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Historia 26713 — capítulo 11

Después del estresante encuentro con el KingNight, Albus tuvo un tiempo libre de estragos. No quería ni si quiera recordar que había estado en peligro. Pero algo lo hizo recordar. Una sombra negra se desplazaba silenciosamente por el pasillo de las mazmorras, escondiéndose de la escasa luz de las antorchas.

De pronto se “paró” justo al lado de Albus y salió “corriendo”. Albus la perseguía, pero cuando estaba a punto de atraparla, un chico de pelo negro, ojos ligeramente rojos, y ropa negra y azul oscuro se le cruzó en el camino.

-¡Hey!- exclamó Albus -¿Quién eres tú?

Pero el chico no le respondía, más bien parecía que no lo escuchara.

Entonces el chico respondió con un siseo agudo y salió corriendo. Pero Albus recordó lo que dijo el profesor Kantelloyn; “El maleficio destructuz sirve para aturdir a tus enemigos… ” . Entonces Albus no encontró mas remedio y…

-¡DESTRUCTUZ!

El chico gótico cayó al suelo, alcanzado por el hechizo. Pero entonces empezó a hacerse transparente. Y con una amarga risa malévola, desapareció.

Pero Albus no sabía que, al hacer eso, no lo había puesto en peligro solo a el, sino que a toda la escuela. Sin embargo, Albus se dio cuenta cuando un rugido aterrorizante se escuchó y un montón de gritos desesperados sonaron a la distancia.

-¡NO!- gritó Albus, y salió corriendo escaleras arriba. Entonces fue cuando se encontró con un montón de alboroto en el vestíbulo, donde un gran dragón negro lanzaba llamas verdes a las mesas y sillas. Fue entonces cuando Albus, como si no fuera el, le lanzó el encantamiento destructuz al dragón. Pero, el dragón era el mismísimo KingNight, que dijo:

-Miren quien esta aquí; la sabandija molesta- se rió malévolamente y continuó- veo que has venido antes de que queme todo Hogwarts, ¿no? Bueno, pero con esa estúpida varita no me puedes hacer nada. Soy invencible- Se rió otra vez.

Fue entonces cuando albus se acordó de lo que le dijo una vez su padre; “Tu abuela, o sea mi madre, decía que el último enemigo que falta destruir es la muerte… lo leí por ahí, eso si…” .

En ese momento albus se acordó de la varita del dragón azul y fue rápidamente hacia el aula de DCAO (defensa contra las artes oscuras).

Cuando volvió, le dijo al KingNight:

-Es tu fin, bestia-

-No lo creo- respondió malévolamente- ni si quiera esa estúpida varita me va a hacer daño-

Pero entonces de la varita empezó a salir unas llamas doradas y celestes que, al tocar al KingNight, se volvían blancas. El KingNight rugía de dolor, mientras protegía algo que parecía una cadena con un diamante rojo sangre. Y como última solución, el kingNight gritó algo en una lengua extraña:

-Sperints ya night, libevr myyu.

Y desapareció, por el momento.