30 maneras de verlo. — capítulo 18
Tabaco Por Cheis
Unos pasos se te acercan, instantaneamente hundes tu cabeza en tus brazos tratando de ocultar las lágrimas que escapan a tus ojos. Sin embargo, el desconocido no se marcha, se para a tu lado y se acuclilla hasta estar a tu altura. Te sorprendes de aún mantener tu postura, de no salir corriendo, humillada, pero su aroma te lo impide.
-
¿Hermione? -, te pregunta. Reconoces su voz, pero no hay en ella ni una gota de fastidio. - ¿Hermione? -, vuelve a preguntarte, como si le resultara inconsebible encontrarte así.
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Vete. - Tu voz es apenas un arrullo.
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No. - Se sienta, sientes su mirada sobre ti. Te sientes cohibida, frágil y completamente a su merced. - ¿Qué sucede?
No logras comprender como escuchas dulzura de aquellos labios. Un extraño tono de preocupación que se modula y te arrulla. Pero menos logras comprender como su mano toca con delicadeza tu rostro y te obliga a verle. Sus ojos reflejan los tuyos con una ternura que jamás hubieses imaginado en él.
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Debes dejar el cigarro. - pronuncias inconscientemente. Él sonríe, y tus ojos ya no lloran.
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A ti no te hacen bien las lágrimas. - Intentas bajar la mirada, pero no te deja. Sus dedos se deslizan limpiando los rastros de llanto de tu rostro. - Lo que sea... no lo vale.
Suspiras. No sabes por qué, pero sus palabras te hacen sentir bien. Olvidas los miedos, olvidas el terror, olvidas que existe el mundo. Sin pensarlo demasiado, te recuestas contra él. Sabes que le has tomado desprevenido, pero sus brazos te envuelven sin quejarse.
Cierras los ojos y, simplemente, respiras su aroma a tabaco y café.