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Historia 27515 — capítulo 21
Veinticinco años después…
-¡Ron, no pegues a tu hermana!- vociferé con todas mis fuerzas.
-No la estaba pegando- se defendió Ron.
-Si que me estaba pegando- acusó Melanie.
-Parad los dos- pedí yo.
-Pero mamá…
-Ni mamá ni nada.
Observé una vez más a mis hijos. Eran hermosos, sin duda, pero tan testarudos como sus padres. Ron era muy parecido a…bueno, a Ron, a mi querido amigo difunto. Y Melanie era igual a Draco. Aquella era mi familia. Voldemort ya no existía, nada de lo que fue era. Y yo me alegraba de que mis hijos nunca tuvieran que vivir lo que yo viví. No iba a permitir que me robaran a nadie más. Tras la pérdida de Ron, me licencié en Magia Superior y me casé con Draco. Este acabó la carrera de Economía Mágica y era un magnate de la bolsa de Gringotts. Vivíamos en una hermosa casa victoriana a las afueras de Londres. Era la vida que toda mujer desearía.
-Mamá, ¿tú de pequeña te peleabas mucho?- me preguntó Ron, sacándome de mis pensamientos. Me reí.
-Bueno, sí que me peleaba de vez en cuando con mi amigo Ron- conté.
-¿Tenías un amigo que se llamaba como yo?- volvió a la carga Ron.
-Si, por eso te llamé así, porque había algo en ti que me recordaba a él, y ese algo cada vez se nota más.
-¿Y papá cómo era?- preguntó Melanie.
-Pues…como ahora, sólo que mucho más arrogante, maleducado y prepotente.
-¿Y, por qué te enamoraste de él?
-Porque cambió…mucho.
-¿Cómo fue vuestro primer beso?
-Extraño.
La verdad es que me sorprendió un poco la pregunta. Melanie era joven aún para preguntar eso, Ron era algo más mayor, pero no se enteraba nunca de nada. Melanie tenía 14 años y Ron 17. Ambos estudiaban en Howarts y Ron quería seguir los pasos de su padre, gran parte de las peleas eran porque Melanie no paraba de decirle que acabaría recogiendo cagadas de thestrals en Howarts. Y se peleaban…
-He llegado- dijo Draco entrando por la puerta.
-Hola papá- saludaron los niños a coro.
-Bienvenido a casa, cariño- dije besándole en la mejilla
-¿Qué tal en el trabajo?- preguntó Ron.
-Muy bien, parece que hemos salido airosos de la crisis económica- sonrió Draco.
-Eso está muy bien- me alegré.
-Sin duda, papá, eres un hacha- se alegró también Melanie.
-Tenemos que contárselo a tía Ginny y tío Harry- dijo Ron.
-Invitémosles a casa y demos una fiesta- propuso Melanie.
Miré a Draco, que asintió con la cabeza. Les llamamos y a los pocos minutos ya estaban aquí.
-¡Hola, Melanie!, ¡hola, Ron!- saludó efusivamente Ginny.
-¡Hola tía!- saludaron Melanie y Ron.
-¡Hola sobrinos!- saludó Harry.
Tras Harry y Ginny entraron dos jóvenes de edades relativas a las de mis hijos. Tenían las mismas edades que mis hijos. Anne era pelirroja e iba con mi hija a Howarts. Y Will era el mejor amigo de mi hijo y también iba con él a Howarts También iban a Howarts. Se acercaron a mis hijos y se dieron un apretón de manos los chicos y un beso las chicas. Sonreí, aquella era la vida que siempre deseé.