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Historia 27515 — capítulo 18
Salí del hospital en la silla de ruedas y subí como pude a la torre de Gryffindor. Ginny me esperaba preocupada en una butaca y Ron no paró de dar vueltas hasta que se percató de mi presencia. Harry por su parte frotaba los hombros de Ginny efusivamente, como dándole calor. Les miré con toda la dulzura que pude y ellos me sonrieron. Ron fue el primero en hablar.
-¿Qué tal te encuentras?
-Mucho mejor, gracias Ron- dije sonriente. Miré a Ginny y añadí: -Pero estaré mucho mejor cuando Ginny me tape esa horrible cicatriz de la cara- dije con voz de desesperación mal fingida. Ginny sonrió y se levantó de la butaca. Minutos más tarde apareció con un maletín lleno de maquillaje. Cogió lo que parecía ser el pote y me lo restregó por la cara tapando la cicatriz. Al acabar me pasó un espejo y en él vi a la Hermione de siempre, algo más morena por el maquillaje pero estaba muy bien, al menos mejor que hacía unos minutos. Subí a mi torre acompañada de Ginny. Aún así noté la torre vacía, sin Draco aquello no era igual. Mi amiga me ayudó a quitarme los vendajes. Mis piernas estaban rojas y despellejadas, pero intactas. Me apliqué el díctamo sobre las piernas, las cuales me escocía verdaderamente mucho, pero nada comparado con el dolor que Voldemort me había causado. Ginny me acompañó hasta la puerta del baño de prefectos y se despidió de mí. Me desnudé y entré en la bañera llena de agua espumosa. Encendí el grifo 27 y el agua se tornó rojiza. Me dejé llevar por el embriagador aroma que despedía la bañera y comencé a mover las piernas lentamente. A medida que pasaba el tiempo me daba cuenta de que cada vez había más peligro y que no era tiempo para pensar en chiquilladas como noviazgos o aventuras amorosas a escondidas. Traté de no pensar en Voldemort, pero me era inevitable. Su rostro de serpiente me perseguiría siempre en mis pesadillas. Entonces caí en la cuenta de que a pesar de que fuera lo mejor para los dos, yo nunca podría separarme de Draco, porque Voldemort le mataría y de lo cerca que había estado de perderle por protegerme a mi misma. Me sentí como una idiota y comencé a patalear todo lo que pude para desahogarme. Algo cayó entonces en el agua. Traté de atraparlo desde mi sitio, pero no llegaba. Entonces haciendo acopio de mis fuerzas moví mis piernas hacia el lugar donde descansaba el objeto. Lo atrapé cuando estaba a punto de caer por un desagüe. Era un pedazo de pergamino. Las escrituras estaban algo borrosas, pero lo que decía era algo así:
Querida Hermione:
Nunca encontraré suficiente valor como para darte esto que ahora te escribo, pero si lo lees, por favor, acuérdate de mí. Hermione, me enamoré de ti en el mismo momento en el que te vi entrar en el vagón del tren de Howarts. Eras una chica corriente, pero a la vez eras tan distinta…Las demás sólo se preocupaban de estar guapas y descuidaban de temas y si te ayudaban en los estudios era para pedirte una cita (esto a mí nunca me ha pasado, pero a Harry sí). Tú sin embargo, a pesar de ser un poco “sabelotodo” eras una amiga incondicional. Nos ayudaste siempre que te lo pedíamos y nos consolabas cuando estábamos en malos momentos. Sé que estás con Draco y no tengo posibilidades contigo, pero no podía soportar más este sentimiento llamado comúnmente amor, estoy demasiado enamorado de ti como para dejarte marchar ahora. Sé que esta carta me está quedando muy cursi, pero ahora mismo me da igual. Sólo decirte que eres la persona más increíble que he conocido y conoceré, por no decir la más inteligente o la más dulce. Te pido mil perdones por todas las veces que te hice llorar, de verdad, me destrozaba verte así, llorando por mi culpa, no lo podía soportar. Siento ser tan cobarde, de verdad, en momentos envidio a Draco, porque tiene a su lado al ser más hermoso del Universo. Te quiero mucho, pero aún no encuentro la manera de decírtelo sin quedar como el idiota de Ronald Weasley. En fin, que aquí te dejo esta carta para decirte lo mucho que te quiero. Muchos besos de tu (por desgracia) sólo amigo:
Ron
Una lágrima cayo por mi rostro, pero esta vez no era sangre, era una lágrima real. Sentí un amor maternal hacia Ron y me di cuenta de que no podía soportar que le hicieran daño. Me dieron ganas de correr hacia Ron y abrazarle, lo cual, y ahora me daba cuenta, jamás había hecho. Salí de la bañera con una toalla, me vestí rápidamente y salí corriendo hacia la torre de Gryffindor con la carta aún en mis manos. Nada más entrar me lancé y abracé efusivamente a Ron. Este me correspondió con cariño y depositó un suave beso en mi mejilla. Nos separamos lentamente y le susurré un “gracias”. Él me correspondió con una sonrisa, pero estaba sonrojado hasta sus orejas. Me di la vuelta para irme y ahí estaba él, con su rubio cabello arremolinado por toda su cabeza y con aquella sonrisa que yo adoraba. Volví a correr sin pensar en mi pierna y le abracé tan fuerte como pude. Miré a Ron, pero él, simplemente, sonreía. Pensé en lo afortunada que era por tener unos amigos tan geniales como ellos y lo dura que iba a ser mi vida cuando saliera de Howarts. Pedí a Draco que me dejara hablar con Harry y los demás sobre el atrapo de Voldemort. Este asintió con la condición de poder quedarse a escuchar. A Harry le pareció bien por lo que ahí estábamos nosotros dos, cogidos de la mano y contando nuestra captura a mis amigos.
“Veréis, estaba durmiendo cuando sucedió todo. Aparecí en un pasillo negro interminable y bueno…digamos que me había convertido en Narcisa Mafoy. Entonces Voldemort comenzó a preguntarme por Draco y claro, como me negué comenzó a torturarme. Entonces Voldemort llamó a Draco y le interrogó sobre quién era yo y como él no quería descubrirme, me siguió torturando. Entonces Draco se acercó a mí y dejé de ser Narcisa, volví a ser Hermione con todo lo que eso implicaba. Voldemort se dio cuenta de que era una sangre sucia, como dice él y me intentó matar. Entonces Draco se negó a que me matara y entonces Voldemort puso su varita sobre la Marca de Draco y como yo no podía quedarme a verlo chillé tan fuerte como pude. Parecía ser que Voldemort me oyó, porque apartó la varita de Draco. Entonces Draco en un acto de valentía cogió la varita y me cogió y nos transportamos a mi habitación.
El silencio sobrevino a mi relato, yo, por mi parte, temblaba, solo recordar cómo sufría Draco me provocaba dolor a mí.
-Vaya, Hermione, fuiste muy valiente- dijo Harry entonces- Y he de admitir que Draco también. Poca gente que se haya enfrentado a Voldemort puede afirmar que escapó vivo.
-Gracias, Harry- respondí yo ruborizada- Pero el hecho de que saliéramos vivos de allí fue gracias a Draco.
-Cierto Hermione, pero si tu no hubieras chillado a Voldemort que se detuviera, Draco no estaría ahora aquí- afirmó Ron.
-Hermione, sabes que es verdad, de no ser por ti habría muerto- dijo dulcemente Draco.
-Vaya, Hermione, nunca imaginé que te podría pasar algo así- murmuró Ginny.
-Parece que en esta guerra no hay nadie a salvo- dijo Ron.
-No, si capturaron a Hermione fue por mi culpa, no debí permitir que se enamorara de mí- afirmó Draco bajando la mirada.
-No podrías haberlo evitado aunque quisieras, créeme- sonreí yo.
-Bueno, el caso es que debemos estar atentos a cualquier señal de Voldemort, debemos protegernos unos a otros, es la única manera de salir vivos de esta- explicó Harry.
-Bien, de acuerdo con Harry completamente- añadió rápidamente Ginny.
-Y yo - corroboró Ron.
-Yo también- dije yo.
-Si Hermione está de acuerdo, podéis contar conmigo- asintió Draco.
-Bien, podemos comenzar con la resistencia. Tendremos que buscar gente que aún sea fiel y un lugar de encuentro- propuso Harry.
-Podemos reunirnos en el laboratorio de la torre los sábados- corroboré.
-Me parece muy bien- dijo Draco con dulzura.
-Aprobado, pues, nos reuniremos en el laboratorio- decidió Ron.
-De acuerdo, y recordad, hemos de protegernos unos a otros- recordó Harry.
Me aferré con fuerza al brazo de Draco. No iba a dejarle ir, esta vez no.