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Historia 27179 — capítulo 1

Luego de varias semanas, que parecieron ser eternas, julio había llegado. El calor era intenso y el sol amenazador, aunque, a los habitantes de La Madriguera, eso no parecía afectarlos. En el vestíbulo de la casa; un joven de pelo negro azabache, ojos verdes y gafas redondas, reía alegremente de los disparatados chistes de su amigo pelirrojo que no tomaba aire con tal de dar más emoción al relato. Una atractiva joven, también concentrada en la disparatada historia, se encontraba sentada en las rodillas de Ron, meneando su cabello castaño y ondulado para sacárselo de los ojos y así poder contemplar mejor a su novio que, de vez en cuando, interrumpía la escena cómica para besarla de tal manera que incomodaba al pobre de Harry. Era feliz viviendo en La Madriguera, a pesar de que no era lo mismo sin Fred. Pero, aunque todo había acabado, se sentía incompleto. La falta de algo para hacer, lo hacía sentirse inútil y triste. Quería estudiar para ser auror, de eso no tenía dudas, pero no había cursado su séptimo año y, ni siquiera Harry Potter, podía estudiar una carrera sin haber terminado, antes, la escuela. En varias ocasiones, él y sus amigos, trataron de convencer a Kingsley, nuevo ministro de magia, para que hiciera un cambio de reglas, pero él insistía en que era mejor esperar a ver si la profesora McGonagall asumía el cargo de directora. De ser así, ella les permitiría cursar su séptimo año junto a todos los demás alumnos que no habían podido asistir a Hogwarts el año pasado, ya sea porque habían sido secuestrados, encerrados en Azkaban por ser hijos de muggles o por haber escapado durante todo el terror que, al fin, había terminado. Pero esperar no era nada fácil; el no hacer nada lo estaba desesperando.

Aunque la cicatriz le había dejado de doler y las visiones de Voldemort habían desaparecido, Harry no paraba de tener pesadillas con los fallecidos de los últimos meses. De todas formas, no se comparaban en nada con las de George Weasley que, desde la muerte de su gemelo Fred, no paraba de verlo en pesadillas y nombrarlo en medio de ellas. Había cambiado completamente su actitud dejando de lado las bromas y travesuras, lo que hacía a La Madriguera triste y nostálgica, un motivo más que desagradaba a Harry.

Percy, al igual que Charlie, se habían mudado nuevamente junto a sus padres para tratar de calmar la pérdida del gemelo. Este último había dejado su trabajo en Egipto para colaborar en el cuidado y seguridad de los dragones guardianes de Gringotts.

Bill y Fleur se habían mudado, nuevamente, a la casa en donde yacía, hacía un mes, la tumba de Dobby (Este se encontraba, ahora, en Hogwarts, a la izquierda de Dumbledore el cual, a su vez, se encontraba a la izquierda de Severus Snape). El retrato de este último no había aparecido en el despacho del director por haber abandonado el colegio antes de su muerte. Sin embargo, Harry había conseguido que lo colocaran a la derecha del de Dumbledore luego de divulgar que el príncipe mestizo era inocente y de asegurar que se merecía ese reconocimiento. En una ocasión había tenido la oportunidad de hablar con él.

…………………………………….Flash Back………………………………..................

_ Qué incómodo silencio_ Bromeó el retrato de Dumbledore posando su vista de Snape a Harry y viceversa, como si estuviese presenciando un partido de tenis. El chico de pelo negro azabache no rió. Estaba muy nervioso y confundido. Había adoptado tanto odio hacia el príncipe mestizo para luego enterarse de que este siempre lo estuvo protegiendo, a su manera, sí, pero protegiéndolo. Sabía perfectamente que Snape tenía parte de culpa en la muerte de sus padres, pero no podía culparlo. El haber visto, personalmente, la persona que era cuando estaba con su madre, le había demostrado que él era muy distinto a Voldemort y eso lo llenaba con un intenso sentimiento de admiración. Lamentó haberlo llamado cobarde aquella noche luego de la muerte de Dumbledore. Había demostrado ser más valiente que muchos de Slytherin, incluyendo al Señor Tenebroso, al arriesgar su vida, al soportar la muerte de gente inocente sin poder hacer nada, al haberse quedado sólo con la ayuda de un retrato para cumplir un plan del que solo tenía muy poca información.

_ Lamento haberlo llamado cobarde, señor_ Se disculpó sinceramente el chico mirando a los negros y profundos ojos del profesor Snape.

_ Tendré en cuenta tu disculpa, Potter_ Respondió con la voz grave y cortante de siempre permaneciendo, luego, en silencio durante algunos segundos_ ¿No esperarás que me disculpe de algo, verdad Potter?_ Agregó al ver que el chico lo miraba fijamente, esperando que dejase su orgullo de lado; pero sabía que no sería así.

_ Sabemos que eso no va a ocurrir Severus_ Contestó Dumbledore, sonriente, antes de que el muchacho pudiese decir algo. Luego apartó la vista del retrato que tenía a su derecha para encontrar los ojos verdes del chico.

_ Ve Harry, se te va a ser tarde. El tren parte en dos horas. Creo que con esta visita ya es suficiente_ Dijo provocando que las cejas de Snape se frunciesen_ Ya te ha pedido perdón con su mirada_ Agregó divertido.

Y antes de que el príncipe pudiese protestar, el joven aseguró:

_ Volveré a visitarlos de vez en cuando.

_ Estoy seguro de que será así_ Dijo la suave y tranquilizadora voz del anciano y, ambos ex directores, observaron desaparecer a Harry detrás de la puerta.

……………………………………Fin del Flash Back……………………………….......

Algo, de pronto, interrumpió sus pensamientos. Una cabellera rojo fuego se había asomado y caminaba hacia el trío paseando su mirada hacia los sillones. Cruzó el vestíbulo hasta llegar al sillón doble en el que permanecía Harry para luego sentarse a su lado. El moreno no había vuelto a besarla luego de su décimo séptimo cumpleaños, ni siquiera habían entablado una conversación decente, solo “holas”, “chaus” y, muy de vez en cuando, “sis”. De todas formas, eso no le preocupaba demasiado, sabía que tenía oportunidad con ella, el problema era que no se había dado el momento indicado como para retomar lo que habían empezado, más estando ambos en La Madriguera la cual había resultado ser muy incómoda últimamente.

_ Es raro verlos así_ Dijo Ginny dirigiéndose a la parejita que parecían ser otras personas totalmente distintas a la prefecta perfecta y al malhumorado y gruñón de Ron. Harry pudo visualizar un ejemplar de El Profeta enrollado en la mano izquierda de la pelirroja, por lo que dedujo que ese era el motivo de su acercamiento. Y tenía razón.

_ Traigo novedades y muy bue… ¡Pueden dejar de tocarse y escucharme!_ Gritó Ginny enfurecida al ver que Hermione y Ron no le prestaban atención.

_ ¡Más te vale que sea algo importante enana, porque sino sufrirás las consecuencias!_ Gruñó Ron con un tono de ira clavando, luego, su mirada en la de la pelirroja que se apuró a esquivarlo ofendida.

_ ¡Claro que es importante Ronald!_ Dijo maliciosamente desplegando el ejemplar que llevaba en su mano. Luego señaló con el dedo índice el título de una de las noticias_ McGonagall tiene el cargo de directora ¡Volvemos a Hogwarts!_ Hermione se separó, al fin, del pelirrojo y comenzó a saltar de alegría y a nombrar algunas palabras como “libros” y “exámenes”. Ron, en cambio, permaneció pensativo, aunque luego dibujó una sincera sonrisa en su rostro como demostrando que recién había entendido lo que eso implicaba. Harry quedó boquiabierto y le pidió el ejemplar a Ginny para leer y releer una y otra vez las palabras que confirmaban lo dicho por la pelirroja. Ahora estaba completamente feliz, iba a cursar su primer y ultimo año en Hogwarts sin tener que someterse a ningún tipo de peligro, sin tener que pensar en Voldemort, solo disfrutando al máximo esa gran oportunidad.