← Cuando no queda nada más que recordar · de
Cuando no queda nada más que recordar — capítulo 12
Capítulo 12: Me gustas así como eres tú…
La mañana era fría, el cielo gris, los rayos de sol gélidos como escarcha, ni un trino de pájaros, ni un ruido de nada y solo sentía dolor en el pecho.
Era un dolor agudo, un dolor incesante, un dolor punzante, intenso…profundo…sólo que, no estaba muy segura de dónde venía, de ¿los pulmones? o ¿del corazón?.
Me recosté de lado, mirando hacia la puerta. Era temprano y Madame Pomfrey no me daría de alta hasta pasadas las 2, cuando según ella, haría más calor. Por una parte no me preocupaba el dolor en el pecho, Madame Pomfrey me había dicho que era por el intenso enfriamiento al que había expuesto mi cuerpo; todo ese aire congelado dentro de mi tenía que causar estragos…pero la otra razón me dolía un poco más.
Cerré mis ojos y un flashazo me atravesó la visión como vendaval: un beso, un beso reciente, triste, ansioso y agonizante. No quería pensar más en eso, si seguía al lado de Ron era para confiar en él, no para estarme martirizando con pensamientos negativos. Le había perdonado, y no estaba arrepentida de mi decisión.
Abrí los ojos lentamente y vi la puerta abrirse. Me hice la dormida, no quería ver a nadie.
Los pasos avanzaron más a mí y se detuvieron justo frente a mi cama. Escuché el sonido de una silla arrastrándose suavemente y luego nada, pero reconocí ese aroma enseguida, me parece que teniendo tan pocos amigos hombres las esencias no son fáciles de confundir. Era Draco…y abrí los ojos una vez más.
-Hola muñeca de nieve durmiente- saludó el rubio con una gran sonrisa, pero yo estaba enfadada, aunque me hubiera salvado de la tormenta, no se había preocupado por irme a ver. Le puse mala cara.- qué pasa Hermione? Te sientes mal?
-Pues sí, bastante diría yo- pareció alarmado- pero porque no me has venido a ver! Qué te pasa?!?!
-Oh…era eso- pareció contrariado- no pensé...es que tus amigos no se, bueno, no se quitaban de encima, tu novio tampoco…era un caos, sabes que no le tolero- se puso serio de repente, bastante serio- y después de lo de…ya sabes, hace unos días- suspiró- No quería ni verlo porque podría haberlo golpeado, es enserio, es un imbécil.
-No, Draco, no hables así de él, por favor.- le supliqué y una punzada de dolor me atravesó el cráneo. Ya me comenzaba a acostumbrar a ellas.
-Bueno, a ver, pelearon, o discutieron, se porta como un verdadero patán en tu cara, en TU cara Hermione y le sigues defendiendo! Qué sucede? No podría durar más tu enfado con él o qué demonios pasa?
-Hey! Tranquilo!- le espeté- en primera no estamos enfadados, y en segunda, por eso no permito que le digas cosa y media y ANTES de que repliques –advertí al ver sus labios separarse de nuevo- también a él le paro cuando se deshace en insultos contra ti. Además Draco, me ha estado cuidando, y él…
-Cuidando dices? Te han cuidado todos!!! Ni siquiera viene solo! Que no p…
-YA!- grité, qué le sucedía? Nunca le había visto tan…tan…así!, quizá antes, pero no en el tiempo que llevábamos siendo amigos- Creo que el que no me ha cuidado eres tu y por si no lo sabes, ha venido por las noches, solo, se ha quedado aquí hasta que amanece, yo le he visto, y si me haces favor de dejar de…a dónde vas? Qué te pasa Draco?
Pero era tarde, Draco se había levantado de su asiento y daba media vuelta para irse. No me explicaba, pero al hacer mención de las guardias nocturnas de Ron todo intento de su parte de rezongar y replicar pareció desvanecerse, al contrario: bajó la mirada y se entristeció su semblante…quizá le hice sentir culpable, y eso me hizo sentir mal.
-Oye! Para, regresa!, qué te pasa???- casi grite por la lejanía que era cada vez mayor.
-Nada, nada…me voy a estudiar, no quiero… Herms, adiós.
-Pero qué dem…- me enfurecí de verás- eres un ingrato!!! Ni siquiera me dejas agradecerte!!!
Hubo un momento de silencio y su mano quedó tendida al picaporte sin abrirlo.
-Por qué?
-Por haberme sacado de la tormenta- dije firme, sin bajar la voz, porque la ofendida debería ser yo, no él.
-Ah…claro. Siento no haber hecho más que eso- dijo no pudiendo ocultar un leve dejo dolido.
Y la puerta se cerró tras suyo, llevándose aquella fragancia tan fresca y propia de su persona, llevándose aquel calor que solo el podía brindarme cuando las cosas marchaban mal, como ahora, y dejando completamente fría la habitación. El dolor punzante había regresado, y algo me decía que había sido desconsiderada con él, egoísta e injusta… muy injusta.
“ …el mago o bruja que busque convertirse en animago debe estar preparado para todo, pues uno no decide en qué transformarse…”
“Uno no decide en qué transformarse…”
Tenía que hablar con Draco, pero no sabía qué decir, o qué hacer…en realidad no sabía a ciencia cierta de qué diablos iba a hablar con él. Dejé el libro de “Animagos: el encanto de ser un perfecto animal” sobre la mesa y mire perdida los demás estantes de libros.
Había ido a la biblioteca con la intención de estudiar y no hacía más de dos horas que me habían dado de alta. Y no había visto a nadie, ni a Gin, o Harry, o Ron, o Draco o Luna…a nadie. Puse mis brazos sobre la mesa y coloqué mi cabeza en el espacio que hacían, y reflexioné un poco.
Qué debía hacer?, había perdonado a Ron, de nuevo..sí, sí, ya, de nuevo…como siempre, pero ahora Draco parecía enojado, hasta Angie me había cuestionado el por qué de mis sentimientos hacia Ron y la verdad es que no encontraba una razón, no había explicaciones…el amor era así, intenso, devastador, destructor.
Qué hacía con una persona que parecía esperar el mínimo instante para apuñalarme el corazón? Qué hacía con alguien a quien parecía no importarle nada? Qué hacía con Ronald Weasley, el súper guardián de quidditch, el súper galán, el tonto, el creído, el…él.
Suspiré.
-Hermione!- escuché a alguien decirme en voz alta y Madame Pince chistó- oh lo siento Madame! Hermione! Es fabuloso! – alcé poco a poco la mirada de el trozo de mesa que alcanzaba a ver y observé a Angelique venir hacia mí.
-Angelique! Es bueno verte por la biblioteca, como habíamos quedado- sonreí un poco y observé que mi amiga volteaba a su derecha muy extrañada y luego hacia atrás, y regresó unos pasos buscando algo.
-Espera un minuto- siguió alzando la cabeza- no viste entrar a Draco?- negué con la mía- vaya! Llegó conmigo…pero ya no está, justo te ví y le dije y…
Me entristecí al punto de sentir un garrotazo en el estómago que me dejó sin aire y, casi inmediatamente un enorme nudo se instaló en mi garganta provocando un dolor muy particular.
-Estás bien?- me preguntó y se inclinó preocupada hacia mí, observándome.
-Eh, sí, sí, solo…tengo hambre- mentí como una verdadera descarada, sin embargo, ella no me creyó.
-Acá paso algo muy serio Hermione- me dijo con el mismo tono de seriedad que el asunto requería. Se sentó frente a mí y me quitó el libro de las manos al ver mi esquivo intento por ignorarla. La miré enfurruñada.
En ese mismo instante sentí que alguien me había salvado de su regaño: Ginny venía hacia nosotras.
-Hola chicas- saludó mi amiga pelirroja- Hermione!!!! – se abalanzó sobre mí abrazándome y después se sentó.
-Hola Ginny- saludó Angie cálidamente
-Qué hacen? No deberías estar descansando o algo así niña?- me preguntó haciendo gesto de falso enojo, de hecho se veía algo graciosa.
-Pues no, solo estudiaba y llegó Angie y…
-Y estaba apunto de comenzar con una de esas charlas que se supone deben despejar dudas y problemas de la cabeza de ciertas personitas- me miró de reojo- pero bueno, las dejo solas entonces.
-No, no!- le dijo Gin y la sostuvo de un brazo impidiéndole irse- yo quiero colaborar en esto- dijo con resolución- hay problemas o no?
-Eso parece ser.
A ver, quiénes se creían? Podían saber más que yo de este asunto? Que pasaba? Esto me ponía de muy mal humor, y las miré enojada.
-Hermione ni pongas esa cara- me regañó Ginny con gesto acusador- me topé con Draco cuando venía para acá y déjame decirte que no tenía buena pinta.
-Y yo tengo la culpa de eso?- repliqué enojada, mucho.
- Pues Hermione a eso iba hace unos minutos- me miró Angie- parece ser que sí, pero tu estas tan perdida en tu universo Ronaldiano que no te das cuenta de eso y más.
-Qué dem…?
-Calla- dijo Ginny- un minuto, solo uno. Angelique tiene razón. Hermione, me parece que eres una…como diría mi madre?
-Mujer fatal?- dije sarcástica.
-No,- seguía haciendo cara de concentración- una rompecorazones.
-Qué?- dije con incredulidad.- No sigan diciendo tonterías, no sé de qué hablan…quiero irme.- Hice ademán de pararme de la silla. Angelique suspiró frustradamente.
-Eso mismo. Ginny, podemos expresarle nuestras más serias sospechas? Creo que no, la pondrían peor. Me voy yo, sigue estudiando. Buscaré a Draco.
Puse cara de circunstancias. O mucho me equivocaba o podría pensar que a Angelique le gustaba Draco. La ví alejarse con paso ligero y elegante.
-Draco está enamorado- dijo Ginny como si me cantara la hora, solo pude imaginarme a Draco con Angelique y sonreí.- Qué te parece tan gracioso?- me dijo ella agresiva.
-Pues que me da gusto, parece que a Angie también le gusta.
Ginny puso cara de no comprender, y me miró como si no me hubiera visto nunca.
-Estás mal niña, y si le gusta a Angie lo siento por ella porque no es precisamente de la francesa por la que babea. Te dejo, piensa las cosas, no comprendo porqué tienes el cerebro tan desarrollado para unas cosas y no para otras.
También la vi a ella salir por la puerta y me tire en la silla sin comprender nada de nada. Qué diablos pasaba???? Aghhhhh!!! Tenía que hablar con Draco!!! YAAA!!!
Volteé violentamente hacia la puerta, alguien me observaba…y lo ví, sus ojos más azules que el más azul de los océanos, y cualquier cosa que me pudiera haber agobiado hasta ahora se desvaneció.
Su alta figura recargada contra el marco de la enorme puerta me dejó sin respiración. Y de repente, sus lentos pero seguros pasos, me acercaban más a él. Mi corazón latía más rápido cada vez. Llegó hasta mi en lo que me pareció una eternidad, me tendió su mano, sonrió…
-Ven conmigo.*
No supe qué decir, me quedé sin aliento, no supe qué pensar…qué hacer. La noche pasada seguía más que presente en mi cabeza, su despedida, sus intenciones…había vuelto a caer. Y caería mil veces de nuevo sí el me lo pedía.
Tomé su mano y una corriente de algo, un no sé qué, se descargó como electricidad en mi cuerpo. Nada pudo haberme hecho sentir más viva.
Jaló suavemente de mí estrechando más sus dedos entre los míos y me sacó de ahí, y me llevó a lugares que conocía perfectamente pero que en esos momentos me eran totalmente nuevos y desconocidos.
De hecho no puse resistencia alguna cuando, sobre la marcha, me adentró al bosque prohibido. Su mirada hipnótica me derretía y yo solo sentía que sonreía bobamente. Esperaba que solo fueran imaginaciones mías, eso no era propio de mí.
A donde habíamos llegado no había tanta nieve, por la cantidad de árboles que tapaban el cielo. Eso mismo daba la sensación de que era de noche, no sentía el fresco aire, Ron me abrazaba y eso era más que suficiente para mi. Pronto pude apreciar, por los escasos rayos de luz que se infiltraban a través de la densidad de los árboles, los reflejos que se arrancaban del agua, sí, había agua, por lo que debíamos estar cerca del lado o en alguna parte de él oculta en el bosque.
-Te gusta?- escuché su voz muy cerca de mi oído.
-Claro!- sonreí- es fantástico!
-Qué bueno, es para que te relajes…y para estar a solas.
Toda yo me estremecí y lo miré, un poco sonrojada.
-Tranquila no vamos a hacer nada que tu no quieras, sólo..quería estar contigo, un poco, sin nada ni nadie, comprendes?- asentí en silencio y me abracé de él.
Pronto nos sentamos al pie de un árbol especialmente cerca de lago, todo era tan bonito. Como en un sueño. Y así nos quedamos en silencio, mucho tiempo, solo disfrutando de la compañía y de la soledad al mismo tiempo.
-Ron?- me contestó con un suave beso en la mejilla y sonreí.- dime, en verdad me quieres?
-Mmmm… la verdad es que no te quiero Hermione, tú lo sabes, no te puedo querer si ya te amo. Ves la diferencia?- asentí muda.- Dime, por qué te cuesta tanto trabajo creerme?
-Pues….por todo Ron. Es que- me entró al frustración- tu eres tan….tú y yo soy tan…yo…no me cabe en la cabeza- se rió.- No es gracioso.
-Es increíble como para un examen te sabes expresar y para una simple conversación con el chico que te gusta solo….no puedes- rió de nuevo.
-Es más difícil, sabes? – dije ofendida- No me cuadra porque la razón no entra en esto, no le encuentro lógica, no hay un método, ni instrucciones a seguir. Es tan irracional.
-Y que lo digas- suspiró- no hay razón en esto Herms, solo es lo que es.
-Pero dime…yo- me sonrojé- yo…oh ya!!!, Ron, yo te gusto?
Sentí como me observaba desde arriba, eran tan alto que ni sentados disminuía la altura entre nosotros. Y lo miré también, con pena y vergüenza por mi atrevimiento, porque sabía que eso no se preguntaba, por qué? Porque te hacía más vulnerable, porque dejabas expuestas tus inseguridades y miedos.
Esperé su respuesta, solo me miraba fijamente, sus ojos tan azules me mareaban. Eran tan endiabladamente incontrolable lo que me hacía sentir que a veces me parecía aborrecerlo pro eso, por quitarme el control de mis acciones.
-Si- soltó por fin- mucho diría yo.
-No seas mentiroso- le recriminé- no puedo creerte.
-Y ahora por qué?- cuestionó y parecía enfadado- mírame Hermione, tu me gustas, es enserio.
-Quieres que crea eso cuando antes te la pasabas con chicas bonitas? Bonitas en verdad? Como Lena? O…como Angelique? No me mientas Ron, porque yo no soy
-Bonita de verdad?- terminó por mí, y en verdad parecía molesto, tanto que su mirada me intimidó.- No digas tonterías, tu me gustas desde hace muchos años, me gusta tu forma de ser, tu forma de hablar, de reír…me gusta tu voz, me gusta tu mirada, me gustan tus ojos, me gusta tu cabello y tu naríz, y tus pestañas…también me gusta como estudias, y como siempre respondes en clases, me gusta como haces tarea, tu caligrafía…me gusta como te enojas conmigo, por eso siempre te hacía enfadar, y me gusta cuando me regañas, y me gustaba cuando peleabas, me encanta tu valor y determinación, y tu terquedad y necedad…
Lo miraba anonadada como si no creyera lo que decía, en realidad no lo creía, pero él me seguía mirando, enumerando cada vez más cosas que le gustaban de mí…y nunca había encontrado tantos defectos que pudieran gustarle a alguien de otra persona. Quizá fuera lo mismo que me pasaba con él.
-…me gusta como caminas, y como duermes, oh sí!, te he visto dormida, muchas veces, y me encantas así. También tu boca, me gustan mucho tus labios y como besas…muchas veces me imaginé como besabas, pero nunca lo había comprobado- me sonrió travieso, pero yo sentía que la sangre se empeñaba en irse a mis mejillas, como teñidas permanentemente.
Mis ojos se humedecieron poco a poco, de alegría y felicidad, o solo por tontería, no estaba muy segura de eso. Mi voz sonó cortada cuando volví a hablar:
- Es enserio Ron?- lo miré intensamente- no te importa que no… que no tenga cuerpo de sílfide, ni cara de muñeca, ni voz de sirena, ni…
-No- negó lentamente con la cabeza- a mi me gustas tal y como estás, me gustas así como eres tú, porque si no fueras así, no serías Hermione…mi Hermione, entiendes?
-S-Sí…- y no lo aguanté más, porque lo abracé fuerte y él me abrazó igual, y luego me besó, así como sólo él sabía hacerlo, me quitaba el aliento y sentía que mi corazón se paraba, y que no había nada más que no fuera él o yo. Solo eso.