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Historia 27515 — capítulo 16
Me levanté de la cama tensa como el acero. Los rayos del sol escapaban por las rejas de la ventana, los primeros rayos de sol de abril. Corrí hacia el calendario y comprobé que efectivamente era abril. Me dieron ganas de saltar de alegría. Me vestí rápidamente y me alisé el pelo con litros de poción alisadora. Me puse la falda demasiado corta y la camiseta demasiado ajustada. Pero hacía tiempo que eso había dejado de importarme. Si Draco decía que estaba perfecta así, no podía contradecirle. Salí de la habitación para encontrarme con Draco, que hizo una reverencia sonriendo que provocó que me sonrojara levemente. Le tomé la mano y bajamos al comedor. Me dio un suave beso y depositó algo en mi mano.
-No lo abras hasta que estés sola- murmuró besándome de nuevo para evitar que hablara. Se separó de mí como una sombra, sin apenas ruido. Me quedé perpleja. Pestañeé un par de veces y bajé a comer con mis amigos. Ginny me dirigió una sonrisilla traviesa mientras posaba su cabello rojo sobre el hombro de Harry, que sonreía feliz. Suspiré. Se les veía tan felices a los dos… Casi sin darme cuenta estaba mirando a Draco con cara de tonta y comiendo cereales a la vez. Cuando Draco se levantó de la mesa, se cortó mi conexión y me di cuenta de que como no me fuera a clase ya, llegaría tarde. Por suerte para mí el día pasó rápido y cuando me quise dar cuenta de que habían acabado las clases me percaté de una cosa: la nota aún estaba en mi mochila. Me apresuré a subir a la torre sin despedirme de mis amigos, pero pude oír la risa cantarina de Ginny a mis espaldas. Aquella chica era muy observadora. Sin duda sería buena como auror. Nada más llegar a la torre me puse ropa de la que Ginny me dejaba cada mes por una “obra caritativa” según ella, es decir, unos vaqueros que parecía que iban a estallar de un momento a otro y una camiseta de tirantes tipo corsé. Acto seguido, abrí la mochila y rebusqué entre los libros. Al final tras una exhaustiva búsqueda, la encontré: un papelito cuidadosamente doblado. Lo abrí rápidamente y lo leí:
Hermione:
Esto es un acto de cobardía por mi parte, pero como escribiendo soy capaz de expresarme mejor, allá voy. Hermione, nunca antes había sentido por nadie lo que siento por ti, jamás me había enamorado de nadie, y nunca me imaginé que la mujer de la que me enamoraría serías tú. Pero desde que te ví aquel día en el que nos conocimos, supe que entre tú y yo había algo. Al principio pensé que era odio lo que sentía hacia ti, por eso de la sangre, pero luego me dí cuenta de que no podía odiarte, que era imposible. Nunca podré perdonarme el daño que te hice, pero puedo enterrar mi pasado y crear mi futuro a tu lado. Sé que es mucho lo que te pido, pero yo estoy dispuesto a renunciar a todo por ti. Comprendo que es una decisión difícil, así que te doy tiempo para pensarlo, pero debes saber que yo siempre te voy a querer, aunque no esté a tu lado, siempre mi corazón irá a donde vayas tú, porque es tuyo. También quería pedirte que vinieras conmigo al baile, para volver a intentar pasar la noche inolvidable que algún día te prometí. Respóndeme pronto, ya te estoy echando de menos. Te quiere:
Draco
Entonces, un pequeño paquetito cayó en mis rodillas. Lo abrí con sumo cuidado. Era un precioso colgante, un colgante de oro leprechaun, el mejor del mundo, con un corazón adornado con algunos diamantes. Identifiqué el corazón como un guardapelo y lo abrí. Dentro había una foto de Draco y en el lugar que debía ocupar mi foto, una notita. La cogí rápidamente y la abrí con lágrimas en los ojos: el detalle de Draco me había dejado sin palabras.
Espero que te haya gustado el guardapelo, me costó mucho encontrar una joya que empatara tu belleza.
Miré el guardapelo de refilón y sin duda era lo más bonito que podía imaginar.
Deseo que lo puedas llevar en el baile, de verdad, me gustaría mucho. ¡Ah!, no te olvides de poner una foto tuya. La mía no es muy buena, la verdad, pero no tenía ninguna mejor. Besos:
Tu Draco
Apresuradamente corrí hacia mi baúl para buscar mi álbum de fotos. Escogí una foto de cuando estuve en España con mis padres, que salía realmente bien. Aunque la de Draco era realmente buena. Salía sonriendo, con el pelo revuelto, como a mí me gustaba y con una sonrisa que me hacía suspirar. Coloqué la foto y me colgué el guardapelo. Los diamantes reflejaban la poca luz que aún había, lo cual era realmente bello, porque la luz se descomponía en mil colores. Contemplé sobrecogida aquel espectáculo hasta que recordé que debía responder la carta de Draco. Cogí la pluma y un pergamino nuevo y escribí:
Draco:
De verdad que me encantaría dejarlo todo atrás y seguirte, pero es demasiado lo que me pides. Además no puedo dejar solo a Harry contra Voldemort, no soportaría la posibilidad de que mis amigos murieran luchando por defender nuestro mundo mientras yo soy feliz contigo. Sin embargo, estoy dispuesta a enterrar mi pasado, a comenzar un futuro a tu lado, pero sin dejar solos a mis amigos. Pero no por esto dudes de mi amor por ti. Estaría dispuesta a saltar al vacío por ti, de verdad. Respecto a lo del baile…¡¡¡Claro que iré contigo!!! Ah, y gracias por el guardapelo, es realmente bonito. Te prometo que lo llevaré en el baile, palabra de Hermione Jane Granger. Bueno, me despido. Te quiere:
Hermione.
Me interné en su habitación y le dejé la nota sobre la mesilla cuando me percaté de que él acababa de entrar.
-¿Qué haces en mi cuarto?- rió él tratando de imitar la voz de Snape. Solté una sonora carcajada.
-Usted disculpe, señor Malfoy, sólo deseaba dejarle esta nota en su mesa.
Miró la mesa con mirada ansiosa y le agarré suavemente la barbilla y la giré para que me mirara.
-No hasta que estés solo- dije yo con cierto tono de burla.
Le di un pequeño beso en la mejilla y me fui a mi cuarto con andares de bailarina. Me eché en la cama y me dormí feliz. Cuando la vida te sonría, no evites sonreír tú también.