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Historia 27515 — capítulo 20
-Ella merece una respuesta- dijo Lupin casi chillando, pero a mis oídos casi era un susurro. Acababa de despertar de un sueño bastante confuso. Traté de enfocar el rostro de los que me rodeaban, pero no era capaz del todo. Conseguí distinguir a las mujeres Weasly llorando abrazadas, al señor Weasly y a su hijo dados de la mano. A Harry hecho un ovillo y temblando. A Lupin y Tonks llorando abrazados. Draco estaba a mi lado mojándome la frente con un paño. Le aparté la mano de mi frente y me incorporé. Casi me vuelvo a desmayar, pero Draco me sujetó por la cintura. Le sonreí y pasé a la monotonía. Traté de hablar, pero mi lengua era muy pesada y pastosa y apenas podía moverla.
-
¿Qué paza?- balbuceé.
-
Nada, Hermione, duerme, te has desmayado y necesitas reposo- susurró Draco volviendo a ponerme el paño en la frente.
-Estoy perfectamente- protesté, esta vez pronunciando más. Me levanté y volví a resbalar cayendo en la cama.
-No, no lo estás- contrarrestó Draco.
-¡Vale ya!- gritó Ginny, levantando la cara del hombro de su madre.
-No, Ginny, vuelve aquí- pidió su padre.
-¡Os pensáis que es una niña, que no puede saberlo!¡Pues estáis equivocados!-gritó mirando a sus padres. Luego me miró a mí.
-Ron…ha muerto- soltó Ginny. Se me paró el corazón. Volví a caer y Draco volvió a sujetarme. Me sentí débil, ingrata y sucia. Nunca me había dado cuenta de lo importante que era Ron en mi vida. Era como si se hubiera apagado el Sol. Mis ojos estaban nublados y no podía llorar de la pura rabia que sentía. Comencé a llorar, pero cada lágrima era como una piedra, no podía ni siquiera con ellas.
-Pe…¿pero cómo?
-Murió a manos de Voldemort- explicó Ginny rabiosa.
-¿Murió Voldemort también?
-No, huyó al ver que no quedaban mortífagos- dijo suavemente Lupin.
-Mi hermano luchó como un auténtico guerrero, pero no pudo con Voldemort- intervino Bill.
-¡Él no merecía morir!¡Todo es por culpa de Voldemort!¡Juro que no descansaré hasta verle muerto- farfulló Harry encendido de rabia. Todos nos quedamos en silencio.
-Deberíamos enterrarle como se merece- dijo la señora Weasly.
-Enterrémosle en el patio de Howarts- propuso Draco.
-Me parece bien, mi hijo pasó aquí los momentos más importantes de su vida, y seguro que hubiera deseado estar aquí enterrado- corroboró el señor Weasly.
-Bien, iré cavando la tumba mientras os arregláis para el funeral- propuso Lupin.
-Gracias Lupin- dijo la señora Weasly.
Subimos a arreglarnos. Elegí unos vaqueros y una blusa apuntillada negra. Me sujeté el pelo en un moño y me dispuse a bajar. Decidí esperar a Draco a ver si él bajaba también. Apareció con un jersey negro y unos pantalones grises. Me tomó la mano y bajamos despacio hacia el patio. El colegio estaba bastante tranquilo aquella noche, por lo que fue fácil salir. Cuando llegamos al patio, ya estaba enterrado el cadáver de Ron y le habían puesto una lápida. Todos sacaron su varita y uno por uno se fueron acercando a la tumba. Cada uno decía algo de Ron y le dejaba un regalo. Me acerqué a la tumba y susurré:
-¡Ay, Ron!¿Qué puedo decirte que no sepas? Para mí siempre has sido importante, te he querido como a un hermano irresponsable, eras mucho para mí. Siempre llorabas al verme triste y reías al verme feliz. Además sabías arrancar sonrisas de mi cara y nunca me sentía sola contigo. Adiós Ron, siempre te recordaré.
Materialicé un ramo enorme de rosas rojas, del color del pelo de Ron y las dejé caer sobre la tumba. Volví a mi sitio y me eché a llorar sobre el hombro de Draco. Nada volvería nunca a ser igual sin Ron.