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Historia 27122 — capítulo 1

Capitulo 1

Verano solitario:

Habían pasado un mes y medio desde que habían terminado las clases. James había recibido cartas de sus amigos casi todos los días, lo que le ayudaba a animarse. Remus había viajado las primeras dos semanas por Rumania, si recordaba bien. Parece ser que sus padre viajaban mucho, aunque no sabia cual seria el motivo de tales viajes. Sirius y Peter no habían hecho nada, solo habían estado en casa, Peter cuidando a su madre y Sirius discutiendo con la suya. En cambio, James se pasaba el día paseando por la calle, gastando bromas a sus vecinos, iba al parque, volvía a casa, ayudaba a su madre en las tareas domesticas (si, a pesar de todo, era un buen chico), pero no era suficiente, necesitaba mas distracción, necesitaba a sus amigos, y necesitaba a la pandilla de Slytherin para tener una victima concreta, y no solamente el perro del vecino o el señor calvo de enfrente…

  • Mama, vamos de compras – dijo James mientras ayudaba a su madre a decorar un pastel.

  • No te gusta decorar el pastel? Es para el cumpleaños de tu padre….

James negó con la cabeza. Quería ir al callejón Diagon. A lo mejor podría encontrarse con algún conocido con el que hablar, comprar una escoba… Aunque su madre le había prometido que se la compraría el día que llegase la lista de materiales para el segundo año. Pero James estaba cansado, quería ver a sus amigos.

  • Por que no lees el periódico? A lo mejor ponen algo interesante… aunque anda algo… corrupto…

La madre de James le miro pensativa. A James no le gustaba leer el periódico. No le importaban las cosas que pasasen en el mundo. Lo único que le importaba era lo que pasase en su mundo.

  • Jamie, he tenido una idea, por que no llamas a tus amigos para que pasen aquí la ultima semana antes de las clases. Luego vamos todos juntos a King Cross…

Pero James no quería oír el resto del plan de su madre. Había subido las escaleras corriendo, manchando el pasamano con la masa del pastel. Su madre negó con la cabeza, y con un gesto de la varita, hizo que el pasamanos se limpiase.

Su habitación estaba extremamente desorganizada (lo que hace el aburrimiento). Habían libros tirados por el suelo. El búho acababa de llegar de casa de Sirius y picoteaba la mesa pidiendo comida y dejando unas horribles marcas en la madera. Su madre le reñiría por eso.

James cogió la caja con la comida para el ave y la esparció sobre la mesa. La otra parte de la mesa la limpio con el brazo, tirando todos los papeles, plumas y objetos decorativos que habían encima al suelo. Metió la mano y saco tres trozos de pergamino:

“Sirius,

Mi madre me ha dicho que vengáis a pasar la ultima semana de las vacaciones aquí en mi casa, todos. Espero que puedas venir. Contéstame pronto!

James Potter”

Hizo tres cartas parecidas, cambiando el nombre al cual se dirigía.

  • Ya sabes, esta a Sirius, esta a Remus y esta a Peter – dijo animado al búho.

La lechuza salió volando y se dirigió a sus distintos destinos.


  • Con esos traidores? Nunca! – gritaba Walburga Black a su hijo mayor. – Los Potter? Es que solo me das disgustos! No puedes darme ni una sola noticia buena en toda tu vida?

El elfo domestico le miraba divertido.

  • Mama! Déjale ir! Estaremos mejor sin el! – decía el pequeño Regulus.

  • Y que dirá la gente? Sirius tiene que estar encerrado en su habitación! Si no nos da alegrías que tampoco nos de disgustos! Hará que tengamos una mala fama!

  • Mi señora, usted nunca tendría mala fama, todos le admiran – decía el elfo domestico haciendo una profunda reverencia.

  • No me interrumpas! – dijo ella mirando al elfo – Deberías quedarte en casa también, en vez de ir al colegio. Tu tía me estaba comentando algunas cosas que no me han gustado!

Sirius miraba a su madre serio. La carta de James le había alegrado, pero sabia que no podría ir.

  • Podrías estudiar en casa, un poco de mano dura te hará bien!

  • No pienso quedarme aquí…

  • Pues vete

  • Regulus, cállate! No te metas en esto, la enfermedad que tiene tu hermano es grave…

Sirius no quiso escuchar mas. Suspiro profundamente, recogió la carta de James y subió las escaleras hacia su habitación:

  • Como te atreves a dejarme hablando sola? Maldito traidor! Como le haces eso a tu propia madre?!

“si eso puede llamarse madre” pensó Sirius. Entro en su habitación. En la pared había colgado mas cosas de Gryffindor: el estandarte que habían usado en el ultimo partido de Quiddich, la bufanda que le había regalado Peter también estaba colgada en la pared, ya que hacia demasiado calor para usarla…

Se sentó en la silla y saco una hoja de pergamino. Mojo la pluma en la tinta verde (había conservado el sapo…) y con otro suspiro empezó a escribir.

“James,

Mi madre no me va a dejar ir a tu casa, lo siento mucho, por que me hacia mucha ilusión veros a todos, pero aun así, espero que os lo paséis bien… en verdad espero que no os lo paséis bien, ya que yo me lo voy a perder…

Podríamos vernos en el callejón Diagon el día que vayamos a comprar materiales… en la tienda de libros?

Allí nos vemos

Saludos,

Sirius Black”

La lechuza acababa de salir volando por la ventana, llevando la carta, cuando la puerta del cuarto de Sirius se abrió de golpe. Regulus entraba en la habitación riendo. Sirius le señalo la puerta, indicándole que saliera de su cuarto, pero el pequeño no hizo caso.

  • Que raro… mama no ha quitado toda esa mierda

  • Cállate Regulus, si no quieres que vuelva a hacer crecer un cuerno en tu lengua.

  • Tranquilo, hermano… no vengo a discutir… sabes, quiero preguntarte algo… imparcial a lo raro que eres… como solíamos hacer antes de que traicionases a la familia…

Sirius recordaba aquellos tiempos. Había sido un niño feliz a pesar de todo. El y Regulus se pasaban el día juntos, jugando como cualquier pareja de hermanos. Pero todo cambio cuando Sirius comprendió que los muggles y los magos eran iguales, una pena que el resto de la familia no lo hubiese comprendido también.

  • Que quieres, Regulus

  • Bueno… me preguntaba como seria la prueba de selección para Hogwarts…

Sirius le miro y sonrió. Su hermano nunca se lo preguntaría a Bellatrix. Siempre que la veía se hacia el entendido y nunca le preguntaría sobre algo. Además, las probabilidades de que Bellatrix le respondiesen eran demasiado pequeñas como para arriesgarse.

  • Es… muy dolorosa. – su hermano le miro asustado, el hizo un esfuerzo para no reír – no te la puedo contar con detalle, pero te puedo decir que duele y que es muy difícil, es en el bosque prohibido, donde hay toda clase de criaturas, y si no apruebas… - no sabia como seguir (n/a: yo tampoco…) – si no apruebas, te dejan allí para siempre…

  • Mentira! No pueden hacer eso! Matarían a mas de algún alumno!

  • Regulus, que poco sabes sobre la vida… Has visto alguna vez la foto del director, Albus Dumbledore? – el muchacho asintió – crees que tiene cara de ser normal? – el muchacho negó con la cabeza – ahí lo tienes, tu mismo lo has dicho…

“Remus me mataría si me oyese decir que Dumbledore esta loco, aunque sea solo por una buena causa…” pensó Sirius mientras su hermano pequeño seguía mirando hacia el suelo, pensativo.

  • Y como saben en que casa estarás? – dijo finalmente Regulus.

  • Según cuanto tardes, lo que hagas para matar a las arañas gigantes…

Sirius siguió metiéndole miedo a su hermano durante algún tiempo, hasta que la madre de ambos los llamo para cenar. Regulus se levanto de la cama y se dirigió hacia la puerta, pero Sirius no se movió. Hacia tiempo que no hablaba con su hermano de aquella forma, sin pelearse y sin insultarse.

  • No vienes? – dijo el niño desde la puerta.

  • No tengo hambre, no quiero comer con una mujer loca, un hombre psicópata y un pequeño mortífago…

  • Cállate, traidor!

El niño salió por la puerta enfadado, y Sirius empezó a reír. Todo aquello era cosa de locos. Cuanto tiempo Sirius lo soportaría?

Sacudió la cabeza intentando echar aquellos pensamientos. Un búho marrón con una carta en el pico empezó a arañar la ventana de Sirius con una de sus pequeñas y afiladas garras. Era el búho de Remus.

“Sirius,

Espero que vengas a la casa de James, seria genial que pasásemos….”

Pero Sirius no siguió leyendo. El búho de Lupin le pico la mano al ver que arrugaba la carta. Sirius saco otra hoja y escribió a Remus contándole que no podría ir a la casa de James a encontrarse con ellos.


Peter se había despedido de su madre y había preparado su baúl para mandarlo a la casa de los Potter (de eso se encargaría su madre). Bajo a la cocina, sucia y con platos del desayuno aun por fregar. El ambiente era oscuro, iluminado por apenas una pequeña ventana. La chimenea ya estaba lista para ir a casa de James, su madre la había preparado un poco antes. No quiso tardar mucho, por lo que se dio prisa a coger un puñado de polvos, meterse en la chimenea y gritar la dirección de James mientras tiraba el polvo al fuego.

Apareció en una cocina completamente distinta a la suya. Estaba limpia y organizada. Una mujer alta y flaca, con el pelo castaño y rizado por la altura del hombro le miraba sonriente.

  • Tu serás Peter, verdad? James me ha hablado de ti – Peter asintió – gracias por cuidar a James… Remus y el están en el jardín hablando, acompáñame, te llevare hasta ellos…

La mujer le llevo por a través de una casa igualmente organizada. Remus y James hablaban animados en el jardín. Al ver a Peter, los dos se acercaron corriendo:

  • Que bien que has llegado, Peter! Ahora mismo íbamos a ir al parque, solo te estábamos esperando! – dijo James muy contento de por fin ver a otro de sus amigos.

  • Cuando has llegado, Rem? – pregunto Peter algo envidioso de que su amigo hubiese llegado antes.

  • Esta mañana, quería desayunar con James, así que vine nada mas despertarme, mi madre ya lo había preparado todo ayer por la noche…

Peter recordó como había tenido que ir diciendo a su madre que hacer. Su madre era una mujer bastante mayor, y no recordaba muchas cosas. No había ido a Hogwarts por que no la habían considerado lo suficiente mágica como para ello, pero tampoco llegaba a ser una Squib. Peter se lamento algunos segundos por ello, pero se recupero y acompaño a sus amigos, que ya se habían puesto en marcha.