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Historia 27808 — capítulo 7
En el Cuartel de la Orden, Sirius se encontraba reunido con parte de la agrupación que todavía estaba viva, discutiendo quizás algún plan para frenar las terribles desapariciones y asesinatos que se estaban dando. Súbitamente la puerta de aquella mansión tan inmensa y derruida se abrió y Lupin entró, se hallaba totalmente histérico, no parecía el mismo. Sus ojos se hallaban desorbitados, sus ropas rasgadas, desaliñado. El hombre entró a la casona y se detuvo al ver a Sirius y a todos aquellos que lo miraban sorprendidos. Lupin para asombro de los que estaban presentes se arrojó hacia Sirius con el puño en alto, y tremenda golpiza fue la que le dio en su bello rostro. Sirius no tardó en reaccionar e inmovilizó a su amigo con sus brazos, aquella pelea jamás había sido vista desde sus tiempos en Hogwarts, y precisamente no era con Lunático con quien la tenía, él siempre trataba de mediar en todo conflicto. Pero esto era distinto.
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MALDITO, ERAN TUS AMIGOS- decía Remus mientras trataba de zafarse de Sirius.
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¿A qué te refieres Lunático? ¿Qué te pasa?- preguntaba confundido Canuto.
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TU LOS MATASTE, TU LOS ENTREGASTE, ESTAN MUERTOS SIRIUS, ESTAN MUERTOS.
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¿QUIENES?- gritó Sirius a la vez que Lupin decía: LILY Y JAMES.
Todos los que estaban allí se quedaron boquiabiertos, no sabían como reaccionar. ¿Sirius había entregado al mismísimo Lord Voldemort a sus mejores amigos? ¿A su hermano? No, no podían considerarlo cierto, pero ellos suponían que Sirius era el Guardián Secreto, y todo lo que Remus decía lo tenían que creer. El guapo merodeador, se puso pálido de repente y aflojó los brazos que sostenían con firmeza a Lupin. Levantó su mirada a la multitud que se hallaba presente, muchos habían comenzado a llorar, Emmeline Vance se abrazaba a Moody quien no le quitaba los ojos de encima a Sirius. Remus estaba colérico y comenzó a pegarle a su amigo de aventuras. Sirius no respondía, él había muerto con los Potter. Aun sangrando, Sirius despareció, se fue lejos de allí, no quería ver aquellos rostros que lo odiaban por algo que no había hecho, y además, ¿de qué servía ahora volver y explicarles la verdad si ya nada podía revertir lo que hiciera o no? Se apareció en una calle concurrida muy lejos de la Orden, muy lejos de todo lo que conocía. Recordaba aquel lugar, aquel había sido el sitio donde un día habían salido los Merodeadores a beber un poco de cerveza en un bar muggle. James y él se habían embriagado tanto que no podían mantenerse en pie, y habían comenzado a cantar, y a llorar. James… ahora él no existía, solo en su recuerdo.
Caminaba por las calles de aquella ciudad, sosteniéndose en las paredes. Las personas que allí estaban lo miraban con el ceño fruncido y de reojo. Parecía un vago. Estaba confundido, caminaba y se tomaba del brazo de gente que desconocía, lloraba, sí lloraba. Un hombre lo arrojó al piso: FUERA VAGO, le dijo. Y Sirius se quedó allí sobre el pavimento sucio pensando… Lily, la bella y joven Lily, qué mal la había tratado en sus años de escuela, y que buena persona había resultado ser, nunca había tenido la oportunidad de decírselo, y Harry, su pequeño ahijado… Tan inmiscuido estaba en sus recuerdos que se había olvidado de Pettigrew, aquella maldita rata del demonio, traidor. Sabía que no descansaría hasta matarlo, hasta matarlo con sus propias manos.
De repente vio una figura gordinflona y deforme salir de la taberna de la vereda de enfrente a la que él se hallaba. Había bebido, seguramente para ahogar aquello que había hecho, si sentía algo de remordimiento. Sirius se levanto con dificultad y tomó su varita con firmeza, no le importaba que lo vieran, que vieran como lo mataba. Comenzó a caminar fuera de sí. Colagusano giró su cabeza y lo vio venir hacia él. Algunas mujeres que habían salido de un lugar para comer lo miraban sorprendidas, Sirius no era una persona que se podía pasar de alto tan fácilmente. Tenía un gran porte, era alto, y muy apuesto, y su vestimenta no era muy común…
La rata también sacó su varita.
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MALDITA RATA DEL DEMONIO- gritó Sirius y le pegó un buen puñetazo en su cabeza. Colagusano había comenzado a caminar muy rápidamente, a huir de él, cubriéndose su rubia cabeza con ambas manos.
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Yooo… no tenía otra opción SSSirius…- decía el traidor arrastrando las palabras.
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ERAN TUS AMIGOS, JAMES, LILY YO HUBIERA MUERTO POR ELLOS, AHORA ELLOS LO ESTAN, ERES UN MALDITO TRAIDOR, Y MERECES MORIR.
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Nooo- espetó con sorna plantándose frente al hombre y con una estúpida sonrisa en su rostro.- el Señor Oscuro será dueño de la vida y la muerte, él es único, y quien morirá solo, y sin nadie que lo quiera serás tú.
Sirius no esperó para responderle y le volvió a propinar otro golpe, mucho más fuerte que el anterior, tan fuerte fue que arrojo a la calzada al pequeño hombrecito. Este había comenzado a sangrar, Sirius también estaba sangrando mucho de uno de sus ojos por la tremenda paliza que le había dado Lupin.
- Jijiji- había comenzado a reírse Pettigrew desenfrenadamente mientras se alejaba de allí con lentitud, ya estaba a unos cuantos pasos de Sirius cuando este último no lo soportó más, no debía dejarlo escapar y levantó en alto su varita, pero no se percató que el otro también lo había hecho y que había sido más veloz que él. Las mujeres habían llamado a un policía que estaba allí, en una esquina para que frenara la pelea de aquellos dos extraños hombres, las madres con sus niños, familias enteras, vagos, todos quedaron bajo ese gran hechizo que había disparado una sola varita, la cual precisamente no había sido la de Black.
Hubo una gran humareda, había gritos y decenas de comercios habían sido destruidos. Sirius había caído por la onda expansiva de la explosión. Se refregó los ojos, buscando a su presa, todavía aquel denso humo no había desparecido, Sirius se apresuró a encontrar a Colagusano antes que entre la confusión le diera la posibilidad de poder huir. Comenzó a caminar, había unos cuantos cuerpos inmóviles en el pavimento, sin vida o agonizantes, Sirius no podía detenerse, miraba confundido hacia todos lados pero no estaba allí, bajó su mirada y cerca de su pie izquierdo vio aquello que parecía ser un pequeño y regordete dedo. Fue en ese momento que unos brazos tomaron con dureza los suyos y una voz dijo:
- Sirius Black, queda arrestado por el asesinato de Peter Pettigrew y por practicar magia en una calle muggle…- Sirius aun aturdido no pudo oír más a partir de entonces solo la palabra AZKABAN había llegado a él.
Continuará?