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Historia 27387 — capítulo 23
La oscuridad cubría completamente todo, era tan sofocante que nadie parecía estar respirando, el frío engarrotaba los huesos y nublaba el cerebro como una niebla, nadie en su sano juicio entraría a ese lugar por gusto, inclusive por gratificación.
Los dementores se movían como diabólicos títeres entre los estrechos pasillos de las celdas de la prisión más repulsiva nunca antes vista: Azkaban, los aurores permanecían a corta pero precautoria distancia de ellos, custodiados por sus queridos patronus.
Algunos gritos aislados llagaban a los oídos de los demás prisioneros y guardias, los dementores debían de estar cerca de ellos, cosa que no le importaba mucho a los aurores, después de todo esos mortifagos eran los culpables de las muertes de sus familiares y amigos, tan sumidos estaban en sus pensamientos y sueños que no vieron la sombra que en esos momentos se paseaba por las celdas, buscando a sus objetivos
Una bruja bajita, rechoncha y con cara de sapo estaba sentada en su celda, algo más arreglada que la del resto de los prisioneros, por lo menos esta contaba con una pequeña cama además de un cuadro con un gato especialmente feo, el objeto más preciado por Dolores Jane Umbridge, quien lo miraba completamente embobada, tal vez era por el efecto de los dementores o simplemente ya había perdido la razón
Tan embobada se encontraba que no noto la sombra que en esos momentos se abría paso por los barrotes de su celda pero en cambio si noto el repentino cambio en la atmósfera del lugar, ahora el aire se sentía pesado y frío, tal y como se ponía cuando un dementor se acercaba a su celda, asustada se levanto de la cama e intento ver a través de los barrotes, en cualquier momento un dementor aparecería casi de la nada para traerle malos recuerdos
---No creó que nadie se acerque a esta celda en algún tiempo, no mientras yo este aquí--- dijo una voz especialmente cruel a sus espaldas
Umbridge se quedo completamente quieta, conocía esa voz y casi deseo que el dementor estuviera afuera, eso sería menos doloroso que ver a la persona que ahora estaba dentro de su celda, presa de la desesperación comenzó a gritar como loca
--- ¡AUXILIO GUARDIA, AUXILIO!--- grito tanto como sus pequeños pulmones se lo permitieron--- ¡SAQUENME DE AQUÍ, AUXILIO! ¡QUE ALGUIEN ME SAQUE DE AQUÍ!
---Nadie va a venir en tú auxilio, ni siquiera te escuchan--- le dijo tranquilamente la voz a sus espaldas
---¡GUUUUAAAAAARDIIIIIIIIAAAAA!--- grito de nuevo Dolores pero al ver que nadie acudía se dejo caer resigna al suelo esperando el golpe final
Pero espero y espero y nada sucedía, al cabo de un rato tuvo la esperanza de que todo eso hubiera sido un sueño, una ilusión producida por el encierro, si eso era, una ilusión, así que muy lentamente se volvió y lo que vio la dejo completamente paralizada, en verdad era ella
---Nunca me gustaron los gatos sabes--- Leanne tomo el cuadro del gato y lo observo por unos segundos, eras especialmente feo y después lo dejo caer
--- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!--- grito Dolores pero su grito fue en vano, su adorado cuadro con su gato callo al suelo rompiéndose en mil pedazos
--- ¡Hay Lola, lo lamento mucho, es que a veces puedo llegar a ser tan torpe!--- fingió una disculpa Leanne--- Pero debes admitir que era horrible yo solamente te he hecho un favor
Pero Dolores no la escuchaba sino que estaba arrodillada en el suelo recogiendo los pedazos de su antiguo cuadro, sollozando
--- ¿Qué es lo que quieres?--- pregunto levantando la mirada, las lágrimas corrían por sus mejillas
---Es que acaso no puedo hacer visitas a viejos conocidos
---Tú no estas aquí para una visita social, tú estas aquí para regodearte con mi sufrimiento, ahora estarás contenta ¿no? Lo tienes todo yo no tengo nada--- le dijo molesta Umbridge
---La verdad es que tienes razón, quería verificar con mis propios ojos que en verdad habías dejado de ser un problema y para ver si estabas recibiendo tu castigo pero cual fue mi sorpresa la darme cuenta de que no es así
--- ¿Qué quieres decir?--- pregunto asustada Umbridge, la mirada de Leanne se había vuelto aún más cruel que antes y su sonrisa era diabólica, casi demente
---Estas pagando por los crímenes cometidos contra los magos descendientes de muggles más no por los dos crímenes más crueles que has cometido--- su voz era tan fría y desalmada
---No se de que me estas hablando, yo recibí el castigo que me merecía--- dijo completamente asustada Umbridge, conocía a la perfección el carácter de Leanne y de lo que era capaz de hacer, ella la vio en incontables ocasiones enfrentarse a Voldemort y a sus mortifagos y salir ilesa
---Te suena el nombre de Sirius Black
--- ¡YO NO TUVE NADA QUE VER CON SU MUERTE! ¡TE LO JURO!--- grito Umbridge completamente desquiciada, si por alguien era capaz de matar Leanne era por Sirius--- ¡FUERON LOS MORTIFAGOS! ¡ELLOS LO MATARON! ¡FUE BELLATRIX!
---Podrá haber sido Bella quien asesto el golpe final pero tú fuiste la culpable de su muerte, tú fuiste quien obligo a Harry a ir a rescatar a alguien que no necesitaba ser rescatado--- le recordó Leanne--- Por tú culpa Sirius esta muerto, por tus ansias de poder y por tú desquiciada locura
---Es más fácil culpar a otros ¿no es así?--- le dijo Umbridge en un intento desesperado por recuperar el control de la situación--- En realidad tú fuiste la culpable de su muerte, si no hubieras desaparecido el ahora estaría vivo
---Tienes razón Lola, es más fácil culparte a ti que vivir atormentada por mis recuerdos pero el problema es que eres completamente culpable, si tú no hubieras intervenido, Sirius estaría vivo pero hasta eso se te hubiera perdonado pero cometiste un crimen mucho peor que ese
---No se de que me estas hablando--- dijo Umbridge nerviosa
---No me mientas, profanaste de la peor forma el cuerpo de mi maestro favorito, del hombre que me enseño todo lo que sabía
---No, no, yo no lo hice--- pero Umbridge no pudo continuar hablando porque en ese momento Leanne levanto su varita y la apunto a su cabeza
Dolores Umbridge caminaba a prisa por los pasillos del Ministerio, tenía mucho trabajo que hacer pero quería verlo con sus propios ojos, quería asegurarse que era verdad, lo había leído en el periódico pero conocía a ese hombre, él era capaz de fingir su propia muerte con tal de seguir atormentando a todos aquellos que él creía que eran malos y fingirse muerto le daba la cubierta perfecta.
No había nadie, eso tenía que ser una señal, los calabozos del Ministerio siempre estaban vacíos pero siempre había uno que otro auror vigilando pero no pensó que con él estarían de la misma forma, pero así era, paso casi volando por los calabozos, tenía que encontrar el número 39.
La puerta estaba cerrada pero eso no fue ningún impedimento para ella y ahí estaba él, recostado como si estuviera dormido, él gran héroe, el guerrero incansable, Alastor Moody en verdad estaba muerto.
Albus Dumbledore ya había caído y ahora uno de sus más fieles defensores, muy pronto no habría nadie que se interpusiera en su camino, ella sería la más importante, no habría nadie capaz de contradecirla, eso la emocionaba de sobremanera.
Comenzó a caminar al rededor del cadáver, observándolo palmo a palmo, ese hombre era el culpable de que muchos de sus planes no hubiesen prosperado, de que la hubieran relegado a una categoría inferior y ahora estaba ella ahí, viva y él no, estaba disfrutando ese instante como nunca había disfrutado nada, era completamente feliz.
---Es una lastima el destino que corriste, debiste haberte quedado en el retiro--- le dijo con malicia--- Querían quitarme de mi puesto y no pudieron, es gracioso como el destino acomoda todo en su lugar
Umbridge se acerco al rostro de Alastor y con un hechizo de su varita, sus ojos se abrieron de par en par, ni siquiera se inmuto cuando saco con sus propias manos el ojo mágico
---Un pequeño recuerdo--- dijo antes de volverle a cerrar los parpados y salir con el ojo mágico entre las manos
---Y lo mejor de todo es que no puedes culpar al medallón porque en ese momento no lo llevabas puesto, no fue más que tú ambición--- le dijo Leanne apuntándola con su varita, en sus ojos solamente había odio--- Él confiaba en mí y él no confiaba en nadie
---Yo…. Yo--- Dolores no sabía que decir, nunca la había visto tan enojada
---Él era como mi abuelo, con Moody hacía cosas que mi propio abuelo nunca hizo conmigo, me contaba cuentos, me llevaba a pasear y me compraba helados, él fue el único que no me vio como una fuente inagotable de poder--- Leanne parecía estar al borde del llanto y la cólera--- Yo lo quería mucho y tú profanaste su cuerpo
--- ¡Yo no sabía lo que estaba haciendo!--- dijo desesperadamente Dolores
---Moody fue el mejor maestro que tuve--- continuo Leanne sin prestarle atención al comentario de Umbridge--- Él me enseño a defenderme, él me enseño muchas cosas, él era mi profesor favorito, él me quería y yo lo quería mucho y tú te mereces el peor de los castigos
--- ¡NO ME MATES POR FAVOR, NO ME MATES!--- grito Umbridge, estaba de rodillas suplicando por su vida
---No te voy a matar, la muerte no es suficiente castigo para ti, tengo algo especialmente destinado para ti--- Leanne apunto con su varita hacía la cama de Umbidge y en ella aparecieron una pluma negra y hojas de papel--- ¿Reconoces esa pluma?--- le pregunto Leanne al ver la cara de horror de esta
--- ¡No puedes! Yo las destruí todas--- dijo nerviosa con su voz chillona
---Más bien quisiste ocultarlas todas pero yo las encontré, obligaste a alumnos inocentes a usar su propia sangre para escribir tonterías por decir la verdad o contradecir tus locas ideas, toma esto como un castigo divino, sufrirás las misma torturas que ellos, escribirás “No debo comportarme como una perra” hasta que entiendas el mensaje y créeme te estaré observando--- Leanne apunto de nuevo a los pedazos del cuadro roto y estos se reconstruyeron de inmediato solo que esta vez en lugar de haber un gato, había un perro negro y grande
Leanne salió de la habitación dejando a solas a Dolores, ese recuerdo la había asqueado completamente provocándole un mareo, Moody había tenido un lugar muy importante en su vida, él siempre la había querido mucho pero sobre todo y lo que más le había llegado a Leanne era saber que ella era una de las pocas personas en las que Moody confiaba, pero aún tenía que hacer otra visita
Su celda estaba en el último piso de la prisión, donde la seguridad era extrema, todos los prisioneros estaba vigilados por lo menos dos dementores pero en ese momento solamente una celda estaba ocupada desde la fuga de los mortifagos más peligrosos, a este lo acaban de capturar unos días atrás y tenía a cinco dementores postrados a sus puertas
Pero los dementores ni siquiera notaron la presencia de Leanne, era una sombra pasando a través de los barrotes, una ventaja aprendida hace muchos años
El olor a suciedad, sudor y sangre se apodero inmediatamente de ella aumentando aún más su mareo y asco pero no era nada que ella no pudiera soportar, Fenrir Greyback se movía lo poco que le permitían las cadenas de plata que ahora lo aprisionaban, él si había sentido el olor de Leanne, aquel dulce olor que muchas veces quiso poseer, su sangre debía de ser deliciosa
---Estaba esperando tú visita, esto ha estado realmente aburrido, como veras los dementores no tiene el mismo efecto en mí, probablemente porque adoro recordar mis hazañas--- dijo Greyback con su voz áspera como un ladrido
---Es algo impresionante, muy pocos pueden soportar los efectos de los dementores--- le aseguro Leanne parándose justo donde la luz de la luna daba, quería que él la viera a la perfección
---Me siento alagado, no todos los días se reciben cumplidos de una heredera
---Pues entonces creo que te sentirás aún más alagado cuando te diga que las cadenas que te aprisionan las compre precisamente yo
---Tienes razón, me siento completamente halagado
---La luna llena esta a la vuelta de la esquina--- dijo Leanne mirando por la ventana--- Esta debe ser la primera vez que no sales a cazar, eso debe tenerte muy mal
---Debo admitir que nunca me imagine que esto llegaría a pasar pero tú sola presencia me hace sentir mejor
--- ¿Sabes por qué estoy aquí Fernir?--- le pregunto Leanne acercándose un poco más a Greyback
---Supongo que para verme no--- le contesto este mientras jugaba con el cabello de Leanne ahora que ella se había acercado un poco más
---Uno de mis mejores amigos era un hombre lobo, aunque supongo que eso ya lo sabías--- dijo Leanne mirando fijamente a Greyback
--- ¡Como olvidarlo!--- dijo Greyback--- Ese Lupin siempre estará en mi top ten, gracias a él tú estuviste más cerca de mí--- dijo con una carcajada y oliendo el cabello de Leanne
---Hace mucho tiempo le prometía a mi amigo que un día lo vengaría, tú siempre fuiste uno de mis principales objetivos--- los ojos de Leanne desprendían una luz muy especial, era alegría mezclada con odio
---Así que por eso estas aquí, para verme derrotado, pero no te preocupes, algún día lograre escapar y tú serás mi principal objetivo--- le dijo este con la misma intensidad
--- ¿Sabes que es esto?--- le pregunto Leanne mostrándole tres pequeñas pelotas plateadas, estas estaban suspendidas en su mano izquierda--- Es plata liquida ¿Sabes lo que le hace la plata a los hombre lobo?
Por primera vez, Fernir Greyback mostró temor, él sabía lo que la plata podía hacerle a los hombres lobo, lo podía matar
Leanne coloco su mano derecha en el corazón del hombre lobo y con el dedo índice hizo un corte en forma de cruz, la herida apenas si tenía unos milímetros de profundidad, pero este estaba paralizado por el miedo, Leanne acercó su mano izquierda a la herida y la presiono fuertemente contra su corazón, la plata liquida penetro lentamente y los gritos de dolor de Greyback inundaron el lugar
---Si alguna vez llegas a escapar de este lugar, la plata que ahora esta dentro de tú cuerpo te impedirá matar porque será tan doloroso transformarte en lobo que ni siquiera podrás moverte, te matará lentamente--- dijo Leanne aún manteniendo su mano izquierda en el pecho de Fernir mientras esta cerraba completamente
Los gruñidos de odio y dolor de Cernir acompañaron a Leanne hasta los barrotes que lo separaban de los dementores
---Será un placer visitarte una vez que nazca el pequeño--- dijo Fernir justo antes de que Leanne traspasara los barrotes como lo había hecho antes
Ella se quedo paralizada por lo que le dijo Greyback pero reacciono inmediatamente, no quería estar un minuto más en ese lugar
---Leanne--- dijo alguien a sus espaldas, esta tardo en reaccionar, ya tenía un pie en la pequeña barca, ni siquiera se había dado cuenta de cómo había llegado hasta ese lugar, las palabras de Fernir aún retumbaban en su cabeza
---King, ¿Cómo supiste que estaba aquí?--- pregunto Leanne al ver a su amigo
---Puse una protección extra para ti--- le contesto Kingsley--- Nunca me gustaron tus salidas nocturnas, nunca traían nada bueno
---Estoy embarazada---dijo Leanne completamente abstraída antes de desmayarse con sus manos en el vientre de forma protectora
La segunda semana de junio hacía su aparición con la luz del sol acompañada de una Leanne completamente desmayada en los brazos de Kingsley