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Historia 27515 — capítulo 19

-Vamos Harry, ahora no debes tener miedo- dije palmeando suavemente el hombro de Harry. Hacía cinco minutos parecía tan maduro… y ahora, un chiquillo. Temblaba mucho, hecho un ovillo sobre sí mismo.

-Pero Ginny…,Hermione…y Ron…y Draco…¡les matarán!-balbuceó Harry.

-No les van a matar, solo les matarán si no te calmas- traté de tranquilizarle.

Acababa de despertarme de un duro y largo sueño. Habíamos decidido ir a por un grupo de mortífagos, pero nos habían atacado. Ginny, Ron y Draco escaparon, pero a Harry y a mí nos durmieron y habíamos despertado allí, en aquel calabozo, en la guarida de Voldemort. Harry se había pasado ya dos horas enteras llorando mientras yo trataba de convencerle de que estaban bien aunque, la verdad, ni yo estaba muy convencida de que hubieran sobrevivido. La esperanza de escapar era mínima. Lucius Malfoy nos había ofrecido cambiar el paradero de Draco por mi libertad. Me negué completamente, si Draco iba a morir, no permitiría que fuera por mi culpa. En este momento acababa de entrar Pettigrew en la celda.

-Oh, te recuerdo, la chica lista, la amiga de Sirius, la novia de Potter- bufó.

Estuve a punto de escupirle en la cara por haber pronunciado el nombre de Sirius con tanto asco, pero ¿de qué iba a servir? Entonces pasó algo raro. Pettigrew comenzó a mirar a los lados y adoptó la forma de Neville, un Neville muy seguro. Detrás de él entró la que sería Bellatrix Lestrange, que era Luna en realidad.

-Chicos, habéis venido a rescatarnos, pero ¿cómo?- pregunté aún estupefacta.

-No ha sido fácil infiltrarnos, Ginny, Ron y Draco nos dijeron que os habían capturado y bueno, aquí estamos- explicó Neville.

-Harry, mira, son Neville y Luna, han venido por nosotros- susurré a Harry. Este se secó los ojos con la manga de la túnica y miró a Neville, luego a Luna y así hasta que se convenció de que eran reales.

-Debemos correr si queremos escapar vivos- apremió Luna.

-¿Dónde están los demás?- preguntó Harry volviendo a ser el hombre maduro que recordaba.

-En la Casa de los Gritos, esperan allí con la mitad de la Orden del Fénix- dijo Neville.

-Pues vamos, pero de alguna manera tenemos que ir, porque está muy lejos para ir a pie…-razoné.

-Hemos convertido la llave de la celda en un traslador- dijo Luna. Me abracé con fuerza a ella y llorando en su hombro les di las gracias. Neville se sacó una llave de la manga y todos nos agarramos a ella. Cuando dejamos de girar en espiral, caímos en un suelo duro y frío de madera, la Casa de los Gritos. Enfoqué un poco con la mirada y logré ver a Ginny llorando en el hombro de su hermano, a Draco con una media sonrisa de tranquilidad y a Ron con los ojos enrojecidos de llorar. Les sonreí como pude. Harry se abalanzó sobre Ginny, la cogió de la cintura, la alzó en el aire y le besó en la mejilla. Yo me acerqué despacio a Draco. Mis pasos eran lentos y torpes, llevaba tanto tiempo sentada que era incapaz de mantenerme de pie sin titubear. Suerte que Draco acudió a mi encuentro, me sujetó entre sus fuertes brazos y me besó tiernamente. Nos separamos y Ron acudió también a mi encuentro.

-¿Puedo?- le preguntó a Draco sonriente.

-Si ella quiere…- dijo este. Asentí con la cabeza. Ron me agarró por los hombros y me abrazó fuertemente, tan fuerte que apenas podía respirar.

-Ron…¡Ron!...¡qué me ahogas!- balbuceé. Ron aflojó un poco el abrazo hasta soltarme. El señor Weasly rompió el silencio.

-Debéis quedaos aquí, chicos, nosotros nos ocuparemos de los mortífagos.

-Ni hablar, yo voy- dijo Ron.

-No Ronald, ni lo pienses- dijo la señora Weasly.

-Por favor…-suplicó Ron.

-Ni hablar jovencito- dijo su padre.

-Bien, pues vayámonos, Neville, si eres tan amable…-dijo Lupin extendiendo la mano. Neville le dio la llave. Los cinco miembros de la Orden, Lupin, los dos señores Weasly, Tonks y Bill, el hermano mayor de Ron, desaparecieron en la espiral, pero en el último momento, Ron se aferró a la cintura de su hermano como un clavo ardiendo y despareció también en la oscuridad.

-¡¡Ron!!-grité.

-Tranquila Hermione, mi hermano no es tan inútil como parece- dijo Ginny.

-Estará bien, ya lo verás, si hay algo que he descubierto de Ron, que ciertamente me ha impresionado, es que tiene el corazón de un guerrero, de verdad- susurró Draco.

-Apuesto a que si Ron hubiera estado aquí, se habría puesto color rojo-morado- rió Ginny. Sonreímos todos, incluso Draco. Entonces, sin saber cómo, me desmayé y perdí el conocimiento de todo lo que a mi alrededor sucedió