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Historia 26713 — capítulo 12
Después de la sorpresa de las llamas doradas, Albus se hizo famoso. Todas las mañanas le entregaban El Profeta gratis. Ese día el estaba sentado, esperando que el profeta llegara, y una muchacha de cabello rubio-blanco se acercó a el.
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¿Puedo sentarme aquí? Nunca alcanzo a sentarme. Todos se sientan antes- dijo ella, señalando el espacio vacío al lado de el.
-
Esta bien – Respondió rápidamente Albus.
Fue entonces cuando apareció la lechuza del correo y Twiggy, la lechuza que su padre le había regalado en su cumpleaños número siete. Twiggy le dio una carta y Lerry (era así como llamaba a la lechuza del correo) le entregó El Profeta. Primero leyó la primera plana del profeta, que siempre hablaban, desde el día en que Albus venció al KingNight por primera vez, de la misma cosa: el KingNight en Hogwarts y de la popularidad de Albus. Fu entonces cuando la chica le dijo:
-Yo me llamo Cristtina, ¿y tú?
-Albus Potter
-Ahh…
Albus abrió la carta. Era de sus padres. La leyó:
"Querido Albus:
Han pasado cosas raras. No tenemos mucha agua, porque se ha convertido en cenizas. Puede que sea un encantamiento megacalentador exagerado y mal hecho. También se escapó el gato del vecino y se mudó al patio. Tuvimos que hacer un encantamiento congelador y uno antimovimiento. Se lo devolvimos al vecino cuando cedió. Bueno leímos lo del Profeta y creemos que fue arriesgado, pero necesario. Te felicitamos por tu valor.
Con cariño,
tus Padres."
Albus quedó perplejo al ver que sus padres no lo habían regañado por lo de la varita, así que se tranquilizó.
Esa tarde, James se le acercó, le dio un trozo de pergamino y se fue. En el estaba escrito con letra manuscrita:
“Hoy en la noche en la sala13 de las mazmorras”
¿Sala 13? Nunca había oído de una sala 13 en las mazmorras. Entonces se dio cuenta de que era hora de ir a clases de encantamientos, ¿Quién sería el Profesor?
Cuando Albus entró al aula, se encontró con un gran estruendo. Todos conversaban porque el profesor no había llegado. En el escritorio del profesor solo había un libro con una pluma roja encima.
-Debe ser de fénix- pensó Albus. Entonces se oyó que una puerta se habría y todos vieron que un gran animal había entrado. Se parecía a un cocodrilo, pero no era reptil. Tampoco era anfibio. En su boca tenía diminutos pero filosos dientes, capaces de cortar a una persona a la mitad de un mordisco. No tenía escamas, pero si una piel muy gruesa de color anaranjado con franjas púrpuras en el lomo y patas de color rojo. Los ojos parecían de un sabio. El animal echó una mirada a los estudiantes y, extraordinariamente, se convirtió en un mago.
-Bueno, chicos- Dijo- yo soy el profesor BlackGrim.