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Historia 27880 — capítulo 4

Capitulo 4: El reencuentro

-Wow, Evans…. Te ves… -James se guardó la Snitch en la túnica y examinó a la pelirroja de arriba abajo.

-Gracias —dijo Lily, intentando no darle demasiada importancia, y se cruzó de brazos. —Remus debo hablar contigo; Potter, muy lindo verte —dijo sarcásticamente —pero vete. 

-¡Hey! —James la miró. -¡Yo estaba primero! No sé en qué lugar has vivido los últimos ocho años, pero en este mundo hay gente que llega primero —se señaló a sí mismo con una sonrisa de niñito bueno. —Y gente que llega después —la señaló a ella con la mano abierta. —Así que… -le hizo una seña como para que se vaya. 

Remus miraba la escena, esperando ver qué iba a suceder, como si fuera una película de suspenso. 

-No me iré a ningún lado —Lily se sentó en una silla frente al escritorio de Remus. 

-Yo llegué pri… -comenzó James. 

-James —lo interrumpió Remus, viendo la cara de Lily. 

-“James” nada —dijo el cazador, mirando con reproche a la pelirroja. —Yo llegué primero y no sé quien se cree la señorita Escarlata, pero no es la reina del mundo. 

-¿Disculpa? —Lily alzó una ceja. -¿Qué quisiste decir con eso? 

-Quise decir que tú te vas, Roji… 

Remus intentó abrir la boca, pero no pudo ya que tuvo que observar lo siguiente. 

-Yo no me… -pero antes de que Lily terminara, James se levantó de un salto y se la cargó sobre el hombro derecho. -¡HEY! -Lily intentó bajarse, pero no pudo. -¡Bájame, Potter! —comenzó a golpearlo en la espalda, pero el chico no se inmutó. -¡POTTER! ¡No soy un saco de papas! 

James hizo caso omiso de la pelirroja, y ante la mirada divertida de Remus, la sacó de la oficina y la arrojó, literalmente, en el sillón frente al escritorio de Lynn. 

-¡Hey! —se quejó Lily, incorporándose. -¿Tú que…? 

James la empujó por la cabeza y Lily volvió a caer al sillón. 

-Escúchame, Roji…. Uno: sé educada: entraste como un salvaje y te volviste loca. Dos: si hay alguien antes que tú, haz la fila. Tres: pasaron ocho años. Déjame de decirme “Potter” —imitó un tono de desprecio al decir su apellido. —Y cuatro: voy a entrar a hablar con mi amigo, y tú vas a esperar tu turno, ¿me entendiste? —Lily lo miró con profundo odio. —Gracias —James entró a la oficina de Remus y cerró la puerta, mientras Lily se cruzaba de brazos, enojada. 

Veinte minutos después, James salió de la oficina y luego de guiñarle un ojo a la pelirroja, se fue. Lily se levantó y entró a la oficina de Remus. 

-Lamento eso —le dijo éste a la pelirroja, quien hizo un gesto con la mano. —Bien… ¿Qué sucede?

-Debo hablarte de algo… serio —Remus se incorporó. 

-Dime. 

-Pues… -Lily suspiró. —Iré al grano: Voldemort está detrás de ti —Remus abrió los ojos de sorpresa. —Cuando tu Departamento tuvo éxito y comenzaste a lograr lo que te propusiste, despojaste a Voldemort de grandes seguidores. Irá detrás de ti. 

-¿Cómo…? —Lily suspiró. —Yo… ¿Dumbledore lo sabe? —Lily negó con la cabeza. 

-Esta noche iba a decirle. Remus… El irá detrás de todas las personas que te importan. Cuídalas. Porque quiere hacerte sufrir lastimándolos. 

El joven asintió. 

-Gracias, Lily. Dale las gracias a tu “informante”, sea quien sea… -Lily le dio un abrazo a su amigo y salió de la oficina. 


-¿Evans? —preguntó Sirius, desde las gradas de un estadio de Quidditch, mientras apoyaba sus brazos en sus piernas. -¿Pelirroja, mandona, responsable? 

James asintió. 

-La misma. Pero más mandona e insufrible que nunca. 

Sirius sonrió y se rascó con elegancia la barbilla. 

-De todos modos… No puedes tirar a una chica de ese modo a un sillón. Sobre todo si está tan buena como me la describiste —el joven de ojos grises sonrió pícaramente. —Solo la puedes tirar así si te vas a tirar a ella —James soltó una carcajada. 

-¡Sirius! ¡Evans! No podrías con ella —Sirius bufó. —De todos modos… entiéndelo. ¡Si en esa cosa había una chica, yo no me di cuenta! ¡Esa cosa no era una chica! ¡Era…! ¡Un duende de Cornualles recién capturado! 

Sirius pronunció aún más su sonrisa. 

-Parece que alguien volvió a interesarse en la loca Evans. 

-¿De qué rayos hablas? 

Sirius negó con la cabeza. 

-Tengo la impresión de que lo sabes, Bambi… 

James no respondió y contempló los postes dorados. 


-Pasa, Emily —la castaña cerró la puerta detrás de ella y se sentó en una silla frente al escritorio de su jefe, el señor Bedingfield. —Dime… ¿Qué sucede?

-Verá, señor —dijo directamente Emily. —No he trabajado aquí mucho tiempo… Solo un par de años. Pero he hecho y logrado mucho más que algunas personas que trabajan aquí hace quince años. Y quiero… pedirle un aumento de mi sueldo. 

El señor Bedingfield, el editor del Profeta, junto las palmas de sus manos y miró fijamente a Emily con sus ojos oscuros. 

-Veo tu punto. No veo razones por las cuales no debería nombrarte… jefa de redacción —la cara de Emily se iluminó el rostro. —Pero antes… Necesito que muestres una vez más tu talento. 

-Dígame qué hacer, señor. 

-Bien. Como sabes, hace 5 meses que se inauguró El Profeta Radio. Y todos los martes hay una entrevista con alguien en directo —Emily asintió. —La entrevista luego sale publicada al día siguiente. Bien. Quiero que hagas la entrevista de mañana. Si todo sale bien, el ascenso es tuyo.

-Perfecto —sonrió Emily. Iba a ser pan comido. -¿A quién entrevistaré?

-A Sirius Black. 

-Eh… ¿El bateador del Puddlemere? 

-Si. 

-¿Sirius Orion Black? 

-Exacto. 

-¿El mismo Sirius Orion Black, patán pervertido y sexópata, que estudió conmigo en Hogwarts?

-El mismo. 

-Ah… -pensó Emily. -¡Me niego! 

espero que les haya gustado

un besot enorme

lo siento k sea tan corto :(

intentare haceos mas largos la proxima!

besotes!

x cualkier cosa: [email protected]