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Historia 27122 — capítulo 2

Capitulo 2:

Chicos mayores:

  • El año pasado éramos como esos – comento Peter señalando a un chico de primer año.

  • No teníamos ni idea sobre Hogwarts – continuo James dándole una palmadita en el hombro a un chico de primero que se ataba los cordones que le miro muy extrañado.

Los chicos se dirigían a Flourish y Blotts, donde habían quedado que se encontrarían con Sirius, aunque no habían dicho hora. James había dado un pequeño traspiés involuntario (había sido su subconsciente) al pasar por delante de la tienda Artículos de Calidad para Quiddich:

  • Algunos serán de Hufflepuff, otros Ravenclaw, los Gryffindor…

  • Y los Slytherin – dijo una voz infantil de chico detrás de ellos.

  • Cállate, Regulus, no eres lo suficientemente bueno como para dirigirte a mis amigos… -dijo una voz extremamente familiar.

  • Cállate tu, traidor – volvió a decir la voz infantil.

  • Regulus, ya basta! No hables así a Sirius en publico… -decía la voz chillona de una mujer.

Los tres chicos se giraron y vieron la familia completa de Sirius. Su hermano pequeño, se parecía aun mas al Sirius del año pasado, con los ojos grises y el pelo negro y corto, aunque Sirius era mas atractivo. Una chica rubia y de piel blanca estaba al lado de este, tenia trazos angelicales, pero los chicos sospecharon que de ángel no tendría nada. Andrómeda estaba al lado de Bellatrix, que no habían cambiado nada en esos tres meses, aunque Bellatrix empezaba a desarrollarse (los chicos no consiguieron evitar fijarse). Una mujer delgada, con los cabellos negros y los ojos igualmente negros miraba a los chicos con expresión severa y un hombre alto parecido a la mujer estaba al lado de esta, Walburga y Orion Black. Pero no fue la numerosa familia de Sirius lo que llamo la atención, sino el propio Sirius. Su pelo no estaba negro azabache como de costumbre, estaba grisáceo y mas largo. Los chicos estuvieron mirándole. Sirius empezó a caminar, según se acercaba a ellos a sus amigos, su pelo se estaba volviendo negro otra vez, y ya no parecía tan largo.

  • Sirius… estas bien? – pregunto James algo extrañado.

Sirius no respondió, estrecho la mano a todos sus amigos y sonrió.

  • Vámonos! – dijo Sirius, y se giro hacia su familia y empezó a caminar – voy delante con mis amigos…

  • Tenemos que ir a la biblioteca – dijo James al ver que su amigo les dirigía a ninguna parte.

  • Por que? Ya nos hemos encontrado…

  • Tengo que avisar a mi madre, además, querrá conocerte…

  • Ya me conoce…

Con esto los muchachos emprendieron la marcha. James, Remus y Peter aun seguían confusos por el cambio en la apariencia de Sirius.

  • Oye Sirius… un momento antes de encontrarnos, estabas distinto…

Sirius les miro y sonrió.

  • Flourish y Blotts, aquí estamos – y abrió la puerta de la libraría.

Los cuatro entraron en Flourish y Blotts, tres de ellos mas confusos que nunca. Era una librería abarrotada de libros. Las paredes estaban cubiertas por estanterías que llegaban hasta el techo, llenas de libros. La madre de James les esperaba como siempre con una sonrisa.

  • Oh! Habéis encontrado al pequeño Black, ya se que nos conocemos, pero es un placer conocerte de nuevo, James me ha hablado muchísimo de ti…

Los padres de James ya eran bastante mayores para tener un hijo como James. En la sociedad mágica se contaba que habían esperado tener un hijo por muchísimo tiempo, y que por fin tuvieron a James, aunque ya avanzados en la edad. Eran una familia muy rica, ya que descendían de las familias de puro sangre mas importantes de Inglaterra, como eran los Black, Prewet y de los propios Crouch. La madre de Jane, Ann Potter, era una de las pocas Gaunt que quedaban, aunque ella lo negara a muerte, el árbol genealógico de los Gaunt ya estaban bastante corrompidos, con varios Squibs y mestizos.

James miro con ferocidad a su madre, como hacia cada vez que iba a pedir algo a su madre, y su madre, no negaba nada al hijo que tanto había esperado

  • Mama, luego vamos a por la escoba! – exclamo James mientras su madre sujetaba los libros de segundo año de su hijo.

  • Claro querido, si quieres, puedes adelantarte y escoger tu equipo… - añadió ella acariciando el alborotado pelo de su hijo.

  • Dame dinero para que compremos algo de comer… Vamos – dijo el chico a sus amigos cuando su madre le dio dos galeones.

  • Pero yo tengo que comprar los libros.. – empezó a decir Remus

  • No te preocupes, yo los comprare, luego me das el dinero.. tu también Peter

  • Gracias señora Potter…

Los chicos salieron de la Flourish y Blotts y se cruzaron con la familia de Sirius que se encaminaba a comprar los libros, pero no se pararon para hablar. Compraron grageas de todos los sabores y cuatro ranas de chocolate y fueron deprisa a Artículos de Calidad para Quiddich.

Era una tienda luminosa y decorada con los artículos de Quiddich. Los chicos entraron y el vendedor les miro sonriente. Era un hombre de mediana edad, no muy alto y tampoco flaco. Casi no tenia pelo, y el poco que tenia era de color verde. Vestía una túnica igualmente verde y un sombrero a conjunto. Los chicos pensaron que parecía una ranita, ya que tenia los ojos hacia fuera y era demasiado… Verde.

  • Bienvenidos jóvenes…

  • Hola señor, este año voy a jugar en el equipo de Gryffindor, en Hogwarts, y necesito una escoba – le soltó de un tirón James muy emocionado.

  • Tranquilo… joven…

  • Potter

  • Muy bien, Potter, quieres una escoba… – el vendedor salió de detrás del mostrador y de acerco a una escoba que estaba en la pared – este… es uno de los modelos que mas se piden, la Cometa 280, palo de roble, fuerte y con mucha resistencia. Tiene una aceleración de 0 a 180 km/hora en 10 segundos, y soporta las duras caídas. Sus ramitas son de Ciprés… también la Nimbus 1000, un modelo de solamente cuatro años…

  • Quiero la mejor que tengas. – dijo James decidido

El vendedor soltó una risita, pero James seguía mirándole serio. Se aclaro la garganta.

  • La mejor que tengo? – y James asintió – bueno… es un modelo nuevo, la sacaron al principio de este verano…

El hombre los condujo hacia la otra parte de la tienda, donde, al parecer, guardaba los mejores artículos de la tienda. Saco una escoba perfectamente envuelta en un pedazo de tela rojo y la puso sobre la mesa, con tanta delicadeza como si se tratara de un objeto de cristal muy valioso.

  • Un palo de sauce llorón, con este corte – dijo indicando con el dedo un tallado del mango – hace que sea mas aerodinámica y equilibrada. Sus ramitas son de Caoba, lo que la hace una escoba poderosa… su aceleración en de 0 a 200 km/hora en 10 segundos. No se rompe por nada… todo esto forma la SkySpyder.

James miro satisfecho la escoba, y la repaso con los ojos. Sus amigos la miraban igualmente alucinados, por que, aunque no ambicionaban entrar en el equipo de Quiddich, amaban aquel deporte como la mayoría de los magos.

Los chicos estuvieron hablando con el dependiente sobre los equipos.

  • Los Chudley Cannons? Debes de estar de broma! – decía James al oír el comentario del dueño de la tienda – hace siglos que no vencen una liga, y este año han cambiado el lema “a por la victoria” por “mantengamos los dedos cruzados y esperemos lo mejor” son lo peor.

  • No digas eso, joven Potter! – dijo el dependiente mostrando una chapa naranja con dos “C” negras – si hubiese presenciado sus días de glorias.

  • A puesto a que ni usted los a presenciado! La ultima copa que ganaron fue en 1892, hace ochenta años… Los Puddlemere United son los mejores…

El dependiente bufo decepcionado. El hombre había dado zumo de calabaza a los chicos mientras esperaban a la señora Potter, que no tardo en aparecer por la puerta sonriente.

  • Jamie, he encontrado una túnica de gala preciosa. En navidad te la pondrás…

  • Mama… la escoba…

  • Claro, querido. Cual quieres?

James cogió la escoba y se la acerco a su madre. La mujer cogió el paquete y la abrió. Miro orgullosa a su hijo.

  • Que mayor te haces, hijo mío… parece que fue ayer cuando tu tío te trajo tu primera escoba… eras tan pequeño…

Sirius, Peter y Remus se esforzaron para no reír mientras la madre de James le abraza de esa forma estranguladora que suelen hacer las madres (aunque Sirius nunca lo hubiese experimentado), y James intentaba liberarse desesperadamente. La mujer pago la escoba sin mas contratiempos y los chicos salieron a la calle.

  • Sirius, mama te llama! – dijo Regulus desde lo lejos

  • Que quiere? No me apetece ir!

  • Ya nos vamos a casa!

Sirius miro alarmado a su hermano pequeño, que tenia una sonrisa malévola estampada en el rostro. James le puso la mano en el hombro.

  • Nos veremos pronto… solo falta una semana para volver al colegio…

Sirius asintió triste, pero no dijo nada. Empezó a caminar calle arriba, y sus amigos, una vez mas desconcertados, observaron como su pelo se volvía un poco grisáceo y mas largo.

  • Bueno, ya esta todo, vamos a casa a probar la escoba? – dijo la madre de James saliendo de la tienda.

Los tres chicos asintieron. La idea los animaba, pero acababan de ver partir a Sirius de una manera desoladora. Ahora, por culpa de Sirius, no disfrutarían tanto de la escoba, pues estarían pensando en lo mal que lo estaría pasando su amigo.