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Historia 27991 — capítulo 22
CAPITULO XXII
Muchos cambios
Los padres de Hermione se sorprendieron al verla en su casa al otro día. Pero Hermione les explicó que llegó muy noche y que no quería despertarlos.
Prefirió no contarles nada y ante ellos fingir que nada pasaba.
El domingo, como era el día de regresar a Hogwarts, se levantó muy temprano.
Se miró al espejo, estaba muy hinchada de tanto llorar y por no dormir casi nasa y se veía hasta más delgada.
Se cambió y bajó a desayunar, su mamá había preparado el desayuno. Fingió que comía y luego volvió a subir, para que por treceava vez revisara su baúl, para que no le faltara nada. De pronto entro a su habitación su mamá.
“Hola Hermione” le dijo
“Hola mamá” Dijo Hermione y se volteó hacia su baúl para acomodar de nuevo todo, no quería enfrentar a su mamá, prefería evadirla.
“Te noto rara desde que volviste ¿pasa algo malo?” Dijo su mamá.
“No, nada, problemas menores” Dijo Hermione mintiendo.
“Si no te hubiera visto crecer, te creería. No son problemas menores ¿o me equivoco?” Dijo la mamá de Hermione, y es que a Amelia Granger no tan fácil la engañaban.
“Algo… así” Dijo Hermione desdoblando y doblando otra vez su uniforme.
“¿Qué pasa Hermione?” Dijo su mamá.
“sólo… es que… cometí un error, más bien muchos… mentí a mis amigos y… nunca me lo van a perdonar… porque… hice cosas terribles” Dijo Hermione con lágrimas en los ojos, intentando que su mamá no lo notara.
“Un amigo es aquel que te tiende la mano aunque no lo merezcas” Dijo su mamá “si de verdad te quieren, te van a perdonar, claro, se va a llevar tiempo, pero se paciente y verás que todo se va a solucionar”
“ojala todo fuera tan sencillo mamá” Dijo Hermione “Los errores que cometí son muy grandes y terribles”
“Los errores son inevitables, lo que importa es como respondamos ante estos. No pierdas las esperanzas” Dijo su mamá abrazándola delicadamente.
“Gracias mamá” Dijo Hermione empezando a llorar “No sé que haría sin ti”
“No te preocupes, pon los pies en la tierra y enfrenta lo que venga con la cara en alto, con valentía y desición. Recuerda que si alguien te hace llorar, no merece tus lágrimas, por que quien realmente las merezca, nunca te hará llorar” Dijo su mamá
“Eres la mejor” Dijo Hermione tratando de dejar de llorar.
“Bueno, mejor te dejo para que termines de empacar” Dijo su mamá saliendo de la habitación “Ah!” Dijo regresando “En la sala te están esperando”
“¿Quién?” Dijo Hermione sorprendida.
“Tus amigos” Dijo su mamá sonriendo.
Hermione se quedó atónita, ¿de verdad Harry, Ron y Ginny habían ido a buscarla? Sintió que el corazón se le salía de la emoción. Se secó la cara y salió corriendo de su habitación.
“Gracias mamá” Dijo Hermione al pasar al lado de su mamá y le dio un beso en la mejilla. Luego salió corriendo hacia la sala, bajó las escaleras de 2 en 2 y llegó a la sala.
Esperaba con muchas ansias ver a sus amigos.
Fue una gran sorpresa cuando vio en los sillones de la sala sentadas a Yanet Duéze y Jacqueline Eudes con el papá de Hermione.
Esperaba ver a alguien más, pero igual le daba mucho gusto verlas.
Estaban muy cambiadas, más altas, atléticas, maduras y muy bonitas, como todas unas mujeres.
Al ver a Hermione se sorprendieron mucho.
Hermione se acercó a verlas, ellas se levantaron y sin decir nada de abrazaron.
“Wow, estas igualita” Dijo Jacqueline separándose para verla mejor.
“Pásanos la receta, porque ya nos hace falta a nosotras” Dijo Yanet.
Hermione se rió después de tantos días, por la ocurrencia de sus amigas.
“A mí también me da gusto verlas” Dijo Hermione.
“Te extrañamos mucho” Dijo Jacqueline
“Nos moríamos de ganas de verte después de 20 años” Dijo Yanet
“Yo también” Dijo Hermione
“Bueno, yo las dejo para que platiquen” Dijo el papá de Hermione sin entender lo que decían.
“Gracias papá” Dijo Hermione
“Hasta luego sr. Granger” Dijeron Yanet y Jacqueline.
El sr. Granger se despidió y se fue.
“Por cierto, para seguridad de tus padres los llevaran a otro lado, donde estarán protegidos” Dijo Jacqueline
“Es lo mejor” Dijo Hermione “Pero siéntense” y todas se sentaron en los sillones.
“Venimos de rápido a verte, porque Jacqueline tiene una misión para la orden” Dijo Yanet, Jacqueline asintió con la cabeza y dijo:
“A eso me dedico de tiempo completo”
“Y yo venia a invitarte a… mi boda” Dijo Yanet muy contenta.
“¿Cómo? ¿Te vas a casar?” Dijo Hermione contenta.
“Sí, con Severus. Yo lo amo con todas mis fuerzas y estoy segura de su amor. Será unos días antes de navidad, en la mansión del profesor Dumbledore y quería ver su quieres ser mi dama de honor junto con Jacqueline” Dijo Yanet
“¡calor que si! Me da tanto gusto saber que te casa con Severus. Muchas felicidades” Dijo Hermione muy contenta.
“Gracias, yo también estoy feliz” Dijo Yanet.
“Bueno, tenemos que irnos” Dijo Jacqueline levantándose y Yanet y Hermione la imitaron.
“Trabajo es trabajo” Dijo Yanet
“Sí, yo entiendo. Gracias por venir a verme. Me hacen muy feliz” Dijo Hermione
“No te preocupes. No podemos escribirnos, pero en vacaciones de navidad ya nos podremos ver y platicar de muchas cosas” Dijo Jacqueline
“Ah, se me olvidaba. Severus me dijo que te diera esto” Dijo Yanet y le entregó a Hermione los dos diamantes azules con cadenas desgastadas, que aún tenían poder a pesar de que ya habían traído a la vida a Sirius y habían cuidado a Remus por tanto tiempo. “Me dijo que las olvidaste, será mejor que las guardes, su poder puede ser peligroso si cae en malas manos”
“Ah! Si, gracias, los guardaré” Dijo Hermione tomándolas.
“Bueno, nos vamos. Cuídate mucho” Dijo Jacqueline
“No hagas cosas arriesgadas y mucho animo” Dijo Yanet y al decir esto último, le puso la mano en el hombro y la miro como en clave.
“Sí, gracias por venir y por no odiarme” Dijo Hermione triste.
“No tenemos por que odiarte. Al contrario, si tú no hubieras llegado al pasado, Yanet y yo estaríamos muertas” Dijo Jacqueline
“Era nuestro destino morir, pero tu lo cambiaste” Dijo Yanet y la abrazó.
Hermione no podía creer lo que le dijeron.
“Bueno, ahora si nos vamos” Dijo Jacqueline
“Nos vemos luego” Dijo Yanet
Se dieron el último abrazo y se fueron. Hermione vio como se desaparecían en la calle.
Con lo que acababa de pasar, se dio cuenta de que no estaba tan sola como ella creía.
Subió corriendo a su cuarto a traer su baúl porque pronto se tendrían que ir a King Cross. Terminó de meter sus cosas y se lo pasó a su papá y su mamá para que lo subieran al auto, en lo que ella metía a Croockshanks a su canastilla.
En ese momento entró por su ventana una lechuza café que llevaba una carta de Hogwarts amarrada en la pata.
Hermione la agarró y la leyó.
Cuando termino, no podía creerlo.
Era una carta de la profesora Mcgonagall diciéndole que le habían quitado el puesto de prefecta, que ya había sido reemplazada y que en ese momento reenviara su insignia. Y que todo era por motivos obvios.
No lo podía creer, aunque pensó que era normal que le quitaran la insignia por lo mal que había actuado últimamente.
No le quedaba de otra, reglas eran reglas.
Le dio su insignia a la lechuza, con mucho dolor. Esta la agarró y rápidamente se fue volando.
Con tristeza agarro la canastilla de Croockshanks y bajo las escaleras, sus papás ya la esperaban en el auto. Se subió y en todo el camino no dijo nada.
Llegaron a King Cross y se apuraron para llegar a la barrera.
Hermione se despidió de sus padres.
Ellos ya sabían que los llevarían a otro lugar, en un rato, para su protección. Que no se verían hasta las próximas vacaciones de verano.
Se despidieron muy afectuosamente y antes de que Hermione pasara la barrera, su mamá le dijo que nunca, pasara lo que pasara, perdiera las esperanzas.
Al llegar al otro lado de la barrera vio mucha gente, caminó para subirse al expreso y a lo lejos vio a la familia Weasley, junta. Todos estaban excepto Charlie y Percy. También estaba con ellos Fleur Delacour (cosa que Hermione no entendía), ojo loco con un disfraz y una pareja de al parecer novios que jamás había visto.
La chica era muy bonita, alta, delgada, blanca, cabello castaño muy claro, era muy, muy bonita.
El chico era delgado, alto y apiñonado.
Se veía que eran novios, porque estaban abrazados y a cada rato se besaban. La chica vestía de manera despampanante y lo raro era que el chico de repente abrazó a Harry de manera paternal.
Seguramente eran miembros de la orden, así que Hermione entró al expreso y empezó a buscar asiento.
En el pasillo se encontró a Lavander Brown, quien le presumió su nueva insignia de gryffindor.
Hermione no dijo nada, solo siguió su camino para buscar asiento.
Era algo extraño, los que estaban llenos, eran de otras casas.
Pero si había algún lugar con los de gryffindor y ella se acercaba, inmediatamente le cerraban la puerta en la cara ofendidos.
No entendía nada, hasta que Colin Creevey le dijo “traidora”, entonces entendió todo.
Encontró lugar, en un compartimiento solo, en el último vagón.
Entró y dejó sus cosas, un ratito después empezó a avanzar el expreso. Prefirió no ver a la ventana, le preocupaba pensar que le esperaba un largo año.
De repente se abrió la puerta y entró Neville.
“¿me puedo sentar?” Dijo tímidamente
“por… por supuesto” Dijo Hermione
Neville entró y acomodó sus cosas, luego se sentó frente a Hermione.
“Creí… creí que no me ibas a… hablar” Dijo Hermione
“¿y porque habría de hacer eso?” Dijo Neville.
“¿no te han dicho… nada?” Dijo Hermione
“Sí, Harry, Ron y Ginny me han dicho todo” Dijo Neville.
Hermione al escuchar esto agachó la cabeza.
“Pero mi abuela me contó antes. Y me dijo que lo que hiciste fue muy valiente, tuviste que elegir entre nosotros y ellos, y que tomaste la mejor dedición. Que ella está contigo” Dijo Neville.
“Pero Alice y Frank…” Dijo Hermione casi llorando.
“Mi abuela me dijo que eso estaba escrito y que tú no podías cambiarlo, ni nadie. Y yo le creo” Dijo Neville
“Gracias” Dijo Hermione llorando.
“De nada, para eso están los amigos ¿no?” Dijo Neville
“Sí, claro” Dijo Hermione sonriendo muy agradecida con él.
De pronto entró Luna Lovegood, con su misma cara de siempre.
“hola ¿me puedo quedar aquí?” Dijo Luna
“Sí, claro” Dijo Hermione
Luna se acomodó y luego se sentó.
“¿Por qué no te quedaste con Harry, Ron y Ginny?” Dijo Hermione
“porque estaban diciendo cosas que no me gustaron, de ti y decidí venirme” Dijo Luna “Yo estoy contigo, aunque todos digan que eres una traidora, yo no pienso como ellos”
“Gracias, significa mucho para mi que me digan eso” Dijo Hermione
“De nada” Dijo Luna sonriendo.
En todo el camino se la pasaron hablando de mil cosas, Luna decía cosas chistosísimas y hacia reír a Hermione y a Neville.
Se cambiaron y en un rato más llegaron a Hogsmeade.
Al bajarse Hermione vio a Tonos, solo que estaba muy diferente.
Tenía el cabello negro y descuidado y se veía triste.
Se separo un momento de Neville y Luna y fue hacia Tonks.
“Hola Tonks” Dijo Hermione
“Hola Hermione” Dijo Tonks sorprendida
“¿Cómo estas?” Dijo Hermione
“mmm… b-bien. Que bueno que te veo, mi mamá quiere verte. Luego te busco para ponernos de acuerdo” Dijo Tonks
“Sí, claro yo también quiero verla” Dijo Hermione
“Por cierto, tengo que irme, pero de rápido quiero decirte algo, antes de que alguien se me adelante. Sirius… tiene algo parecido… a… una novia” Dijo Tonks nerviosa
Hermione sintió que una cubetada de agua le caía encima.
“¿algo… parecido… a una… novia?” Dijo Hermione sin entender.
“Es que… viven juntos” Dijo Tonks nerviosisisma
Hermione sintió como que le acababan de clavar un cuchillo en el corazón.
“Ah…me…da… gusto…. Por… él” Dijo Hermione sin poderlo creer y con lágrimas en los ojos.
“Lo siento mucho, no te preocupes, si necesitas algo avísame. Estoy aquí, en Hogsmeade” Dijo Tonks.
“Sí… gracias” Dijo Hermione
“Bueno… nos vemos luego” Dijo Tonks
“sí… adiós” Dijo Hermione
Se dio la vuelta y fue a buscar a Neville y a Luna. La estaban esperando en una carreta, se subió y no dijo nada en todo el camino, no tenía ánimos.
En el gran comedor vio a Harry, Ron y Ginny, pero ellos solo la miraron con odio.
De ahí en adelante Hermione siempre estaba con Neville y Luna, quienes desaprobaban como los demás trataban a Hermione.
Los de Slitheryn le pusieron perdedores y muchas personas más así les decían.
Hermione sabía que Neville y Luna no se lo merecían, pero ella si era una perdedora.