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Historia 27179 — capítulo 2

Los días siguientes pasaron volando como Saeta de Fuego. Harry casi olvidó por completo su cumpleaños número 18 de la emoción que sentía por la noticia que, dos meses atrás, les había dado la menor de los Weasley. Tal como Kingsley había asegurado, McGonagall había tomado la decisión de que todos los alumnos que no habían asistido el año pasado a Hogwarts, o que solo habían asistido durante la mitad del año como era el caso de Ginny y Luna, podían cursarlo durante este año, incluso aquellos que tuviesen 18. Como regalo de cumpleaños, los Weasley y Hermione colaboraron para comprarle a Harry una Nimbus 2001, ya que la Saeta de Fuego había caído la misma noche en la que Hedwig y Ojo Loco habían sido acecinados. Si bien esta escoba ya había pasado de moda, Harry les agradeció de todo corazón el gran esfuerzo de sus amigos. Le sería muy útil ya que seguiría en su puesto de capitán del equipo de Quidditch de Griffindor.

Harry empacó sus cosas lo más rápido que pudo, sin olvidarse de su nueva escoba: el mapa del merodeador, la capa de invisibilidad, su recuperada varita y un trozo de espejo cuya otra parte la conservaba Hagrid, quien no paraba de mirar por él en sus tiempos libres para saber como se encontraba el muchacho. No se olvidó de su nueva lechuza Dobby, una hermosa ave color pardo de ojos enormes y grises que, aunque le era muy útil y compañera, no había podido reemplazar a su gran amiga Hedwig. Metió como pudo los libros que hacía una semana habían ido a comprar al callejón Diagon, y se dirigió lo más veloz que pudo al vestíbulo donde lo esperaban Hermione y Ginny ya preparadas, Ron tardó unos diez minutos más.

La parejita feliz, la pelirroja y el moreno corrieron atolondrados por el andén 9 ¾ hasta llegar al tren que partía en pocos segundos. Los chicos despidieron a los Weasley y a los Granger para luego subir al tren que los llevaría a su último año en Hogwarts.

_ Tenemos que ir al compartimiento de prefectos Harry_ Le recordó Hermione abrazando a Ron por la cintura.

_ Ya quiero verle la cara a Malfoy cuando divulgue por todo el tren que le salvamos la vida dos veces_ Dijo Ron con una sonrisa de oreja a oreja.

_ Vayan nomás_ A Harry ya no le molestaba separarse un poco de sus amigos ya que, desde que formaban una pareja estable, había sido muy incómodo convivir con ellos. Además ahora podría retomar esa charla pendiente que tenía con Ginny.

El moreno buscó por casi todo el tren hasta dar con un compartimiento vacío y le hizo seña a la pelirroja para que se sentase con él. Esta se ubicó del lado de la ventana y a la derecha del muchacho.

_ Al fin solos_ Dijo un feliz Harry. Ginny sonrió y apoyó su cabeza en el hombro del moreno. Este pasó su brazo por encima de los hombros de la pelirroja y dijo:

_ Ginny, cuando pensé que iba a morir…_ la muchacha hizo una mueca de dolor. No había podido aceptar esa historia en al que casi muere el amor de su vida_ solo pensaba en vos, en que no te volvería a ver más. Fue el sentimiento más desagradable de mi vida. Tenía tantas ganas de abrazarte y quedarme con vos… fue muy difícil.

Ginny dejó caer una lágrima por sobre la ropa del moreno y luego lo miró fijo a los ojos. No hacían falta más palabras, ambos sabían muy bien lo que sentían. La menor de los Weasley abrazó a Harry por sobre encima del cuello y este la acercó más a él tomándola de la cintura para luego hundirse en un profundo y apasionado beso. Todo parecía perfecto hasta que la puerta del compartimiento se abrió.

Hola Gin… ¡Oh! ¡Lo siento! No sabía Dijo una avergonzada Luna. Un joven con algunas pocas heridas, ya cicatrizadas, la acompañaba llevando en su mano una Mimbulus Mimbletonia.

_ ¿Podemos sentarnos?_ Preguntó Neville que no había presenciado el reciente acto de amor. Su atención se había concentrado en la planta, la cual era el doble de grande de lo que Harry la recordaba. Ambos asintieron, como buenos amigos, con la cabeza, aunque les dolió en el alma esa interrupción.

_ Es raro ¿No?_ Dijo Neville sin darse cuenta del malhumor del moreno y la pelirroja_ Volver a Hogwarts después de todo lo que pasó. Leí en El Profeta que hay partes del colegio que no pueden reparase por tratarse de maldiciones muy avanzadas.

_ Si es una pena_ Agregó la despreocupada voz de Luna Lovegood_ Aunque si encontrasen snarkys eso ya no sería un problema. Mi papá dice que son las únicas criaturas capaces de arreglar daños de maldiciones en las cosas materiales.

Harry y Ginny intercambiaron una mirada alegre, por más que pareciese raro, les daba gusto poder oír los disparates de Luna. Habían temido mucho por su vida cuando se enteraron de su secuestro, era un alivio tenerla ahí con ellos.

Luego de unas horas, en las que Neville relató la mayoría de sus hazañas durante el año pasado en Hogwarts; se incorporaron al compartimiento dos jóvenes más: Dean Thomas, lo cual incomodó a Harry puesto que era el ex de Ginny, y Seamos Finnigan, quien había perdido, al igual que Neville, la mitad del año pasado refugiándose en la sala Multipropósitos. Ambos se sumaron al relato de quien, sin saberlo, había destruido un horrocrux.

Una vez estacionado el tren, todos los alumnos, ya vestidos con sus túnicas, caminaron hacia los carros conducidos por thestrals. Harry pudo notar susto en la mayoría de los alumnos. Ron, que había visto morir a su hermano Fred, dejó salir un gritito de miedo y abrazó a Hermione la cual también presentaba una cara de terror, el caballo negro y alado era visible para ella también.

_ Vieron que no estaba loco_ Dijo Harry para calmar la tensión pero, el reciente suceso, había despertado en su amigo una tristeza enorme, estaba recordando a su hermano. El moreno apoyó una mano en el hombro del pelirrojo, la única parte del cuerpo que Hermione no cubría, como señal de que podía contar con él. Ron se lo agradeció con una mirada.

Una vez que todos los alumnos habían ocupado su lugar en el Gran Salón, McGonagall dio comienzo a su discurso:

_ ¡Bienvenidos alumnos a un nuevo curso en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería! Hoy podemos decir, para nuestra suerte, que ya no hay peligro de que preocuparnos. Todos aquellos alumnos que, por distintos motivos, no han podido cursar el año correspondiente, tienen una segunda oportunidad. Les pido que no la desaprovechen y que sean responsables ya que del estudio depende su futuro_ Harry estaba casi seguro que ese concejo era para él y Ron, ya que la nueva directora no paraba de mirarlos_ Para quienes no lo sepan, les aviso que ningún alumno, sea o no mayor de edad, puede entrar al bosque prohibido. Estamos tratando de arreglar un serio problema que tuvimos con las arañas…_ El moreno pudo ver una sonrisa nerviosa en la cara de Hagrid que yacía sentado junto a Trelawney, Flitwick, Slughorn, una mujer morocha de ojos grises y piel muy cuidada y Lucius Malfoy.

_ ¿QUE? ¿LUCIUS MAL…_ Empezó a decir Harry pero Hermione lo calló. Su voz había sido tan fuerte que varios alumnos de Slytherin habían volteado sonrientes ante la preocupación del chico que vivió. Draco, por el contrario, permanecía indiferente haciendo como si Harry, Ron y Hermione no existieran.

_ Quiero que les den la bienvenida al nuevo profesor de Defensas contra las Artes Oscuras, Lucius Malfoy_ Anunció McGonagall, la mesa de Slytherin fue la única que estalló en aplausos_ quien decidió dar clases gratuitamente para reparar el daño que por tantos años le ha dado a este colegio y a su director Albus Dumbledore_ Más de un alumno dejó salir un suspiro al escuchar el nombre del ex director. Lucius estaba morado de la vergüenza que la directora le había hecho pasar, pero no sorprendido_ También quiero darle la bienvenida a Celine Tugwood, que tomará el puesto de Transformaciones para reemplazar mi ausencia como profesora. Por último quiero agregar que tendremos una alumna nueva en el séptimo año. Esta chica fue secuestrada por mortífagos, aunque muy bien educada, durante siete años. Ahora que por fin el terror ha terminado, la han podido hallar en el lugar en donde la tenían encerrada estando, sus secuestradores, muertos debido al combate que se realizó en el colegio. Por favor Afro Rider, siéntate en el taburete para que podamos saber a que casa perteneces.

Una linda chica, de ojos grandes y marrones, pelo lacio y rubio y muy delgada silueta, caminó tímidamente hacia el taburete sin mirar a nadie, con la cabeza gacha y las mejillas coloradas. Una vez que se sentó, McGonagall apoyó sobre su cabeza el sombrero que, a pesar de que Voldemort lo había incendiado, permanecía en perfectas condiciones, aunque un poco más gastado de lo común. El sombrero pensó durante unos segundos y dijo a todos los presentes elevando la voz:

_ ¡Hufflepuff!_ Todos los alumnos de la casa, a la cual había pertenecido Cedric, se pusieron de pie para recibir con un fuerte aplauso a la muchacha que, sin sonreír, se dirigió sigilosa hasta los que serían sus compañeros.

_ Ahora sí_ Dijo la nueva directora por encima de los aplausos_ ¡Que empiece el banquete!

Todo tipo de manjares florecieron de los platos de metal mágicamente. Los alumnos comenzaron a comer tan de prisa que más de uno pareció haberse atragantado. Luego de haber terminado, Harry se dirigió junto a sus amigos a la Sala Común. Mañana sería un gran y emocionante día.