30 maneras de verlo. — capítulo 13
Él sonrió sentándose frente a ella. En su rostro se dibujaba un aire de superioridad, como si supiera algo que ella no. Hermione ladeó la cabea y le observó con curiosidad.
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¿Qué deseas, Zacharias?
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Hablar.
La sonrisa del muchacho se amplió sobre su rostro. Satisfacción recorriendo sus facciones. Hermione podía sentir su rostro curvándose en curiosidad.
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¿De qué? Si no es muy complicado especificar.
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Del pelirrojo.
Hermione no podía creer lo que sus oídos escuchaban y el calor en sus mejillas se había intensificado de tal forma que hubiese deseado esconderse tras el libro que llevaba en las manos.
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¿Ocurrió algo con Ron? – cuestionó tratando de simular ser lo más neutral posible.
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¿Además de pavonearse como un tonto besuqueando a Lavander por medio Hogwarts? Pues… no.
Hermione no sabía si gritarle por estúpido o solo observarle con los ojos en blanco. El muchacho, sin embargo, parecía más contento que nunca, cosa que le hizo enfadar aún más.
- Entonces no le encuentro sentido a esta conversación. – estableció cerrando el libro en sus manos, dispuesta a marcharse de la biblioteca.
Zacharias apoyó una de sus manos sobre el tomo, haciendo que ella le observara indignada.
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Yo sí se lo encuentro. – arguemntó con tranquilidad.
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Explícate. – aquel intercambio comenzaba a cansarle.
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Solo cuando seas tu la que quieras hablar. – sonrió misteriosamente, le dejó tomar el libro y se alejó ante la perpleja mirada de la joven gryffindor.