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Historia 27387 — capítulo 39
Leanne se sentó en el jardín y poco a poco todos se fueron reuniendo a su alrededor. Kingsley procuraba no mirarla demasiado mientras Charlie hacia de todo por mantenerla cómoda y Harry no pudo evitar preguntarse ¿Qué es lo que tiene Leanne que hace que todos quieran hacerla feliz?
Los recuerdos se abrieron ante él antes de que pudiera responder a su silenciosa pregunta
A decir verdad la espera la estaba matando y aún más porque ya estaba de regreso en Londres después de cuatro maravillosas semanas de haber estado en Francia con King, y Candece se estaba pasando de la raya al acaparar de esa forma tan maquiavélica a Kingsley.
¿Ya había dicho qué la espera la estaba matando? Pues si, la estaba matando de forma lenta y desesperante.
Leanne se tumbó en la cama. Si los T.I.M.O.s no llegaban ese día se irían a Hogwarts sin saber cual sería su futuro. Hasta que llegaron:
Astronomía: Extraordinario
Cuidado de Criaturas Mágicas: Extraordinario
Encantamientos: Extraordinario
Defensa Contra las Artes Oscuras: Extraordinario
Herbología: Extraordinario
Historia de la Magia: Extraordinario
Trasformaciones: Extraordinario
Runas: Extraordinario
Pociones: Extraordinario
Aritmancia: Extraordinario
Ni siquiera sus 10 extraordinarios le ayudaran a aflojar un poco el terror que sentía al no poder estar cerca de sus amigos y el hecho de subir sola al tren no ayudo mucho.
Si, sería auror, lo que siempre había soñado, pero nadie se había molestado en preguntarle cómo le había ido o felicitado por su puntuación perfecta.
Pero todo eso se le olvido al verle sonreír…
--- ¿A quién viste?--- quiso saber Ron
---A Sirius, por supuesto--- respondió por ella Hermione, como si fuera lo más lógico
---Si--- dijo Leanne, aunque sus ojos se posaron durante una milésima de segundo en Kingsley
---Sólo extraordinarios, eso es verdaderamente increíble--- le sonrío George
--- ¿Qué obtuvieron los demás?--- le preguntó Harry
---Tú padre y Sirius no tenían Runas ni Aritmancia, pero ellos si llevaban Adivinación y en esa fue en la única que obtuvieron un Desastroso. Remus llevaba las mismas materias que yo, sólo que el obtuvo un Supera las expectativas en Runas y Kingsley, que también llevaba las mismas materias que yo, también obtuvo 10 Extraordinarios--- le respondió Leanne
--- ¿Y mi madre?
---Lily no llevaba Aritmancia y obtuvo un Supera las expectativas en Runas y un Aceptable en Historia de la Magia, los demás fueron Extraordinarios
--- ¡Cuéntanos más!--- le pidió Ron
--- ¡Sorpresa!--- gritaron todos al ver a Leanne guiando a Sirius a través del Bosque Prohibido
--- ¡Felices 16!--- Leanne le quitó la venda de los ojos a Sirius y le regalo un beso.
El Bosque Prohibido se había convertido en un salón de fiestas y Sirius era el rey por ese día. Los elfos domésticos se habían lucido con sus comidas y postres favoritos, majares que lo extasiaron y lo llevaron a la locura. Estaba realmente feliz, él nunca había tenido una verdadera fiesta de cumpleaños.
Fueron pocos lo invitados pero todos ellos verdaderamente sinceros: Leanne, por supuesto; James, Remus, Peter, Lily, Frank, Alice, Candence y Kingsley. Ahora Lily se llevaba mucho mejor con James, aunque a veces aún tenían sus conatos de bronca pero desde que James había dejado de molestar cada cinco segundos a Snape Lily lo quería mucho más (ella lo negaría en cualquier momento, pero aún le preocupaba lo que le pasara a Snape, aunque no pudiera perdonarlo completamente).
Comieron y bebieron hasta hartarse, Frank y Kingsley encantaron unos instrumentos y la fiesta comenzó; Leanne se esforzó mucho porque todo saliera perfecto, después de todo, ¿cada cuánto tu novio cumple 16 años?
Aunque no todos se mostraron muy emocionados por la excesiva atención que recibía Sirius de parte de todos.
--- ¿Podrías sonreír un poco más?--- le preguntó molesta Leanne a James. Este se había pasado el último cuarto de hora comiendo y lanzando miradas de odio a todo aquel que se acercara demasiado--- Todos están notando tu humor de perros pero agradezcamos que Sirius está en una nube y no te ha visto, aún
--- ¿Te parece así o más grande?--- le preguntó poniendo una sonrisa de maniático en su rostro
--- ¿Por qué te tienes que poner así?--- le preguntó aún más molesta--- ¡Es sólo un fiesta! ¡Tú has tenido montones mejores que esta!
---Yo…--- James no supo que contestar
--- ¡Vamos James!--- le pidió Leanne--- Sólo déjale ser feliz por hoy, mañana te prometo que vuelves a ser el centro de atención
James murmuro algo sin sentido y después se unió a la fiesta tan contento como antes.
--- ¡Y ahora, la gran sorpresa!--- anunció con fanfarrea Leanne
--- ¿Aún hay más?--- pregunto sin poderlo creer Sirius pero aún así no pudo ocultar la emoción que le daba todo eso
--- ¡Si!--- le grito emocionada Leanne para después traer hacia ellos con un movimiento de su varita una enorme caja de regalo--- ¡Ábrela!
Sirius saltó emocionado sobre el regalo y comenzó a despedazarlo; se quedó de piedra al ver una brillante motocicleta negra frente a él
--- ¿Es… es mía?--- preguntó sin poder creerlo--- ¿Para mi?
--- ¡Que si tontito, que si!--- le dijo Leanne sacudiéndolo un poco para que reaccionara--- ¡Anda, pruébala!--- y lo empujó para que se motara en la moto
--- ¡Tú vienes conmigo!--- y la jaló para que se montara con él
El rugido fue tan potente que ensordeció a todos, la potencia del motor los hacia vibrar con fuerza y el jalón que sintieron al arrancarla fue indescriptible, se elevaron por los aires y volaron alrededor del todo el bosque y después del castillo.
Sirius nunca se había sentido tan feliz y tan libre como en ese momento; todo lo demás carecía de sentido, lo único que le importaba y que lo hacía feliz era estar montado en su motocicleta y con Leanne detrás de él, bien podría enfrentarse a mil tempestades, a un millón de magos tenebrosos pero él sabía que mientras Leanne estuviera a su lado, él siempre saldría victorioso.
Pero ¿Quién dijo algo de Minerva McGonagall?
La profesora ya los esperaba en el claro donde se estaba realizando la fiesta y el profesor Dumbledore no tardo mucho en unírseles
---Bonita motocicleta, señor Black--- le dijo sonriente el profesor
---Gracias señor. Es un regalo de Leanne--- le dijo emocionado. McGonagall no le quitaría ese charquito de felicidad
---El permiso que se les otorgo--- empezó a decir la profesora con un tic furioso latiéndole en el labio--- No incluía motocicletas voladoras
---Vamos Minerva, sólo se están divirtiendo--- intervino el profesor
---Le aseguro, profesora, que la moto es completamente segura. Mi padre y yo la hechizamos personalmente, tiene todas las medidas de seguridad, no encontrara nada más seguro que esta maquina--- Leanne intento convencerla
---Puede que sea segura, pero esto es una institución educativa, no una carretera para divertirse--- le dijo enojada--- Será mejor que la envié a casa, señor Black, no quiero semejante armatoste aquí--- le ordenó a Sirius
--- ¡Profesora!--- a Sirius casi le da un ataque. ¿Cómo le podían quitar el mejor regalo del mundo de forma tan cruel?--- Le prometo que no volare en ella, pero no me haga mandarla a casa, por favor
---No--- fue firme la profesora
---Yo creo que mientras el señor Black la utilice en sus tiempos libres, no exceda los limites establecidos y no moleste al resto de la comunidad estudiantil se podrá quedar con ella--- le dijo sonriente el profesor Dumbledore a Sirius--- Mientras no la use estoy seguro que Hagrid podrá encontrarle un buen lugar donde guardarla.
La profesora McGonagall hizo el coraje de su vida y se marchó ofendida
--- ¡Pastel!--- el profesor Dumbledore vio los pasteles y se fue revoloteando hacia ellos, tomo algunas provisiones y después se marchó para dejar que los jóvenes continuaran con su fiesta
---Ya me estaba preguntando yo cuando sería que le darías la moto--- dijo el señor Weasley--- Un aparato verdaderamente increíble
---Si, bueno, yo se la quise dar en cuanto mi padre y yo terminamos en trabajar en ella, pero él me pidió que esperara a que Sirius tuviera algo más de edad--- le confeso Leanne--- Estoy segura que quería esperar hasta que cumpliera la mayoría de edad pero yo no lo deje
---Es muy segura--- confirmo Hagrid--- Y ahora tiene cosas más interesantes--- le dijo guiñándole un ojos a Harry
A este le dio un vuelco el estomago. Ahora era dueño de la moto voladora de Sirius pero no estaba seguro de que la utilizaría nunca más, prefería mil veces más la seguridad de su escoba voladora
---Continua--- le pidió Hermione
---Buenos días Hagrid--- saludo alegremente el profesor Dumbledore a Hargrid
---Buenos días profesor--- le respondió Hagrid--- ¿En qué le puedo servir?
---Estaba aburrido en mi despacho y decidí que lo mejor para un día aburrido es ir a tomar el té con mi querido Hagrid y convertirlo en divertido--- le contesto el profesor Dumbledore
--- ¡Oh!--- dijo algo triste Hagrid--- Verá profesor ahora mismo me dirigía a…
--- ¡Hagrid!--- grito Leanne desde los límites del Bosque prohibido--- Ya lo tengo todo ¡Vamos!
--- ¡Ven un momento Leanne!--- le grito Hagrid--- Leanne me ayuda con los unicornios recién nacidos, esta tan emocionada como yo--- Hagrid sonrío emocionado, al igual que el profesor Dumbledore
--- ¿Qué pasa?--- le preguntó Leanne sin notar a nadie más
---El profesor Dumbledore…
---Hola Leanne--- le saludo amablemente el profesor. Leanne se puso tan blanca como un fantasma
---Profesor, no… no lo había visto--- Leanne estaba muy nerviosa
---Hagrid me estaba contando que le vas a ayudar con los unicornios recién nacidos--- le dijo sonriente--- Pero si no me equivoco y muy pocas veces lo hago, no deberías de estar ahora en tu clase de Historia de la Magia
---Bueno, yo…--- Leanne no sabía que decir
--- ¿Es eso verdad, Leanne?--- le preguntó sorprendido Hagrid
---Si--- le contestó derrotada--- ¡Todo a sido mi culpa, profesor! Hagrid no sabía nada, yo le he dicho que tenía dos horas libres y podía ayudarlo--- comenzó a explicarse desesperada Leanne, no quería que regañaran a Hagrid por su culpa--- ¡Hagrid no es culpable de nada!
---Te creo--- le aseguró el profesor Dumbledore--- Ahora dime, ¿Por qué no estas en tu clase?
---Es que son muy aburridas y el profesor Bines no hace nada por hacerlas interesantes--- le contestó Leanne
--- ¿Cuándo fue la última vez que asististe a una de sus clases?--- le preguntó el profesor conociendo la respuesta
--- ¿Este año o… desde siempre?--- le preguntó Leanne con una mezcla entre divertida y avergonzada
---Déjame reformularla, ¿Cuándo fue la última vez que asististe a una clase completa?
---La primera clase del… primer año--- Leanne guardo silencio. Hagrid estaba sorprendido y el profesor Dumbledore sonrío--- Pero le puedo asegurar que he entregado todas mis tareas, realizado todos mis exámenes y obtenido las mejores calificaciones, sólo extraordinarios. Puede comprobarlo cuando guste.
--- ¿Todas las clases las has pasado con Hagrid?--- le volvió a preguntar
---Si, pero Hagrid tampoco sabía nada, yo siempre le decía que no tenia clases y como siempre estábamos en el Bosque Prohibido nunca se daba cuenta de que le estaba mintiendo. Por favor, ¡no lo regañe por mi culpa!--- le suplicó Leanne--- Si quiere castígueme a mi pero no le haga nada a Hagrid, todo a sido culpa mía
---No tomare medidas severas pero me gustaría que de ahora en adelante tomaras las clases del profesor Bines por muy aburridas que las encuentres o de lo contrario me veré en la molesta situación de informarle a la profesora McGonagall--- le pidió el profesor Dumbledore
---Si, le prometo que no volveré a faltar a mis clases y sólo acompañare a Hagrid en mis ratos libres--- le dijo Leanne
---Ahora continúen con lo que estaban haciendo
---Gracias--- le dijeron Leanne y Hagrid al mismo tiempo
Leanne salió de la clase más aburrida de su vida; Historia de la Magia era un bodrio y ahora más que nunca pues sabía muy bien de lo genial que se la hubiera pasado de haber estado en el Bosque Prohibido con Hagrid.
Y es que a pesar de que le había prometido al profesor Dumbledore que no faltaría nunca más a esa clase, él había decidido asegurarse de ello enviando a Phineas para que la vigilara.
---Hola Leanne--- la saludo Hagrid
---Hola--- le correspondió más alegre Leanne--- Por la tarde tengo dos horas libres, quieres que vallamos a ver a los unicornios
---Claro, me gustaría mucho--- le sonrío Hagrid--- Por cierto, fui a pedirle a la profesora una copia de tus horarios de clase, no quiero que se repita lo de ayer
--- ¿QUÉ?--- le preguntó Leanne--- ¿Qué le dijiste?
---Pues que habías estado faltando a Historia de la Magia por ayudarme y que no quería meterte en problemas con otros profesores--- le respondió Hagrid sin comprender la agitación de Leanne
--- ¡Oh, Hagrid!--- dijo tristemente Leanne--- ¡Ahora si que me van a castigar!
---Entonces es por eso que quiere verte--- le dijo comprendiendo la situación
--- ¿Por qué no me lo pediste a mí?
---Porque sabía que para ti no sería nada difícil modificarlo--- le contesto--- Lo lamento
---No te preocupes, esta vez me lo merezco--- le resto importancia--- Será mejor que vaya a verla
Basta decir que la profesora estaba furiosa y que lo más sensato en ese momento era aceptar los regaños sin chistar y cumplir el castigo como si de eso dependiera la vida y con Minerva McGonagall era más o menos lo mismo
--- ¿Qué castigo te puso?--- preguntó interesada Ginny
---Limpiar de forma muggle en baño de Myrtle la Llorona
Leanne estaba arrodillada en la fría piedra de los baños del segundo piso mientras tallaba enérgicamente el piso con un cepillo enjabonado. Era un trabajo muy pesado y agotador, en parte porque hacia años que los elfos domésticos no lo aseaban y en otra porque Myrtle siempre lo inundaba por lo menos una vez a la semana.
---Parece ser que la princesita se ha convertido en calabaza--- Myrtle estaba muerta de la risa al ver como Leanne batallaba para conseguir limpiar el piso mohoso
---Si no fueras tan mugrosa esto no sería tan difícil--- le dijo enojada Leanne
Myrtle pegó un grito furioso y estaba a punto de inundar de nuevo el baño pero Leanne la detuvo con un movimiento de su varita, congelándola por completo
---Será mejor que te marches y no vuelvas hasta que la profesora me levante el castigo o te las veras muy negras--- la amenazó Leanne. Myrtle se vió expulsada sin poder hacer nada
---No deberías de ser tan grosera--- le dijo Kingsley arrodillándose a su lado
---Ella tuvo la culpa, me provocó--- le respondió de mal humor Leanne
---Déjame ayudarte--- Kingsley tomó otro cepillo y comenzó a tallar
---No, déjalo--- le pidió Leanne--- Si McGonagall se entera estaré castigada por el resto del año escolar, con tú compañía me basta
--- ¡¿Qué haces?!--- Peter pegó un grito de pavor al ver a Sirius haciendo malabares en el filo de la ventana--- ¡¿Estás loco?!
---No, sólo aburrido--- le contesto bajándose de la ventana
No es que le desagradara la compañía de Peter, pero Sirius prefería a James o a Remus para realizar sus locuras, él era demasiado miedoso y por supuesto Peter prefería a James pues él no lo molestaba cada cinco segundos como lo hacía Sirius.
Leanne y James estaban con sus entrenamientos de Quidditch y Remus estaba encerrado en la enfermería fingiendo que se había marchado a ver a su madre enferma mientras esperaba que anocheciera para que la señora Pomfrey lo acompañara hasta la Casa de los Gritos pues esa noche había luna llena.
¡Lo que daría él con tal de tener un buen momento de diversión! Y es que desde que James decidió dejar de molestar a Snape por agradar a Lily, le habían cortado una buena fuente de diversión. Además, todos estaban vueltos locos estudiando para conseguir buenas calificaciones y que en séptimo obtener los ÉXTASIS necesarios para poder desempeñar su carrera soñada.
Eso a él no le importaba, su tío Alphard le había heredado en vida una buena cantidad de dinero como para vivir cómodamente él y todos sus descendientes
Ojala pudiera descargar toda su frustración con alguien y al mismo tiempo divertirse como un loco. Una idea se le vino a la cabeza, una idea tan genial y tan maravillosa que se reprendió a si mismo por no haberla tenido antes. Se lanzó sobre el baúl de James y sacó el Mapa del Merodeador
--- ¡Vamos!--- le ordenó a Peter después de consultarlo durante unos segundos y salió corriendo por la puerta de su cuarto
--- ¿Qué… qué…?--- pero Peter no pudo continuar hablando; corrieron por todo el castillo hasta los jardines y su físico no era el adecuado para hacerlo, se estaba ahogando, en cambió Sirius estaba como si nada--- ¡Si… Sirius…!
--- ¡Cállate y espera!--- le volvió a ordenar Sirius. Esperaron en silencio por un par de segundos hasta que escucharon pasos, Sirius consulto de nuevo el Mapa y luego comenzó a hablar--- ¿Sabes Peter?--- le dijo algo más alto, los pasos de detuvieron inmediatamente
--- ¿Qué?--- preguntó Peter sin comprender. Sirius sonrió triunfante, no pudo haber escogido mejor compañero para esta travesura
---Que aquel que quisiera descubrir que es lo que oculta Remus, lo único que tendría que hacer es esperar al anochecer escondido en el armario de escobas y lo descubriría todo--- le dijo sonriendo maliciosamente
---Y luego seguir a la señora Pomfrey--- agregó Peter. Sirius casi explota de felicidad, su amigo era un tonto y aún más él que los estaba escuchando
---Vamos a comer que me estoy muriendo de hambre--- le dijo Sirius y después desfiló hacia el castillo como pavo real
Severus Snape se quedó de piedra al escucharlo todo, ¡que estúpidos eran! Le habían dado una alegría inimaginable.
Después de cenar, Snape se oculto dentro del armario de escobas y esperó paciente a que la señora Pomfrey lo guiara hacia donde se supone que se ocultaba Remus. Él no se tragaba el cuento de que la madre de Remus estaba enferma, de seguro que se escapaba y sólo ponía excusas.
No tuvo que esperar demasiado porque al poco tiempo escucho pasos que se dirigían fuera del castillo y echándose un hechizo desilusionador salio para seguirlo con determinada actitud.
Remus presentaba un terrible aspecto, parecía realmente enfermo pero eso no le importo mucho ya que no le tenía mucha simpatía. Los siguió por los jardines hasta el límite que marcaban los enfurecidos golpes del Sauce boxeador; la señora Pomfrey hizo un movimiento con su varita y una rama se incrusto en un nudo del árbol e inmediatamente después de quedó quieto. Ambos entraron en el hueco que se abrió y al cabo de unos 20 minutos salió la señora Pomfrey sola
Snape se quedo inmovilizado, no sabía que pensar ni que hacer. Pensó en regresar al castillo, pensó en seguir adelante y descubrir todo el pastel pero no se movió.
---Pero, ¿Qué esperas estúpido?--- Sirius estaba oculto detrás de unos matorrales observando como el idiota de Severus Snape no se movía; el hechizo desilusionador había dejado de surtir efecto y él ni siquiera se había dado cuenta
---Tal vez le dio miedo--- Peter temblaba de pies a cabeza ahora que se había dado cuenta de cual era el plan de Sirius; no es que temiera por la seguridad de Snape sino por la propia, si algo salía mal ellos dos la pagarían--- ¿Por qué no mejor nos vamos?
---No, él lo hará--- le dijo seguro Sirius, su amigo era un verdadero cobarde
Estuvieron esperando por alrededor de una hora, todo estaba completamente oscuro y Sirius estaba al borde de un colapso nervioso: el cobarde de Severus Snape le había quitado la oportunidad de divertirse como un loco, hasta que…
Snape sujetó con fuerza su varita y se encaminó hacia el Sauce Boxeador que había reanudado sus frenéticos golpeteos segundos después de que la señora Pomfrey había salido por su hueco
--- ¡Vamos, vamos, vamos!--- lo apoyó mediante susurros Sirius; Snape caminaba decisivamente hacia el árbol. Estaba fuera de si por la emoción
El árbol se quedó quieto y Snape penetró en el hueco. Sirius exploto de alegría, comenzó a saltar como un loco y a sonreír como un maniático, no cabía en si mismo de la alegría que sentía.
--- ¿QUÉ HICIERON?--- James gritó como loco para sobreponerse a la alegría de su amigo, estaba realmente furioso.
Y Sirius comprendió lo que había hecho al ver la furia, el miedo y el dolor en los ojos de su amigo: acababa de mandar a Snape a encontrarse con un hombre lobo que al día siguiente recuperaría su forma humana, que era uno de sus mejores amigos y al que había condenado al beso del Dementor. Un miedo indescriptible se apodero de él y una determinación que pensó nunca llegar a tener: Salvar a Snape
En medio del salto se transformaron pero no consiguieron entrar en el hueco porque Peter se había quedado encogido de miedo.
--- ¡Demonios!--- grito Sirius trasformándose de nuevo y haciendo que el Sauce boxeador dejara de moverse y transformándose de nuevo en perro entró junto con James.
Sus corazones latían desbocados, correr en cuatro patas les daba una ventaja pero no había señales de Snape por ningún lado y eso lo hacia ir aún más rápido.
Unos pensamientos pesimistas le enterraban los ánimos y lo hacían sentir pesado; culparían a Remus y lo condenarían a un destino peor que la muerte y todo era su culpa.
Un grito aterrador les lleno los oídos y les desgarro el alma, lo que vieron los dejo sin sentido y fue casi como si lo hubieran dicho en voz alta.
James se transformo y aturdió a Snape, Sirius se lanzó sobre de Remus e intento retenerlo mientras James sacaba a Snape. Las cosas sucedieron muy rápido:
Remus lanzó por los aires a Sirius y siguió a través del camino a James y a Snape; este podía escuchar al licántropo muy cerca de ellos, sus piernas se estaban agarrotando y su mente se estaba nublando, sentía que en cualquier momento se desmayaría y todo acabaría para ellos.
--- ¡QUÉDATE AQUÍ!--- le ordenó Leanne a Kingsley mientras luchaba por inmovilizar al Sauce boxeador
--- ¡NO!--- Kingsley también luchaba por detener los embates del árbol
--- ¡Si vas no podré concentrarme!--- le volvió a pedir--- Además, alguien se tiene que quedar por si algo sale mal
Leanne no permitió que Kingsley reclamara y con un rápido movimiento entro dentro del árbol impidiendo que este le contestara.
Un enorme león saltó sobre de ellos y tomó al licántropo por el cuello; James corrió aún más rápido y pidió a todo los santos que Leanne no muriera, que Sirius estuviera bien y que ellos dos salieran para poder regresar a ayudar a sus amigos.
A penas había puesto un pie fuera del Sauce cuando se vio expulsado por los aires; el Licántropo había conseguido deshacerse del león y del perro y ahora arremetía contra ellos dos, no lo pensó dos veces y volviéndose a transformar se abalanzó contra el animal. Estaba vuelto loco, incontrolable y su cornamenta hacia poco para mantenerlo alejado del indefenso y desmayado Snape.
Un zorro salido de solo Dios sabe donde y se unió a la lucha, mordiendo y arremetiendo contra el animal.
Snape despertó y como desquiciado comenzó a lanzar hechizos y maldiciones que no hacían más que enfurecer aún más al Licántropo, muy pronto se saldría de su control y todos estarían perdidos. Hasta que un Expulso lanzó por los aires al pobre zorro.
Un hechizo aturdidor salido de la nada hizo que Snape se desplomara de nuevo.
--- ¡Incárcero!--- gritó Leanne mientras unas gruesas cadenas de plata se enroscaban alrededor del hombre lobo, poniendo de esa forma un punto final a la batalla.
Todos estaban hechos papilla, con cortes profundos y magulladuras. Sirius salió cojeando y vió como Leanne se apresuraba a meter de nuevo al pobre de Remus en el sauce boxeador
---Leanne…
--- ¡Ahora no!--- le dijo enojada Leanne al ver que Sirius intentaba hablar.
Ella entro y James y Sirius la siguieron en silencio, no se atrevieron a dejarla ir sola pero tampoco a decir otra cosa más.
--- ¡¿EN QUÉ DEMONIOS ESTABAS PENSANDO?!--- Leanne exploto de coraje y furia una vez salieron de nuevo por el hueco del Sauce boxeador--- ¿CÓMO PUDISTE COMETER SEMEJANTE ESTÚPIDEZ? ¿SABES LO QUE HUBIERA PASADO SI LO LLEGA A MATAR? ¡EL BESO DEL DEMENTOR! ¿ESO ES LO QUE QUIERES PARA TÚ AMIGO?
---Yo…--- Sirius no sabía que contestar; el pánico aún no lo abandonaba y ver la decepción grabada en los ojos de Leanne no hacia más que empeorar las cosas
--- ¿Dónde está Sanpe?--- preguntó James al ver que este no se veía por ningún lado
---Él está bien--- la tranquila voz de Albus Dumbledore los atravesó como una espada, petrificándolos y haciéndolos sentir que el mundo se les venía encima---Síganme--- obedecieron a esa orden sin chistar
Caminaron en silencio detrás del profesor; los nervios los estaban consumiendo, su final estaba cerca y Leanne no podía dejar de pensar dónde demonios es que se había metido Kingsley y sus nervios llegaron al borde del la histeria al pensar que tal vez Remus lo había mordido o matado… Un nudo se le empezó a formar en el pecho, su corazón latía desbocado y sentía que se volvería loca en cualquier segundo, tenía que saber si…
Ni siquiera se dio cuenta de que se había sentado y que Dumbledore la miraba completamente aterrado bajo la disimulada mirada de decepción y sólo salió de sus pensamientos cuando le llego la voz de Sirius.
---Todo a sido mi culpa profesor--- le dijo suplicante Sirius--- Ellos…--- pero Sirius se detuvo al ver que Dumbledore le pedía silencio con la mano
---Él esta bien--- dijo Dumbledore. Leanne sintió como si le volviera el alma al cuerpo, aunque los demás pensaron que se refería a Snape, ella supo que hablaba de Kingsley. Ahora podía soportarlo todo--- Lo que hicieron…--- Dumbledore se detuvo, Leanne pudo ver el miedo en sus ojos---… pudo haber acabado en tragedia.El señor Snape me lo ha explicado todo pero me gustaría escucharlo de ustedes
---Yo…
---Sirius pensó en jugarle una broma--- Leanne no permitió que Sirius hablara--- Pero no midió las consecuencias, James y yo no sabíamos nada pero llevamos la misma carga de culpa es por eso que fuimos a detenerlo pero llegamos muy tarde; Snape ya estaba dentro del pasadizo y ya había visto a Remus trasformarse, lo sacamos lo más rápido que pudimos
--- ¿Cómo detuvo a Remus?--- le preguntó a Leanne
---En segundo compré unas cadenas de plata por si alguna vez las necesitaba, fue así como lo detuve, adicionalmente, lo aturdí y lance sortilegios para que no pudiera volver a salir--- le respondió Leanne. James y Sirius permanecieron en silencio, Leanne encontraría la forma de salvarlos de la expulsión, si es que había una
---300 puntos menos para Gryffindor--- empezó a decir el profesor Dumbledore--- Quedan suspendidas todas sus visitas a Hogsmeade y me refiero a todas—agregó mirando a James y a Sirius--- Leanne ayudara todas las noches a Hagrid con sus deberes de guardabosques y ustedes dos--- dijo mirando a James y a Sirius--- Realizaran trabajos de limpieza todos los fines de semana de forma muggle
---Si--- contestaron los tres al mismo tiempo
---Señores--- miro fijamente a Sirius y a James--- Si ustedes ponen un pie fuera de los terrenos del colegio quedaran inmediatamente expulsados--- les dijo con tal seriedad que nunca les paso por la cabeza desobedecerlo--- Ahora marchadse que quiero tener unas palabras con Leanne
---Pero ella…
---A solas--- le pidió Dumbledore. Sirius se marcho detrás de James
---Le dirá a todo el mundo--- dijo Leanne en un susurro
---Le hice jurar a Snape que no diría nada y cumplirá su palabra--- le aseguró Dumbledore--- No te vio a ti ni a Kingsley, me aseguró que lo hicieron para deshacerse de él y casi lo logran. En todo esto me siento contento porque Remus haya confiado en sus amigos como para contarles la verdad pero me parece un absurdo que ellos mismo lo usaran para algo que pudiera perjudicarlo
---Sirius…
---No midió las consecuencias--- la citó el profesor--- Ya habíamos tenido una charla respecto a estos temas--- le recordó, Leanne sintió una punzada en el pecho--- Me prometiste que no le pasaría nada
---Lo lamento--- dijo Leanne avergonzada--- ¿Pero acaso no cree qué no me siento fatal? ¿Qué no supe medir las consecuencias? ¿Qué no me sentí morir cuando me entere?
---Tienes que vigilarlos más de cerca--- le pidió el profesor--- Porque la próxima vez no podré ayudarlos y lo lamentable del asunto es que no los culparan a ellos sino a Remus
--- ¿Qué va a pasar en el momento en que ya no pueda vigilarlos?--- le preguntó molesta Leanne. Como siempre, él estaba dando por sentado algo que tal vez ella no podía hacer pero que igual tenía que hacerlo
--- ¿Qué quieres decir?--- le preguntó el profesor sin comprender
---Que después de todos los entrenamientos y la guía que he recibido de todos ustedes, voy a morir--- le contesto sarcástica Leanne--- Al parecer va a tener que comenzar a entrenar a alguien más porque yo no soy la esperanza del mundo mágico. Voy a morir--- volvió a recalcar Leanne
--- ¿Cómo lo sabes?
---Basta decir que lo se--- le contesto Leanne--- Voldemort me va a matar y no creo que viva otros cinco años, no lograré detenerlo y dudo mucho que consiga hacerle algún daño significativo porque la amenaza estaba latente en mi visión
---Leanne…
---Está bien profesor; lo supe inclusive antes de verlo: si no podía matarlo, él me mataría a mí, sólo que pensé que era conveniente que usted lo supiera y tuviera tiempo para enfrentarse a la situación porque yo no soy la solución
---Lo lamento--- se disculpo sin saber porque o sin querer saberlo
---Yo no--- le respondió segura Leanne--- Lo único que lamento es que no me lo valla a llevar conmigo
---El destino es caprichoso, aún puede cambiar--- le aseguró Dumbledore
---Si…
--- ¿Quién más lo sabe?
---Sólo King
---Debí saberlo--- le dijo sonriente--- Kingsley lo sabe todo de ti
---No todo, sólo lo necesario
---Has estado muy distraída últimamente--- le dijo Dumbledore como quien comenta el clima
---Lo lamento--- le dijo Leanne sin mucho arrepentimiento
---Me alegra que lo estés--- Dumbledore sonó alegre--- Por lo menos Kingsley te aparta de tus problemas e intenta que seas feliz.¿Qué estaban haciendo?
---Dando un paseo--- le contesto Leanne con evasivas
--- ¡Que maravillosa habilidad la tuya!--- le dijo sonriente mientras señalaba sus heridas curadas
---Kingsley opina lo mismo
--- ¿Tú no?
---Yo sólo agradezco por el dolor--- le contesto Leanne al ver que ya no tenía ninguna herida--- Porque de esa forma puedo saber que aún estoy viva.
---Lo que siguió no fue nada bonito--- les aseguró Leanne
---Largo--- les ordenó Leanne a unos alumnos de primero a sexto que estaban en la sala común, quienes, aunque ofendidos, se marcharon inmediatamente.
Sirius no soporto sostenerle la mirada, James prefirió observar sus zapatos que de pronto se habían vuelto de lo más interesantes y Peter se encogió en su asiento intentando pasar desapercibido.
--- ¿Por qué no vamos a un lugar más privado?--- sugirió James después de unos insoportables segundos de silencio
Leanne los siguió hasta su habitación y cerró la puerta
--- ¡Muffiato!--- en cuanto Leanne dijo el hechizo se sintieron en el corredor de la muerte; bien podía matarlos y nadie se enteraría de nada--- ¿Por qué?--- la frialdad con la que pronunció esa palabra los hizo desear que se pusiera a gritar como una histérica, por lo menos de esa forma sabían a lo que se enfrentaban.
---Lo lamento--- se disculpo Sirius
--- ¿Cómo pudiste hacer semejante estupidez?--- Leanne estaba furiosa, el miedo aún le hacia sentir punzadas en el estomago y una sensación de vértigo se apoderó de ella--- ¿CÓMO ES POSIBLE QUE NO PENSARAS EN LAS CONSECUENCIAS?--- Leanne gritó como loca, sentía que todo su temor estaba saliendo a flote--- ¡NO ERA LA VIDA DE SNAPE LA QUE ESTABA EN PELIGRO! ESO NO PODRÍA IMPORTARME MENOS, PERO PORQUE NO PENSASTE EN REMUS ¡SE SUPONE QUE ES TÚ AMIGO!
--- ¡LEANNE!--- el grito de Lily se impuso a los de Leanne
--- ¿QUÉ?--- Leanne estaba fúrica y la intervención de Lily sólo empeoro las cosas
--- ¡No tienes el derecho de mandar sacar a todos dela sala común! Es un lugar en el que todos tiene derecho a estar--- le reclamó Lily--- Y mucho menos a encerrarte en un cuarto de hombres y mucho menos con tres de ellos; es contra las reglas del colegio
--- ¡Tú y las reglas me importan un comino! Y ahora sal si no quieres que te maldiga--- le ordenó de malos modos Leanne
--- ¡No te voy…!
--- ¡LARGO!---le gritó Leanne y sin necesidad de usar su varita Lily se vio arrojada fuera de la habitación--- ¡No se que es lo que pasaba por tú cabeza y no lo quiero saber pero solo espero que comprendas lo que pudo haberle pasado a Remus si hubiera llegada a atacar o matar a Snape!
---Yo…
--- ¿QUÉ TAN ESTÚPIDO SE PUEDE LLEGAR A SER? ¿ES QUÉ ACASO NO LO COMPRENDES?--- le preguntó furiosa Leanne---¿ACASO PENSASTE QUÉ REMUS SE IBA A TRANSFORMAR Y DEJAR MUY TRANQUILO A SNAPE?
---No tiene porque enterarse--- se mostró esperanzado Sirius
---Dumbledore se lo dirá--- lo corrigió Leanne--- Y agradezco que lo haga para que se de cuenta de que clase de amigos tiene. Unos que se aprovechan de su condición para quitar de en medio a personas que no les agradan mucho
---No deberías hablarle así--- la débil voz de Peter fue lo suficientemente alta como para descontrolar aún más a Leanne
--- ¡Cállate!--- le ordenó Leanne--- Asquerosa sabandija, cobarde, maldita rata escurridiza--- Leanne estaba fuera de sí--- ¿CÓMO PUDISTE SALIR HUYENDO DE ESA FORMA Y DEJAR QUE TUS DOS AMIGOS INTENTARAN SALVAR AL OTRO?--- le gritó sin consideración--- Si ya sabía yo que entre nosotros había una asquerosa serpiente
---Yo…
---Me avergüenza llamarte compañero, tú no mereces ser llamado Gryffindor, no sabes como desearía que nunca hubieras ingresado a la casa de mi linaje--- Leanne estaba completamente asqueada ante la vista de Peter--- Tú estas muerto para mi, Colagusano
---Leanne, por favor--- Kingsley habló; Leanne ni siquiera se había dado cuenta de que estaba ahí--- Vamos, antes de que alguien más se entere que estas aquí--- le dijo tomándola de la mano para sacarla de la habitación
---Y espero que no se les ocurra desobedecer las ordenes de Dumbledore, porque la próxima vez no los sacaré de problemas--- les dijo Leanne antes de salir detrás de Kingsley
---Lo lamento hermano--- se disculpó Sirius con James--- Por mi culpa Leanne esta furioso contigo también
---No importa--- le aseguró James estirándose, era como si sólo hubiera escuchado cosas bonitas--- Siempre juntos, ¿recuerdas? Aunque eso signifique morir a manos de Leanne, además, siempre me ha gustado cuando se pone toda furiosa
--- ¿Y Peter?--- preguntó Sirius al ver que su amigo no daba señales de vida
---Salió corriendo cuando Kingsley habló--- le dijo encogiéndose de hombros--- Esta vez Leanne si se paso en la forma en que le habló--- dijo sonriendo un poco--- Todos sabemos que es un cobarde pero de esa a llamarlo de la forma en que lo hizo y encima desearle la muerte…--- James se recostó en su cama; Leanne se veía tan hermosa cuando se molestaba que no le importaba que lo regañara por el resto de su vida
---Si y Peter que estaba tan enamorado de ella--- dijo Sirius sonriendo también--- Aunque ya todos también sabíamos que este no le agradaba mucho--- no era un secreto pero al parecer Peter era el único que no se había dado cuenta o por lo menos hasta ahora---Ella tiene razón--- le dijo serio--- Peter siempre nos abandona cuando se presenta algún peligro
---Si…--- James reflexiono unos segundos ¿Cuántas veces Peter los había dejado enfrentarse solos a los peligros? "En todas" se contesto mentalmente James--- Pero es nuestro amigo--- se dijo y le dijo a Sirius, como si eso fuera suficiente para alejar todas sus sospechas--- Y a un amigo se le perdona todo, hasta la cobardía
---Si…
---En ese momento fue en el que Peter me perdió por completo y eso en verdad lo enfureció--- les dijo Leanne
Desde el punto de vista de Hermione y Ginny no se veía avergonzada o apenada por la forma en que le habló a Peter, sino más bien algo sorprendida, como si hubiera cometido una travesura y la hubieran descubierto, hasta cierto punto divertida. Mientras que para el resto en verdad parecía verdaderamente arrepentida.
---Yo lo orillé a convertirse en lo que se convirtió y entiendo que intentara matarme aunque el sabía que nunca lo lograría--- Leanne reflexiono, no era necesaria demasiada honestidad
---Nuestras acciones dependen de nosotros, no de los demás--- le aseguró Harry--- Tú no lo obligaste a entregar a mis padres, él lo decidió solo
---Gracias--- Leanne le sonrió y Harry se perdió por completo