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Historia 27622 — capítulo 14
Cap. Sorpresas al por mayor.
Ron salió de su casa y se dirigió al campo, estaba furioso, no podía creer que el muy maldito de Krum besara a su Hermione. Se sentó junto a un estanque y se quedó contemplando la imagen del agua, apareció el rostro de Hermione y el de él, y ambos se decían lo que se amaban y se besaban apasionadamente. Luego otra imagen la de Krum, que se reía de él, mientras Hermione se iba con él, ambos se besaban y se marchaban dejando a Ron perplejo y solo.
Mientras en un parque de la ciudad, una pareja caminaba sin rumbo, tomados de la mano.
-Draco muchas gracias, hacia mucho que no iba al cine.-Le comentaba la bella morena.
-No es nada, que bueno que te gustó-le dijo alegre Draco, también era la primera vez de ir al cine de Draco y fue muy divertido. Jamás pensó que los muggles se divirtieran así.
-Te agradezco mucho, pero debo irme.-Dijo algo contrariada Jessica.
-¿Porque tan rápido? Hice algo que te molestara-le preguntó con delicadeza el rubio. Sinceramente no quería separase tan pronto de ella.
-Pues claro que no, pero tengo… tengo que ir a mi casa y no creo que a ti…no sabía como continuar.
-Si gustas te puedo acompañar, por favor, no me digas que no. Para mi será un verdadero placer.-Aunque él sonreía alegre, no pasó desapercibido el rostro de tristeza de ella. Al momento se compuso, pero había algo distinto en sus ojos. Algo indefinido.
-No será agradable, y no creo que quieras verlo.-le dijo sinceramente mientras él la miraba perplejo.
-Porque no lo intentas Jess.-Draco estaba decidido.
-Bien, entonces por favor sígueme y no preguntes. Hasta que te pueda decir las cosas, ¿de acuerdo?
-De acuerdo- y con una sonrisa Draco tomó suavemente su mano y caminaron con otro rumbo, subieron al autobús, donde Draco, disimuladamente veía asombrado todo. Pensó que sería como el autobús noctambulo, pero no, tardaron un buen rato para llegar a su destino.
Tardaron más de una hora en llegar a su destino y Draco se asombro al entrar a un barrio muy pobre. Pasaron por varios callejones hasta que ella se detuvo en uno. Entraron en un edificio paupérrimo, fueron hasta el fondo y tocó ella la puerta.
Una pequeña niña de unos seis años le abrió la puerta y al ver que era ella, se arrojó en sus brazos.
-Mami, mami, ya llegaste.- Al escucharla Draco, se quedó impactado, Jessica tenia una hija, alcanzó a cerrar la boca cuando ella le indicó que pasara, al entrar miró sin disimulo el cuartucho donde estaba la pequeña y una mujer madura en cama. Era la madre de Jessica. Tenía una rara enfermedad que no la dejaba ponerse en pie. Ningún doctor logró saber que tenía por lo tanto, no había medicina que le ayudara. Sonrió tristemente a su hija cuando la vio.
-Mamita ya llegué- se acercó Jess a la mujer y le dio un beso en la frente. La mujer vio al joven rubio que iba con su hija y sonrió.
-Mira mami, te presento a mi amigo Draco, Draco te presento a mi madre Danielle Knigth.- Draco se acercó y caballerosamente la saludo.-Es un gusto conocerla señora. Se sintió algo cohibido, la madre de Jessica era de rasgos finos y parecía que procedían de buena familia. Cuando la pequeña llevó una silla para que él se sentara, le preguntó a Jessica.
-Mami, ¿hoy si vamos a cenar leche y pan?- la pregunta hizo que ella se sonrojara y él se sintió muy mal.
-Si cariño, en un momento voy a comprarlos.-la niña regresó junto a la mujer que estaba en cama y jubilosa gritó.
-¡Viva, mami va a comprar pan y leche!- Él siempre lo había tenido todo y jamás se preguntó que seria el no tener nada, jamás pasó por su mente el hecho de no poseer nada. Ahora al ver la pobreza extrema, algo lo incomodó, se sentía como una cucaracha, por querer tener a Jessica como una molestia para sus padres, porque eso era lo que quería hacer, hacer enojar a sus padres, molestarlos al máximo para que sufrieran como él había sufrido.
Al ver que Jess iba a la cocina para ofrecerle té, él fue detrás de ella y vio que no había nada comestible. Al dar la vuelta se encontró con Draco, quien al verla vio que ella estaba apunto de llorar.
-Por favor Jess, no te molestes, yo…no sabia, discúlpame.- Y salió a la calle, no sin antes de despedirse de su madre y de la niña.
Durante toda esa noche, Draco no pudo dormir, se sentía un miserable, por querer aprovecharse de Jessica para molestar a sus padres. Pero con lo que no contaba era que la chica le gustaba demasiado, y no le importaba que fuera muggle, sin rastro de magia. Pero lo que había visto, lo cambiaba todo.
El día siguiente fue al hospital y vio a Jessica hablando con un joven muy guapo y vio que lo abrazó y lo besó, sin saber porqué Draco sintió celos. Ese joven era el padre de su hija y él tontamente pensó que ella estaba sola. Lo que más le molestaba era que ella no hubiese sido sincera con él. Pero él no se quedaría con esa rabia, la confrontaría para hacerle pasar una vergüenza, para que sintiera lo que él estaba sintiendo.
Sin pensarlo un segundo, casi corrió al encuentro de los jóvenes, cuando Jessica lo vio sonrió, cosa que desconcertó a Draco, mientras el joven moreno volteaba a mirarlo intrigado.
-Hola Jessica, ¿no me presentas?-le espetó molesto Draco. La joven notó la dureza de su voz y una triste sonrisa se dibujo en su precioso rostro.
-Matt, te presento a mi amigo Draco Malfoy, Draco te presento a mi hermano Mathew.-Al momento Draco sintió como un balde de agua fría.¡ Era su hermano! Y él había pensado que ellos…
-Tu… tu hermano.-sólo alcanzó a decir eso. Pues el joven lo miró con molestia y le estrechó brevemente la mano y se fue. Jess también se despidió y se fue. Dejándolo mucho peor que la noche anterior.
Trabajo el resto de la tarde sin poder hablar con ella. Parecía que lo evitaba. Y tenía toda la razón del mundo. Él se había portado como un canalla y todavía esperaba que ella se portara normal con él. Faltaban diez minutos para salir cuando él la interceptó en un pasillo entre el almacén y la sala de espera.
-Jess, por favor dame un minuto. Necesito hablar contigo.-le dijo tomándola de la mano, pero ella se zafó molesta.
-No no te doy nada y no quiero nada de ti. ¿Quién te crees para tratarme como lo has hecho? Lo ví en tu mirada, vi la lastima y eso, no te lo permito. Sólo te quiero aclarar las cosas, para que no sigas pensando las estupideces que has pensado.
-Primero la niña no es mi hija, bueno para mí como si lo fuera, la rescaté de un basurero donde la habían abandonado para que muriera. Mi madre era rica, pero mis tíos nos arrebataron todo cuando ella enfermó sin saber de qué, mientras yo era una niña. Estudie una carrera corta para poder sostener a la familia y mi hermano esta estudiando con una beca por aprovechamiento y no soy una ladrona, tengo mi conciencia limpia y tranquila y ningún idiota como tú, me va a hacer sentir menos ó que soy una cualquiera. Ahora no quiero volver a hablarte y evita la molestia de verte. Si no, pediré un cambio de hospital. Eso lo había dejado aún peor de lo que se sentía.
Al llegar a su casa, se sentía muy mal. Jamás había pasado por una situación como esa y ahora el soberbio y altivo Draco Malfoy estaba deprimido y buscando la manera de hacerse perdonar por Jessica. No pensó ni un segundo en sus padres, era ella quien le preocupaba. ¿Cómo podían ser tan miserables sus propios familiares para haberles hecho tanto daño y dejarlos en la ruina?
Al pensar en todo eso, pensó en lo mezquino que siempre había sido, pero también comprendió que había sido porque en su casa jamás hubo un gesto de amor. No había nadie quien lo guiara por el buen camino, todo en su casa eran apariencias.
-Pero eso se acabó-se levantó se la cama y se sorprendió al ver lagrimas en su rostro. Se sentía con ganas de proteger a Jessica, de ser algo así como su príncipe que la rescataba. Entonces una idea genial cruzó por su mente. Al día siguiente investigaría y empezaría a ayudar a Jessica.