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Historia 27991 — capítulo 26

CAPITULO XXVI

Mi hermana

Después de mucho rato de estar ahí frente a la tumba de los padres de Hermione, regresaron a la mansión.

Hermione no podía parar de llorar.

Al llegar a la puerta se tranquilizó un poco.

“Tengo que irme… lo que necesites…. Solo mándame una lechuza” Dijo Tonks triste.

“Si… gracias… por todo” Dijo Hermione y abrazó a Tonks.

“Cuídate mucho…. Tengo trabajo en el ministerio…. Pero talvez…. En unos días venga a verte” Dijo Tonks

“Si, gracias” Dijo Hermione separándose de ella.

“Bueno, ya me voy, entra” Dijo Tonks, se dio la vuelta, caminó un poco y luego desapareció.

Hermione también se dio la vuelta y entró a la mansión.

Estaba muy triste, agachó la mirada y se quedó ahí, de espaldas a la puerta.

Sintió que alguien la miraba y levantó la cara.

Estaban todos ahí, Remus, Harry, Ron, Ginny, los sres. Weasley, Sirius y Noemí.

Se le quedaron viendo con rencor y lástima en la mirada.

Noemí se acercó un poco a Hermione y le dijo:

“Sabes, estuvimos hablando. Y todos estuvimos de acuerdo en que tu tienes la culpa que tus padres hayan muerto. Después de todo solo estas pagando un poco de todo el daño que has hecho. Deberías odiarte a ti misma por lo mala hija que has sido, o bueno….Que fuiste. Solo causaste su muerte y eso no se perdona. No eres mas que basura, si estas aquí es por el gran corazón del profesor Dumbledore, pero no lo mereces, eres una…” Pero fue interrumpida por el sr. Weasley.

“Ya, cálmate Noemí, no vale la pena” Dijo el Sr. Weasley.

“Si, tiene mucha razón sr. Weasley, ni siquiera vale la pena hablarte, asquerosa sangre sucia” Dijo Noemí y a Hermione le dolió mucho que la llamara así y que nadie la defendiera “Así que, adiosin” Y tomó a Sirius de la mano y se metieron al comedor.

A Hermione le corrieron libremente por la cara lágrimas de dolor.

Le dolían los ojos tanto llorar, pero el dolor que sentía era muy grande para contenerlo ella sola.

Luego todos los demás se fueron, excepto Harry, que insistió en que luego los alcanzaba.

Miró a Hermione con resentimiento, con amargura y le dijo:

“Eras para mi como una hermana… que lástima que me hayas traicionado y por tu culpa hayan muerto mis padres. Por eso ahora no eres nadie para mi” Y luego se fue.

Hermione se sentía muy mal, muy triste, con exceso. Era cierto, se odiaba a si misma por hacer tanto daño.

Sentía mucho dolor, más fuerte que ella misma.

Cerró los ojos, le empezó a doler muy fuerte la cabeza.

Se sentía muy sola, perdida en la oscuridad, sin que nadie la ayudara, sola por siempre.

De pronto, sintió como que alguien le hubiera pegado un golpe muy fuerte en la cara, del lado derecho. Escuchó como si millones de cristales explotaran. Muchas voces le hablaban, le gritaban, se sentía confundida.

De repente, la calma de nuevo.

Abrió los ojos y vio el vestíbulo de la mansión.

Desde ese momento, dejó de razonar, ya no sabía lo que hacia, su cuerpo se movía por si solo y ella solo miraba. Estaba fuera de la realidad.

Ella no controlaba lo que hacia, ni pensaba.

Caminó hacia las escaleras, subió y se fue a su cuarto y se metió.

Involuntariamente se paró junto a su cama y abrió el cajón del buró.

Sacó las pastillas para dormir.

Si, eso era lo que quería, dormir, dormir por siempre y no despertar nunca.

Sacó el frasco del cajón y lo destapó.

En su mano izquierda vació casi la mitad.

Dejó el frasco en el buró y se tomó todas las pastillas que tenían en la mano de un solo golpe.

Sintió mucho sueño y sin querer tiró el vaso de cristal, que había sobre el buró, haciendo que se rompiera.

Las piernas le fallaron y calló al suelo, se lastimó el brazo derecho con los cristales, vio que le salía mucha sangre, pero le ganó el sueño y se quedó dormida.

Era hermoso, dormir, dormir y mas dormir, sin pensar en nada.

Despertó. No sabia porqué, cuando o como, ni le interesaba saber. Solo, como si estuviera en un sueño veía a Winky, la elfina domestica, ayudándola a cambiarse la ropa llena de tierra por su pijama. Ayudándola a comer, poco, pero comer. A curarle la herida del brazo, ya que Hermione no podía mover el brazo derecho, ni le importaba.

Así pasaron los días.

Hermione no se daba cuenta cuantos días llevaba así, ni quería saberlo.

En el día, Winky la ayudaba a comer, y el resto del tiempo se la pasaba acostada en la alfombra viendo nada, sin pensar en nada. Estando ahí pero sin estar realmente.

Y en la noche se tomaba una pastillas (solo una porque Winky no dejaba que tomara más) y luego se acostaba a dormir, para al otro día, hacer lo mismo.

YA casi era de noche y Hermione estaba acostada en la alfombra como siempre.

Cuando escuchó gritos en el pasillo, alguien se estaba peleando.

Se sentó recargándose de la cama, porque ya casi era hora de dormir.

Cuando escucho que abrían con fuerza la primera puerta de su cuarto, subían las escaleras con prisa y luego azotaban la puerta de entrada.

Hermione volteó a ver a la puerta.

Era Zayra.

Que al ver a Hermione se asustó mucho, corrió y se hincó junto a ella.

“OH! ¿Pero que te pasó?” Dijo Zay angustiada y le tomó la mano “¡pero estas helada! Ya me enteré de lo de tus padres, no sabes cuanto lo siento”

Hermione oía, pero no escuchaba, ni ponía atención, ni entendía nada.

Sin que ella lo quisiera le escurrió una lágrima.

“¿pero que te hicieron?”Dijo Zay con desesperación, casi llorando y la abrazó “No debí dejarte, no sabes cuanto me arrepiento. Por suerte Croockshanks me avisó lo que pasaba. Pero no te preocupes yo te voy a llevar conmigo y no permitiré que nadie te haga daño” Se levanto y fue corriendo al closet de Hermione. Buscó algo y regresó con la capa de Hermione en las manos y su varita.

La ayudó a ponerse los zapatos y su capa, donde metió su varita.

Luego la ayudó a bajar las escaleras de su cuarto, a caminar por el pasillo y a bajar las escaleras principales.

Hermione solo se dejaba guiar por Zay y caminaba.

Cuando iban caminando hacia la puerta de entrada, de la puerta del comedor salió la sra. Weasley y dijo:

“¿pero que haces?”

“Sacar a MI HERMANA de este infierno donde la dejé, antes de que se consuma por completo” Dijo Zay muy enojada.

“No te la puedes llevar, el profesor Dumbledore dijo que no debía salir. ¡Debe quedarse!” Dijo la sra. Weasley.

“¡sobre mi cadáver que se quede!” Dijo Zay.

“Si la sacas correría peligro” Dijo Remus saliendo de la misma puerta donde salio la sra. Weasley, intentando tranquilizar a Zay.

“¿Más que dejarla aquí? No creo” Dijo Zay “Si la dejo aquí, enferma, morirá”

“Llamaremos a Madame Pomfrey para que la revise” Dijo Remus.

“Si así hubieran querido, la hubieran llamado desde hace mucho. Hermione debe llevar enferma mucho días y ustedes ni siquiera se habían dado cuenta” Dijo Zay.

“No te la llevaras, son ordenes del profesor Dumbledore” Dijo Sirius saliendo de la misma puerta junto con Noemí y detrás venían Harry, Ron y Ginny.

“No, no pienso dejar que le sigan haciendo daño a MI HERMANA” Dijo Zay enojadísima.

“¿mas del que ella nos ha hecho?” Dijo Harry enojado “Ella” Dijo señalando a Hermione “Dejó que mis padres murieran y que pasaran muchas cosas más. Es una traidora, porque ¡fingía! Ser nuestra amiga y nos dio la puñalada por la espalda”

“¿como pueden pensar eso? Ella no podía cambiar lo que pasó. Hizo mucho por ustedes y ni siquiera se dan cuenta. Se ce claramente que no saben NADA del pozo iskall y de las leyes del tiempo” Dijo Zay muy enojada “Y tu” Dijo señalando a Harry “Eres un egoísta, ya tienes vivo a tu padrino gracias a Hermione y aun así sigues reclamando algo que en el fondo sabes que nunca podrá cambiar. Que amigo tan injusto” Dijo Zay viendo a Harry a los ojos “Todos lo son”

“Como miembros de la orden del fénix, tenemos la obligación de impedir que las ordenes del profesor Dumbledore…” Dijo Noemí, pero fue interrumpida por Zay.

“¡tu no te metas cucaracha rastrera! ¿o quieres que te vuelva a pegar?” Dijo Zay.

“No podemos permitir que te la lleves” Dijo Remus

“Ja-ja-ja ¿ustedes y cuantos más?” Dijo Zay y sacó su varita.

Todos sacaron su varita apuntándole a Zay.

“NO” Dijo la voz chillona de Winky que se puso delante de Hermione y Zay protegiéndolas “¡no permitiré que le hagan daño a mi amita! DEBE IRSE CON SU HERMANA, antes de que vuelva a hacer eso tan horrible que hizo”

“¿a que cosa tan horrible te refieres?” Dijo Remus.

“A esas pastillas y TODO POR CULPAS DE USTEDES. Debe irse, por su bien y yo voy a ayudar” Dijo Winky, tronó los dedos y in circulo de fuego rodeó a la sra. Weasley, Ron, Ginny, Harry, Sirius, Remus y Noemí, que intentaron apagarlo con chorros de agua, pero no funcionó.

“Vallase, llévese a mi amita de aquí” Dijo Winky.

Zay no lo dudó ni un momento, guió a Hermione alrededor del fuego y la sacó de la mansión.

Afuera las esperaba un carruaje muy bonito, con un estandarte de un tulipán.

Zay ayudó a subir a Hermione y luego subió ella.

Inmediatamente después empezó a avanzar el carruaje, que adentro llevaba a Croockshanks.

Hermione no entendía nada de lo que acababa de pasar, ni le importaba.

Zay la abrazó y le dijo que ya nunca estaría sola, nunca más.

El carruaje iba muy rápido y al pasar el portón de entrada desapareció.