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Historia 27515 — capítulo 11
Me levanté y corrí a la torre de Gryffindor, cuando me di cuenta de que no me sabía la contraseña. Por suerte, Ginny me esperaba en el tapiz de la Dama Gorda. Entramos al cuarto de las chicas y me senté en su cama, cuando me di cuenta de lo dura que era y lo blanda que a mí me parecía antes de llegar a la torre de Premios Anuales.
-Tengo un vestido elegido para ti, Hermione- dijo con la voz y yo temblé, pero de alegría. Hacía ya mucho tiempo que no me hablaba así.
-¿Cuánto tiempo lo llevas maquinando?
-Oh, mucho, lo supe porque mi hermano Bill me contó que a él le tocó otro baile parecido cuando estaba en segundo, pero como estábamos enfadadas…no te lo dije- dijo ella con aquella sonrisa pícara que tanto me gustaba.
-¡¡¡Lo encontré!!!- gritó Ginny alzado el vestido con ambas manos. Era precioso. Era de un color azulado, que llevaba unos bonitos cortes en la manga y en -¡¡¡Dijiste que sería un vestido sencillo!!!- dije yo emocionada acariciando el vestido.
-¡¡¡Pruébatelo!!!- gritó Ginny empujándome hacia el baño.
-Solo si te pruebas tú el tuyo- dije yo mirándola sonriendo, se le notaban las ganas que tenía de probárselo.
-Si tú me lo pides…- dijo ella con modestia mal fingida. Ambas entramos en los baños y salimos vestidas. La miré detenidamente, su vestido era precioso, rojo, como su pelo, le daba aquel aspecto rebelde que la caracterizaba. Nos reímos, estábamos muy elegantes con aquellos vestidos, pero teníamos cara de sueño y estábamos despeinadas, lo que nos daba un aspecto extraño.
-¡¡¡¡Herms, que llamen a miss mundo mágico, le están haciendo competencia por aquí!!!!- Gritó Ginny silbando.
-Jeje, gracias, Ginny- dije yo sonrojándome- tú tampoco estás nada mal, seguro que Harry se sorprende.
-¿Iras con Draco?- preguntó ella mirándome.
-Si- dije yo roja como sus cabellos, me encantaba volver a poder confiar en ella.
-¡¡¡¡Ay!!!!,¡¡¡¡genial!!!!- gritó ella emocionada.
-SSSSSSSSSShhhhhhhhhhhhhhhhzzzzzzzz, baja la voz- dije yo haciendo gestos con las manos para que se callara.
-Perdón, me he emocionado- dijo ella- seguro que Malfoy caerá a tus pies.
-¿Tu crees?
-Si, pero, sabes, creo que mi hermano quería pedirte ir al baile con él.
- Draco y yo non iremos juntos, nos encontraremos en el baile.
-¿Irías con Ron?
-Si me lo pide…
-Jeje, vas aprendiendo.
-Oye, Ginny, tenemos que ir a desayunar.
-Vistámonos como gente normal y bajemos.
Íbamos a bajar a desayunar, cuando Ginny me dijo:
-Espera, te falta un poco de rimel y de gloss.
Me puso gloss en los labios y rimel en las pestañas. Me puso la falda por unos cuantos centímetros (casi 12) por encima de mis rodillas. Nos sentamos al lado de los chicos. Iba a sentarme al lado de Harry, pero Ginny me indicó que me sentara junto a Ron.
-Hermione…- comenzó Ron mientras Harry se lo iba dictando con los labios.
-Bueno, ¿querrías acompañarme al baile? Ya sé que vas con Malfoy, pero por si te deja plantada, pues, bueno, para que tengas un hombro en el que llorar- dijo él pronunciando esto último con algo de broma, “le recuperé”, pensé.
-Estaré encantada de contar contigo, gracias Ron- dije. Tras esto, me acerqué a él lentamente y le besé en la mejilla, a Harry le había besado en la mejilla, era como un hermano, pero Ron era…bueno, distinto.
-Wow, Hermione- dijo Ron entrecortado pasando de color pálido a rojo tomate y no pude evitar reírme. Subí al aula de transformaciones y me senté junto a Harry y Ron, como siempre. Sin embargo, no fue como siempre. Malfoy y yo nos pasamos toda la clase intercambiando miradas y sonrisas pasivas de vez en cuando, pero a penas se podían ver. Al salir de la clase, Draco y yo nos quedamos “aposta” a recoger los libros y el material. Al fin nos quedamos solos.
-Bueno, ¿ibas a pedirme algo?- preguntó él burlón.
-Si, que si querías ir conmigo al baile, pero como tu irás con pansy…
-Ya hemos cortado, ella aún sigue llorando a veces por ello, pero nuestro amor no podía ser. Una pareja perfecta son dos personas que se aman, que están dispuestas a entregar la vida por el otro. Yo a ella no la amaba, por eso nuestro amor no podía ser.
-Y, ¿tú y yo somos una pareja perfecta?
-Eso dímelo tú misma.
-Creo que sí, porque aunque cada vez nos hacemos más daño, más intenso es nuestro amor.
-Eso creo yo, Hermione.
Nos fuimos a la torre y nos despedimos. Cada uno entró en su cuarto con la nube del otro en su cabeza. Ya estaba deseando que amaneciera el día siguiente, porque el baile iba a ser lo mejor de mi vida.
-¡¡¡¡¡Herms, se que estás ahí, abre!!!!!- gritaba la voz de Ginny al otro lado del cuadro.
-¡¡¡Ya va!!!- grité yo desperezándome y poniéndome mis zapatillas de conejitos. Salí a recibirla y le pedí que pasara. Ella entró dentro y se sentó en mi sofá como si ya le fuera todo conocido.
-Bueno, este es el plan:
*A las 12:30, tenemos el partido de Quidditch de Gryffindor.
*Luego, a las 14:00, comer.
*La hora de la siesta, en la torre de Gryffindor, hay que elegir maquillaje y hacer peluquería, lo cual acabará a las 8, que es la hora a la que empieza el baile.
*Y, como es evidente, a las 8, con nuestras parejas en la escalera.
¿Kapichi?
-Más o menos- dije yo apuntando el planning en una hoja.
-Pues es para cumplirlo, toma, te traigo ropa normal, alma desamparada- dijo poniendo sobre mi cama una minifalda de vértigo y un jersey de cuello vuelto en cuyo centro ponía: “Bad Girl”. Me vestí con esa ropa y bajamos a ver el Quidditch. Como siempre, ganó Gryffindor y todos fueron a celebrarlo. Comimos y al acabar, Ginny y yo subimos a la sala común de Gryffindor.
-Venga, ponte esta espuma en el pelo, verás lo suave que se queda, lo de alisarlo es cosa mía.
-No sé Ginny, tal vez sea precipitado.
-Tonterías, tu hazme caso- me dijo la pelirroja poniéndome un bote de espuma en la mano.
-Vale.
Me puse la espuma y me senté en la cama de Ginny mientras esta pasaba mi pelo hábilmente por una plancha manual.
-Bien, mi pequeño Frankestein, ponte el vestido.
-Póntelo también tú.
Nos pusimos ambas el vestido y nos pusimos a maquillarnos…bueno, Ginny se maquilló a sí misma, pero yo no era capaz. Al final ella fue la que me pintó y me eligió el perfume.
Bajamos la escalera de la torre y llegamos a la escalera principal para encontrarnos con los chicos, que, lo cierto es que estaban muy guapos. Harry llevaba el pelo indomable, como siempre, pero su túnica azul marina le daba un aire elegante. Ron por el contrario, llevaba la túnica de color grana y el pelo peinado con raya de lado. Olí el aire y me di cuenta de que llevaban un perfume muy caro.
-¿Perfume?- pregunté burlona.
-Si, perfume especial para un día especial- dijo Harry.
-Bajemos- dijo Ginny tomando la mano de Harry. Y yo bajé detrás junto a Ron preparándome para la mejor noche de mi vida.