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Historia 27515 — capítulo 13
Los días iban pasando lentamente, la esperanza de que Draco despertara cada vez era menor. Yo iba a visitarle todos los días a la enfermería. Me sentaba junto a él y le contaba mis problemas al oído. Aunque no me respondía, contárselo me hacía recordar por qué estaba viva aún. Llegaron las navidades y mis amigos se fueron de viaje, aunque me invitaron a irme con ellos a Roma, no quise, dejar solo a Draco me aterraba.
-Cuídate, Hermione- se despidió Harry de mí cuando estaban a punto de coger el tren de regreso.
-No te olvides de nosotros- dijo Ginny abrazándome. Harry y Ginny fueron al tren a coger un compartimento, pero Ron se quedó conmigo. Ahí estaba él, con sus ojos azules clavados en mí y su maleta en la mano. Se acercó a mí y me comenzó a susurrar en el oído:
-Adiós, Hermione.
-Adiós Ron, te voy a echar de menos- susurré yo.
-Escucha, bueno…es raro que yo te pida esto, pero…
-¿Pero qué?
-Debes prometerme que vas a cuidar a Draco, que vas a hacer lo posible por que mejore, lo de ayer me enseñó a respetarle, si él te protege, es que en el fondo, es humano como todos.
-Gracias Ron, lo prometo.
-Te quiero, Hermione- dijo él para mi sorpresa besándome en la mejilla. Ambos nos separamos con una sonrisa.
-¡Adiós Ron!- me despedí yo con la mano.
Volví a la enfermería y me tumbé en la camilla junto a Draco. Comencé a murmurarle al oído.
-Draco, te echo mucho de menos, te quiero mucho, pero parece que Ron también me quiere, no sé que hacer, no puedo volver a formar una relación, podrían atacar a Ron, y no quiero que eso ocurra. Draco, juro que nunca volveré a enamorarme, no quiero volver a sufrir nunca más.
Me eché a llorar agarrada a su cuello, como cuando aún vivía. De repente noté un chispazo, algo parecido a un calambre. Me separé de Draco y puse una mano sobre su pecho. Recuperé la felicidad que había perdido casi al instante. El corazón de Draco estaba latiendo. Lentamente y muy suavemente, pero latía.
-¡¡¡Señora Pomfrey!!!- grité con lágrimas, pero esta vez de alegría.
-¿Qué te sucede hija mía?- respondió amablemente la anciana.
-Es Draco, él…su corazón…late señora Pomfrey ¡está vivo!
-¿Es cierto eso que me dices?
-Si, lo es, venga- dije yo sintiéndome como cuando era una niña de 6 años y veía mis regalos de cumpleaños. Guié a la señora Pomfrey hasta la cama de Draco y le hice colocar su mano en su pecho.
-Es cierto, late.
Aquel momento me hizo sentirme viva de nuevo, como si la flor marchita de mi corazón volviera a crecer más fuerte que nunca. Me apresuré a subir a mi torre, de la cual era yo ahora la única habitante, pero no sin antes besar a Draco en la mejilla:
-Te prometo que todo va a salir bien- esas fueron las primeras palabras que le dije cuando volvió a vivir.
Cuando llegué arriba me puse a escribir una carta a mis amigos:
Queridos Gin, Harry y Ron:
¡¡¡Draco está vivo!!! Estuve esta mañana en la enfermería justo cuando os fuisteis vosotros y le latía el corazón. Espero que vengáis pronto para ver si progresa, os necesito aquí, ¿qué tal en Roma? Responded pronto. Os echa de menos, Hermione.
Puse la carta en la pata de una lechuza del colegio y esperé hasta que este dejó de verse en el cielo. Pasé el resto del día junto a Draco. A la mañana siguiente, una carta para mí llegó.
Querida Hermione:
Nos alegramos de veras de que Draco esté vivo, sobre todo Ron, lo cual es un poco extraño. Respecto a Roma... ¡Esto es genial! Hay unas playas increíbles, todos hemos cogido moreno, hasta Harry. También hay unos helados buenísimos y unas camisetas muy monas (me he comprado varias, espero que te valgan). Ah, me he cortado el pelo a capas y Harry dice que me realza los ojos, por lo que me queda bien. Ahora te paso con Ron, que parece muy intrigado en hablar contigo…¡Besos!
Hola Hermione, soy Ron, pero están aquí también Harry y Ginny. Por cierto, que sepas que las camisetas que se ha comprado Ginny son todas muy, como decirlo, bueno, tipo Ginny. Me alegro de que no hayas faltado a tu palabra y de que Draco siga vivo. Espero poder verte pronto y enseñarte las fotos de Roma, es una ciudad preciosa. Te paso con Harry. Besos, Ron
Hermione, ya sé que es raro que yo apoye la vida de mi ex-archienemigo, pero no sería capaz de ver morir a quien te proteja. Ginny y yo tenemos una relación cada vez más grande. Se ha cortado el pelo en la peluquería de un tal Guiseppe o algo así…ya la verás está guapísima. Espero verte pronto, de momento, cuídate.
Atte: Harry, Gin y Ron.
Leí la carta unas cuantas veces más. Ahora deseaba de verdad volver a ver a mis amigos. Volví a subir a la enfermería a ver a Draco y, para mi sorpresa, este estaba apoyado contra el cabecero de la cama leyendo un libro. Corrí hacia él y le abracé con efusión. Este apartó la vista del libro y correspondió a mi abrazo. Comencé a susurrarle al oído, solo que esta vez él podía responder.
-Draco, te he echado mucho de menos- susurré llorando de alegría.
-Yo también, Hermione, estás temblando, métete en la camilla conmigo.
Me acurruqué junto al él y poco a poco dejé de temblar. Su sonrisa me iba calentando cada vez más.
-¿Por qué sigues vivo? Es decir, yo vi como te mataba Pansy, bueno, me iba a matar a mí, pero tú te pusiste en medio, ¿por qué?
-Si me puse en medio fue para protegerte. Respecto a lo de por qué sigo vivo…creo que Pansy hizo mal el hechizo, estaba tan concentrada en matarte que se olvidó de pronunciar bien el hechizo, por lo que solo quedé inconsciente.
-Yo estuve viniendo aquí todos los días para verte, ¿cómo te has recuperado tan rápido?
-Soy un mortífago, la Marca Tenebrosa nos protege.
-Me alegro por ti, pero Pansy...va a morir.
-No quiero que la mates, sólo déjala ir, no creo que vuelva.
-¿Cuándo saldrás de la enfermería?
-Pronto, antes de que vuelvan a empezar las clases.
-¿Sabes qué día es hoy?
-¿Navidad?
-Si, y yo soy una chica afortunada, he tenido mi regalo de Navidad antes que nadie.
-Te quiero mucho, Hermione.
-Yo a ti también, Draco.
Nos besamos y yo me fui a la torre. Cogí uno de los catálogos de compra por vía lechuza para ver que podía regalarle a Draco. Al final me decidí por una caja de bombones con forma de corazón en cuya tapa ponía “I Love You”.
Me puse el pijama y me fui a dormir con la esperanza de que al día siguiente, Draco ya pudiera andar.
Me desperté muy temprano y fui hacia la sala de estar. Allí me esperaban todos mis regalos:
-Un libro, de Harry.
-Una caja de dulces, de Ron.
-Un bikini, de Ginny
-Una pluma, de Luna.
Cuando llegué al último paquete observé que era más pequeño que todos los demás, era un pergamino, un pergamino con una canción de amor:
Even I do not know why I love you
Every time I love you hiero
And that really hurts
And why is not so.
We knew very little girl,
But I never expected
Between you and me
Love lifted
And now I feel that my life
It is no longer sad for you ...
Just for you.
Every time I read,
The joy in your eyes
I feel like a wound,
Being Healed
I wish to tell
Everything that I love you
And never will I quit
You just hoped
And I never cried
I just despaired for you ...
Just for you.
Now, I have nothing to tell.
That life continue, but I will continue to follow the.
I do not think let alone, I do not think becoming ever harm ...
Only you.
(la canción es mía, aquí os pongo la traducción:
Aún no se por qué te quiero
Cada vez que amo, te hiero
Y eso me duele de veras
Y no se por qué así.
Te conocí muy niña,
pero nunca me esperaba
que entre tu y yo
el amor de levantara
Y ahora siento que mi vida
ha dejado de estar triste por ti...
solo por ti.
Cada vez que leo,
la alegría en tu mirada
siento que una herida,
está curada
Por eso deseo contarte
todo lo que yo te quiero
y que nunca te dejé
solamente te esperaba
Y que nunca yo lloré
solo me desesperaba por ti...
solo por ti.
Ahora ya, no me queda nada por contar.
Que la vida siga, pero yo contigo la seguiré.
No pienso dejarte sola, no pienso hacerte daño jamás...
solo a ti. Qué sepáis que esta canción la he escrito yo en un ataque de inspiración ¿No está mal, eh?)
Al final de la canción ponía el nombre de la persona que lo había escrito: Draco.
Corrió hacia el hospital y le abrazó fuertemente. Draco correspondió a su abrazo y le dio besos en la mejilla. Yo, lloraba de la emoción de volver a ser amada.