Todo por una poción — capítulo 5
Capítulo 5: Sentimientos confundidos.
Hermione en ese momento se sentía tan mal que no pudo evitar que unas gruesas lágrimas cayeran por su rostro.
Harry al verla así, se sintió tan impotente que lo único que pudo hacer fue consolarla de la mejor manera que se le ocurrió: la abrazó fuertemente, sin dañarla, pero haciendo que no pudiera escapar de sus brazos.
Hermione lo único que quería era salir de allí e irse a algún lugar donde pudiera pensar todo lo que le había ocurrido: Harry había tomado la poción y se había enamorado de ella… ¡la poción! Con todo el tema del beso de Harry, se había olvidado de que había fallado con lo que Dumbledore le había pedido. Gracias a este recuerdo, otras delicadas lágrimas inundaron su rostro.
Tenía que decírselo al director cuánto antes.
-Harry – dijo entre sollozos – quiero irme de acá… por favor… necesito estar sola….y…pensar…
-Yo no pienso dejarte y menos en este estado en el que estás. Quiero ayudarte a que te sientas mejor. No te preocupes por lo de Ron…
-¡RON! ¡TENGO QUE DECIRLE QUE TODO ES UN MALENTENDIDO! POR FAVOR HARRY, DÉJAME IR! NECESITO ACLARAR LAS COSAS, DESPEJAR MI MENTE! ALEJARME DE TI Y DE TODOS! POR FAVOR HARRY…
Harry al oír sus últimas palabras, la liberó inmediatamente, al mismo tiempo que bajaba la cabeza.
La castaña corrió en dirección hacia el retrato de la dama gorda por el cual hace unos instantes había salido su amigo pelirrojo y con una mirada que denotaba dolor, fijó su vista en Harry, quien luego le dijo:
-
Perdóname Hermione, yo no quería hacerte daño…sólo…sólo quería que te sintieras mejor, pero… pero por favor te lo pido, no…no me alejes de ti…porque sino…yo…yo no podría…no podría seguir, sabiendo que tu ya no eres mi amiga…porque yo te quiero mucho…
-
Harry – le dijo la chica poniéndose frente al él – escúchame con atención: yo jamás voy a dejarte. Siempre voy a estar allí para ti. Tú eres mi mejor amigo y una de las mejores personas que he conocido en mi vida y nunca permitiría que algo malo te sucediera. Tú eres muy importante para mí.
Hermione estaba esperando la reacción del moreno, y al ver que este no le dirigía la mirada ni la palabra, le levantó el rostro con sus manos y le dio un beso tierno y cálido en la mejilla, expresándole por él todo el cariño que le tenía.
Harry lo único que le dijo fue una palabra muy simple y sincera:
-Gracias- y una hermosa sonrisa (quizá una de las más hermosas para Hermione) surcó el rostro de su mejor amigo.
Ella le devolvió la sonrisa y salió a toda prisa por el retrato de la dama gorda.
Tenía que buscar al director, hablar con Ron, explicarle lo del malentendido con Harry y la poción… en síntesis, tenía que hacer muchas cosas para ser una simple chica de 17 años.
En su trayecto hacia el despacho del director, vio una escena que por un lado le dio un poco de celos repentinos pero que al instante se esfumaron dejando paso a una total gratitud a la que le estaba haciendo de consoladora. Allí estaban Evanna y Ron abrazados. Ron temblaba, por lo que se podría decir que había estado llorando, pero en su rostro había una sonrisa de total satisfacción. Evanna estaba tan cómodamente refugiada en el hombro del pelirrojo, que Hermione no quería interrumpir esa tierna escena, ya habría tiempo para explicaciones.
Siguió su recorrido y se encontró con Ginny, que estaba llorando desconsoladamente ensimismada en sus pensamientos.
-¿¡Ginny?! ¿Qué te pasó?
-Harry- respondió la pelirroja- Harry…. Me dejó! Me dijo que ya no me quería… y…y que ya nada era como antes…
-¿Cómo? No, no puede ser… “Tengo que encontrar al director cuanto antes y decirle lo sucedido…pobre Ginny…todo es por mi culpa…” Oh, Ginny…Cuánto lo lamento.
Hermione no sabía porqué, pero una parte de si misma estaba contenta de que la pelirroja hubiese terminado con Harry, aunque también se sentía muy culpable por el sufrimiento de Ginny, ya que toda esta confusión se debía a una maldita poción que ella misma había hecho porque era lo que Dumbledore le había pedido.
-No te preocupes Herm – respondió Ginny- yo estoy segura de que ya nos arreglaremos pronto- dijo tratando de sonar lo más convincente posible, tanto para Hermione como para ella- lo único que espero es que no se haya enterado de….lo de tu sabes… el plan- dijo casi en un susurro solo audible para ellas.
-No, no creo. Bueno Ginny, tengo que dejarte. Tengo asuntos muy importantes por hacer ahora. Nos vemos más tarde, te parece?
-Si si, nos vemos Herms. Adiós
-Adiós!- y la castaña se perdió entre los pasillos.
En el último trayecto que le quedaba del recorrido, recordó el beso que Harry le había dado y no pudo evitar que una tonta sonrisa apareciera por su rostro. Sólo al imaginarse el sabor de esos suaves y delicados labios del que era su mejor amigo, las mariposas que se encontraban en su estómago revoloteaban hambrientas de esos besos, pero luego esos pensamientos y sensaciones cesaron al llegar al despacho del director.
Para su sorpresa, éste se hallaba en la entrada, al igual que la última vez que había ido allí.
-Buenas días señorita Granger- la saludó cortésmente el director con una amable sonrisa en su rostro. Luego miró la gárgola y dijo- ranas de chocolate- y la gárgola comenzó a abrirse dando paso al interior.
Cuando entraron, Dumbledore le hizo un gesto para que se sentara y cuando lo hizo no sabía por donde comenzar. ¿Cómo decirle al director que había fallado en el plan que era sumamente confidencial? ¿Cómo decirle que Harry ahora estaba bajo los efectos de esa poción ya que él la había tomado por equivocación? Y cuando creyó encontrar las palabras para comenzar a hablar, el director le dijo:
-Señorita Granger, espero que no haya comenzado con el pedido que le hice, porque ahora se con total exactitud, que el señor Seamus Finnigan no tiene relación alguna con Voldemort.
-¿¡¿¡QUÉ?!?!- dijo la castaña levantándose bruscamente del asiento- PROFESOR, YO YA LO EMPECÉ Y LAMENTABLEMENTE HUBO UNA EQUIVOCACIÓN!- ahora se tapó el rostro con las manos y prosiguió con el mismo tono elevado de voz que había empleado hace unos instantes – EL DÍA EN QUE USTED NOS DIJO A GINNY Y A MI LO DEL PEDIDO, ESA MISMA NOCHE YO COMENCÉ CON LOS PREPARATIVOS. ENCONTRÉ EN UN LIBRO LA POCIÓN AMORTENTIA, Y ME PARECIÓ PERFECTA PARA EL TRABAJO. AL DÍA SIGUIENTE, YA ESTABA LISTA PARA USARLA Y LA PUSE EN LA SALA COMUN PARA QUE CUANDO SEAMUS BAJARA LA VIERA, PERO HUBO UNA FALLA, ALGO DE LO QUE NO ME PERCATE: HARRY, BAJO PRIMERO QUE NINGUN OTRO Y AL VER LA POCIÓN HIZO LO QUE CUALQUIERA HUBIERA HECHO, YA QUE LA AMORTENTIA ES SUMAMENTE IRRESISTIBLE: LA BEBIÓ!! Y AHORA MI MEJOR AMIGO ESTÁ SUPUESTAMENTE ENAMORADO DE MI!!! ¡Y AHORA USTED ME DICE QUE SEAMUS NO TIENE NADA QUE VER!
-Si señorita Granger, y lamento lo de Harry hacia usted, pero los efectos se irán por completo dentro de una semana.
-¿¡¿¡¿¡¿UNA SEMANA?!?!?!?! – dijo casi al borde de la histeria, gritando tanto como antes- ¡ESO ES UN MONTÓN DE TIEMPO!
-Lo se, pero es así. – respondió el profesor sin alterar su pacífica voz- Pero lo que tiene que saber, señorita Granger, que las personas bajo el efecto de la poción Amortentia, harán todo por conquistar a la persona de la cual supuestamente están enamorados, hasta pueden llegar a hacer locuras por ésta. Por eso yo le recomiendo señorita Granger, que pase el mayor tiempo posible con el señor Potter, para que no haga ninguna locura.
-Está bien profesor. Discúlpeme por haberle gritado de esa manera. – dijo la castaña un poco más calmada.
-No se preocupe señorita Granger.- le respondió con una sonrisa en su rostro.
-Ahora me voy profesor, pero antes, tengo una pregunta: ¿Cómo se enteró de que Seamus no tenía nada que ver con Voldemort?
-Hay cosas que no pueden decirse – y le sonrió con una sonrisa enigmática- Ahora, señorita Granger, ¿sería tan amable de retirarse? Tengo asuntos muy importantes que tratar.
-Si profesor, ya me retiro. Adiós.
-Adiós señorita Granger.
Al salir del despacho del director, se encontró con la persona que había confundido sus sentimientos.
-¿Harry? ¿Qué haces aquí?
CONTINUARÁ