30 maneras de verlo. — capítulo 14
Ego Por Cheis
- No puedes admitir que una vez te equivocaste, ¿verdad?
Sonrió. La muchacha levantó los ojos de su lectura indignada. Era la sexta vez que Zacharias repetía la misma frase. El muchacho se había sentado en la silla contigua a caballo, y le observaba aún con ansiedad.
Llevaba media hora en la misma posición, impidiéndole continuar con su lectura. Pero se negaba a dar el brazo a torcer. Aquella malinterpretación de las runas había sido una simple… pues, eso, una malinterpretación. Sus ojos habían visto mal, conllevando a dar una traducción completamente opuesta a la verdadera.
Giró la vista, y volvió a concentrarse en el libro, todo lo que podía con la intensa mirada del joven en su espalda. No le molestaba haberse equivocado, le dolía el ego que Zacharias hubiese estado presente para recordárselo.