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Cuando no queda nada más que recordar — capítulo 3
Capítulo 3: Confraternizando con el enemigo
Después de aquel día no volvieron a pedirme nada y si antes les veía la sombra ahora ni eso: Harry Potter y Ronald Weasley habían desaparecido de nuestro campo visual, sin contar las clases por supuesto, pero de igual manera al término de éstas se desaparecían peor que bruma en el aire.
El ambiente había cambiado un poco en el castillo, como todo quizá, pero de verdad parecía que el mundo se había vuelto patas arriba y me daba cuenta sobre todo en las clases, una de ellas y por supuesto mi favorita: pociones ¬¬’.
En una de aquellas dichosas clases mis pensamientos fueron interrumpidos por una grave voz que dudé de dónde provenía….el banco de atrás, pero era…imposible…
- Lista Granger? En esta clase no podrás superar mis talentos-
Era Malfoy, Draco Malfoy, Draco Junior Petulante Malfoy o Draco Junior Petulante Black, daba igual, y me dirigía la palabra, sin insultos que era lo más sorprendente…
Recuerdo que nos tocaba con la mejor casa de las 4 que habitábamos el colegio: los Slytherin, y no porque fuera mala, los malos eran los alumnos, en especial Draco Malfoy que nos había hecho la vida de cuadritos en diferentes y múltiples ocasiones, pero ahora me sorprendía, quizá no fuera educado en toda la extensión de la palabra, pero ya no me insultaba… y bueno, como dato curioso(por eso mencionaba la clase de pociones) se había convertido en un destacado alumno, es decir, sé por experiencia propia que es uno de los favoritos de Snape, pero ahora tenía verdaderos motivos para serlo aún más, era un verdadero as de las pociones, algo así como Harry el año pasado pero sin “libro mágico de tips”, no me puede superar, claro, pero de verdad impresionaba el empeño que ponía a cada asignatura.
No podía decir que Snape no tuviera más motivos para adularlo, pero seguía sin poder decir frente a todos que mejoraba mi trabajo y eso era un consuelo, se había convertido más bien en una lucha personal en donde tratábamos de demostrar quién era el mejor ahora, pero en un juego limpio y en el que mejor me desenvolvía: las calificaciones. Esto era imprescindible mencionarlo, porque es el principio de uno de los más radicales cambios en mi vida dentro de Hogwarts, y uno de los más importantes.
- Te da miedo que te superen Granger???
Y salí de nuevo de mi estupor, como si hubiese estado soñando…era el último día antes de vacaciones de Navidad y no era posible que mis pesadillas se cumplieran!!!
-
Ni lo sueñes Malfoy…o prefieres Black?- y oí con satisfacción el resultado de mi comentario.
-
No trato asuntos personales contigo- dijo con tono amenazante- pero si lo prefieres, Black es mejor.
En ese instante un “desaparecido” pasó junto a nosotros y me sudaron las manos de notar que sus intenciones no eran pacíficas…
-
No la molestes Malfoy o te las ver…
-
Tu te callas- le espeté por lo bajo jalando la manga de su camisa, que era lo único que veía en ese momento- no te metas Ron, déjame que me sé defender.
-
Pero…
-
Weasley a tu asiento!- gritó Snape y por primera vez en la vida me sentí agradecida con él.
En cuanto a Ron, solo se alejó molesto y fue a estampar el frasco de garras de cuervo que llevaba en su pupitre, por lo cual descontaron 10 puntos a nuestra casa ¬¬ sonso.
Más tarde en transformaciones, la profesora McGonagall nos dejó como ejercicio un sencillo encantamiento permutador en el cual teníamos que transformar una pequeña butaca en un cachorro de perro ovejero. Ya sin la presión de cierta serpiente a mis espaldas (a la cual superé de nuevo y la cual me volvió a retar por cierto, no tenía la esperanza de que me dejar en paz sinceramente, tenía que fastidiar de algún modo xD) mi cachorro fue el mejor, así que la profesora me otorgó 20 puntos, recuperando los 10 perdidos hacía una hora y ganando 10 de más.
Al mirar en derredor me compadecí del cachorro de Neville que seguía muy rígido y mi amigo solo reía nervioso mientras McGonagall le miraba con desaprobación y el de Harry todavía tenía dos patas de palo, así que sí, modestia aparte, mi cachorro era el mejor: retozaba y ladraba por todo el salón hasta que casi hace tropezar a la profesora.
Terminando esa agotadora jornada, pues todos, sin excepción, nos dejaron tareas para vacaciones, mis compañeros bajaron al gran salón pues ya era hora de la comida, pero yo no tenia hambre y me fui en dirección contraria, hacia la torre.
Por el camino los pasillos y aulas iban quedando abandonados por los alumnos que se iban a comer, quizá fue por eso que me sorprendió que en aquel sexto piso una persona caminara directo hacia mi…
- Hermione?
Al darme cuenta de quién era decidí no hacer caso y seguirme pero me fue casi imposible, mi mente divagó en el estupido pensamiento de que mi nombre se oía tan lindo pronunciado por su voz…y desperté, nos encontraríamos de frente si no cambiaba de dirección, algo para lo que ya era muy tarde.
-
Herm! Espera!
-
Si?- dije como toda respuesta y con algo de indiferencia, mi ensueño seguía presente en mi tonta mirada…
-
Yo…pues…hola!
-
O.o Hola- y lo miré detenidamente, y su mirada habló por él, algo me iba a pedir. Salí de mi nube rosada enseguida… conocía perfectamente bien cada gesto y esa mirada era de que algo quería…algo importante, así que aclaré: ya no hago tareas Ron, lo sabes no? Creí que te lo hab…
-
No, no, nada de eso nena - nena??? o.O O///O- es que yo…
Me estaba poniendo nerviosa, qué quería de mí si no mis apuntes?
-
Mira, yo sé que no te gustan estas cosas pero escucha, esta noche habrá una fiesta en la sala común de Ravenclaw así que…bueno- removió sus manos nervioso- me preguntaba sí quizá tu…como ya es el último día de clases pues…quisierasirconmigo?
-
Y-Yo…qué?-Merlín!! no podía decir nada!!!, sabía perfectamente qué había querido decir pero no me lo esperaba!- t-tu pareja dices?
-
Así es- y al ver que yo no respondía se puso más rojo y nervioso…o era mi imaginación?- por favor di que sí!!!quisiera que tu…Herm me gustaría que tu…-cerró los ojos- ohhh que me quitaras de encima a unas niñas!, si vas conmigo ya no me molestarán y…
Ajá, ya decía y…pero en mi corazón algo más que la sola desilusión me envenenaba: rabia, ira, enojo conmigo misma!
-
Así que- dije con esfuerzo, mis ojos se cerraron y mis uñas se encajaban en las palmas de mis manos haciéndome daño- tu…Ronald…
-
Sí?- me miró expectante pero algo me decía que él sabía perfectamente bien que había metido la pata hasta el abismo- Herm per…
-
ERES UN IDIOTA!!!!
¡¡¡PLAFFFF!!!! Sí, una de mis palmas pálidas de tanta presión dio de lleno en su rostro, y sin permitirle que me hablara una vez más, sin siquiera darle un poco de tiempo a que se excusara, pues para mi no había excusa posible, me alejé a toda prisa…Por vigésima vez lágrimas brotaron de mis ojos y por vigésima vez la causa había sido él.
Intentando no pensar más en lo que había sucedido se me pasaron los tramos de castillo sin más y cuando me di cuenta ya había llegado al atajo que nos conducía a nuestra torre, pero tropecé con algo…o mas bien, con alguien y hubiera dado todo el oro del mundo porque ese “alguien” no fuera el que precisamente me veía ahí tirada en el piso y llorando.
- Qué te pasa??? Ten más cuida…ah!!! Pero si es la come libros-cerebrito-Granger!!!- escuché decir a una arrogante voz que arrastraba las palabras.
Pero decidí que no me importaba nada en aquel momento, así que levanté la cara y le sostuve la mirada casi desafiándolo a que se burlase de mi…pero para mi peor suerte no iba solo, cómo pude pasar por alto dos pares más de zapatos tamaño jumbo y uno de ridículos zapatos con tacón?:
- Oh sange sucia!!! Tanto morías por besarnos los zapatos que lloras de alegría???- me dijo sonriendo insulsamente una rubia con cara de la peor tonta en el universo de las huecas: Parkinson.
Y unas atronadoras carcajadas celebraron el chiste: Gregory Goyle y Vincent Crabbe estaban ahí, de pie al lado de un Draco que, para mi mayor aturdimiento, no se estaba riendo.
-
Espérenme en la sala común- les ordenó secamente.
-
C-Como?- preguntó su amiga todavía desternillándose de la risa.
-
Que se larguen de aquí!!!- les gritó Draco y obedecieron sin chistar corriendo escaleras abajo.
Cuán imbéciles hay que ser para que un tipo cualquiera gobierne tu vida y te trate así…y a pesar de que sonreí para mis adentros no me iba a quedar ahí como sonsa esperando a que me ofendiera a placer, así que me levanté, tome mi mochila y me disponía a seguir mi tortuoso camino cuando abrió la boca y no precisamente para ofenderme:
- Qué te pasa?
Le miré de nuevo, estaba cansada de burlas ese día, pero no pude evitar ver en su mirada algo diferente…no sé qué era, pero me confirmaba que el Malfoy que habíamos conocido se murió junto con el apellido. Sin embargo no me contuve la rabia y la despotriqué contra el primero que tuve enfrente:
-
OH!! Vamos!! No necesitas alardes de buenos modales para reírte de mi Malfoy!!! ASÍ QUE BÚRLATE!!! Porque ya me cansé de que me vean la cara…- le reclamé y nuevamente intentaba ahogar un llanto imposible de contener.
-
Tranquila!!!- me espetó con calma- solo te preguntaba, te vi llorando y bueno….pero eso me pasa por compasivo.
-
No necesito la compasión de nadie! Te queda claro? Mucho menos la tuya!!!
Pensé que iba a golpearme o algo parecido, pero solo se limitó a mirarme ceñudo y me dijo:
-
Ven- y en al acto me tomó de la mano y me guió hacia un aula vacía- vamos…
-
Ni loca!!!
-
Que vamos! No te pregunté!- y jalándome con más fuerza me llevó a un salón, y por fin, liberándome, fue por una silla y me la tendió para que me sentara, por supuesto que lo miré con desconfianza.
-
Bueno Hermione- continuó- ahora sí puedes decirme que te pasa?
-
¿Hermione? ¿desde cuándo deje de ser “Granger” o “sangresucia”…para ti?
-
Granger no dejas de serlo, y….sangresucia,…olvida esa parte. Comienza la tregua de nombres a partir de ahora mismo, si quieres claro, porque no soy de abandonar viejas costumbres fácilmente- terminó con una media sonrisa, fría pero sincera.
-
Yo…esta bien- suspiré y dudé por un momento para luego llamarle por su nombre, por primera vez: Draco-
-
Muy bien, nos entendemos mejor. Ahora sí, puedes decirme que te pasa? O simplemente, y es muy válido, no quieres decirme.
Lo miré dubitativa, creo que el mundo sí se estaba volviendo loco…y con tanta sorpresa debería empezar a plantearme muy seriamente cuántos niveles de sorpresa era capaz de manejar sin llegar al colapso sorpresivo.
-
Ok, pregunta equivocada- dijo como para sí mismo y rectificó:- quién fue?
-
Cómo?- no iba a responder eso sin antes saber cómo demonios supo la posible causa de mi mal…o era tan obvio?
-
Tu no lloras nada más porque sí, a menos que hayas reprobado todas las asignaturas y- sonrió socarronamente- sinceramente dudo que eso sea posible.
Muy a mi pesar también sonreí, había algo en aquella fría mirada que me hacía confiar, veía algo en esos ojos que, sin temor a imaginármelo, había dejado de ver en los ojos de Ron hacía tiempo…en los de Harry incluso, bueno de hecho a él ya casi no lo veía. Respiré hondo y quitandome la idea de que lo que iba a decir a continuación, se lo diría a mi enemigo, hablé:
-
Esta bien….fue… me enojé- pero me arrepentí de abrir más la boca en esa primera oportunidad.
-
Lo comprendo, es evidente, la cuestión es: con quién te enojaste?
-
Ehmm….con…con Ron…ald- terminé suspirando resignada y abrazándome a mi misma, como un gesto de autoprotección….debía tomar en cuenta que estaba desnudando mi alma a una persona a la que, bueno, no imaginé hacerlo nunca…pero mi frustración fue mas fuerte y pugnaba por salir de mi corazón, como fuese.
-
Vaya…pensé que era alguien más importante- lo miré enfadada- esta bien, sigue por favor, qué te hizo ese Weasley?
-
No mucho en realidad, supongo que me puse loca.
-
Bien para eso estoy yo como juez neutral, para decidir si te hizo algo que merece tu atención o no…Una opción es que no te haya echo nada en realidad, cómo dices, pero la otra…es que te lo hizo y no eres capaz de aceptarlo porque te gusta y es difícil reprocharle la ofensa…me equivoco?
-
Mucho- me precipité a responder- no…no es así la cosa.
-
Entonces?- me miró entre serio y suspicaz…no podía dejar de sentir que me analizaba, que estudiaba palabra por palabra que decía y gesto por gesto que yo hacía.
Comenzó a caminar de un extremo a otro sin dejar de mirarme. Seguí con mi defensa:
- Pues es simplemente que cambió, igual que Harry- mi gesto fue de enfado- no son los mismos, eran mis mejores amigos y parece ser que ya no existo para ellos, ni Ginny que fue novia de Harry!, no comprendo como cambian las personas de un día para otro- dije con tristeza- solo me buscan por interés, y él…hoy solo- moví la cabeza confundida y dolida por lo sucedido hacía unos instantes- me invitó a una de sus fiestas a las que ya acostumbra ir, pero bueno, solo porque yo le ayudaría como “espantapájaros” me entiendes? Solo como un objeto con el cual decirle a las otras chicas que lo acosan: “miren, esta noche no estoy libre y dejen de fastidiar”…solo por eso…
Mi voz no dejo de sonar con aire decepcionado y él tardó un poco en contestar, parecía pensativo y clavó de nuevo su gélida mirada en mi.
-
Deduzco que entonces, tu esperabas otra cosa no? Es decir, que te invitara no como escudo…si no como compañera…en otras palabras, te incluyes entre las “otras chicas” que lo siguen, porque te interesa.
-
No, estas mal – seguí dándole la contraria porque sus afirmaciones me hacían sentir mucho más vulnerable de lo que ya estaba.
-
Bien, los errores y defectos de la vida se superan solo una vez que se aceptan Hermione, lo sabías por supuesto, pareces una chica madura y lista.
-
Pero no es un error!!!
-
¡¡¡Bien!!!, diste el primer paso- me maldije por dentro, apretando los dientes- indirectamente pero lo aceptaste.
-
Yo…no…
-
A ver señorita cerebro andante, voy a comenzar a decepcionarme, simplemente no lo niegues! Te gusta, te interesa y por eso te afectó tanto lo que te dijo, pues no iba con la intensión que tu esperabas, de otra forma lo habrías acompañado sin más o lo habrías mandado al diablo y ya, o no?
-
Si, es que yo- no me salían las palabras, esta situación es tan estúpidamente absurda que no me creo estar frente a esa serpiente como tonta, roja como tomate, balbuceando y por primera vez dudando de mis respuestas.
Ese impulso que sentí de gritar, llorar y golpear lo primero que tuviese enfrente crecía cada vez más y me pareció que capto la idea porque en seguida dejo de lado el tema.
-
Bueno ya, tengo una propuesta que hacerte. Estás dispuesta a aceptarla?
-
Vaya, con que a propuestas vamos…me sorprendes, pero si me cuentas de qué trata…
Fruncí el ceño, a eso le llamaba “confraternizar con el enemigo” de verdad…y eso me inquietaba: Draco me iba a hacer una propuesta, y no podía dejar de lado la idea paranoica de que todo el mundo quería utilizarme.
Sin embargo el rubio se levantó lentamente de su silla y se recargó en una columna al frente de mi asiento.
- A mi también ya me calaron hasta la médula Hermione, ese par de prepotentes imbéciles ya me tienen harto!, pavoneándose por ahí como si tal cosa- hizo un gesto de profundo enfado y levantó la voz, creo que era la primera vez que perdía la compostura de esa manera durante nuestra charla- bah!
Lo observé bien, no me miraba en el instante, más bien me daba un perfil….y aún así, se veía tan increíblemente molesto y ofendido que me sorprendió, su rostro impasible hasta el momento se desfiguraba en una mueca extraña pero siguió con su discurso:
- Sabes muy bien que ese derecho sólo lo tenía yo, no? Y no voy a dejar que esos idiotas ocupen mi de arrogantes en la escuela porque Draco solo hay uno, y ese soy yo.
Ahora Hermione, yo también fui invitado a la fiesta por supuesto y mi propuesta es:- me miró fijo y sin pestañear pero con una sonrisa- Quieres ir conmigo?
Seguía procesando aquellas palabras cuando volvió a hablar:
- Míralo de este modo: vas conmigo, tus amigos se molestan por supuesto, Ronald se pone celoso (cómo ibas a ir conmigo en lugar de con él?), hieres su orgullo, le tiras el ego, le echas a perder la noche porque le demostrarás que no te afectó y…yo no voy solo… ¿qué te parece?
Lo miré desconfiada, pensé bastante en lo que aquello podía significar y por primera vez no me dejé llevar por la lógica y el raciocinio, si no por el mar de sentimientos arrebatados por los que pasaba mi corazón herido.
-
Acepto.
-
Perfecto –me sonrió- entonces te veo a las 8 en las escaleras que llevan a la torre de los matados, de acuerdo?
-
Si claro…puedo irme … sin llamar la atención?- pregunté cohibida. Qué tonta me sentía.
-
De mezclilla, playera y tenis?- me miró con disgusto pero agregó con una malévola sonrisa- el objetivo es que te vea Hermione- y negó con la cabeza como si lo que hubiera dicho estuviese fuera de lugar.
-
E-Esta bien, yo…me voy.
-
Nos vemos al rato.
-
Claro, a las 8…puedo...
-
Llevar a la pelirroja? Por supuesto, salgo ganando.
-
Qué quieres decir?
-
Que podría ser la envidia de la noche.
-
Comienzas a darme miedo…
-
No temas, tu no y no esta noche.
-
Esta bien, nos vemos al rato- me despedí algo sonrojada y con la mano en el picaporte cunado agregó:
-
Buen intento en pociones…no volverás a superarme- me sonrió con suficiencia.
-
Eso crees Draco…lo he hecho durante más de 6 años…
-
Siempre debe haber cambios…
Y con una última sonrisa correspondida cerré la puerta de aquella aula…y me dio la impresión de que también había cerrado un pacto con el diablo.
Lo cierto era que ese 12 de diciembre una leona había pactado con una serpiente.