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Todo por una poción — capítulo 4

Capítulo 4: La poción.

A las 6 de la mañana, una castaña estaba en su habitación vistiéndose y maquillándose.

“Espero que Seamus me perdone por esto, pero todo es por Harry” pensaba.

Buscó en su armario algo que ponerse y encontró una falda beige que le debía llegar hasta las rodillas y un liviano y hermoso sweater blanco escotado en V, además de unos hermosos zapatos blancos con poco tacón que hacían juego con el conjunto.

Cuando se terminó de cambiar, se miró en el espejo, se dio unos últimos retoques y luego asintió dándose la aprobación así misma.

Fue hacia el escritorio dónde la noche anterior había dejado la botellita con la poción y se dio cuenta que le faltaba algo.

-Necesito poner algo que me represente a mi, porque sino puede ser que se enamore de cualquiera – dijo – ya se, con un cabello bastará.

Dicho esto, se cortó unos 2cm de su cabello y los echo dentro de la poción.

Luego se sentó, agarró un trozo de pergamino, una pluma y tinta y escribió con una delicada letra, la que sólo sabía hacer Hermione Granger:

Para Seamus…

Cuando terminó, agarró la botellita y salió rumbo a la sala común.


Mientras tanto, en el dormitorio de los chicos, un moreno de ojos verdes acababa de levantarse. Eran las 7 de la mañana, pero se había levantado por culpa de otra de sus pesadillas.

En ésta, estaba Ginny, que le decía que quería dejarlo. Había sido tan real, que Harry creyó que nunca más se despertaría. También estaban Ron y Hermione, muy sonrientes y alegres, que querían decirle algo

  • Harry, Hermione y yo tenemos que decirte algo…- dijo Ron – Estamos de novios.

Harry en ese momento de su pesadilla, no pudo más que esbozar una sonrisa que ni siquiera salió, porque no supo como ni porque había sentido una terrible furia contra Ron, por el hecho de que estuviera con Hermione. Sintió como le hervía la sangre, y le hizo recordar cuando vio a Ginny besándose con Dean el año pasado, pero ésa era otra historia.

“Basta Harry, basta” se decía así mismo “Fue sólo una pesadilla”

Entonces se dirigió al baño a darse una ducha.


En la sala común de Gryffindor, Hermione colocaba la poción en un lugar visible, para que Seamus pudiera verla.

“¿En el piso?... no, alguien puede pisarla… ¿en el sillón?.... no, puede caerse… ¿en el escritorio?...mm...Puede ser, aunque es un lugar muy visible…bueno, no importa, en el escritorio”

Luego colocó la botellita en el escritorio junto con el trozo de pergamino que había escrito la noche anterior y se escondió detrás del sillón, para esperar al que en muy pocas horas estaría completamente enamorado de ella.


Al salir de la ducha, Harry se vistió poniéndose lo primero que encontró, y sin decir más bajó a la sala común.


“¿Harry? ¿Qué hace acá?” se preguntaba Hermione, pero sus dudas fueron resueltas cuando vio que su mejor amigo se sentaba en el cómodo sillón rojo de la sala común de Gryffindor. “Seguramente vino a tomar aire fresco” pensó.

Harry estaba sentado, recordando esa pesadilla, hasta que olió un aroma tan hermoso y delicado… un aroma a una extraña mezcla de tarta de melaza, a palo de escoba y a algo floral que había olido en La Madriguera.

“¿De dónde viene este precioso aroma?” se preguntó, hasta que vio en el escritorio una botellita pequeña de la cual se emanaba el aroma que lo tenía embobado, pero que tenía una tarjeta.

“¿! ¿! Harry?!?! ¿! ¿Qué está haciendo?!?” se preguntó Hermione, intentando salir de detrás del sillón, aunque era en vano.

Harry leyó que la tarjeta decía: Para Seamus…, pero pensó que si tomaba un poco no iba a pasar nada. En ese momento, abre la botellita y comienza a beber.

  • HARRY NOO!! – gritó Hermione, pero ya era tarde.

Harry al beber ese maravilloso líquido, sintió como si la felicidad le embriagara el alma.

Se sentía tan bien que no podía parar de tomarlo. Al terminarlo, lo dejó en el escritorio y en su mente no había nadie más que una persona que para él era hermosa en todo sentido: exterior e interiormente. Ella era su universo, su pasión, su luz, su razón para vivir, ella era su VIDA.

Ella no podía ser otra persona que Hermione Granger.

Harry en ese momento se percató de su presencia de detrás del sillón y fue a ayudarla a salir rápidamente.

Cuando sus ojos esmeraldas encontraron a los castaños de ella, Harry quiso que el tiempo se detuviera en ese instante para poder observarla durante el resto de su vida.

Hermione, que rogaba interiormente que la poción que ella había hecho estuviese mal, aunque ella sabía que era imposible, le habló con la voz más calmada y tranquila que pudo sacar:

  • Harry, ¿te encuentras bien?

A Harry, esa voz le pareció la más hermosa que nunca haya escuchado y le respondió:

  • La verdad que no lo se… pero lo único que sé ahora, es que tu estas muy hermosa.

Hermione se ruborizó por el comentario de Harry, pero ella sabía que todo era efecto de la poción. Entonces, frunció el cejo y le dijo casi regañándolo:

  • Harry, ¿puedes decirme por qué tomaste la poción cuando yo te dije, no perdón, te grité que no lo hicieras?

  • Hermione lo hice porque sentí un aroma tan…hermoso que no podía no tomarlo, aunque no era tan hermoso como tú. Además ahora me siento tan feliz y contento, que solo faltaría una cosa para que estuviera completo completo de felicidad.

  • ¿Y qué cosa te faltaría para ser feliz?- preguntó Hermione- Yo creí que eras muy feliz con Ginny…- dijo y agachó la cabeza.

  • Hermione, escucha – le dijo agarrando su cara con sus manos quedando ahora las dos cabezas a la misma altura- yo ya no quiero a Ginny… yo te quiero a ti.

Al escuchar lo último, Hermione se dio cuenta que la poción había causado efecto en Harry, ya que era imposible que su mejor amigo estuviese enamorado de ella.

  • Harry…mmm…escucha…- comenzó su amiga – yo… y…tú…

Pero se vio interrumpida con un beso.

Hermione no podía creer lo que estaba viviendo: su mejor amigo la estaba besando con una pasión e intensidad que le transmitió todo lo que sentía por ella, aunque bien sabía la castaña que era efecto de su propia poción. Era su primer beso, y aunque lo había soñado cuando los dos estuvieran enamorados uno del otro, lo estaba disfrutando de maravilla. En su estómago sintió unas pequeñas y juguetonas mariposas que revoloteaban de placer. Ella sabía que cuando le había dicho a sus amigos que el beso que Harry le había dado a Cho debía haber sido más que satisfactorio decía la verdad, pero ahora lo comprobaba. Harry besaba como los ángeles.

Cuando ambos se separaron a causa de la falta de respiración , Harry no hizo más que asomar por su rostro una sonrisa y decir:

  • Hermione, ahora si que estoy completo completo de felicidad.

Hermione tenía las mejillas coloradas al igual que Harry.

Se encontraba feliz y sentía que las mariposas que yacían en su estómago pedían otro y otros como el beso que Harry le había dado recién, pero al ver quien los estaba observando su alma se hizo trizas y dijo:

  • Ron, no todo es lo que parece…por favor…- dijo al borde de las lágrimas

Pero ya era tarde, el amigo pelirrojo de ambos ya había salido por el retrato de la dama gorda.

CONTINUARÁ