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Historia 27622 — capítulo 11

Cap.11 UNA FELIZ VIDA DE CASADA.

Después de la deliciosa cena, en la que Caroline cenó más a fuerzas, le daba asco la manera de comer de Ron. Pidió que le mostraran su habitación, subió detrás de su suegra, mirando con perplejidad, la destartalada escalera, les toco el antiguo dormitorio DE Ron, donde se podía escuchar el espíritu violento de la buhardilla. Aterrada, sólo alcanzó a decir: gra… gracias.- Y su suegra salió de inmediato, dejando a una muy asustada nuera con su maleta. Ella por su parte, saco su fino camisón y se cambio de prisa, estaba cansada y deseaba dormir, mañana sería otro día.

Por su parte Ron subió sólo hasta que se aseguró que ella dormía a pierna suelta, se acostó casi vestido y se durmió.

Al poco rato, ó eso fue lo que pensó Caroline, unos ronquidos la despertaron, era Ron. Intentó dormir con una almohada en la cabeza, ponerse tapones en los oídos, pero nada funcionaba, empezaba a tener dolor de cabeza y se levantó y tontamente se puso a buscar la campanilla de servicio, para pedir el desayuno, por el contrario, unos suaves toquidos y luego se abrió la puerta, era Molly, quien solo le dijo:

-Te espero abajo querida.-Feliz de la vida, se levantó, pues iba a desayunar, era lo único bueno de ahí, ahora a plena luz del día, podía mirar detenidamente el cuarto donde estaba.

-Esto es un chiquero, ¿Cómo pueden vivir así?-pensó y ya vestida, bajó para desayunar. Al llegar miró con sorpresa, que no había mesa servida y Molly llevaba una bata extra, que Caroline pensó con horror y ciertamente era para ella.

-¿Y el desayuno?-preguntó a su suegra pero no quería oír la respuesta.

-Ah, ese es más tarde, primero hay muchas cosas que hacer y después el desayuno. Ten querida ponte la bata y por favor dale de comer a las gallinas, el maíz quebrado esta en una olla negra, tapado, cuando les acabes de dar de comer, vuelves a cerrar la olla, ó se hará un batidillo; después recoges los huevos, los pones en la canasta y les das de comer a los conejos. Luego vienes para acá por que tenemos mucho que hacer aquí.

-¿Usted quiere que salga afuera? Pero mi ropa es muy cara, se puede estropear, ¿Cómo lo haré?-le dijo soberbia.

-Ah, muy fácil “querida”, puedes salir desnuda y asunto arreglado.-Comentó con ironía y su nuera la fulminó con la mirada.

-Vamos, vamos, que se hace tarde, y aquí el que no trabaja, no come.-Al escuchar aquello, salió de prisa, tenia un hambre de perro. Molly la vio salir, esbozando una sonrisa pícara.

Caroline caminó con cuidado entre la hierba húmeda, pues había llovido en la madrugada, y cuidando sus otras zapatillas, miró con disgusto su ropa.-Ahh, me tendrá que comprar Ron más ropa, no puedo permitir este atropello a mi persona.-y gimoteando buscaba a las gallinas, sólo hasta que fue al otro lado de la casa se dio cuenta que el gallinero estaba ahí. Al llegar cerca de ahí, se dio cuenta que había un enorme charco de lodo y las gallinas andaban ahí.

-Uff, tengo que darme prisa, si mi tío me viera, ohh, ahí esta la olla. Se dirigió a la olla, la agarro y destapó, y se quedó mirando- ¿Ahora que hago?, ah, si las llamaré, a ver ustedes gallinas tontas vengan a comer-Pero las gallinas seguían picoteando en el lodo sin hacerle caso. Se acercó un poco más a ellas y les ofrecía la olla, pero las gallinas no hicieron caso tampoco.

-Ay, pero que animales tan tontos- y sin querer, un poco de maíz cayó de la olla, las gallinas y los gallos de inmediato corrieron hacia ella, quien asustada, aferró la olla con las manos y trató de dar la vuelta. Demasiado tarde, las gallinas habían volado en dirección de la olla, pero eran mas de diez, entre gallinas y dos gallos quienes revoloteaban alrededor de una muy asustada Caroline.

-Auxilio, Socorro, cuchurrumin, sálvame, estos animales me atacan, Ahh,-al querer correr, se tropezó con su zapatilla y cayó cuan larga era en el charco de lodo; el maíz se volcó cerca de ella, quien para su desgracia, trató de moverse quedando más llena de lodo y maíz, las gallinas estaban felices encima de ella picoteándola alegremente, mientras ella lloraba y pataleaba y entre más se movía, más maíz se adhería a ella.

Ron la veía desde su cuarto muerto de risa, junto con Ginny y los gemelos, que no podían parar de reír. Molly la miraba entre divertida y preocupada.

-Descuida madre, no le pasará nada. Esta bien, era lo que le hacia falta, ahora lo que sigue.-Molly salió de la habitación hacia la cocina.

Rato después, llena de lodo, y maíz, entro sollozando a la cocina, aún llevaba unas tres gallinas que querían comerse el maíz, Molly las asustó y la miró.

-¿Y los huevos?-Una sorprendida Caroline la miró y:

-¡¡Y yo que demonios sé, esos malditos animales me atacaron, no podía defenderme y nadie me ayudó!!

-Pues tendrás que ir por ellos porque si no, no habrá desayuno.-sentencio Molly.

-Pero tengo que bañarme primero, quiero y exijo que me preparen el baño-respondió altanera y soberbia.

-Lo siento querida, pero ahorita no hay baño y nadie te lo preparará, si te quieres bañar, tendrás que hacerlo tú.-le contestó de malas pulgas Molly.

-Esta bien, iré por esos malditos huevos, pero si muero en el intento, será su culpa-le espetó de malos modos Caroline y salió. Cinco minutos después escucharon sus gritos, las gallinas no la conocían y la atacaron cuando traía los huevos, aparte de lodo y maíz, ahora llegó con muchas plumas por todo el cuerpo y sendos picotazos en los pies y brazos. Al llegar a la cocina, Molly solo le dijo:

-Ahí esta la sartén, en el fuego, prepara tú el desayuno, todo lo que necesites está en la mesa, tengo que ir a tender la ropa que lavé.-Y sin más salió dejando a la pobre chica refunfuñando de coraje.

-Puso la canasta de mal modo en la mesa y se rompieron 3 huevos.-Demonios, bueno, de todos modos se los van a comer. Pero ahora, ¿cómo se preparan?, jamás he cocinado nada en mi vida.

Entonces con mucho miedo arrojo un huevo con todo y cascarón al sartén que empezó a saltar el aceite para todos lados, una gota le cayó quemándola y de inmediato se alejó del sartén. Estaba a tres metros de distancia y se le ocurrió arrojar los huevos desde ahí. Ya se imaginarán el batidillo que hizo, luego de echar las dos docenas de huevos al sartén, y después de unos minutos, empezaron a quemarse, salía humo negro del sartén, pero el miedo le impedía acercarse, el humo pronto llenó la cocina y Caroline empezó a toser y a toser, finalmente salió corriendo de la cocina y fue a dar con Molly que estaba tendiendo ropa.

-¿Ya esta el desayuno?- fue lo único que preguntó.

-Cof…cof..cof… yo… intenté pero… es que … yo no… ayúdeme, se quema la casa-dijo finalmente entre el susto y el coraje. Molly volteo y vio salir humo denso y negro de su cocina y se fue corriendo. De inmediato con la varita, apagó el fuego y levitó la sartén afuera al patio, donde terminó de ahumar. Los chicos incluyendo Ron bajaron y vieron el espectáculo. La cocina llena de humo, todo olía a quemado y para rematar Caroline llena de lodo, maíz y plumas.

-Si quieren desayunar Caroline prefirió que lo hicieran afuera.-Dijo Molly. Todos voltearon a la ventana y vieron el sartén flotante todavía sacando humo.

-Yo quiero fruta-comentó Ginny.

-Nosotros nos vamos a trabajar-dijeron a coro los gemelos.

-Yo tengo hambre y no me comeré esa porquería-Sentenció Ron de muy mal humor. Caroline tragó saliva. –¿Y si te invito a comer fuera, cuchurrumin?

-No, no sé como le hagas, pero vas a preparar un desayuno de verdad, si no te atienes a las consecuencias.

-Oye, no me amenaces, que esto lo sabrá mi tío.

-Pues corre y dile, pero evítate la vergüenza, eres mi esposa y tengo derechos mágicos sobre ti.-Le dijo triunfal.

Ella comenzó a llorar y dijo:

-Tengo que bañarme primero, mejor prepárame el baño, estoy cansada, asustada, sucia y hambrienta, así que hazlo ya.-Le gritó muy enojada.

Con que te quieres bañar, yo te ayudo con gusto. La tomo de la mano y para sorpresa de Caroline y de Molly la sacó al patio.

-Permíteme querida, quédate ahí, no te muevas.-Ella asintió con la cabeza, pensó que lo había dominado al gritarle y que él correría a prepararle el baño.

Estaba pensando en otras cosas, cuando un chorro de agua, le dio de lleno en la cara. –Ahh, espera… ahhh- Ron la estaba mojando con el agua de la manguera.

-Esta… esta fría… ahhh-pero no le valió de nada, gritos, llantos e insultos, Ron la baño en el patio de la casa y con agua fría. Imagínense un lindo muñeco de peluche con mucho pelo, ahora imagínenselo mojado, así se veía Caroline, escurrida como perro mojado.