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Historia 27122 — capítulo 5
Capitulo 5
Un viejo amigo:
Los chicos salieron del gran comedor y empezaron a caminar hacia la sala común de Gryffindor.
-
Tampoco ha sido tan malo… - dijo Sirius rompiendo el silencio sepulcral que se mantenía entre ellos.
-
Si… podría haber sido peor… podríamos haber muerto – respondió sarcásticamente Remus.
-
La ironía no te queda bien, Rem, déjame eso a mi.
-
James, no estoy para bromas! Que nos hará si no ganamos la copa de la casa?
-
Expulsarnos?
Remus se puso pálido, aun mas de lo que ya era, y al ver que Sirius no bromeaba, ya que estaba muy serio , sintió un pinchazo en el estomago.
- No digas eso! Imagínate que pasa de verdad?
James y Sirius ya lo habían pensado. Si les expulsaran del colegio, tendrían que ser educados y enseñados en sus casas, por sus padres, ya que la asistencia al colegio no era obligatoria. James no vería a sus amigos y Sirius, bueno, Sirius le vería la cara a su madre todos los días.
-
Este año no nos pueden pillar.
-
Estoy de acuerdo, James, este año estaremos estudiando, sin meternos en ningún lio…
-
No me refiero a eso, me refiero a que haremos las cosas sin que nos pillen al final….
Remus suspiro nervioso, el solo quería estudiar en paz. Sirius le miro de una forma que lo hacia sentir mal, como acusándolo de algo.
-
No he dicho nada
-
Yo tampoco
-
Entonces, no me mires así…
Hubo mas un silencio.
-
Venga ya, Rem! No quieres negarte de lo que te han hecho?
-
Nosotros también le atacamos!
-
Hablando de eso, no sabemos mas como ellos sabían que habíamos atacado a Quejicus…
-
Yo lo se, Potter…
El poltergeist se acerco flotando, con una gran sonrisa en su horrible rostro. Estaba exactamente igual que cuando los chicos se habían marchado al final del curso anterior, y jugueteaba con una piedrecita entre sus dedos esqueléticos.
-
Peeves! – Exclamaron James, Sirius y Remus a la vez, felices de ver al viejo amigo.
-
Como estas? – pregunto James después de la pausa incomoda.
Peeves tiro la pequeña piedra a Peter, que le acertó en el entrecejo. Peeves soltó una estridente carcajada.
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Ahora estoy bien – dijo divertido mientras Peter se frotaba la frente.
-
Bueno, el secreto de los Slytherin…
-
No tan deprisa, aprendiz Potter, la vida se basa en negocios, necesito algo a cambio.
Los chicos miraron decepcionados a Peeves, este, levanto las cejas y sonrió ante la mirada de los chicos.
-
No me entendáis mal, Merodeadores, la profesora McGonagall ha guardado todas mis cosas y ha lacrado la sala, de forma que no tengo como entrar. No tengo nada para tirar a los nuevos estudiantes, solo esas pequeñas piedras que encuentro algunas veces, pero casi no hacen daño…
-
Quieres que recuperemos tus cosas? – dijo incrédulo Remus.
El poltergeist asintió.
- Pero, si nos pillan, nos expulsaran! Es la profesora McGonagall! No lo haremos… Verdad James?
Remus se giro para mirar a James. Los ojos castaños del chico tenían un brillo picaron. Remus no podía creerlo.
- Donde esta la sala?
Peeves sonrió.
- Mañana por la noche os llevare hasta ella, encontrarme aquí a esta misma hora. Cuando tengáis mis cosas, os contare el secreto de la Gang de Slytherin.
El poltergeist atravesó el techo, dejando a los chicos solos, que, emprendieron la marcha una vez mas.
-
James, no…
-
Shh…
James había visto la cola de la sra. Norris, la gata de Filch, el conserje. Los chicos empezaron a caminar silenciosos, pero ligeros y agiles, tenían que salir de aquel lugar, rápido.
Los pasillos estaban oscuros, pues la noche ya estaba muy entrada. Se escondia tras las colunas siempre que llegaban a un cruce, hasta que por fin llegaron al retrato de la señora gorda.
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Tan tarde? – dijo ella algo enfadada.
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Lo sentimos mucho…
-
Santo y Seña?
Los chicos se miraron. Cual seria el Santo y Seña de Gryffindor?
- No lo sabemos – admitió por fin James.
La señora Gorda sonrió satisfecha y cerro los ojos mientras se acomodaba para dormir.
- Hey! Espera! No nos puedes dejar fuera! – dijo James dando un golpe en el marco.
La mujer les miro horrorizada.
-
Como te atreves? Si no os sabéis el Santo y Seña, no os voy a abrir
-
Pero si sabes quienes somos! – reprocho Sirius.
-
Podriais ser impostores!
-
Pero sabes que no lo somos!
-
Nada de peros!
LA Señora Gorda les observo pensativa durante algunos segundos y volvió a soreir.
- Santo y Seña?
Los chicos la miraron furiosos.
- Algún día, me las va a pagar
! la cortare de arriba abajo, que aprenda que conmigo no se juega!
- Tranquilízate, Sirius – trato de calmarlo Peter inútilmente.
Se sentaron en la escalera y miraron al cuadro. Que parecía extremamente satisfecha. Empezaron a oír unos pasos que se acercaban, haciéndose cada vez mas fuertes.
-
Que hacéis aquí? – pregunto Lily sorprendida.
-
Meditar- respondió James irónicamente – y tu? Donde estabas?
-
Estaba… viendo a un amigo…
-
Snape?
Lily le miro desafiante y asintió. Empezó a caminar con paso firme y se paro enfrente del cuadro.
- Cola de Salamandra.
El pasaje se abrió. Los chicos se pusieron de pie y se apresuraron en acompañar a Lily al interior de la sala común de Gryffindor. Peter corrió y salto sobre la poltrona en la que siempre se sentaba.
- Por fin en casa! – exclamo Sirius mientras se dejaba caer en el sofá.
Lily les miro una ultima vez y subió las escaleras, hacia el cuarto de las chicas. Los cuatro se quedaron solos. Solos pero acompañados.