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Historia 27253 — capítulo 5

James sintió un dolor más grande que el que su propio brazo le producía, ella había ido con él, ¿Para qué? ¿Quería burlarse de él?, Él no le había pedido que fuese hasta allí y ahora prefería que no lo hubiese hecho.

Soltó su mano con la misma rapidez que la había tomado. La pelirroja volvió a mirarle, pero había una mascara fría en sus ojos, el moreno pudo notar que la mirada de hace unos instantes había desaparecido.

  • Debo irme James, espero te mejores pronto, siento lo de tu escoba. – la pelirroja hablaba ante la atenta mirada de su novio, quiso acariciarle el rostro o despedirse con un beso en su mejilla, si eso de alguna forma lograba que la mirase como hace unos instantes. James ya no la miraba, al moreno le dolía demasiado verla a ella y a su novio, así que cerró sus ojos esperando que se fuesen.

Ambos jóvenes se fueron, y James no pudo dormir en toda la noche, no estaba seguro si era el dolor de su brazo o lo sucedido con Lily lo que lo tenía tan afectado. Estaba amaneciendo y él nunca se había sentido tan solo.

En la habitación de las chicas, Lily tampoco había podido dormir bien, ella y Max discutieron y a ella parecía no importarle, sino mas bien le preocupaba un moreno que debía de sentirse solo en la enfermería, hubiese querido quedarse ahí con él, pero no podía.

Al llegar a su habitación esa noche, tenía los ojos vidriosos por las lagrimas que seguía impidiendo que saliesen, sus amigas le preguntaron que le sucedía pero ella no fue capaz de explicarles lo que en verdad le pasaba, se escudo en la discusión que tuvo con Max, y aunque eso le daba igual, la pelirroja no esta segura de que sentía. Agradeció que sus amigas no hicieran muchas preguntas, y si Lily hubiese podido pensar con claridad hubiese notado que Ashley tenía los ojos rojos de tanto llorar, Allison por su parte se sentía abrumada, estaba muy preocupada por Potter, el moreno seguía atrayéndole mas de lo que quisiera, pero cuando Remus le tomo de la mano mientras corrían, ella sintió algo, algo que no podía identificar. Ya era demasiado complejo manejar lo que sentía por Potter como para complicarse más la vida y decidió dejar de pensar, si es que podía.

7.00 AM:

Ashley se daba vueltas en su cama, mataría a Sirius por obligarla a levantarse tan temprano, sobre todo si hoy sus clases se iniciaban a las 10.00. Durmió muy poco, lloró durante largas horas sin embargo su angustia no cedió.

Contra su voluntad la chica se levantó y se metió al baño lo más silenciosa que pudo para no despertar a sus amigas, tras 15 min, salió del baño, se vistió y perfumo, para luego dirigirse a la habitación de los merodeadores.

Había estado ahí un par de veces, pero nunca tan temprano. Entró silenciosa, divisó la cama de Sirius y abrió con suavidad los doseles y lo observó dormir, se veía más guapo que siempre y eso era mucho decir, le quitó un mechón de cabello que le cubría la cara, al parecer debía despertarlo, él no había dejado ninguna nota para ella, no quería despertar a los demás, sabía que Potter no estaba ahí, pero Remus y Peter Pettigrew aún dormían, se acerco al oído del moreno con suavidad.

  • Sirius, despierta – estaba bastante cerca de él, lo que inquietaba su corazón hasta un nivel hasta ahora desconocido por la castaña - vamos Sirius, despierta – el chico se movió pero no despertó. – Black, despierta! – le tocó el hombro y en la chica surgió ese sentimiento que se negaba a dejar salir.

Sirius abrió los ojos, y la vio a su lado arrodillada, se veía tan hermosa, tan suave y estaba tan cerca, de haber sido otra persona ya la habría besado, pero no podía hacerle eso a su amiga, aunque por primera vez admitió, para si, que tenía ganas de besarla, y que estuviese prohibida sólo incrementaba esos deseos.

  • Sirius, ¿Qué quieres?, ¿Para qué hiciste que me levantase tan temprano?

  • Sólo quería ver si serías capaz de cumplir la apuesta, hasta donde eras capaz de llegar.

  • ¡¡QUE!! – gritó Ashley, este chico estaba loco.

Sirius fue rápido, le puso la mano en la boca evitando que ella siguiera gritando y la levantó hasta recostarla a su lado, el chico no llevaba la parte superior del pijama, la reacción le sorprendió tanto a la chica que se quedó sin palabras, Sirius sabía que estaba al borde de que la castaña le lanzase alguna maldición.

Se acercó a su oído y le susurro.

  • Si sigues gritando despertarás a Remus y a James y no sobreviviremos hasta el desayuno, te ordenó que te calles y quédate quieta – Ashley había comenzado a agitarse, tratando de alejarse del moreno lo antes posible, pero cuando dijo lo ultimo palideció y se quedó inmóvil mientras los brazos de él la rodeaban evitando que se moviera, Sirius la soltó despacio, como esperando que ella volviese a gritar para volver a tomarla en sus brazos.

  • Quien te crees tú para ordenarme, te has vuelto loco, no pienso hacerte caso – dijo casi en un susurro.

  • Gray, perdiste una apuesta y desde hoy comenzarás a pagarla – había un tono seductor en sus voz, un tono que nunca había usado con ella, estaban muy cerca en la cama del moreno, el pulso de la chica estaba muy alterado, Sirius lo atribuyó a su enojo, mientras él mismo luchaba con lo que sucedía en su interior – Despertaré a James.

  • ¿A James? – le interrumpió ella mientras el joven se levantaba - ¿Ya salió de la enfermería?

  • ¿En la enfermería? ¡¿Qué le pasó?! – dijo ansioso el moreno

  • Pensé que sabías, ayer en el entrenamiento cayó de su escoba y se fracturó el brazo

  • ¡No puede ser!, debo ir, espérame, me ducharé –

Sirius nunca había tardado tan poco en estar listo. Ashley decidió esperarlo en la sala común, el chico salió corriendo, la tomó de la mano y salieron corriendo, haciendo caso omiso a los reclamos de la Dama Gorda.

Llegaron a la enfermería y entraron sin hacer ruido, fueron al apartado donde se encontraba un moreno despierto que miraba con atención el techo.

  • Hermano, ¿estás bien? – James y Sirius se consideraban más que amigos, hermanos, prácticamente desde que se conocieron.

  • Sí, estoy bien – James estaba desanimado – mi escoba esta destruida – Sirius cambió de semblante parecía casi horrorizado, él fue el único que le dio la misma magnitud a la situación que el mismo James le daba.

  • Lo siento, hermano, ¿Qué le sucedió?

  • Cayó en el sauce boxeador – dijo apesadumbrado.

  • ¿Viste los trozos?, ¿Podremos arreglarla?

  • No lo sé, Lunático la tenía, espero que sí.

Ashley se incorporo en la conversación

  • Hola Potter, ¿Cómo te sientes?

  • Estoy mejor que mi escoba

  • Algo es algo – dijo con una media sonrisa

  • Sirius, ¿Qué haces despierto tan temprano?, no pensé que vendrías hasta dentro de un par de horas.

  • Ashley me despertó temprano – con una sonrisa cómplice

  • NO FUE ASÍ – se defendió la castaña – EL me obligó

  • ¿Cómo que te obligo? – James estaba divertido y sorprendido, mientras la chica se sonrojaba.

  • Me ganó una apuesta jugando ajedrez mágico, seré su esclava una semana y se esta aprovechando.

  • ¿Aprovechándose?, ¿Canuto?, mi amigo no haría eso – dijo con falsa expresión de incredulidad.

  • Hizo que me despertase a las 7.30 para ir a su habitación, sólo para probar si lo hacía o no

  • ¿Su primera orden fue llevarte a su habitación? – James reía a carcajadas al igual que Sirius.

  • Tenía que probarla – dijo con inocencia fingida - ¿Cuándo te dejaran salir, Cornamenta?

  • Hoy, estoy esperando que llegue Madame Pomfrey, ya estoy harto de estar aquí.

En ese momento apareció Madame Pomfrey que se sorprendió de que Black estuviese en pie tan temprano, y les pidió que saliesen para poder examinar al moreno.

James salió al cabo de unos minutos con un cabestrillo en su brazo lastimado y con cara de poco amigos.

  • ¿Qué sucedió?

  • Ella sugiere que no juegue el próximo partido, hablará con la profesora McGonagall y debo tener esto – señalando el cabestrillo – por al menos 3 días.

  • ¿No jugarás? – exclamo sorprendida la castaña.

  • No he dicho eso, eso es lo que ellos quieren, pero poco me importa su opinión, en cuanto logre arreglar mi escoba volveré a jugar.

  • ¿Contra quien jugaran en el primer partido?

  • Contra Slytherin – dijo eso con un tono mordaz, como si con lo que dijo explicase todo lo que significaba para él, Ashley no comprendió, sin embargo su amigo pudo entender lo importante que era para él.

En los dormitorios una bella pelirroja trataba de incorporarse, debía levantarse, pero no quería salir de ahí, no quería ver a Max, y mucho más importante, no quería ver a James, aunque estaba preocupada por él, y una parte de si quería verlo, asegurarse de que estaba bien.

Al pensar en eso, se levantó y fue a ducharse, Allison se despertó después y luego de bañarse bajaron a desayunar.

Al llegar al gran salón, se encontraron con Remus y Peter que ya desayunaban

  • Se levantaron temprano chicos.

  • Sí, All, pensamos que Sirius estaría aquí, porque ya se había levantado cuando despertamos, pero no está aquí tampoco.

  • Ash tampoco estaba, seguramente están juntos – había un tono de complicidad en la voz de la castaña.

Lily no sabía como preguntar por James y esperaba que Remus hiciese algún comentario, pero no era así, y se estaba impacientando; hasta que de pronto se abrieron las puertas del gran salón e ingresaban por ella Sirius, Ashley y James, que a pesar de venir con un cabestrillo sonreía, Lily olvidó que estaba conteniendo la respiración y suspiró, se sentía inquieta.

  • Cornamenta, ¿Cómo estás? – Remus se notaba preocupado.

  • Bien, algo molesto por usar esta cosa, pero estoy mejor, como nuevo. – Allison se levantó y se acercó a James.

  • Siento por gritarte ayer – dijo Allison avergonzada y le abrazó, ante la sorpresa de todos, y la molestia de un castaño y una pelirroja, ella quisiera poder abrazarlo con tal naturalidad.

  • No te preocupes, All – dijo suavemente el moreno, la irá de Lily se incrementaba y llegó a su punto máximo cuando vio a un grupo de chicas acercándose al moreno para saber porque tenía aquel cabestrillo, era el club de fans de Potter.

  • James, cariño, ¿Qué te sucedió?, ¿Estás bien? – Alice Daggett, la presidenta del club, con la que él había salido una vez hace unos años, pero se deshizo de ella con facilidad al poco tiempo.

  • Estoy bien – dijo con cierto fastidio el moreno.

  • Te ves pálido – dijo otra chica tomándole el rostro, el estomago de Lily dio un vuelvo – deberías comer algo, si quieres puedo acompañarte.

  • Es lo que trato de hacer.

  • ¿No jugarás el próximo partido? – dijo Alice con expresión de tristeza

  • Sí jugaré – afirmó el moreno, nada ni nadie se lo impediría.

  • Estaremos ahí apoyándote, cariño, así no te sentirás sólo.

Remus y Sirius se atornillaban de risa, sabían cuanto odiaba James que aquellas chicas se le acercasen, sobre todo si cierta pelirroja estaba cerca.

De pronto cambiaron de expresión, al ver quien se acercaba.

  • ¿Te caíste de la escoba, Potter? Las malas lenguas dijeron que sabías volar, ahora veo que hasta los de 1º vuelan mejor que tú – Max tenía una voz envenenada, parecía odiarlo tanto como el moreno lo odiaba a él.

  • No es algo que te importe idiota – dijo con rabia.

  • Es una pena, no podrás jugar contra nosotros, quería demostrarles a todos que soy mejor que tú sobre una escoba, pero con esto no creo que sea necesario, es obvio.

James estaba a punto de matarlo, sacó su varita y le apuntaba con furia, Sirius y Remus secundaron a su amigo parándose a ambos lados del moreno y alzando sus varitas.

Lily miraba horrorizada la escena, tenía que sacar a Max lo antes posible de ahí, antes de que lo mataran los merodeadores, ella misma se daría es gusto.

  • Mi amor, vamos, salgamos de aquí, debemos hablar. – escuchar a la pelirroja llamándole “mi amor” volvió a herir profundamente el corazón de James, y sólo logró incrementar el odio que sentía por Max, quería hacerle daño, y lo haría.

Lily sacó a su rubio novio del gran salón y salieron a los terrenos del colegio, la pelirroja estaba hecha una furia.

  • ¿Qué pretendes? – le dijo cuando estaban lo suficientemente lejos del castillo

  • Nada, sólo quería hablar contigo

  • No fue eso lo que estabas haciendo cuando casi te matan ahí adentro. No tenías para que provocarlo.

  • Son bromas, Lily, además que te importa lo que diga o haga Potter, parece importarte todo lo que pase con él.

  • No me importa, pero no por eso tienes andar por ahí humillándolo

  • ¿Estás segura de que no te importa Potter? – dijo audazmente.

  • Claro que no me importa, sólo es mi compañero, ni siquiera es mi amigo – la pelirroja echaba chispas por sus ojos verdes.

  • Eso no me quedó muy claro anoche

  • ¡Qué tiene que ver eso! – sabía que él tenía razón, pero no le daría en el gusto.

  • ¿Me prometes que él no tiene nada que ver contigo?

  • No tengo porque hacer eso, deberías confiar en mí, si no puedes hacerlo, no sé que hacemos juntos.

  • Yo confío en ti, no confío en él – Max cambió su actitud, sabía que si seguía así la perdería y no quería eso – Ya preciosa, no tenemos porque pelearnos por ese idiota – dijo tratando de bajar las revoluciones de la discusión.

  • Al único que vi actuando como un idiota, fue a ti Max, no sé si voy a perdonarte, cuando aprendas a cambiar esa estúpida actitud, hablaremos, hasta entonces mantente lejos de mí. – Lily necesitaba ese tiempo para pensar y esta parecía ser la excusa perfecta.