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Historia 27898 — capítulo 10
Celos…
Caminaba con paso apresurado a sus clases, desgraciadamente la primera hora tenía pociones; y dudaba mucho que su querido profesor no hiciera hincapié en su retardo.
Había tenido quizás la peor pesadilla de su vida, podía sentir aun el miedo que recorrió su ser cuando Voldemort apunto a el vientre de la castaña. En su sueño, Hermione estaba esperando un hijo suyo, pero antes de siquiera saberlo, Voldemort la había secuestrado. Lo pero fue, que él la rescato demasiado tarde.
Agito su cabeza para despejar esas ideas de su mente. “tan solo fue una pesadilla Harry” se repetía una y otra vez intentando convencerse a asimismo de que eso no pasaría.
Faltaban tan solo unos metros para llegar a las mazmorras, cuando escucho unos sollozos no muy lejos de donde él estaba. Se acerco un poco divisando al instante una roja cabellera. Sintió una fuerte opresión en el estomago al ver como las lagrimas corrían por las mejillas de la joven.
-ginny!!! Que tienes? Porque lloras!!?- cuestiono preocupado, sentándose a su lado.
-Harry? –musito la chica entre sollozos antes de abalanzarse a sus brazos.- OH Harry!!!
- que ocurre gin?
-es Deán...esta muy molesto conmigo...tanto que término con nuestra relación.- susurro débilmente, aferrándose a su pecho.
-Pero...que paso?
-es que...está muy celoso de ti...no me malinterpretes Harry, yo te quise mucho. Pero eso ya es historia....porque no puede entender que lo quiero a él?
-eh...bueno ginny...quizás sea por tu comportamiento....
-yo se que he actuado mal Harry, tú fuiste una obsesión...pero eso ya paso...como tú dijiste una ve, tú estas con Hermione y yo con Deán.
-me encantaría ayudarte...- comento contrariado sin saber porque le afectaba el saber aquello.
-en verdad!!!? OH Harry...te lo agradezco mucho!!!- se arrojo nuevamente a sus brazos brindándole un calido beso en la mejilla.
-no tienes por que darlas...gin después pensaremos que hacer para que Deán vuelva contigo... ya falte a la pociones y no quisiera faltar a transformaciones. Seguro Hermione se preocupara.
-esta bien, después te aviso...y Harry... por favor no se lo cuentes a nadie. No quisiera más problemas, y mucho menos causártelos a ti.
Asintió débilmente y regalo una linda sonrisa antes de salir corriendo rumbo a su siguiente clase, rogaba internamente por que nadie lo hubiese visto platicando con ginny, había prometido no contarle a nadie, y estaba dispuesto a cumplir con su promesa.
-
ese tipo...juro que un día de estos lo voy a matar!!!- exclamaba un furioso pelirrojo limpiando de su cabello una sustancia viscosa y de aspecto asqueroso.
-
Tranquilízate Ron.- susurraba una joven castaña un poco alejada de él.
-
Que me tranquilice? Como puedes decir eso Hermione!!! Tú sabes muy bien que snape lo hizo apropósito!!!
-
Piensa un poco Ron!!!- soltó cansinamente.- como iba a saber que el caldero explotaría y toda la poción se derramaría en tu cabello?
-
Claro que lo sabia!!!- exclamo histérico arrinconando a la castaña contra la fría pared.- tu sabes tan bien como yo que Neville no es nada bueno en pociones...en cada clase hace estallar un caldero.- susurro a unos centímetros de su rostro.
-
No seas así Ron...- regaño la ojimiel sin percatarse que cierto ojiverde los miraba furioso. El chico carraspeo sonoramente para hacer notar su presencia. Ambos jóvenes voltearon a verle sin comprender el porque de su molestia.
-
Se puede saber...que es lo que están haciendo?- cuestiono molesto, mirando como aun el pelirrojo se encontraba a unos centímetros del rostro de su novia.
-
Harry – exclamo la castaña con una sonrisa, apartándose de el pelirrojo para abrazar efusivamente a el ojiverde.- pensé que algo malo te había pasado...porque no fuiste a la clase?
-
No me cambies el tema Hermione...estabas a punto de besar a Ron!!! – grito furioso apartando a la castaña de su lado.
-
Que!!!?- cuestionaron al unisonó.
-
No finjan…yo lo vi, estaban a punto de besarse…- reclamo cada vez mas furioso provocando que las antorchas que se encontraban en ahí se apagaran una a una. Al ver esto, Ron y Hermione se dirigieron miradas asustadas, sabían muy bien que Harry estaba enojado, y peor aun, sabían que seria muy difícil sacarlo de su error.
-
Escucha hermano, no es lo que piensas.- musito el pelirrojo acercándose cautelosamente a su amigo.- tan solo charlábamos…
-
Crees que soy estúpido Ron!!!- grito aun mas furioso sintiendo su sangre hervir. Apretó fuertemente sus puños, al instante, los vidrios de los ventanales explotaron asustando mas a la castaña y a algunos alumnos que huyeron despavoridos.
-HERMIONE!!!- grito el pelirrojo cubriendo con su cuerpo a su amiga. La castaña cayó arrodillada al sentir el peso de su amigo. Un charco de sangre se extendió rápidamente por el suelo. Por la muñeca de la castaña brotaba un hilito de sangre, y el rostro de el pelirrojo presentaba varios cortes.
-pero que te pasa Harry!!!?- grito la castaña ayudando a el ojiazul a levantarse, el chico de gafas los miro estupefacto, arrepentido de dejarse llevar por la ira. Se acerco a ellos rápidamente sosteniendo a el pelirrojo quien al parecer tenía un profundo corte en la pierna izquierda.
- me engañaste!!! Ibas a besar a Ron!!!- reprocho con rencor mirándola fijamente.
-pero que estupidez estas diciendo Harry, ya te dije que solo charlábamos.- reclamo el pelirrojo alejándolo de su lado bruscamente.
-vamos Ron…te acompaño a la enfermería- con muchos esfuerzos, apoyo el peso de su pelirrojo amigo sobre sus hombros emprendiendo marcha hacia la enfermería.
-esperen!!!- les retuvo el ojiverde apretando ligeramente la mano de la castaña, esta hizo una mueca de dolor, pues era precisamente esa la muñeca que se había lastimado.
-creo que ya has hecho bastante por ahora Harry, lo mejor será que vayas a recostarte…no necesitamos tu ayuda.- susurro con voz fría pero mas que nada dolida.
Haciendo caso omiso a las palabras de ambos chicos, el ojiverde ayudo a su amigo a llegar a la enfermería. El camino a la enfermería fue eterno y algo tenso debido al silencio que los acompaño, a pesar de todo, se sentía traicionado y humillado. Un profundo dolor se extendió por su pecho, pronto nació en el un rencor hacía su amigo y su novia. Como pudieron hacerle algo así? Como era posible que Hermione quien decía amarlo tanto, lo traicionara con su mejor amigo? Todo su mundo se derrumbo en unos segundos, la felicidad que hasta hace unos mese sentía, desapareció dando paso a la decepción. Es que acaso nunca podría ser feliz?
-por Merlín!!! Es que ustedes tres no pueden estar sin meterse en líos!!!?- chillo alarmada la enfermera, corriendo hasta ellos al ver la herida del pelirrojo y la camisa de la castaña que estaba manchada de sangre.
-por favor, atienda a Ron- suplico la castaña una vez que con ayuda del ojiverde lo recostaron en la camilla mas cercana. El de gafas le miro tristemente, sin decir una sola palabra salió de la enfermería a paso apresurado.
-espera.- una cálida mano se poso en su hombro reteniendo su paso, giro lentamente sobre sus talones para toparse con la castaña que le miraba con tristeza y decepción.- tenemos que hablar Harry
-que me vas a decir? Que amas a Ron y por eso lo ibas a besar?- exclamo con coraje contenido sonriendo sarcásticamente.
-por que eres tan necio Harry? Porque no confías en mi?- reprocho con tristeza dejando libres la lagrimas que se anidaban en sus ojos.
-yo los vi Hermione!!! Yo vi como ibas a besarlo!!!- grito con frustración dejándose caer de rodillas al suelo.
-es que no te das cuenta de te amo Harry? Que tú y solo tú eres el amor de mi vida? Como demonios puedes pensar que te engañaría tonto!!!- se arrodillo a su lado abrazándolo con fuerza. Reprimiendo el coraje que sentía por la actitud que había tomado su novio. –Harry…yo te amo.- declaro la castaña besando su frente.
-lo lamento Her…por mis estupideces estás lastimada.-acaricio levemente su muñeca antes de llevarla a sus labios y besarla dulcemente. Se acerco cautelosamente a sus labios como esperando que la ojimiel lo rechazara. Por el contrario, la chica acorto la distancia entre los dos y lo beso dulcemente.
-
Lo lamento Hermione.- susurro aun cerca de sus labios.- soy un idiota…
-
Claro que lo eres Potter- acaricio levemente su mejilla sonriéndole de una forma enigmática.- como puedes pensar que entre Ron y yo podría haber algo!!!? Por el amor a dios es Ron!!!- exclamo bromeando ensanchando su sonrisa la cual contagio a su novio.
-
Si es verdad…creo que los celos me cegaron
-
Que has dicho?- cuestiono confundida, una extraña calidez recorrió su cuerpo y en su corazón aumento la esperanza de que Harry se enamorara de ella. Después de todo, quien cela a alguien al que solo puede ver como su amiga?
-
Yo?- pregunto nervioso desviando la mirada.- no dije nada Hermione, debes estar alucinando.
-
Quizás.- susurro con tristeza mirando el piso.
-
Anda vamos, lo mejor será que regresemos a la enfermería o madame pomfrey se molestara mas conmigo- exclamo al ver la tristeza de la chica.- además, deben curarte esa herida- agrego al tiempo que le ayudaba a levantarse.
Una sombra se escabullía entre las penumbras con paso sigiloso pero veloz. Un escalofrió recorrió su espalda al entrar a la parte mas oscura de las mazmorras. Con el miedo a flor de piel, se dirigió a una de las tantas celdas que se encontraban ahí, jugueteo con la varita unos instantes como si estuviese advirtiendo a alguien de su amenazante presencia.
-al fin llegas.- susurro una fría voz desde las penumbras.
-no tengo tu tiempo, dame lo que necesito ahora!!!- ordeno la joven intentando ocultar el miedo que sentía.
-te crees muy valiente no?
-no estoy para tus jueguitos estúpidos…no me hagas perder la paciencia.
-cierra la boca- ordeno aquella voz logrando que su acompañante temblara.- tú no eres nadie para darme ordenes. Te recuerdo que si estoy aquí es porque hicimos un trato…así que no me provoques o te puedes arrepentir.
-no te tengo miedo, puedo ser tan hábil como tú en cuanto a duelos se refiere
-a si? –Siseo la voz con burla.- nunca en tu asquerosa vida vulvas a retarme.
-pero que?- la joven giro sobre sus talones topándose con aquel chico que tanto miedo le causaba.- como llegaste ahí?- cuestiono dudosa sin poder ocultar su terror.
-no tengo porque darte explicaciones…lárgate.- ordeno molesto dándole la espalda.
-espera, aun no me has dado lo que quiero!!!- reclamo la chica mirándole furiosa.
-imbécil, la poción esta en tu túnica…- señalo el bolsillo izquierdo de la túnica de la chica, esta al instante rebusco en el hasta sentir lo que buscaba. Cuidadosamente saco un frasco que contenía un líquido viscoso de color celeste. Una maquiavélica sonrisa se dibujo en su rostro al pensar que pronto obtendría lo que mas quería. –lárgate!!!- grito el chico desde las penumbras provocando en ella un ligero temblor. Sin mirar atrás, salió corriendo velozmente dejando nuevamente solo a el chico.
-muy pronto pagaras por lo que hiciste…te daré donde mas te duele Harry Potter.- la luna ilumino el rostro de aquel chico rubio que sonreía con superioridad y arrogancia. Hecho un ultimo vistazo a aquel calabozo antes de salir del lugar.
Miraba por el ventanal de la enfermería como las estrellas comenzaban a hacer su aparición. Suspiro frustrada al ver el vendaje que cubría su muñeca. Como siempre, la enfermera había exagerado las cosas y la retenía en aquel frio lugar hasta que considerara que estaba del todo bien. Giro su rostro para toparse con un pelirrojo que roncaba sonoramente a unos metros de ella, su pierna se encontraba vendada y gracias a la luz de la luna se podía apreciar la cicatrización de las heridas en su rostro.
Busco con la mirada algún indicio de su novio, quien se encontraba sentado al pie de su cama apoyando su cabeza en esta dormitando. Una dulce sonrisa apareció en su rostro, Harry le había estado leyendo su tan amado libro “la historia de Hogwarts” por horas, y por lo visto había terminado agotado.
-señor Potter, ya es hora de que se marche.- la enfermera entraba con paso rápido acercándose hasta la camilla donde se encontraba Ron llevando consigo varias pociones.- cielos santo como se pudo quedar dormido!!!- reprocho acercándose a él con paso lento.- se supone que cuidaría de usted
-tuvo un día muy pesado madame…Harry…- susurro tiernamente acariciando su rebelde cabello.- Harry despierta…
El ojiverde se movía perezosamente cubriendo con sus manos su rostro.
-que sucede?- Cuestiono somnoliento.- donde estoy?
-En la enfermería amor- susurro la castaña provocando que una tonta sonrisa se pintara en el rostro del pelinegro.- debes irte a dormir
-porque? Quiero estar aquí contigo!!!- reclamo entre pucheros que hicieron reír a su novia.
- no insista señor Potter, váyase a la cama ahora!!!- ordeno madame Pomfrey acercándose a la castaña con una poción entre sus manos.
-pero..
-nada de peros, váyase ahora!!!
-
Nos vemos mañana Hermione.- se despidió de ella dándole un fugaz beso en la frente. Antes de que pudiese dar la vuelta siquiera, la cálida mano de la joven apreso la suya dándole una leve caricia.
-
Vendrás antes de que salga de aquí?- cuestiono adormilada dando un gran bostezo.
-
Te lo prometo mi niña…vendré a primera hora.- la arropo mejor observando embelesado como la castaña caía en un profundo sueño. Dio un ligero beso en sus labios y salió de la enfermería ante la mirada enternecida de la enfermera.
Al legar a su habitación, se despojo de la túnica y se metió en su cama sin si quiera ponerse el pijama. Estaba a punto de dormirse cuando escucho un picoteo en la ventana. Con molestia se levanto refunfuñando por lo bajo y le dio paso a la lechuza quien se poro en la cabecera de su cama y extendió su pata hacia él.
La lechuza emprendió vuelo en cuanto se vio libre del pergamino. Algo cansado, tomo sus gafas de la mesita de noche y leyó el trozo de papel.
“Harry, tengo la idea perfecta para recuperar a Deán, pero necesito tu ayuda. Nos vemos mañana a primera hora en la entrada a las cocinas.
Posdata: recuerda que prometiste ayudarme…
Un beso: ginny.”
- No puede ser!!!- reclamo molesto, se dejo caer en su cama pesadamente. Tendría que ir con ginny mucho antes de pasar a la enfermería. resoplo con frustración por haberse metido en tal lio. Sabía muy bien que el estar cerca de ginevra weasley tan solo le traería problemas, y más aun si Hermione llegaba a enterarse. Cerró los ojos con fuerza intentando alejar esas ideas de su cabeza y conciliar el sueño, después de todo, mañana seria otro día y estaba seguro que no podría ser peor que ese.