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Historia 27387 — capítulo 30

  1. CONFESIONES

Harry se encontraba un poco más tranquilo, pero aún no podía dejar de darle vueltas al asunto. Le resultaba increíble la forma en que Leanne lo había desarmado, quitándole todos sus argumentos con un simple "te quiero" y aún así, le parecía lo más maravilloso que había escuchado en toda su vida.

Era imposible odiarla, porque sentía que estaba odiando a su propia madre y ese era un pensamiento que le desagradaba. Leanne era como su madre y no podía evitar sentirse como su hijo; la seguridad que le transmitía era increíble y no quería renunciar a ella nunca.

El problema era que a Ginny no le gustaba mucho esa idea y para que Leanne la convenciera de lo contrario sería realmente imposible.

Resultaba increíblemente divertido ver a Leanne y a Frank recostados en el sofa de la mansión comiendo chocolates y bebiendo té a todas horas. Ese era el pensamiento de Harry cada vez que regresaba de la Academia y los veía simplemente recostados sin hacer nada.

Leanne se agotaba muy rápido; las clases que impartía en la Academia se había visto modificadas un poco: ella daba las instrucciones y Frank los ayudaba a realizar los hechizos. Ella se negaba a quedarse en casa, se había comprometido con Kingsley y con la Academia y no les iba a fallar a ninguno de los dos.

Ella y Frank hablaban con la señora Weasley y Fleur sobre los preparativos para el nacimiento del bebé. El papeleo del Ministerio lo realizaba en casa o en realidad veía como Kingsley llenaba todos los papeles:

---Lamento que te tengas que hacer cargo de eso también--- le decía Leanne a Kingsley mientras lo observaba realizar su trabajo--- Es solo que el bebé no me deja hacerlo.

---No es nada, de verdad--- le contestaba de la misma forma Kigsley todas las ocasiones; solo bastaba con que Leanne le sonriera  para que este quedara embelesado e hiciera todo lo que ella le pedía.

Charlie y su madre se sentían inmensamente felices de que por fin Leanne se quedara quieta que no ponían reparos en todo aquello que ella les pedía y había que admitirlo, lo único que Leanne pedía era té de hierbabuena endulzado con chocolate y más chocolate.

Harry simplemente sonreía y se sentaba junto con ellos a ver como la barriga de Leanne crecía.

--- ¿Y se molesto?--- pregunto interesada Hermione.

Ya habían terminado de cenar y todos estaban en la sala tomando el té mientras escuchaban el relato de Leanne. Harry se había perdido observando como el fuego le arrancaba destellos al largo y rojizo cabello de Ginny.

---Bueno, James se molestaba por todo en ese tiempo--- le contesto Leanne, mientras Harry intentaba retomar el hilo de la historia.


---Y bueno, ¿iremos directo a mi casa o antes pasaran a las suyas para cambiarse de ropa?--- les pregunto James a sus amigos.

El paisaje invernal se abría delante de ellos conforme avanzaba el tren para llevarlos a la estación. James evitaba a toda costa ver como Leanne tenía entrelazada su mano a la de Sirius.

---Mi madre preparo mi cena favorita y todo están invitados--- continúo James

--- ¡Oh, James!--- soltó un triste suspiro Leanne mientras observaba a su amigo--- Creí que lo sabías--- le dijo algo más triste.

--- ¿Qué es lo que tengo que saber?--- pregunto James entre enojado y preocupado.

---Esta noche será la cena en casa de mis padres, ¿recuerdas? Ellos quieren hablar con Sirius--- le dijo Leanne

---Acribillarme, sería una mejor descripción--- le dijo Sirius sin perder la sonrisa

Ojala lo hicieran--- pensó para sus adentros James---- Bueno, no importa, más tarta de melaza para mi--- les dijo fingiendo indiferencia.

--- ¡Que suerte tiene Remus!--- dijo molesto Frank--- Él ya tiene una semana de vacaciones y no tuvo que sufrir las de Caín con la profesora McGonagall

---Su madre esta enferma--- le recordó Alice--- Eso no es tener suerte. Pobrecillo, ojala su madre no fuera tan enfermiza.

---Si--- se limitaron a contestar Leanne, James, Sirius, y Peter. Lo que ellos no sabían era que Remus era un hombre lobo y que si faltaba a clases era por culpa de sus transformaciones y esa era una de esas ocasiones.


--- ¡Leanne!--- grito entusiasmado Octavio al recibir a su hija en la estación de trenes--- ¡No sabes cuanto te había extrañado!

---Yo también te extrañe, papá--- le contesto Leanne algo sofocada por el abrazo de su padre

---Sirius--- lo saludo Octavio solemnemente

---Un gusto, señor--- lo imitó Sirius, cosa que se gano las sonrisas de Leanne

--- ¿Nos vamos?--- le pregunto Octavio a su hija--- Tú madre ha estado cocinando toda la mañana, quiere que todo quede perfecto para la cena--- les comunico a ambos

---Dame unos segundos--- le pidió Leanne a su padre y tomo de la mano a Sirius y lo aparto de los oídos curiosos de su padre.

--- ¿Qué pasa?--- le pregunto Sirius una vez que estuvieron lo suficientemente apartados

---Quiero pedirte una cosa antes de la cena--- le dijo Leanne tomándolo de la mano y mirándolo a los ojos

---Lo que quieras--- le aseguro Sirius con su mirada gris liquida clavada en la de Leanne

---Promete que pase lo que pase y diga lo que diga mi madre…--- Leanne tomo aire---… no me dejaras--- en sus ojos estaba tatuada la suplica.

Sirius la miro un par de segundos sin saber, sin  comprender lo que Leanne le estaba pidiendo.

---Yo nunca haría tal cosa, tontita--- le dijo Sirius pensando que era una broma de su novia; una sonrisa burlona, de esas que tanto adoraba ella, se asomaba en su rostro

---Sirius…--- la preocupación en los ojos de Leanne se extendió por todo su rostro y se abrazo al cuerpo de Sirius---… por favor, prométemelo. Prométeme que no importa lo que te diga la loca de mi madre… tú no me dejaras--- Leanne lo  miro directo a los ojos y Sirius por fin comprendió la preocupación de su novia, la razón de su existencia.

---Primero tendrían que matarme antes de poder apartarme de tu lado; yo no podría vivir si ti--- le aseguro Sirius con la mirada más sincera que tenía--- Ni la "loca de tu madre"…--- le dijo divertido---… podrá separarnos.

---Pero…--- insistió Leanne---… ¿y si te borra la memoria?--- le pregunto aún más preocupada

---Tal vez no recuerde tú nombre o tú rostro, pero siempre recordare lo que me haces sentir--- le dijo Sirius--- Nadie en este mundo será capaz de borrarte de mi, tu ya estas tatuada en mi alma y nadie nunca podrá sacarte de ahí--- le dijo al oído--- Te amo tanto que me moriría en el instante mismo en que dejaras de ser mía porque yo te pertenezco solo a ti y sin ti a mi lado, yo simplemente desaparecería.


Leanne no hacía más que pasearse de arriba abajo en su habitación; llevaba un vestido blanco muy bonito y su largo y ondulado cabello suelto; no faltaba mucho para que llegara Sirius y eso la preocupada de sobre manera.

---Leanne…---Leanne pego un brinco a causa del susto que sintió como se le paralizaba el corazón---…Sirius ya esta aquí--- Melinda sonrío al ver los nervios de su hija--- Vamos, ya hay que bajar--- Leanne se miró una vez más en el espejo y después bajo detrás de su madre.

Mientras bajaba las escaleras pudo escuchar las risas de su padre y abuelo en la sala y la melodiosa y cantarina risa de Sirius, la podría reconocer en cualquier lugar.

---Buenas noches--- saludo Melinda a Sirius, este inmediatamente se puso de pie.

---Buenas noches--- saludo también Sirius mientras le ofrecía un ramo de rosas blancas--- Te ves hermosa--- le dijo a Leanne mientras le daba otro ramo de rosas rojas y tulipanes amarillos.

---La cena esta lista, porque no pasamos al comedor--- anunció Melinda mientras Octavio la acompañaba hasta el comedor.

--- ¿Qué tal va el Quidditch, querida?--- pregunto Camus sentándose a la mesa

---De maravilla, el primer partido fue relativamente sencillo, pero no creo que tengamos tanta suerte frente a Slytherin--- le contesto Leanne agradecida, no sabía que hacer en esas situaciones, generalmente era Kingsley quien la sacaba de esa tipo de apuros--- Steve dice que si continuamos tan comprometido como hasta ahora, nadie podrá contra nosotros.

---Me hubiese gustado asistir al primer partido, pero las cosas en el Ministerio no andan tan bien--- le dijo su padre--- ¿Cómo le esta yendo a James?

---Bastante bien, tiene más conquistas que de costumbre, sobre todo porque ahora es el gran jugador de Quidditch--- le contesto Leanne con una sonrisa--- Aunque hemos tenido algunos problemas para practicar, el profesor Slughorn a apartado tantas veces el campo de Quidditch, que hemos tenido que entrenar en un claro que nos consiguió Hagrid en medio del bosque prohibido.

--- ¿Y qué tal son esos entrenamientos?--- pregunto interesado su abuelo

---Los árboles son la peor parte, no solo tenemos que esquivar las bludger, sino también los árboles--- le contesto divertida Leanne

--- ¿Qué tal la escuela?--- le pregunto Melinda a Sirius

---Tan aburrida como siempre--- le contesto Sirius encogiéndose de hombros

--- ¿Y las calificaciones?--- continuo Melinda

---Para mi gran sorpresa, solo 10 y eso que me he pasado la mitad del tiempo castigado--- Leanne miro preocupada a su madre y es que a veces la sinceridad de Sirius era demasiada

---Sorprendente--- dijo Camus--- Yo no pasaba de los 7 y estaba castigado todo el tiempo

---Si y además la mayor parte de los castigos son infundados--- intervino Leanne--- Casi siempre es culpa de James

---Querida, no crees que es demasiado pronto para que comiences con tu interrogatorio, ni siquiera hemos llegado al plato principal--- intervino Octavio.

Melinda se resigno a hacer todas esas preguntas más tarde y terminaron de cenar en aparente paz.

--- ¿Por qué no tomamos el té y el postre en la sala?--- ofreció Melinda una vez que terminaron de cenar.

Todos tomaron su taza de té y pastel y se pusieron en marcha.

---Leanne--- Leanne se acerco a su madre mientras Sirius la esperaba a una distancia precautoria--- Muéstrale a Sirius el camino a mi despacho

Leanne trago saliva y se separo de su madre para después hacer que Sirius la siguiera.

---Dile que la cena le quedo deliciosa y que nunca habías probado una ensalada como la de ella, se paso toda la tarde cocinando--- le decía apresuradamente Leanne a Sirius mientras lo conducía al despacho de su madre--- No hagas más bromas sobre la escuela…

---Tranquilízate--- le pidió Sirius mientras la besaba--- Tú madre me adora. Además, traigo protección--- le dijo Sirius sonriente mientras se desbrochaba la playera y dejaba a la vista un peto--- Mi tío Alphard me dijo que la armadura a la que pertenece este peto fue hecho por los mejores duendes, así que creo que me puede proteger de tu madre. Aunque creo que tú lo necesitas más que yo--- le dijo Sirius al ver como se acercaba Melinda y le puso el peto a Leanne. Ella sonrió encantada al recibir también otro beso

---Pasamos—le dijo a Sirius mientras abría la puerta y lo dejaba entrar--- No quiero que escuches--- le ordeno a Leanne antes de cerrar la puerta detrás de ella

---Ahora regreso--- dijo Leanne a su padre y abuelo poniéndose el abrigo y dirigiéndose a la salida

--- ¿Ya comenzó el interrogatorio?--- pregunto Camus

---Si--- alcanzo a contestar Leanne antes de desaparecer por la puerta principal

Mientras tanto en el despacho:

---Todos están muy preocupados por lo que pienso preguntarte--- le dijo sonriendo Melinda a Sirius--- Todos… menos tú

Sirius había olvidado lo parecida que era Melinda a Leanne; Melinda tenía los mismos ojos y cabello que Leanne, además de esa mirada que a veces podía ser tan dulce como penetrante.

---Si, bueno, no puede ser tan malo--- le contesto Sirius con esa naturalidad suya

--- ¿Cómo esta Walburga?

---Tan adorablemente insoportable como siempre

--- ¿La quieres?--- le pregunto Melinda sin rodeos

---No, la amo más que a mi propia vida--- le juro Sirius

---Si, Leanne siente lo mismo que tú

---Querrá decir que más de lo que merezco

---Te equivocas--- le aseguro Melinda--- Te mereces todo el amor que te de mi hija, solo Dios sabe lo que has tenido que soportar con Walburga. Te puedo asegurar, Sirius, que no podía pedir nada mejor que tú para mi Leanne

---Leanne lo es todo para mí--- la aseguro Sirius.

---Esto no es un interrogatorio, Sirius, es una suplica--- le aclaro Melinda

---No entiendo lo que me quiere decir.

---Estoy aquí para suplicarte que no le rompas el corazón a mi pequeña--- le pidió Melinda tomando las manos de Sirius y con la suplica grabada en los ojos

---Yo nunca…

---Por favor, escúchame--- lo interrumpió Melinda--- Leanne te entrego su corazón desde el primer momento en que te vio, su corazón dejo de pertenecerle para pasar a tus manos…

---Yo…

---Si tú le devuelves su corazón…--- continuo Melinda ignorando nuevamente a Sirius---…ella ya no sabría que hacer con el, sería un extraño para ella, ya no latiría, su corazón late porque late en el tuyo. Mi hija se moriría de dolor en el momento exacto en el que tú dejaras de amarla y buscaría destruirte.

Sirius no supo que contestar ante este último comentario. Melinda estaba completamente equivocada.

---Yo preferiría morir antes que causarle semejante daño--- le juro

---Hemos protegido demasiado a Leanne, ella no conoce lo que es sufrir y mucho menos conoce lo que es el desamor; créeme Sirius, ella buscaría destruirte y lo que más me preocupa es que lo lograría.

Sirius simplemente sonrió, Melinda no conocía tan bien a Leanne como él lo hacía y él no era tan tonto como para dejar de amar a Leanne.

---Ella no lo haría, porque yo nunca dejaría de amarla--- le aseguro Sirius

---Espero que tengas razón--- Melinda lo deseaba con todo su corazón--- Vamos, regresamos a la sala antes de que piense que te he hecho algo


---Tú madre te pidió que no escucharas--- le dijo divertido Arthur

---Y no lo hice, de esto me entere tiempo después, cuando me lo dijo Sirius--- le aseguro Leanne

--- ¿Mi padre y tú estaban en el mismo equipo?--- le pregunto Harry sorprendido

---Si, yo era buscadora y James era cazador--- le contesto Leanne--- Ambos ingresamos al equipo en ese mismo año

---Eran muy buenos--- le aseguro Frank--- Eran prácticamente invencibles

--- ¿A dónde fuiste?--- quiso saber Harry

---A casa de Remus, pensaba ir a visitarlo después de que terminara todo, pero decido hacerlo antes, ya sabes, para no sucumbir a la tentación, además estaba muy preocupada por él


---Buenas noches señora Lupin--- saludo Leanne entrando en la pequeña cocina de la casa de Remus

--- ¡Leanne! ¡Que gusto verte!--- Melody era una mujer menuda, se podría decir que inclusive era frágil, pero de rostro y modo amables, tan cariñosa que era imposible no quererla e intentar protegerla--- ¿Qué tal el primer trimestre?

---Aburrido--- le contesto Leanne encogiéndose de hombros--- Las clases son tan normales que inclusive ya son predecibles ¿Remus?

---En la sala--- le dijo señalando la puerta con el dedo--- Acabamos de cenar y esta reposando un poco. ¿Quieres que te prepare algo?--- le pregunto empezando a sacar la comida

---No, gracias. Yo también ya cene--- le agradeció Leanne--- Iré a ver a Remus

La casa era pequeña, pero acogedora; la clase de casa en la que en cada rincón se siente el calor de hogar y el cariño de sus habitantes; Leanne adoraba esa casa, aún más que la vieja mansión de los Gryffindor.

--- ¿Adivina quién soy?--- pregunto Leanne cubriéndole los ojos por la espalda a Remus

--- ¡Hum! ¿Déjame ver?--- dijo pensativo--- ¿Lily?--- le pregunto con fingida inocencia--- ¡Auch!--- dijo cuando Leanne le dio un puñetazo en el brazo

--- ¡Soy Leanne!--- le dijo fingiendo molestia, sentándose a su lado

---Buenas noches--- saludo formalmente el padre de Remus. Leanne y Remus se sentaron muy derechos en el sillón

---Buenas noches--- contesto Leanne

A diferencia de Melody, Sebastián era un hombre alto y fornido, con cara de pocos amigos pero completamente entregado a su esposa y único hijo y eso lo ponía, ante los ojos de Leanne, como el padre más maravilloso que conocía; ella sabía que con gusto él cambiaría de lugar con Remus en un dos por tres.

--- ¡Vamos!--- le susurro Remus a Leanne

---Con permiso--- le dijo Leanne al padre de Remus, este simplemente hizo una inclinación con la cabeza

Leanne siguió a Remus por la casa, hasta el pasillo que daba al bosque en el que estaba situada la casa; solamente había una puerta, la de su habitación

--- ¿Qué te trae a estas horas por mi casa?--- pregunto suspicazmente Remus sentándose en la cama

--- ¿Es qué acaso no puedo venir a visitar a mi amigo?--- le contesto Leanne con una pregunta evasiva

--- ¿Dímelo?--- le ordeno Remus

--- ¡Esta bien!--- le contesto Leanne dejándose caer en la cama, al lado de Remus--- Mi madre esta hablando con Sirius sobre las intenciones que tiene conmigo--- continuo Leanne sin abrir los ojos--- Ella me pidió que no espiara, quería que ese tema quedara entre ellos

--- ¿Y si te quedabas no ibas a poder resistirte?--- le pregunto Remus observando el rostro intranquilo de su amiga; ella simplemente asintió con la cabeza--- ¿Y confías en que yo te mantenga alejada de esa platica?--- Leanne volvió a asentir--- Pensé que correrías con Kingsley

---Kingsley nunca me dirá lo que necesito escuchar--- le aseguro Leanne, aún sin abrir los ojos--- No por lo menos en cuestiones de Sirius

---Si, en eso tienes razón--- le dijo Remus acostándose a su lado

--- ¿Cómo estas?--- le pregunto Leanne abriendo los ojos y observando el demacrado rostro de su amigo

---Mi madre la pasó peor que yo--- le contesto Remus, ahora era él quien mantenía los ojos cerrados--- Por lo menos en Hogwarts solo se imagina como es que son mis transformaciones; pero aquí en casa, lo escucha todo. No pegó un ojo en todo el tiempo

---Si, ya decía yo que se veía muy cansada--- Leanne suspiro, nunca le había gustado ver como era que sufría su amigo y mucho menos su frágil madre

---Por lo menos ahora duerme; no es el mejor consuelo, pero ya descansa--- se intento convencer Remus

Leanne se levanto de golpe, mirando a su alrededor; Remus no dio señales de haberlo notado, ésta avergonzada se volvió a acomodar al lado de su amigo

---Si te das cuenta…--- comenzó Leanne cautelosa---…que esta es la primera vez que me permites entrar a tu cuarto, es decir, he estado un montón de veces en tú casa, pero esta es la primera vez que entro a tu cuarto--- Remus no respondió, simplemente escuchaba lo que Leanne le decía--- No me importaba, de verdad, eso era algo que tú tenias derecho a decidir, pero James, Sirius y Peter han entrado aquí un montón de veces.

---Tenía miedo… de que en cuanto pusieras un pie en mi habitación… lo vieras todo--- le aseguro Remus con los ojos fuertemente apretados

---Yo nunca haría eso--- le juro Leanne--- Lo sabes, ¿verdad?

---Lo se--- le aseguro Remus--- Pero no podía evitar sentir, pensar, que por más que intentaras no hacerlo, terminarías viéndolo de todos modos

---No lo he…

---Yo me había pasado todo el día jugando en el bosque…--- la interrumpió Remus---… era un día maravilloso, de esos en los que lo que más te apetece es estar fuera jugando.--- le dijo Remus con una sonrisa en los labios; Leanne lo miraba consternada--- La noche había sido la más calurosa que había sentido en mis cinco años de vida. Mi madre odia dormir con las ventanas abiertas, por lo que había cerrado la de mi habitación y lanzado un hechizo para controlar el clima; los hechizos meteorológicos no son su fuerte--- le aseguro Remus--- Así que a media noche me levante y abrí la ventana…

---Remus…--- empezó Leanne, pero Remus se llevo el dedo índice a los labios y le pidió silencio

---Lo próximo que recuerdo es este desagradable olor a suciedad, sudor y sangre, realmente nauseabundo; desperté y esta enorme criatura me miraba desde un lado de mi cama, quise gritar pero el miedo me paralizo y un segundo después sentí el dolor más sobrenatural que he sentido en toda mi vida. Clavo sus colmillos en mi brazo y después salió huyendo

Leanne no lloraba, pero tenía la vista clavada en el sereno rostro de su amigo; se sentía totalmente desarmada, no sabía que decirle. Remus se arremango la camisa; debajo del hombro y a medio camino hacía el codo tenía un cicatriz en forma de media luna, el lugar exacto donde lo había mordido el hombre lobo.

Leanne pasó sus dedos alrededor de la cicatriz; parecía tan insignificante, tan inofensiva, que parecía imposible que esa pequeñez fuera la causante del sufrimiento de su amigo.

---Irónico, ¿no?--- dijo burlonamente su amigo--- Llevo sobre mi cuerpo la maldición que me acongoja

Leanne no comprendía, miraba desconcertada a su amigo, sorprendida de lo que acababa de decirle, mientras distraídamente continuaba paseando su dedo por la cicatriz.

---Creí que no recordabas nada--- le dijo Leanne cuando por fin pudo articular palabras; aún recorría con los dedos el contorno de la cicatriz, se sentó frente a él para verlo mejor; Remus permanecía acostado.

---Ya es demasiado para mis padres el atormentarse con suposiciones como para que tengan toda la verdad--- le dijo Remus abriendo los ojos--- Mi madre no podría soportar la verdad y mi padre ya se siente lo bastante culpable como para que yo le agregue más a su carga

---Te vengare, Remus--- le prometió Leanne--- Te lo juro. Lo buscare, lo cazare y lo haré desear nunca haberse cruzado en tu camino--- Leanne estaba furiosa con el animal que le había causado semejante daño a su amigo

---No--- le pidió Remus a su amiga--- Ese pobre infeliz no tuvo la culpa. Yo estuve en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Después de que me mordió, salio huyendo; seguramente estaba hambriento y no pudo resistirse, si lo sabré yo.

---Ya es bastante tarde--- la voz del padre de Remus les llego desde la sala y los sacó de concentración.

Leanne dejo de seguir el contorno de la cicatriz de Remus y este se bajo la manga para cubrirla. Ella lo miraba tristemente, no podía creer que la bondad que había en sus ojos se viera manchada por su sufrimiento. Lo quería demasiado y no le gustaba verlo sufrir de esa forma. Remus le dedico una sonrisa triste, tal y como cuando le decía que no había nada más que hacer por él, que de todas formas ya estaba condenado.

---Esa es la forma elegante de mi padre de decir que ya no son horas para que una señorita decente este de visita en casa de un joven que no es su novio--- Remus le ofreció su mano para que se levantara de la cama y lo acompañara de nuevo a la sala.

---Iras mañana, ¿cierto? Iras a casa--- le pidió suplicante Leanne

---Claro, a primer hora--- le aseguro Remus.

Sebastián ya esperaba a Leanne parado junto a la chimenea y Melody con su pastel de frutas favorito.

---Para que desayunes mañana--- le dijo Melody al darle el pastel

---Gracias--- dijo Leanne tomando el pastel

---El fuego esta listo--- le dijo Sebastián ofreciéndole polvos flu

---Gracias, pero no creo que con este vestido y con el pastel puedo usar la red flu, mejor me desapareceré--- le dijo Leanne dirigiéndose a la puerta

---Te acompaño--- se ofreció Remus encaminándose junto con Leanne

---Yo la acompañaré--- Sebastián le coloco una mano en el hombro a Remus, deteniéndolo y acercándose a Leanne

Leanne se despidió con un gesto de la mano de Remus y su madre y camino en silencio al lado del padre de su amigo hasta los límites del hechizo antidesaparición.

Sebastián Lupin trabajaba como consejero en el Ministerio, especialmente de la madre de Leanne; era un hombre muy respetado por toda la comunidad mágica, quienes seguían sus consejos al pie de la letra. Aunque actualmente su trabajo sólo era seguido por unos pocos, ya que Cornelius Funge se había encargado de desestimar su trabajo, ya que este se había encargado de decirle al Ministro que Funge no era un buen consejero.

Cosa que molestaba de sobre manera a Leanne y a su madre; Sebastián era el mejor en su rubro y Funge no era más que un escalapuestos.

--- ¿Remus lo hace?--- le pregunto Sebastián antes de que Leanne desapareciera--- ¿Remus se desparece aún cuando no tiene permiso?

---No--- le contesto Leanne--- Él es como usted en ese asunto de las normas, además de que lo encuentra desagradable--- agregó Leanne al ver el rostro de Sebastián--- Remus nunca haría nada que usted considerara incorrecto o fuera de la ley

---Cuídate, Leanne--- le pidió Sebastián--- Estamos viviendo tiempos muy difíciles y Remus no soportaría perderte, además de que mi esposa prácticamente te ha adoptado como hija

---Yo siempre…

--- ¿…Te has cuidado?--- termino por ella la frase---No lo creo. Esto  es un consejo, Leanne, y sabes que soy el mejor; eres muy joven para ver el verdadero peligro o tal vez si lo ves pero prefieres ignorarlo--- le dedico una mirada significativa--- Todos perdemos si tu pierdes

---Prometo comportarme, si usted promete otra cosa--- le pidió Leanne

--- ¿Qué?--- pregunto inseguro Sebastián

---Deje de culpare por lo que le sucedió a Remus--- le pidió Leanne--- Remus ya tiene bastante con culparse el mismo como para que usted también se sienta de la misma forma; él esta sobrellevando esta situación lo mejor que puedo, pero si usted dejara de culparse todo lo demás será más fácil para Remus

--- ¿Mi hijo se culpa?--- pregunto preocupado Sebastián

---Si, no sabe porqué pero lo hace--- le dijo Leanne sin revelarle todo lo que le había contado su amigo--- Se siente culpable por todo el sufrimiento que su situación les produce

---Yo…

---Si no puede dejar de culparse, por lo menos no lo haga frente a Remus--- le pidió Leanne--- Por favor, no le diga que le he dicho algo de esto--- le suplicó Leanne

---No lo haré--- le aseguro Sebastián

Leanne simplemente se sumergió en la oscuridad.


--- ¡Valla…!--- fue lo único que atinaron a decir todos

---Si, Remus prefería guardar silencio a darle otra carga a sus padres--- les aseguro Leanne

---Siempre fue un espíritu noble, desde pequeño--- dijo Andrómeda intentando contener las lágrimas, mientras Teddy se divertía viendo una fotografía de su padre

--- ¿Qué paso después, con lo de Sirius y tú madre?--- quiso saber Harry, realmente no quería continuar pensando en el sufrimiento de Remus, ahora menos que sabía la verdadera historia


--- ¿Dónde estabas?--- le pregunto Melinda a su hija al verla entrar por la puerta principal y cargando un pastel

---Fui a visitar a la madre de Remus, estaba preocupada por su salud--- le dijo Leanne mientras se quitaba el abrigo y lo colgaba en el perchero--- Ella esta mucho mejor--- dijo esta vez dirigiéndole una mirada significativa a Sirius, sentándose a su lado

---Me alegro; Melody se volvió muy enfermiza desde que Remus ingreso a Hogwarts--- se mostró animado por las buenas noticias Octavio

--- ¿Qué tal estuvo el interrogatorio?--- pregunto sonriente Leanne

---No podría haber estado mejor--- le dijo divertido Sirius--- Una batalla campal en la que fui el vencedor, así que como premio me llevo a la bella doncella--- le dio un beso en la mejilla, aún más divertido

---Me alegro que mi caballero haya ganado--- le dijo Leanne completamente feliz

---Si bueno, hubo un momento en que Melinda me tuvo sometido…--- continuo Sirius con la gracia y naturalidad propias de él---…y mira que la manita de puerco que hace tú madre es difícil de romper…--- le dijo sonriente

Había que admitirlo, Leanne estaba idiotizada por Sirius, ya ni siquiera se podía decir que estaba embobada porque eso significaba que había vuelta de hoja, pero no, Leanne estaba completa y totalmente idiotizada por Sirius


Charlie y Harry tuvieron el mismo pensamiento: nunca habían visto a una Leanne con una actitud tan tonta como en esa ocasión; pero Charlie si la había visto así de enamorada y solo se ponía así cada vez que lo miraba a él.

Y en ese momento fue cuando Charlie se dio cuenta de que Sirius no era una amenaza para él, que Leanne lo amaba y que Sirius, a Sirius nunca los olvidaría, pero eso no importaba porque Leanne lo quería a morir. Leanne y él iban  a ser felices, porque los dos se amaban más allá de todo.

---Sirius era…

---… un insolente--- termino Leanne por  Molly--- Si, lo se; pero no me pueden negar que era divertido

---Siempre lo fue--- les aseguro Andrómeda

--- ¿Qué es lo que querías hablar con Remus con tanta urgencia?--- quiso saber Hermione; cuando Leanne se ponía como cuando le suplico a Remus que la fuera a ver el día siguiente, siempre era algo grave

---De King--- dijo sonriéndole a su amigo--- Remus era mi paño de lágrimas cuando se trataba de King


--- ¿Qué fue lo que no me dijiste ayer?--- le pregunto Remus entrando a la habitación de Leanne

---Hola a ti también--- le dijo entre divertida y molesta Leanne

Remus se tumbo al lado de Leanne, divertido también

--- ¿Qué paso durante mi ausencia?--- quiso saber Remus

---Nada, las mismas clases aburridas. Es una suerte que pudieras rendir los exámenes antes de tu transformación--- le contesto Leanne

---Si, mi madre opina lo mismo--- le contesto Remus--- ¿Qué paso?--- le volvió a preguntar

---James se molesto con nosotros porque no fuimos a su casa el día de ayer, no se, desde hace un tiempo James se molesta por todo y ni siquiera se porque--- le contesto Leanne sin entender el porque del mal humor de su amigo

--- Por quién, sería una mejor pregunta--- le dijo Remus--- Por ti, sería la correcta; por ti y por Sirius--- pensó para si mismo Remus, triste por sus amigos

---Si--- dijo pensativa Leanne--- Supongo que pasar dos semanas sin Lily debe ser terrible para James

---James no es la razón por la que me suplicaras venir--- le dijo Remus mirándola directamente a los ojos, tan insolente como aquel que tiene razón

---No se de que me estas hablando--- le aseguro Leanne, fingiendo desconcierto

---Si el mal humor de James fuera lo que te estuviera molestando, te estarías quejando con Kingsley, porque siempre corres al lado de Kingsley cuando algo te molesta y si no corriste al lado de Kingsley significa que es él con quien tienes un problema--- le resumió Remus--- ¿Qué paso esta vez?--- le pregunto Remus al ver la tristeza grabada en el rostro de su amiga

---Candence esta molesta con King y King esta molesto conmigo--- le contesto tristemente Leanne

--- ¿Por qué?

---Todo sucedió antes de bajarnos del tren--- comenzó a explicarle Leanne--- Candence quería ver el regalo que le daría King para esta Navidad, así que se puso a husmear en su baúl. En el encontró una hermosa caja de música y un "curioso" suéter de lana--- le dijo Leanne imprimiéndole el significado de feo a la palabra curioso

---Y supongo que el "curioso" suéter de lana es para Candence y la hermosa caja de música para ti--- cavilo Remus

---A esa misma conclusión llego Candence cuando vio para quienes eran en la lista de King--- le dijo Leanne poniendo los ojos en blanco--- Ella le fue a reclamar, diciéndole que él siempre se esmeraba demasiado en mis regalos y a ella le daba cualquier cosa que se encontrara en el camino--- continuo relatando Leanne--- Y después le dijo que no quería saber más nada de él, que podía quedarse conmigo, si tantas ganas tenía.

--- ¿Qué paso después?--- le pregunto Remus sabiendo que es lo que había pasado después, siempre sucedía una cosa cuando Kingsley y Candence discutían, él iba con Leanne en busca de apoyo y comprensión y Leanne siempre metía…

---Metí la pata--- le dijo, ella sabía que su amigo estaba pensando lo mismo--- King fue a contármelo todo y yo lo arruine; el me dijo que Candence le había dicho que adoraba los suéteres de lana y que se lo compró pensando que le encantaría y que a mi me había comprado la caja de música porque en cuanto la vio, pensó en mi, además de que la balerina le recordaba mucho a mi

--- ¿Y que le dijiste tú?--- le pregunto también conociendo la respuesta

---Que a Candence solo le gustaba el drama y que mas tarde que temprano regresaría con él--- le dijo Leanne poniendo los ojos en blanco--- Después le dije que podía darle la caja de música y que yo me quedaría con el suéter de lana, que no me importaba, que yo si sabría apreciar el detalle y no me pondría como loca por recibir un suéter de lana

--- ¡Hay, Lion! ¿Por qué hiciste eso?--- le pregunto Remus sorprendido por lo que hizo su amiga--- Candence sabría inmediatamente que Kingsley te lo contó todo y se molestaría aún más porque no solamente no le estaría dando un regalo que no le pertenecía a ella, sino que era para ti y al cual tu renunciaste porque pensabas que de esa forma la molestarías más

---Si, bueno, King me dijo más o menos lo mismo--- le aseguro Leanne--- Después yo le dije que Candence era un exagerada y que probablemente él estaría mejor sin ella, que era una bendición que terminaran y que él debería estar contento en lugar de preocuparse, que ya se había librado de ella y que deberíamos convertir ese día en fiesta nacional--- le relato Leanne con el arrepentimiento grabado en el rostro

--- ¡Lion, Lion, Lion! ¿Cuándo es que aprenderás?--- le pregunto divertido Remus

---Aparentemente, nunca--- le contesto sinceramente Leanne--- King me dijo que no quería saber más nada de mi y se fue furioso--- le dijo tristemente

---Dime una cosa ¿Kingsley ha intentado separarte alguna vez de Sirius?--- le pregunto de pronto Remus

---No--- le contesto Leanne sinceramente

--- ¿Lo ha pensado?

---No

--- ¿Te ha dicho algo que ponga en mal a Sirius?

---No

--- ¿Se ha alegrado alguna vez por alguna discusión que has tenido con él cuando se lo has ido a contar?

---No, King nunca ha hecho ninguna de esas cosas--- le dijo molesta Leanne, no le gustaba que Remus enumerara las cosas que ella hacía para separar a Kingsley y a Candence

---Entonces, ¿Por qué lo haces tú?--- le pregunto satisfecho de que Leanne se diera cuenta de sus maldades

---Porque soy  egoísta--- le contesto de malos modos Leanne--- No soy completamente desinteresada como King, lo quiero solo para mi y Candence no hace que ponerse en medio

--- ¿Has pensado como quitarla de en medio?--- le pregunto preocupado

---Todos los días--- le contesto sinceramente Leanne--- Cada plan es más perfecto que el anterior y todos y cada uno de ellos sería un accidente, nada que me incriminara

--- ¡Leanne…!--- dijo horrorizado su amigo

---Pero nunca los llevaría a cabo--- le aseguro Leanne con una sinceridad tan pura que era imposible dudar de ella--- No soy tan egoísta--- le dijo molesta, como si esa idea fuera mala--- Si Candence sale de la vida de King…, bueno, él se quedaría sin vida--- le aseguro Leanne de mala gana--- Y yo no podría soportar verlo sufrir de esa forma, prefiero soportar a Candence

---Me alegro que pienses de esa forma--- le dijo divertido Remus, él sabía que ella nunca haría nada que dañara a King y eliminar a Candence encajaba perfectamente en esa categoría

---Sólo me queda rogar porque Candence tenga una corta vida--- le dijo sonriendo divertida

---Si, roguemos por eso--- le dijo Remus. Al fin y al cabo, Leanne mantendría viva a Candence tanto como viviera Kingsley


--- ¡Me alegra que encuentren divertido la forma en que Leanne planeaba mi muerte!--- dijo enojada Candence al ver lo divertidos que estaban todos por el recuerdo de Leanne

--- ¡Pero Can! ¿No lo has visto tú misma?--- le dijo divertido Kingsley--- Leanne no te quiere muerta, te quiere viva junto a mi

---Si Can, yo nunca haría nada malo para dañarte, porque eso dañaría a mi querido King--- le aseguro Leanne con seriedad

---Si no fuera por eso, hace mucho tiempo que hubiera dejado de existir--- les dijo molesta Candence

--- ¡Pero que va! ¡Si tu me caes super bien!--- le dijo Leanne en plan en broma--- En  serio, Can, eres mi amiga y te quiero mucho--- le dijo con total sinceridad Leanne

---Si, bueno, eres mi amiga, eso no lo puedo negar--- le contesto Candence más tranquila

---Y tú siempre corriendo a quejarte de mí con Remus--- le dijo Kingsley con fingido enojo

--- ¡No te pongas celos!--- le dijo divertida Leanne--- No me podía quejar contigo de ti--- le dijo sonriente--- King siempre estuvo celoso de Remus, ni siquiera sentía celos de Sirius o James, pero si de Remus--- les explico al resto de los presentes

--- ¡Cuéntanos más, por favor!--- pidió emocionado Ron, le divertía mucho ver la vida de Leanne

--- ¿Qué más les podría contar?--- dijo Leanne pensativa--- ¡Ya se! ¡Les contare de cómo obtuve dos de mis posesiones más preciadas! Ambos los recibí el día de mi cumpleaños número 14.


Leanne estaba dormida, completamente vestida, en una habitación que no era la suya; pronto amanecería, la oscuridad que se veía por la ventana delataba la pronta presencia del amanecer.

--- ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!--- grito la profunda voz de un joven, despertándola tan de pronto como se ilumino toda la habitación; la Sala de los Menesteres se había convertido en un salón de fiestas.

--- ¡KING!--- grito fingiendo enojo Leanne pero estaba que irradiaba felicidad--- ¿Es mi cumpleaños? No lo recordaba--- le dijo fingiendo confusión

--- ¡Si, claro!--- le dijo Kingsley sonriendo de oreja a oreja y abrazándola con tanto fuerza, como solo ello se abrazaban--- ¿Por eso estas aquí y no en tu habitación? Donde no podía ser el primero en felicitarte

---Bueno, lo que pasa es que anoche salí con Hagrid a revisar a los bebés unicornios y no quería molestar a Lily y a Alice--- le dijo como si eso fuera la principal razón--- Además, Candence no me perdonaría si de nuevo intentaras entrar a mi habitación volando en escoba, casi te matas el año pasado--- le dijo pellizcándole tiernamente la mejilla

Los dos estaban sentados en la cama

--- ¡Feliz cumpleaños!--- dijo de nuevo Kingsley dándole una pequeña caja alargada--- Ábrela antes de que James se adueñe de tú cumpleaños y te convierta en su regalo personal, como lo hace cada año--- le dijo mientras Leanne tomaba su regalo

---Si, bueno, eso me pasa por adelantarme tres semanas y nacer el mismo día que mi egocéntrico amigo--- le dijo divertida Leanne desenvolviendo su regalo--- King es… hermoso, gracias

Un hermoso brazalete estaba acomodado en la caja de regalo que Kingsley le había dado a Leanne, cuatro colgantes relucían a la luz de la habitación.

---No tanto como tú--- Kingsley tomo la mano izquierda de Leanne, la mano del corazón, y coloco el brazalete en ella--- Las dos varitas entrecruzadas significan nuestra magia y amistad siempre unidas, las dos mitades de un corazón son nuestros sentimientos, lo que sentimos y lo que significamos; el zorro soy yo y el león…

---… Soy yo--- terminó por él Leanne, estaba completamente absorta mirando la belleza del brazalete y lo mucho que significaba--- Es realmente hermoso--- le agradeció Leanne con un beso en la mejilla--- Pero… ¿Cómo lo supiste? ¿Tú eres…?--- le pregunto confusa Leanne observando el león y el zorro

--- ¿En verdad creíste que te iba a dejar pasearte a solas con un hombre lobo todas las noches de luna llena?--- le pregunto Kingsley divertido por la cara de sorpresa de su amiga--- Se hace mucho tiempo que eres un animago, inclusive antes de que se lo dijeras a tu abuelo; lo de Remus lo supe casi al mismo tiempo que tú y soy un amimago desde hace siete años--- le explico Kingsley

--- ¿Por qué no me lo habías dicho?--- le dijo enojada Leanne pegándole un puñetazo

---Porque es más divertido tenerte en la oscuridad--- le contesto Kingsley divertido por la reacción de su amiga

--- ¡Lo que nos habríamos podido divertir!--- dijo Leanne dejándose caer en la cama, ahora estaba divertida por el ingenio de su amigo y sorprendida por la facilidad con la que superaba sus defensas

---Si, al parecer soy inmune a ti, puedo pasearme por tú mente y tú ni cuenta te das--- le dijo divertido acomodándose a su lado

---Eso es porque confió en ti ¡Y TÚ TE APROVECHAS DE ESO!--- le dijo sonriente aunque intentaba sonar molesta--- Gracias por estar siempre detrás de mi

---Siempre--- le contesto Kingsley sinceramente

--- ¿Puedo hacerte una pregunta?

--- ¿Tienes que preguntar?

--- ¿Por qué apostaste a favor de Sirius?--- le pregunto Leanne mirándolo a los ojos--- Ya sabes, a principio de año, cuando todos los demás apostaron que quitaría de en medio a Walby, ¡hasta yo hubiera apostado en su contra!

---Eso es porque no lo conoces tan bien como yo--- le contesto Kingsley con aire sabiondo

--- ¿Qué quiere decir?--- volvió a preguntar Leanne sin comprender lo que le decía Kingsley, él puso los ojos en blanco

---Sirius nunca haría nada que lo alejara de ti y ser enviado a Azkaban por quitar de en medio a Walby es una de esas razones--- le contesto Kingsley

---Si, bueno…--- Leanne no termino de hablar, estaba embobada observando su brazalete

---Está hechizado--- le dijo Kingsley

--- ¿Cómo?

---Sólo lo podemos ver tú y yo--- le aclaro Kingsley

--- ¿Por qué?--- le pregunto Leanne--- ¿Acaso no quieres que nadie se entere de que me has dado un hermoso regalo?--- Leanne lo miraba sorprendida

---No es eso--- la corrigió Leanne--- Si Sirius o Candence lo ven se sentirán mal, enojados diría yo--- se corrigió a si mismo--- A ninguno de los dos les parece lo cerca que estamos y de esta forma ninguno de los dos tendremos problemas ¿no te parece una buena idea?

---Si, tienes razón, ya hemos tenido demasiados problemas con ellos por nuestra amistad--- le sonrió Leanne y continuo observando embobada su hermoso brazalete


--- ¿Cómo te la estas pasando?--- le pregunto Sirius a Leanne

Ambos estaban sentados a la sombra de un enorme árbol en el jardín del colegio, mientras veían como James se paseaba por todo el terreno con su nueva escoba que le habían regalado sus padres por su cumpleaños, Peter corría detrás de él como estúpido; Remus se había artado de las tonterías  de su amigo y había regresado al colegio.

---Genial, ahora que estamos tú y yo solos--- le contesto sonriente Leanne

--- ¡Feliz cumpleaños!--- le dijo Sirius poniendo delante de ella una pequeña caja hermosamente envuelta

Leanne la tomo y comenzó a desenvolverla, tan desesperadamente que arruino el empaque

--- ¡Oh, Sirius! ¡Es hermoso!--- Leanne extrajo del paquete un hermoso medallón en forma de corazón y con sus iniciales grabadas. Sirius lo tomo de sus manos y lo coloco con cuidado en el cuello de Leanne

---Te queda realmente hermoso--- le dijo observando la forma en que brillaba el medallón y lo hermosa que se veía ella--- Esta hecho de polvo de estrella, es un material muy raro, con propiedades mágicas excepcionales y muy difícil de conseguir, se hace con magia mediante los cristales de estrella, son las estrellas fugaces que vemos en el cielo pero solo  tienen efecto si los haces para la persona a la que realmente amas, es por eso que no existen muchos, es capaz de guardar en su interior nuestros recuerdos más especiales y más fuertes de los cuales nos aferramos por todas las cosas y los cuales no queremos dejar  ir nunca--- le explico Sirius, embobado; Leanne se veía realmente hermosa--- Me tomo una eternidad poder conseguirlo y aún más encontrar una estrella fugaz, pero quería dártelo para que supieras todo lo que te amo.

---Es realmente hermoso--- le dijo Leanne para después besarlo

Sirius correspondió al beso, no sin antes escuchar un suave tintineo al momento en que Leanne rodeaba su cuello con ambas manos.


---Bien, creo que eso es lo más relevante que sucedió en nuestro cuarto año--- les dijo Leanne una vez finalizado el recuerdo--- Creo que es hora de ir a dormir, estoy realmente cansada y el bebé también

Todo se apresuraron a ayudar a poner de pie a Leanne, ella se despidió de todos y después dejo que Charlie la guiara hasta su habitación.

--- ¿Notaron la forma en que Charlie pasaba la mano por la muñeca izquierda de Leanne?--- pregunto divertido Ron una vez que estuvieron en la habitación de Harry--- De seguro estaba buscando el brazalete que le regalo Kingsley

---Si--- contesto Hermione--- Si es tan importante como el medallón que le dio Sirius, nunca se lo debe de quitar.

---Por lo menos Charlie ya no se siente amenazado por Sirius--- comento Ginny

--- ¿Qué quieres decir?--- pregunto interesado Harry

---Pues que por fin supero la manía que le tenía--- le explico su novia--- Pude ver la cara de alivio que puso después de que Leanne nos explico lo que había pasado después de que su madre y Sirius hablaron. Ese en el que tenía la cara de idiotizada cada vez que lo miraba--- continuo explicando--- Pone la misma cara cada vez que mira a Charlie

---Aunque ahora pienso que le tiene más manía a Kingsley--- agrego Hermione

---Hasta yo se la tendría si Hermione sintiera por alguien más lo mismo que siente Leanne por Kingsley--- dijo Ron dándole la razón a su hermano y ganándose un beso por parte de su novia

Harry simplemente sonrió agradecido de que ya no hubiera más problemas y que todo volviera a la normalidad; abrazado a Ginny todo parecía completamente insignificante, contento por saber que el y su padre tenían el mismo postre favorito: pastel de melaza; y aún más sorprendido por la forma en que Kingsley burlaba las barreras en la mente de Leanne y aún más que esta no se diera cuenta de nada.