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Historia 27898 — capítulo 9
Valentin´s day
la nieve caía ferozmente cubriendo todos los terrenos del castillo, el frió aire se colaba por las ventanas congelando sumamente el lugar. En la pequeña cabaña junto al bosque prohibido, dos parejas se abrazaban frente a la chimenea en busca de un poco de calor; hagrid los observaba desde la mesa con una enorme sonrisa en el rostro, de pronto, un leve clic llamo la atención de los jóvenes quienes tenían expresión de condenados a punto de recibir el beso de un dementor.
-las galletas están listas!!!- exclamo el semigigante ensanchando su sonrisa.- vamos tomen las que quieran
-te lo agradezco mucho hagrid, pero no tengo apetito.- decía educadamente la castaña.
-yo tampoco.- agrego la rubia refugiándose en los brazos de su novio.
-pues yo si quiero hagrid.- exclamo entusiasmado el pelirrojo sorprendiendo a sus amigos.- tengo tanta hambre que me comería un hipogrifo.
-y que hay de ti Harry?- cuestiono el hombre divertido por la forma en que el pelirrojo devoraba las galletas.
-no gracias,- susurraba el ojiverde mirando el crepitar del fuego mientras abrazaba a la castaña con fuerza.
Después del incidente con draco malfoy en el expreso de hogwarts, el chico se había vuelto muy sobre protector con la castaña, no permitía que nadie la tocara. Se encontraba furioso con la profesora y ahora directora McGonagall por no expulsar al rubio; y pese a que este lo había ayudado a destruir los horrocruxe, después de lo que estuvo a punto de hacerle a Hermione, tan solo podía sentir odio por el chico ojigris, e incluso, tener el deseo de matarlo en mas de alguna ocasión.
La castaña por su parte, se encontraba un poco confusa por todo lo acontecido, esa actitud en Harry llegaba a exasperarla, pero entendía muy bien por que lo hacía, y hasta ciento punto le daba las gracias. Claro que en mas de una ocasión pelearon, pero eso no deterioro su relación. Por otra parte sentía un poco de preocupación, desde el momento en que puso un pie en el castillo, no sabia nada de la pelirroja; inevitablemente pensaba que tramaba algo, y que esta vez, sufriría como nunca lo hizo en su vida.
-me alegra que vinieran a visitarme, hace tiempo que no los veía
-descuida Hagrid, te prometo que nos tendrás aquí mas a menudo- le sonrió el ojiazul engullendo otra galleta
-y como esta grwap? –pregunto el ojiverde despegando por fin su vista del fuego.
-esta muy bien gracias, pronto podrá estar libre por el bosque.- comentaba Hagrid con un brillo en la mirada.- ya ha aprendido que no debe golpearme
-que bien, pero aun así, no creo que debas soltarlo; podría ser muy peligroso.
-descuida Luna, no pasara nada, se lleva muy bien con Aragog y no creo que las demás criaturas se atrevan a...
-como? Esa cosa todavía esta aquí?- interrumpió el pelirrojo con miedo.
-es una araña indefensa Ron, me necesita, no tiene a donde ir!!!- se excuso el semigigante.
-INDEFENSA!!! HAGRID ESA BESTIA QUERIA COMERNOS!!!
-tranquilízate Ronald, eso ya esta en el pasado
-TRANQUILIZARME!!! SI AUN SUEÑO CON ESE HORRENDO DIA!!!
-basta Ron!!!-regaño la castaña en susurro- no venimos aquí para pelear con Hagrid
-lo lamento.- susurro cabizbajo con las mejillas sonrosadas.
-Hagrid, ya debemos irnos. Te prometo que vendremos a visitarte muy pronto.- se levanto y tendió su mano para ayudar a la castaña que sin poder evitarlo, se abrazo mas a él para matar el frío.
-sabes, las galletas estuvieron deliciosas, creo que me llevare algunas para el camino.- el pelirrojo metió varias galletas en los bolsillos de su jersey y algunas mas las amontono entre sus manos, recibiendo varias miradas de reprobación por parte de la castaña y la rubia.
-nos vemos esta noche Hagrid- se despidió la castaña saliendo de la cabaña aun abrazada a su novio.
-hasta esta noche muchachos.
Después de una larga caminata bajo la nieve, llegaron a la sala común de gryffindor, sin perder tiempo, se cobijaron junto a las llamas.
-estoy cansado, podría dormirme aquí mismo.- soltó el pelirrojo entre bostezos acurrucándose en las piernas de la rubia.
-hay Rony, eres un flojito de primera- exclamo la rubia entre risas que pronto contagiaron a sus amigos.
-es una lastima que no pudiéramos ir a hogsmade.-comento el de gafas distraído.
-quizás fue lo mejor, así tendremos el tiempo suficiente para arreglarnos para en baile.- respondió la castaña entrelazando sus manos con las de el chico, su actitud le extrañaba muchísimo, es verdad que habían peleado esa mañana por que él, le había propinado una paliza al pobre de cormac maglaggen, y para colmo no habían tenido tiempo suficiente como para arreglar la situación, pero esperaba que con sus caricias y abrazos comprendiera que no estaba molesta. Sin embargo; el ojiverde actuaba de una manera extraña, como si estuviese ausente y ajeno a todo lo que lo rodeaba.
-hablando de eso, es momento de irme; debo alistarme para el baile – decía repentinamente la rubia lanzando una mirada significativa a su castaña amiga.- me acompañas ronald?
-por supuesto- respondió el pelirrojo con una sonrisa traviesa en el rostro.
Cuando los ojiazules salieron por el hueco de retrato, el ambiente se tenso aun mas, Hermione no sabia que hacer o decir para atraer la atención de el ojiverde y poder conversar, pues al parecer; Harry no quería salir de su ensimismamiento.
-Harry?- comenzó ella débilmente.- Harry, creo que debemos hablar
-para que? Lo dijiste todo esta mañana- respondió fríamente y con un dejo de dolor en el tono de voz; sin dejar de ver el crepitar de las llamas.
-entiéndeme, estaba muy molesta...no puedes ir por ahí golpeando a todo aquel que me pida ayuda en transformaciones!!!- reprocho.
-sabes que tan solo quiero protegerte...
-lo se Harry-se acerco mas a él y acaricio lentamente su mejilla.- y te lo agradezco.
-no quiero que te pase nada Her...yo...moriría....-exclamo entrecortadamente sin poder retener mas el llanto.
La castaña quedo impactada al ver las gruesas lagrimas rodar por las mejillas de el chico, una sensación de tristeza y culpa se apoderaron de ella. Abrazo a Harry con fuerza cobijándolo en su pecho.
-perdóname Harry...
-no llores Mione...
-soy una tonta...
acaricio sus mejillas con la palma de su mano, y poco a poco se fue acercando a sus labios hasta rozarlos. El inminente y característico sabor a vainilla lo inundo por completo, si una vez pensó que ginny besaba mucho mejor que Hermione, ahora se maldecía por ello. No podía negar que los besos de ginny en su tiempo fueron su delirio, pero la gran diferencia es que la pelirroja solo le transmitía pasión desenfrenada, y Hermione le transmitía amor; un amor tan puro y tan fuerte como el que él sentía.
-te amo...-susurro la ojimiel con la respiración entrecortada.
-Her...-se limito a decir antes de buscar nuevamente sus labios.
Hermione reprimía el llanto, rogando por que las lagrimitas que se anidaban en su rostro no corrieran por sus mejillas. Estaba cansada y frustrada de nunca escuchar aquella frase de sus labios, sabia que debía ser paciente y conquistar el corazón de el chico, pero era muy doloroso no recibir respuesta a su declaración de amor.
-
ya es algo tarde...debo subir a prepararme para el baile.- susurro débilmente separándose inesperadamente de él.
-
Estas bien?- cuestiono preocupado mirando fijamente sus ojos castaños
-
Si, estoy bien.
-
Her, que ocurre? – se levanto y se encamino hasta ella, quedando a tan solo unos centímetros de sus labios.
-
No es nada Harry, tonterías mías.
-
No debe ser una tontería si te hace llorar.- seco las nuevas lagrimas que resbalaban de sus ojos, y la abrazo con delicadeza.
-
Abrázame Harry...
-
Tranquila mi niña – acaricio dulcemente su cabello mientras depositaba un cálido beso en su frente.
en la torre de gryffindor, dos chicos jugaban ajedrez mágico, ambos con sus túnicas de gala puestas. El de gafas miraba constantemente con dirección a las escaleras que conducían a la habitación de las chicas, estaba ansioso por ver a Hermione. Paso la palma de su mano entre sus cabellos como había hecho varias veces en esa hora, intentando inútilmente arreglar un poco su desordenado cabello.
-h,6 torre.- grito Ron con una sonrisa en los labios.- y jaque de nuevo Harry!!!
-QUE!!!? Pero...como!!!?
-si no estuvieras tan distraído, te habrías dado cuenta que no debías mover a tu alfil
-es que no puedo dejar de pensar en el baile –mintió el moreno con un gesto de miedo.
-no creo que Hermione se moleste si le pisas los pies, total, esta tan embobada contigo que seguro ni sentirá el pisotón.- inquirió el pelirrojo con una enorme sonrisa en su rostro.
-HEY!!!- reclamo el ojiverde después de unos segundos.- no digas estupideces.
-hay Harry, creo que el único que dice y hace estupideces aquí, eres...- el pelirrojo callo de repente perdiendo su mirada en un punto detrás de el moreno, Harry volteo a ver en la misma dirección que su amigo quedando hipnotizado con lo que veía. Hermione bajaba por las escaleras con una túnica color caqui con las mangas de tres cuartos y amplias al final; la túnica se ceñía a su cintura marcando el pecho de la castaña y su plano abdomen. Sus bucles caían delicadamente por sus hombros decorados con una fina diadema dorada; pese a que no llevaba maquillaje, se veía hermosa.
-WOW...amigo...quién es... esa belleza?- cuestiono el pelirrojo sin despegar su vista de la castaña.
-muy gracioso Ronald, - exclamaba una nerviosa castaña con una mezcla de molestia y satisfacción.
-Hermy!!! Te ves hermosa.- se acerco a ella y la tomo delicadamente por el brazo haciéndola girar sobre sus talones.- mucho mas que en el baile del cuarto año
el ojiverde pudo observar que la túnica dejaba al descubierto la espalda de la castaña, de un momento a otro sintió enormes deseos de recorrer esa tersa piel con sus labios y la necesidad de acariciarla eternamente.
-Harry...tú no dices nada? – la ojimiel se veía aun mas nerviosa, evitaba mirar fijamente a su novio. Había tardado horas para que su cabello luciera tan bien, además de las cinco horas que paso en la tienda del pueblo para escoger su vestido, todo con un solo propósito; sorprender a Harry. pudo ver en sus ojos esmeralda un extraño brillo, y por mas que intento no descifro de que era.
-Her...estas...hermosa!!!
la castaña sonrió ampliamente, se acerco a él y beso sus labios en un ligero roce, pero que le transmitió todo.
-vámonos, Luna debe estarme esperando- apuro el pelirrojo consultando su reloj de pulsera – vámonos ya!!!
-Ronald!!!- regaño la castaña saliendo de su sueño.
el gran comedor se encontraba decorado de acuerdo a la ocasión, las cuatro mesas había sido sustituidas por miles de pequeñas mesas como años anteriores, solo que esta vez; eran para dos personas. Un gran escenario se situaba donde anteriormente estaba la mesa de profesores, todo tenia un toque muy romántico, pero sin duda, lo mejor era el jardín iluminado por pequeña lucecitas doradas.
-es hermoso.- susurro la rubia, Luna llevaba una túnica color celeste ceñida del busto terminando en un corte amplio, para disgusto de el pelirrojo, su túnica no era tan destapada como la de Hermione, a excepción de el pequeño escote que mostraba sus atributos. Su cabello lo había recogido en un elegante moño dejando dos mechones en la frente, y tan solo llevaba unas tuenes sombras azules y un poco de brillo labial.
-vaya!!! Este año si se esforzaron...-exclamo el pelirrojo algo sorprendido.
-si...-se limito a responder el ojiverde sin dejar de mirar a la castaña que estaba a su lado.
-hola Harry.- la pelirroja le miraba con un toque de deseo acercándose peligrosamente a él.- te ves muy bien con esa túnica. – la castaña frunció levemente el ceño mirando el piso, el ojiverde la tomo por la mano dándole una leve caricia.
-tú también te ves bien- inquirió algo desganado, pero era verdad; la pelirroja llevaba una túnica rojo carmesí que mostraba todos sus atributos, sus labios pintados de un rojo fuego y algo de sombras en los ojos.
-que hay Harry.- saludo tímidamente Dean tomando con fuerza la mano de ginny.- WOW Hermione, te ves preciosa!!!- exclamo el chico sin despegar su vista de la ojimiel que sonrió tímidamente .
-gracias Dean tú...
-quisiera algo de beber, nos vamos Dean?- interrumpió la pelirroja calcinando con la mirada a la castaña.
-eh..claro...nos vemos luego.
juntos se alejaron, la pelirroja le susurraba cosas por lo bajo, pero a la distancia pudieron ver lo molesta que estaba y como Dean resoplaba exasperado.
-vaya que tu hermanita es muy posesiva.- comento Luna sin despegar su vista de la pista de baile.
-es que esta celosa.
-pero en algo tiene razón...-susurro pensativa mirando de reojo a la castaña.
-el que?- cuestiono el pelirrojo confundido mirando a sus amigos que simplemente se encogieron en hombros.
-Harry esta muy guapo.- termino con una sonrisa traviesa. Era verdad, el ojiverde llevaba una elegante túnica color negro, con un fino corte que lucia su bien formada espalda y sus musculosos brazos.
-hey!!!-reclamo el ojiazul con indignación.
-tú también estas guapo Ron- soltó la castaña entre risas. Ron por su parte, llevaba una túnica azul marino de un corte muy elegante con un moño celeste en el cuello; su atuendo hacia juego a la perfección con el de su novia.
-gracias Her, al menos alguien ve mas allá de Harry.- comento celoso pero con una sonrisa.
-hay Rony, eres un celoso de primera
-yo!!!?
-bueno. Harry, Hermione, nos vemos después.
Harry como buen caballero, corrió la silla de su novia para que esta se sentara. Pronto el gran comedor se llenó de estudiantes emocionados con diversos colores de túnicas, Harry y Hermione se sentaron alejados del bullicio, cerca de un ventanal por el cual se apreciaban los jardines.
Una lenta pero encantadora melodía se escucho por todo el comedor, Hermione miraba constantemente a el ojiverde, que parecía tener una lucha interna.
-Her, quieres bailar?
-claro.
Se encaminaron a la pista de baile, la tomo delicadamente por la cintura apoyando su frente en la suya. La ojimiel rodeo con sus brazos el cuello de su novio embriagándose con su peculiar aroma.
-te quiero Hermione, eres lo mejor que le ha pasado a mi tormentosa vida...
-Harry...
-shhhh...no digas nada Her, no es necesario que me digas cuanto me amas...-susurro cerca de su oído, causándole cosquillas.- puedo verlo en tus ojos, y sentirlo en tus labios....- beso su lóbulo izquierdo, su oído, su mejilla y finalmente sus labios.
Bailaron durante horas, bastante cansada, la castaña se dejo caer pesadamente en su silla. El ojiverde le entrego un vaso con cerveza de mantequilla. Minutos después la castaña lo tomo por el brazo y lo llevo hasta los terrenos donde la luna y las estrellas brillaran en todo su esplendor dando un toque único al firmamento.
-aquí con las estrellas y la luna de testigos, te juro que te amare eternamente-inquirió la ojimiel viendo fijamente sus ojos esmeralda
-Hermione!!!- soltó un sorprendido ojiverde sin saber que decir. Las palabras de Hermione resonaban en su cabeza, una cálida sensación recorrió su cuerpo provocando que sintiera como si una llama quemara su pecho y envolviera su corazón.
-Hermy yo...
-no digas nada.- susurro abrazándose a él – yo se que no me amas, que tú aun quieres a ginny...lo entiendo, solo espero que algún día puedas amarme a mi- el ojiverde sintió las lagrimas de la castaña, la abrazo con fuerza de tal modo que ella pudo escuchar el latir acelerado de su corazón.
-escuchas Her? Mi corazón únicamente late por ti...mis sentimientos por ginny ya no existen, tan solo es un grato recuerdo del pasado. Tú eres mi presente y futuro Her, es contigo con quien quiero cumplir mi mas grande sueño, formar una familia...mi familia!!!...Her no te atormentes mas, yo te quiero!!!
-Harry!!!- se aferró a su pecho sollozando, aquellas palabras provocaron sentimientos encontrados en su interior, por una parte estaba feliz, y por otra sentía tristeza por nunca escuchar aquella frase que añoraba..
-tengo algo para ti.- sacó de su túnica una pequeña cajita de terciopelo rojo; la castaña le miro entre extrañada y emocionada.- esta es la llave de mi corazón.- era una cadenita de oro, el dije tenia forma de llave con pequeñas piedras color miel y esmeralda.- te pertenece Hermione, aunque se que tú no la necesitas.- la coloco cuidadosamente en su cuello, la ojimiel observo fijamente el dije, tenia granadas dos H entrelazadas, se abalanzo contra él besando ligeramente sus labios.
-yo también tengo algo para ti- le mostró una pequeña caja de cristal en la que se podía apreciar una snitch dorada que al igual que la llave, tenia dos H grabadas.
-Her...no debiste.- exclamo sin aliento mirando emocionado la rebelde pelotita.
después de una agitada noche entre varios bailes y cervezas de mantequilla, regresaron a la torre de gryffindor exhaustos; el ojiverde llevaba a la castaña en brazos pues debido al cansancio la chica se quito las zapatillas y el ojiverde no le permitió subir así. Observo su fino rostro mientras ella dormía placidamente acurrucada en su pecho; no pudo evitar darle un ligero beso en los labios. La deposito con delicadeza en el sofá sentándose junto a ella.
-Herms...Mione despierta...Her..- la sacudió ligeramente sin tener éxito alguno.- Her, despierta...vamos en tu cama dormirás mejor...Hermione
la castaña seguía sin abrir los ojos, de pronto una sonrisa se dibujo en el rostro de el ojiverde; se acerco lentamente a su oído y respiro profundamente
-HERMIONE JANE GRANGER DESPIESTA EN ESTE MOMENTO!!!
La castaña pego un brinco asustada, se levanto rápidamente topándose con unos ojos esmeralda que la miraban fijamente y con la sonrisa inocente de su dueño.
-que pasa?- cuestiono alarmada.
-te quedaste dormida, lo mejor será que subas a tu habitación.
-y era tan necesario gritarme- reclamo molesta incorporándose del sofá.
-si.- beso rápidamente sus labios poniendo su mejor cara de niño bueno.- lo lamento, pero no querías despertar
-esta bien, te perdono...y si me disculpas...me voy a la cama...me muero de sueño.- termino entre bostezos mientras se tallaba los ojos; se acerco a el ojiverde y lo beso brevemente en los labios impidiendo que el chico profundizara el beso.
-buenas noches Harry.- se despidió comenzando a subir las escaleras.
-buenas noches Her, que sueñes conmigo!!!.-como toda respuesta, el de gafas tan solo escucho un prolongado bostezo y la puerta de la habitación de las chicas cerrarse.- duerme mi niña...-susurro con una sonrisa emprendiendo marcha a su habitación.
una vez que logro ponerse el pijama, coloco un hechizo para no escuchar la ruidosa llegada de sus compañeras, al abrir los doseles, se encontró con algo que la dejo asombrada y maravillada.
Justamente en su almohada se encontraba una rosa blanca y un pequeño sobre en el que pudo identificar la letra de Harry.
-Harry...-suspiro, tomo el sobre entre sus manos y lo miro detenidamente. Era muy parecido a los que le enviaba su padre a su madre cuando esta se enojaba con él. a decir verdad en contadas ocasiones, una de ellas y sin dudas la mas terrible fue cuando su padre se negó a que ella asistiera a hogwarts argumentando que seria un total desperdicio de intelecto. Abrió cuidadosamente el sobre y extrajo la nota.
Hermione.
Lamento mucho lo que te he hecho pasar estos días, se que he sido un tonto; quizás el mas grande de todos. Sin embargo, te pido que me entiendas. Seria terrible para mi si algo te pasara, no quiero que te lastimen, y mucho menos perderte. Como te dije, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Espero puedas perdonar a este chico revoltoso. Te quiero Mione.
Att: Harry potter.
-OH Harry!!!- chillo emocionada sin dejar de leer la nota una y otra vez. Saco de su mesita de noche un pequeño cofre en donde guardaba todo lo que tenia valor para ella, el mismo lugar en donde reposaba su insignia de prefecta, una fotografía de sus padres, una de ella misma con Harry y Ron, los extraños aretes y amuletos que le había regalado Luna, y muchas otras cosas.
Metió el sobre en el cofre para regresarlo de nuevo a su lugar. Tomo al rosa entre sus manos y respiro profundamente su aroma. Lavanda, el peculiar aroma del cuerpo de Harry.
Se recostó con una sonrisa en los labios, feliz por todo lo acontecido, sin duda el detalle de el ojiverde la había conmovido, era algo que tenia un valor inigualable. Por ultimo, acaricio con la punta de sus dedos el elegante dije que descansaba en su pecho; albergando una esperanza aun mayor de ser ella quien ocupara el corazón de el chico, de que por fin el ojiverde llegara a sentir algo mas por ella que solo ese “cariño especial” y sobre todo, de por fin escuchar de sus labios esas dos palabras que tanto deseaba.
-te amo Harry...- susurro antes de caer en un profundo sueño, donde noche con noche el ojiverde hacía su presencia ocupando enteramente sus pensamientos.