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Historia 27515 — capítulo 12

Bajé por la escalinata acentuando especialmente mis pasos. Cerca de mí, se podía oír algunos silbidos de asombro de algunos chicos y algunas collejas de sus parejas. Sonreí. Nunca me había sentido tan importante desde lo de Krum…pero eso era el pasado, ahora mi presente era Draco. Le busqué con la mirada por todo el comedor, pero no pude encontrarle, siempre se escondía muy bien de las miradas. Harry y Ron se separaron de nosotras, Harry con un beso en la mejilla de cada uno, Ron, con un simple apretón de manos y una sonrisa. Sin duda, Ron estaba emocionado. Sus miradas, sus gestos…. Cada uno fue por su lado: Ginny y yo con Luna y Harry y Ron con sus amigos. Ginny, Luna y yo hablábamos de los vestidos del baile, de la fiesta. Como todo hay que decirlo, Luna estaba preciosa aquella noche, pero nadie había querido ir con ella. Estuvimos un buen rato hablando hasta que un chico de Hufflepuff se acercó a nosotras:

-Oye, Lunati…, digo Luna, ¿te gustaría bailar conmigo?

-Venga, Luna- le dijo Ginny mientras le empujaba contra el chico.

-¿Os importa?- preguntó Luna.

-Para nada- respondí yo con una sonrisa. Luna y su nuevo acompañante se fueron hacia el centro de la pista dejándonos solas a Ginny y a mí.

-Ahora, si me disculpas, voy a por ponche- dije yo.

-No, tu lo que pasa es que has visto a Draco en la mesa del ponche y por eso quieres ir- dijo ella sonriendo.

-Vale, es eso, pero quiero ir sola, por favor- pedí yo mordiéndome el labio.

-De acuerdo- cedió ella con la sonrisa pícara de siempre.

Corrí abriéndome paso entre la multitud de alumnos que de vez en cuando murmuraban un “habéis visto esa chica” y algún silbido. Cuando llegué a la mesa del ponche fui calmando mi paso, no quería que Malfoy pensara que estaba ansiosa por verle, aunque era así.

-Hola, Malfoy.

-Hola, Granger.

Ambos soltamos una carcajada, hacía mucho que no nos llamábamos así. Entre la muchedumbre pude ver a Pansy ardiendo de ira y sonreí maliciosamente, hacía mucho que ya no sonreía así. Me abracé a Draco y nos pusimos a bailar mientras las Slytherin me dirigían miradas de odio de vez en cuando. De vez en cuando Draco me susurraba cosas al oído: “Estas preciosa” o “no me extraña que te miren así, tendrán envidia de lo guapa y de lo inteligente que eres”. Cuando me decía eso suspiraba, eran las palabras más bonitas que me había dicho nadie. Y yo de vez en cuando le respondía un “Te quiero” o un “ Gracias, Draco” ambas seguidas de un beso en la mejilla. De repente, Pansy se acercó con rabia hacia mí y me apartó de Draco de un empujón. Caí al suelo y Pansy se interpuso entre Draco y yo.

-Pansy, ¿a qué juegas?

-Tú, cierra la boca, asqueroso traidor.

-¡¡¡Deja en paz a Hermione!!!

-Ya no te quiero, ya no me das órdenes, ya no puedes mangonearme.

-Pero ella no fue la que te dejó, fui yo.

-¡¡¡Me da igual!! De no ser por esta asquerosa sangre-sucia tú y yo seguiríamos juntos.

-No es cierto, si estaba contigo era porque me dabas pena.

-Eres idiota.

Yo observaba esta escena desde el suelo. Traté de levantarme, pero no pude, me habían petrificado. Draco me sonrió y yo me relajé, él me había petrificado con un encantamiento de esos que los mortífagos usaban para capturar a sus víctimas. Aún por esas, si había sido un encantamiento hecho por Draco, no podía pasarme nada malo. Draco y Pansy siguieron peleando y todos los cursos formaron un círculo alrededor suyo para ver la pelea. Me consoló ver a mis amigos entre la multitud.

-¡¡¡Hermione!!!- gritó Harry levantando la varita contra Draco. Lo mismo hcieron Ron y Ginny.

-No ha sido Draco, es Pansy- grité tan alto como pude.

Las varitas se dirigieron hacia Pansy. Esta se agachó junto a mi y me puso la varita en el cuello. Traté de escapar, pero estaba demasiado débil.

-Pansy, me he cansado de este juego, vete y deja a Hermione en paz.

Mis amigos abrieron la boca de asombro, ninguno pensaba que Draco iba a protegerme tanto.

-No, por su culpa cortamos.

Entonces aparó la varita de mi cuello y yo caí otra vez al suelo. Ginny corrió a protegerme. En sus ojos verdes brillaba el odio más grande que yo hubiera visto, un odio incondicional hacia Pansy. Pansy me apuntó con la varita pronunciando las palabras que para mí significaban la muerte:

-Avada kedabra.

De repente, pasó algo muy raro, un cuerpo se interpuso entre el rayo de luz verde y yo. Este cayó pesadamente al suelo. Miré, el hechizo que me petrificaba había desaparecido, eso solo podía significar una cosa.

-¡¡¡Draco!!!- grité mientras unas lágrimas caían de mis mejillas. Me incorporé y miré hacia Pansy, que sonreía:

-Bueno, uno menos, ahora solo quedas tú- dijo Pansy burlona.

-Desmaius- gritó la voz de Ginny tras de mi. Vete tu a saber de dónde sacó la varita.

-Eso te debería enseñar a no tocar a mis amigos, ni a los novios de mis amigos- dijo Ginny fuera de sí. Pansy cayó al suelo desmayada, Yo, me limitaba a llorar por haber perdido lo más bonito que me pudo pasar en la vida. Ron miraba a su hermana con la mirada de “estoy orgulloso de ti, Ginny”. Llevaron a Draco y a Pansy a la enfermería y yo pedí que me dejaran pasar la noche en la enfermería junto a Draco. Subimos a la enfermería y yo me senté en una silla junto a la cama de Draco y le empecé a murmurar en el oído mientras lloraba:

-Draco, te juro que cuando despierte voy a matar a esa asquerosa chica, no podré vivir sin ti, pero sabiendo que Pansy está muerta me ayudará a recordar por qué vivo, por la venganza, por no descansar hasta verla muerta.

Como estaba tan agotada, me dormí enseguida. Me dormí ahí mismo, en la silla, agarrada a la mano de Draco, aquella mano que nunca más me abrazaría.