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Historia 27253 — capítulo 4

Nadie sabía nada sobre el novio de Lily y un grupo de jóvenes estaban muy interesados en saber.

Al día siguiente, Allison, Ashley y Lily desayunaban con tranquilidad cuando los 3 merodeadores entraron al gran salón, muchas chicas se dieron vuelta, notoriamente, a mirarlos pasar.

James parecía haber vuelto a ser el mismo, sonreía mientras conversaba con sus amigos, se le veía animado y alegre. Se sentaron a desayunar en la larga mesa de Griffindor.

  • Cornamenta, acabo de descubrir algo nuevo de tu rival, es un Slytherin – dijo Sirius animado.

  • A que bien, uno más con quien divertirnos, Quejicus se pondrá celoso. – James miraba a Max con odio.

  • No creo q le agrade mucho eso a Lily, después de todo es su novio

  • No por mucho tiempo, Lunático, no por mucho tiempo. – sentenció James.

En otro lado de la mesa, las chicas trataban de que Lily les contase la historia de cómo conoció a Max.

  • Vamos Lily, somos tus amigas, no puedes no contarnos.

  • Ash tiene razón, no puedes hacernos esto.

  • Esta bien, esta bien, les contaré.

Pero en ese momento vieron pasar a la Profesora Mcgonagall a su lado y bajaron las voces hasta hacerla un susurro.

La profesora se acercó a los merodeadores

  • Black, arréglese su túnica – al ver lo desarreglado que andaba Sirius.

  • Sí, profesora – sonrió, haciendo ademán de ordenarse pero sin hacerlo.

  • Aquí tienen sus horarios, espero sea un buen año, y traten de comportarse – era ya sabido por todos que los merodeadores pasaban como mínimo 1 vez al mes en el despacho del Director de Hogwarts, probablemente le habían quitado tantos puntos a Griffindor como los que habían ganado.

  • Tenemos Herbología toda la mañana con Hufflepuff y una tarde completa de pociones con los Slytherin.

  • Será una tarde interesante –

James observaba hacia la mesa de Slytherin cuando vio a Max levantarse y dirigirse hacia Lily. A Potter estaba comenzando a darle un severo dolor de estomago, mientras Max besaba a su novia en la mejilla y se sentaba a su lado.

  • Hola Preciosa, Hola Chicas ¿Cómo están? – dirigiéndose a Ash y Al que les miraban divertidas.

  • Bien, analizando nuestro nuevo horario, ¿ya te asignaron tu nueva casa? – Lily sonreía.

  • Sí, hablé con el profesor Dumbledore esta mañana, pertenezco a Slytherin.

  • Que bien! – exclamó la pelirroja, aunque en su interior no le agradaba la idea, Slytherin se identificaba mucho con las artes oscuras.

  • Entonces tendremos toda la tarde contigo – dijo Ash.

  • Sí, ya debo irme, tenemos cuidado de las criaturas mágicas en 10 min, que estén bien- besó a Lily, se levantó y salió del gran salón.

  • Vamos Lily! Cuéntanos que sucedió entre ustedes en el verano, ayer en la noche te dormiste y no nos contaste nada..

  • Al tiene razón, somos tus amigas y no nos has contado nada. – Ash se hizo la ofendida.

  • Lo siento chicas, ahora les contaré. Conocí a Max en el Callejón Diagon una tarde que fui a comprar un libro, me senté a ojearlos en la heladería y lo vi. Al poco rato apareció a mi lado con un helado que me ofreció.

Ashley se desconcentró de pronto, sintió que las observaban y Black parecía muy interesado en lo que hablaban.

  • Hey Black, se te ha perdido algo, o te debemos algo que nos observas tanto, o es que quieres oír lo que hablamos. – dijo Ashley alzando la voz.

  • Sólo admiraba tu belleza, preciosa

  • Jajajaja, sí claro, te conozco Sirius, preocúpate de tus asuntos, pues mientras menos metas tus narices en asuntos que no te conciernen, mejor para ti… y lo digo en serio. – Ashley solía ser muy dulce con él siempre, pero cuando se enojaba era mejor no cruzársele, y ella era la única mujer que podía ponerlo en su lugar, Sirius lo sabía.- Chicas creo q debemos buscar un lugar menos publico, hay varios que no tienen nada que hacer que escuchar las conversaciones ajenas.

Las jóvenes se levantaron y se dirigieron a la salida del castillo rumbo a los invernaderos.

  • Canuto, debo decirte que esa es la primera mujer, que conozco, que te ha dejado sin palabras.

  • Ni lo menciones, Cornamenta, enojada esa mujer es peor que Lunático en luna llena.

  • Uyyy Canuto, estas perdido, no te había visto temerle a alguna mujer nunca antes, ¿Será que te gusta?

  • No digas estupideces; Lunático, somos sólo amigos – dijo Sirius con Firmeza.

  • Yo a veces pienso que le gustas – dijo James pensativo – además parece tener un poder especial en ti.

  • Con cuerdo contigo, hay algo en ella en la forma en que te mira.

  • No es cierto.

  • No le conocemos ningún novio desde que llegamos a hogwarts y ella no te ha comentado sus gustos por nadie. – James analizaba los hechos como si fuese un puzzle.

  • Pues porque ninguno de estos idiotas la merece, ella es demasiado buena. – dijo Sirius enojado.

Sirius tenía un profundo aprecio por Ashley, ella no era igual a ninguna joven con la que él haya salido u conocido antes, era demasiado delicada y hermosa, aunque podía ser una fiera cuando se lo proponía. Pero la idea de que estuviese con algún estudiante de Hogwarts no le dejaba un buen sabor, no conocía a alguien lo suficientemente bueno para ella, ni él mismo se consideraba a si mismo suficiente (y eso era decir mucho). La profundidad de sus sentimientos por ella no las había cuestionado nunca, no había dudado de su amistad, pero ¿estaría equivocado?.

Los merodeadores terminaron de desayunar y acudieron a clases, Sirius seguía pensando en el pasado amoroso de Ashley, a pesar de ser amigos desde 4º año, él nunca le había visto con algún chico, por asombroso que eso pareciera, ella era hermosa e inteligente, lo que a los ojos del moreno era una gran diferencia con todas las chicas que él había salido. Sirius parecía sentir una urgencia por saber a quien le gustaba, y decidió que se lo preguntaría, quizás ella gustaba de algún chico y él podía ayudarle, como tantas veces lo había hecho ella con sus consejos.

Por otro lado, James estaba comenzando a cumplir lo que se había propuesto, no dejaría que le mirasen con pena otra vez, y se alejaría lo más posible de esa pelirroja, con un poco de suerte la habría olvidado en un mes, suplicaba para si.

Remus por su parte se sentía inquieto, había una jovencita que le traía distraído, no le gustaba sentirse así, pero ella no le miraba más que como amigo, y hasta podía ser que se sintiera atraída por James, una de tantas, no se le escapaba una al intuitivo muchacho. Se negó a pensar en ella, tenía que evitarlo, pero es bien sabido que mientras más se reniega los sentimientos, estos se hacen más fuertes y los Merodeadores estarían a punto de descubrirlo.

Habían pasado dos semanas desde el inicio de clases, las chicas se encontraban charlando animadamente en la sala común frente al fuego de la chimenea que las abrigaba en estos días fríos.

  • Creo no deberían hacer entrenamientos con este frío Allison, se enfermarán y no podrán jugar los partidos oficiales- decía Ashley mientras observaba su libro de Pociones buscando su tarea.

  • Dile eso a Potter, se ha vuelto un maniático con los entrenamientos, aunque estén lloviendo dementores allí afuera no le importaría, he terminado muy adolorida, ni durmiendo se me ha pasado el dolor, un día de estos necesitaré ir a la enfermería.- se quejaba Allison que jugaba de cazadora en el equipo de Quidittch de Griffindor y llevaban una semana intensa de entrenamientos diarios, y esa noche no sería la excepción.

  • Potter esta loco, no debería hacerles esto, afuera esta por nevar, y … -

Lily no pudo continuar, vio bajando de sus dormitorios a los tres merodeadores que reían con entusiasmo, parecían tramar algo. James pasó a su lado sin siquiera mirarla, tenía ese comportamiento con ella desde que le vio aquel día en el andén, Potter era igual con todos los demás, pero había dejado de acosarla y pedirle que fuese su novia, ella debería sentirse feliz, y era lo que demostraba, sin embargo muy en su interior quería que el moreno la mirase con la intensidad que solía hacerlo cuando creía que ella no le veía, quería q el tratase de acercase tantas veces como le fuera posible sin que ella misma lo sacara literalmente volando de su lado. Extrañaba al antiguo Potter que parecía interesado en ella, no a este frío e indiferente, que tenía palabras para todos menos para ella. Hace unos días que las cosas no iban de lo mejor con Max, ella estaba extraña y él lo notaba, Lily había perdido el entusiasmo pero seguía gustándole,sin embargo su novio no había podido igualar lo que sintió una vez en los brazos de James, un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar aquella vez – No, no quiero recordar eso, es mejor olvidarlo – pensó Lily con firmeza.

  • Leigh, tenemos entrenamiento en 15 min – le recordó, James llevaba consigo su preciada escoba y llevaba puesto el uniforme de entrenamiento del equipo.

  • Lo sé, Potter, es la décima vez que me lo recuerdas, ni Johnson ni Carter han bajado aún, les estoy esperando, afuera esta que nieva, espero que no pretendas que nos congelemos y terminemos en la enfermería con hipotermia.

  • Unos cuantos grados bajo cero no le harán daño a tu figura Leigh – Sirius la miraba inquisitoriamente.

  • Que sabes tú Black, pocas veces te he visto sobre una escoba, dudo que puedas siquiera usar una.

  • No tienes idea lo que puedo hacer en una escoba, nena, si quieres te enseñó, aunque no creo que necesites una escoba para volar conmigo, cariño – Sirius tenia una mirada seductora y reía maliciosamente.

  • Ni lo sueñes Black, para llegar al cielo estoy segura que hay algo mejor que tú. –

Los jóvenes miraban la discusión divertidos, Remus reía por lo bajo y observaba a Allison con admiración, eran pocas las que se resistían a los encantos de su amigo y ella parecía aborrecerlo más que el resto.

James estaba de pie riendo, mientras miraba su amada escoba, sabía que Lily estaba a unos poco metros de él, y no podría contenerse mucho más sin mirarla, había sido una tortura no quedarse prendado de esos hermosos ojos verdes cada vez que la veía pasar, pero ella nunca estaba sola, sino eran sus amigas, era su idiota novio, y James había encontrado la mejor forma de descargar su odio contra él, descubrieron que él formaría parte del equipo de quidditch de Slytherin, y aún no estaba seguro quienes serían sus rivales en el primer partido, pero tenía el presentimiento que sería con ellos, y esta era su oportunidad para demostrar su superioridad, y de paso golpearlo lo que más pudiese, nadie notaría si accidentalmente cae de su escoba. Es por eso que después de enterarse había convocado a entrenamientos diarios, el equipo tenía que estar mejor que nunca, aunque muriesen de frío o los dolores le torturasen.

  • Voy a bajar, Remus vienes conmigo a la cancha – le dijo el moreno de lentes al licántropo, este se levanto y siguió a su amigo.

Por otro lado Allison, dejó sus libros y fue por su equipo y su escoba para bajar al entrenamiento, aunque le doliese cada célula de su cuerpo, se alejó despidiéndose de las chicas.

Sirius, había subido a su habitación, mientras las chicas seguían sentadas en los sillones frente a la chimenea.

  • Creo que yo también debo irme, me encontraré con Max a las 7, y quedan pocos minutos, se enojará si me retraso- le decía a su amiga, Lily tomó su capa y salio por el retrato, Sirius iba bajando con una caja en su brazo, y se acercó a Ashley que finalizaba su tarea.

  • ¿Quieres jugar Ajedrez Mágico? – le ofreció el moreno a la chica.

  • Quieres perder otra vez, Black, no te basta con ser un humillado ya un millón de veces.

  • No, Cariño, esta vez no perderé, he entrenado bastante.

  • Veamos que tanto has progresado, deberíamos apostar.

  • ¿Estás segura de eso?- con una sonrisa maliciosa en sus labios

  • Black, desde que tengo memoria he sido la ganadora en este juego, es hora que salga retribuida.

  • Muy bien que quieres apostar.

  • Serás mi esclavo por una semana, y harás todo lo que te pida - una amplia sonrisa se dibujaba en el bello rostro de la castaña.

  • Esta bien, te ganaré, y haré que me des masajes diarios y hagas mis deberes.

  • Ni lo sueñes- se veía el desafío en sus ojos.

El juego por primera vez estaba muy parejo, Sirius parecía haber mejorado mucho, ella no podía perder, su orgullo estaba en juego.

  • Ash, yo quería preguntarte algo

  • ¿Qué sucede?

  • ¿Has tenido novio alguna vez? – la chica se sorprendió tanto con la pregunta que hizo mal su jugada ahora estaba en desventaja, que le diría al moreno que la miraba intensamente, sabía que no podía mentirle a esos ojos.

  • ¿A que viene esa pregunta? – en su voz había un toque de cautela.

  • No me contestes con una pregunta, además yo he preguntado primero.

  • Pues no, nada serio al menos.

  • Eso quiere decir que has salido con chicos y no me habías contado

  • No veo porque habría de contarte toda mi vida amorosa – se defendió, eso había sido un golpe bajo, desde que conoció a Sirius a ella le había gustado, pero sabía que era algo imposible, y él tenía la costumbre de no tomar demasiado en cuenta a las mujeres, y no se fijaría en ella, reafirmó sus pensamientos cuando en 4º año se volvieron amigos, y comenzó a perder las esperanzas, a pesar que tenía muchos pretendientes, no había quien le interesase como él, pero no podía decirle eso, simplemente no podía.

  • Pues tu sabes mi vida amorosa mejor que yo – se sintió confundido, ¿ella había salido con chicos, y el no sabía? Pero que tonto, obvio que tenía que ser así.

  • Que yo tenga mejor memoria y sea capaz de recordar los nombres de las múltiples chicas con las que sales, no significa que me sepa tu vida amorosa, es sólo que tú no piensas mucho con quien sales, siempre y cuando sea bella.

  • ¿Estas diciendo que salgo con cualquiera? – dijo algo ofendido el moreno, aunque eso era muy cierto.

  • Sabes que es así, aunque no te guste, a ver dime, ¿Cuál es el nombre de la ultima chica con la que saliste la semana pasada? – ella sonreía, sabia que el no lo recordaría.

  • Claro que recuerdo como se llamaba – Sirius pensó un poco – se llamaba … Jess… - Ashley reía a carcajadas, aunque en el fondo le dolía un poco

  • Se llamaba Rachel, y es de Ravenclaw.

  • Bueno, es parecido – dijo el muchacho con un dejo de vergüenza en sus ojos que ella no pudo notar. – bueno el punto es que estas siempre muy sola, y yo quería saber porque no salías con nadie, no es que no tengas pretendientes o si, porque si es así estoy más loco de lo que pensaba.

  • No, no es eso – dudo la castaña – es que no me interesa, sólo es eso – Sirius tenía razón ella se sentía muy sola, pero ella necesitaba y quería a un solo chico a su lado, y era precisamente aquel que le estaba instando a salir con otras personas, eso hirió profundamente su corazón, pero no podía evitarlo, el muchacho tenía razón, ella tenía que seguir con su vida, sin él.

  • Yo creo – y de pronto miró el tablero de juego cuando el rey destruía a la reina de Ashley – Creo que te he ganado!!!, no puedo creerlo!- efectivamente era así, le había ganado, y eso significaba lo peor.

  • No puede ser – La castaña no había recordado seguir con el juego, estaba tan sumergida en sus pensamientos y dolores que no se había concentrado y él le había ganado – me distrajiste a propósito! – dijo enojada.

  • No es cierto, acabo de ganar legítimamente – eso significaba que sería su esclava, no podía creerlo – desde ahora deberás llamarme Señor Black y por tu bien es mejor que cumplas. – el moreno hablaba en serio, estaba perdida.

  • Sí, esta bien, como quieras – dijo sin animo.

  • Eh Eh Eh, como me dijiste – dijo Sirius alzando una ceja divertido.

  • Sí, Se-ñor Black. Puedo irme a dormir – dijo derrotada, se sentía devastada, necesitaba pensar, y esto no era lo mejor.

  • Si puedes, nos vemos mañana a las 7.30 am- dijo sin piedad el chico.

  • QUE!!, para que me quieres a esa hora!! – alzando la voz, el moreno veía como se molestaba la chica.

  • Ya sabrás para que, debes ir mi habitación, nos vemos.

  • Te volviste loco!, no entraré ahí y menos a esa hora.

  • Eh eh eh

  • Sí, señor black. – dijo Ashley cansada.

  • Muy bien, nos vemos entonces – Esta será una semana interesante - pensó Sirius, antes de subir a su habitación.

En el campo de juego, James acababa de caer de su escoba, más de 20 metros, una Bludger desbocada le había golpeado, mientras el le gritaba a Camile Johnson que dejase de volar de un lado al otro del campo, porque solo lograría lastimarse con alguna bola.

Lo ultimo que vio el moreno fue a la chica ponerse seria, después un dolor inmenso en su brazo derecho y se sintió caer, lo único que pasaba por su mente, es que ojala su escoba resultase bien.

James abrió los ojos en la enfermería, y un dolor le detuvo en su intensión de incorporarse, Remus se acercó rápidamente cuando le vio abrir los ojos.

  • James, ¿Cómo estas? ¿Cómo te sientes?.

  • Mi escoba- susurro – ¿Donde esta mi escoba?

  • No seas idiota Potter, como te preocupas de tu escoba ahora, estas en la enfermería, con una fractura en tu brazo, y preguntas por tu escoba – dijo Allison alzando la voz.

  • No le grites, no ves que no esta bien, además si Madame Pomfrey te escucha nos sacará de aquí antes de saber como está – la regañó Remus enojado.

  • James, ¿Cómo te sientes?, ¿estas bien?

  • Me duele el brazo, Lunático, ¿Qué le pasó a mi escoba?- James tenía un mal presentimiento, esa escoba era lo más preciado que tenía después de su capa de invisibilidad y su varita.

  • No logramos alcanzarla, cayó muy cerca del sauce boxeador – Remus levanto los restos de la escoba, la que antes fue la más fiel compañera de James, el moreno hizo una mueca de dolor y cerró los ojos, no quería verla así. En ese momento Madame Pomfrey se acercó a la camilla.

  • Será mejor que lo dejen descansar, ya han estado 2 horas aquí, deben irse a sus casas, mañana podrán visitarle. – dijo la enfermera con tono cansado.

  • Pero, no podríamos quedarnos a acompañarlo – dijo suavemente Allison

  • No, no son horas para que estén aquí, ya deberían estar en sus casas, además Potter necesita descansar, ya mañana estará mejor – la autoridad en su voz, les indicó que no podían reclamar, sería mejor que se fuesen, debían contarle a Sirius lo sucedido.

Los muchacho salieron después de despedirse de James, y caminaron con rapidez por los pasillos, esperando no encontrarse con Filch, ya iban a ser como las 9 pm, y serían castigados si no estaban en sus respectivas salas comunes, comenzaron a correr cuando escucharon a la gata de Filch maullar por un pasillo cercano, Remus tomo la mano de Allison que corría a su lado, mientras en la otra mano llevaba los restos de la escoba de James. Al doblar en el último pasillo antes de llegar al retrato de la Dama Gorda, se encontraron con Lily y Max, que les miraron preocupados.

  • ¿Que sucedió chicos?, Ha sido un largísimo entrenamiento – dijo preocupada la pelirroja, algo no andaba bien, y tuvo la certeza cuando vio un montón de maderas destrozadas en la mano derecha de Remus, esos trozos le parecían conocidos - ¿Qué es eso que traes, Remus?

  • Es lo que quedó de la escoba de James, acaba de tener un accidente.

  • QUE!! – gritó la pelirroja que palideció en un instante, no podía ser, James volaba muy bien, mejor que todos los chicos de la escuela, esa no podía ser su escoba, o ¿si? - ¿Dónde esta? ¿Cómo esta? ¿esta bien?

  • Esta bien – dijo con voz tranquilizadora Remus, mientras observaba la rara expresión que Max tenía en su rostro y no era para menos, viendo a su novia tan preocupada por otro chico. – sólo se fracturo el brazo derecho, la sra pomfrey lo ha curado, pero lo dejo esta noche allí para evaluarlo.

  • Pero al parecer a Potter le dolió más ver su escoba, que la caída y la lesión – dijo irónica Allison.

  • Es que James adoraba esta Escoba – dijo Remus, levantando los trozos y enseñándoselos a Lily, que tenía la mirada desenfocada, se veía muy preocupada.

  • Será mejor que entremos Remus, y ustedes también, la gata de Filch anda cerca de aquí, les oirá. – luego de decir esto, Allison y Remus entraron por el retrato, Lily seguía con la mirada perdida, Max la abrazó con ternura, y trató de besarla, pero la pelirroja tenía su mente en otro lado, en un lugar muy cercano a un moreno de ojos avellana que ya no le miraban, aquél que debería estar sufriendo.

  • ¿Qué te sucede? – dijo Max, viendo su rechazo.

  • Creo que debo ir a ver a Potter a la enfermería, después de todo yo soy prefecta, si quieres puedes irte a dormir, yo solo iré un momento.

  • No, te acompañaré – dijo el joven suspicaz-

La tomó de la mano y ella le llevó corriendo directo a la enfermería, llegaron en menos de 1 minuto, Lily entró con rapidez dejando atrás a Max, quien también entró pero prefirió quedarse oculto detrás de un biombo mientras la observaba.

Madame Pomfrey salió con rapidez de su despacho, y vio a Lily con extrañeza.

  • Que haces aquí, Evans, es tarde deberías estar en tu casa-

  • La profesora Mcgonagall me envió a ver como estaba Potter, se cruzo con Remus y Allison en el pasillo y me dijo que viniese. – la enfermera le miró recelosa, pero la dejo pasar, mientras un joven rubio no entendía exactamente que estaba sucediendo, pero tenía fuertes sospechas.

Lily se acercó a la camilla donde estaba James, con expresión de dolor en su rostro, pero tenía los ojos cerrados, se veía tan tierno así durmiendo, si no fuera por esa expresión de dolor que le partía el alma a la pelirroja, se vería perfecto, quiso acariciarle el rostro, pero se contuvo, deseo con tanta fuerza en su interior que él abriera sus ojos y la mirase, necesitaba tanto esa mirada, ya no le importaba que él se diera cuenta que ella estaba ahí, eso era lo de menos,en un instante parecia ser que su deseo se cumplía, James abría con lentitud sus ojos al sentir la presencia de alguien.

La pelirroja se veía tan hermosa, se sorprendió al verla, nunca esperó que ella estuviese ahí, era ella realmente o estaba soñando como en tantas otras ocasiones, no quiso hablar por miedo a despertar, ella le miraba fijamente, y en su mirada había algo…¿sería ternura? Se preguntaba James.

  • Que-que haces aquí – dijo con dificultad.

  • Yo, yo – no había planeado que decirle, sólo estaba hipnotizada por esa mirada marrón hace tanto tiempo no veía, él se notaba sorprendido. – la profesora Mcgonagall me envió a ver si estabas bien, hace poco se fueron los chicos.

  • Sí, los vi, siento como si hubiesen pasado horas – de pronto recordó su escoba hecha pedazos en las manos de Remus y su semblante cambio.

  • ¿Qué te sucede?, ¿Qué pasa, James? – otra vez, su nombre en su dulce voz, pensó James, aún no podía identificar que era lo que sentía cada vez que le escuchaba decir su nombre, ella se veía sinceramente preocupada.

  • Mi escoba – balbuceo el chico con tristeza.

  • Lo sé, la vi, lo siento tanto – la chica levantó su mano, y acarició con suavidad el rostro del chico, fue un acto involuntario, su corazón le estaba jugando una mala pasada.

Por otro lado, James sintió que una electricidad le recorrió el cuerpo, quería recordar por siempre esa sensación, quería guardarla en su corazón para siempre, su pelirroja estaba ahí, preocupada por él, y le miraba como nunca antes, esto debía ser un sueño, pero no quería despertar.

Lily sintió también esa corriente, aquello no lo sentía con nadie más, sus piernas temblaban, y ante la atenta mirada del moreno, quiso retirar su mano, pero el muchacho (con excelentes reflejos) le tomó la mano con su mano izquierda antes de que ella la retirase.

  • Yo, quería – balbuceo Lily sin saber que decir, su mente volaba y no podía articular una palabra. De pronto sintió una voz fría y áspera.

  • Creo que debemos irnos ya, Lillian – el merodeador soltó inmediatamente la mano de ella, Max había salido de aquel rincón en que la esperaba, Lily volvió a la realidad.