antigua, puedo sentirla.-susurró Ravenclaw.
-Yo también la puedo percibir.- comentó Hufflepuff.
-Tienen razón, y además de antigua es negra.-dijo Griffindor.-Este lugar es del tipo de los que le encantan a Slytherin, seguramente la está pasando fenomenal y nosotros preocupándonos por él, solo espero que lo podamos encontrar pronto y darle la noticia, porque este lugar es enorme.
-Espero que tengas razón y Salazar no esté en peligro.-dijo Ravenclaw, con un suspiro.
-No esperes que él corresponda a tu amor, Rowena. Lo más probable es que quiera huir como una serpiente.-replicó Griffindor.
-Tiene que haber algo de bueno en él, no creo que la deje así como así, sobre todo porque está embarazada y él es el padre del niño.-comentó Hufflepuff, para consolar a su amiga.
-Yo no estaría tan seguro. Pero de todos modos lo intentaremos, y si no funciona, lo obligaremos.-sentenció Griffindor.
-¡No te atrevas a hacerle daño Griffindor, no lo toleraré!-gritó Ravenclaw, furiosa.
-Vale, pero baja la voz, no me extrañaría que hubiera momias que se despertaran con los sonidos fuertes, es algo muy común en estas pirámides.-concedió Griffindor.
Siguieron su camino durante varias horas, en silencio, puesto que no querían pelear entre ellos, era muy importante mantenerse unidos, sobre todo en momentos como aquel.
Cuando por fin llegaron al centro de la pirámide, donde se encontraba la tumba del legendario faraón egipcio, oyeron unos silbidos que les parecieron familiares: era Slytherin hablando párcel, lo habían oído tantas veces que les era fácil reconocerlo.