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Historia 27991 — capítulo 27
CAPITULO XXVII
El año de 1350
El carruaje apareció por la parte de atrás de un gran castillo. Se detuvo frente a una puerta de madera.
Zay se bajó y luego ayudó a bajar a Hermione. Abrió la puerta y entraron seguidas por Croockshanks. Caminaron por un pasillo poco iluminado y que parecía abandonado. Hasta que llegaron a otra puerta.
Entraron a una habitación muy elegante, la más elegante que Hermione había visto en su vida.
Zay la ayudó a cambiarse, para ponerse una pijama muy extraña, luego le dio té y la acostó a dormir.
Los siguientes días fueron muy confusos para Hermione. Solo veía a Zay con señoras vestidas de monjas y a señores un poco canosos. También sentía mucho dolor en su brazo derecho y en la cabeza.
De pronto despertó, abrió los ojos y vio a su alrededor. Junto a su cama, estaba sentada en una silla Zay. Que al ver que Hermione intentaba levantarse le dijo que no se moviera.
“¿en donde estoy? ¿Qué me pasó? Me siento muy débil” Dijo Hermione confundida
“No te preocupes, yo te voy a explicar todo” Dijo Zay mientras le componía a Hermione las almohadas a modo de que estuviera semisentada “¿Qué es lo ultimo que recuerdas?”
“mmm… creo… que a… Tonks… es estaba…. Despidiendo de mi… después de…” Dijo Hermione tratando de recordar.
“¿eso es lo ultimo que recuerdas?” Dijo Zay
“Si, eso creo” Dijo Hermione
“Bueno, pues después de eso, caíste enferma de tristeza” Dijo Zay “Debes contarme ¿Qué pasó? ¿Por qué estas tan triste? ¿Qué paso con tus amigos?”
Hermione recordó todo lo que pasó después de que regresó en el tiempo, la manera en que la miraban y la trataban. Y empezó a llorar.
“¡me odian porque maté a Lily y a James, por destruir la vida de los merodeadores! ¡Por eso!” Dijo Hermione llorando.
“¡ tu no tienes la culpa de nada! ¡Eso te hicieron creer! Tú no podías ni debías hacer nada y ellos lo saben. Solo que no lo quisieron ver y fueron muy injustos contigo. Lo que te hicieron no tiene nombre” Dijo zay muy enojada.
“¡pero por mi culpa están muertos mis padres! ¡Yo fui la culpable!” Dijo Hermione
“¡eso también te lo hicieron creer! Tú no podías comunicarte con ellos, pero alguien de la orden dijo donde estaban y por eso los encontraron!” Dijo Zay
“¿de verdad? No lo sabia” Dijo Hermione un poco mas tranquila.
“No, claro que no, si solo te decían lo que les convenía para hacerte sentir mal” Dijo zay
“¿y que tengo? ¿De que estoy enferma?” Dijo Hermione cambiando de tema.
“No soportaste tanto dolor y te ausentaste del mundo, negándote a creer lo que pasaba. También empeoraron mucho tu estado las pastillas que te di. Tomaste muchas ¿verdad?” Dijo Zay
“No… me acuerdo” Dijo Hermione tratando de recordar
“Sí, el tiempo que tu mente estuvo en blanco, no lo recuerdas. Los sanadores dicen que es normal. Y… ahora vas a ser débil… lo que te pasó te dejo así… débil… no debes tener mas tristeza o sorpresas porque recaerías… y tu brazo derecho… también es débil, fue lo mas afectado… no lo podrás usar como antes… pero con el tiempo mejorarás” Dijo Zay
Hermione intentó mover el brazo, pero solo le dio dolor.
“Tu vista me preocupa mucho, pero ya verás que todo saldrás bien. Te enseñaré a escribir con la izquierda y muchas cosas más. Te compondrás si te tomas tus pociones y te cuidas. No te preocupes, ya no estas sola” Dijo Zay
“Gracias, eres la mejor hermana del mundo” Dijo Hermione llorando
“De nada, ya verás que todo se va a solucionar” Dijo Zay y se abrazaron (Hermione solo con un brazo). Se dio cuenta que alguien en el mundo la quería, la defendía y la protegía y quien mejor que su hermana.
Así pasaron los días.
Los primeros, Hermione se la pasó en su habitación recuperándose, pero mientras aprendió a escribir con la izquierda y a usar lentes para leer (porque afortunadamente no tenia tan dañada la vista). También Zay le explicó que estaban en 1350 (era increíble cuantos años atrás había viajado en el tiempo) y le regaló el libro “Leyes de la grandeza”, donde traía todas las reglas para tener elegancia con su lema: “La elegancia es el mejor camino a la grandeza”. Hermione se dio cuenta de que ahí todo era muy diferente, que las reglas de la elegancia, eran mas bien de etiqueta.
Las aprendió todas y cuando tuvo fuerza suficiente para levantarse, las empezó a poner en práctica.
Primero usaba ropa de servidumbre, porque los vestidos que usaba Zay eran muy grandes y pesados.
Después se acopló al peso y utilizó vestidos de acuerdo a la época. Todos negros claro, ya que ella estaba de luto y aunque para recuperarse debía olvidar, el luto le recordaba el amor de sus padres, quien era y de donde venia.
Se enteró que Zay era una princesa, las mucamas se lo dijeron.
Zay después se lo confirmó, le dijo que su nombre era: Zayra Aurora Van Tassel princesa de Suiza.
Hermione no lo podía creer, estaba con una princesa. Aunque zay le pidió que la tratara como antes, que no le gustaba ser tratada como alteza.
Después, cuando Hermione pudo salir de su habitación y que se sentía mejor, Zay le presentó a sus padres.
Su padre, el rey, era un excelente soberano, quería mucho a Zay y trataba con mucha amabilidad a Hermione.
Su madre, la reina, tenia un gran corazón con mucha nobleza y generosidad, era muy comprensiva con Zay y trataba bien a Hermione, como si fuera de su familia.
El castillo era hermoso, muy lujoso y elegante. Tenía muchos sirvientes (elfos, magos y brujas).
Una mañana Zay sacó a Hermione a caminar (según dijeron los sanadores era para que su salud mejorara) le mostró gran parte del pueblo, Todos querían mucho a Zay, la saludaban muy contentos, vivían en ese reino con armonía.
También la llevó a ver un hermoso paisaje, se veían las montañas con nieve, un río que atravesaba el pueblo y el aire tan fresco que se respiraba.
A un lado del gran castillo estaba un bosque, el bosque de la bruja.
“Zay, ¿Qué no es ese el bosque…?” Dijo Hermione sorprendida
“Sí, ahí encontraste el pozo, pero esa historia te la contaré después, ahora debemos volver poque llamé a alguien para que te conozca.” Dijo Zay y volvieron al castillo.
En el vestíbulo las estaba esperando un hombre delgado, de facciones finas, que a primera vista parecía mujer, vestido de manera elegante y lujosa.
Al ver a Zay dijo:
“Oh!!! Tesoro! Cuanto tiempo sin vernos”
“Hola Hugo” Dijo Zay se le acercó y lo saludo como se saludan a las mujeres en esa apoca (con una pequeña inclinación y un beso en cada mejilla).
“Mira te presento a mi amiga Hermione Granger” Dijo Zay
Hugo saludó a Hermione como había saludado a Zay y le dijo:
“Vaya!! Pero que bonita eres Hermione, así como yo”
“Gracias, es mentira, pero gracias” Dijo Hermione sonriendo
“OH, cariño, la belleza no se lleva en la apariencia, eso es vulgar, de las personas superficiales. a belleza se lleva en el alma. Tu eres bellísima, no lo dudes nunca, mira que te lo dice una experta” Dijo Hugo riendo.
“Gracias” Dijo Hermione
“Bueno Hugo, te mandé a traer porque necesito tu ayuda, Hermione aun no sabe poner bien en practica las leyes de la grandeza y quisiera que tu la ayudaras por favor” Dijo Zay
“¡pero por supuesto querida! Por mi encantada” Dijo Hugo “Después de todo debes estar muy ocupada con los preparativos de tu boda”
“¿boda? ¿te casas?” Dijo Hermione sorprendida
“Sí, pero no te preocupes, cuando regrese hablamos. Mientras tanto te dejo con Hugo, el te guiará” Dijo Zay
“Sí, no te preocupes nos podemos cuidar solas” Dijo Hugo.
“Bueno entonces debo rime, volveré en la noche y hablaremos Hermione” Dijo Zay
“Sí, claro” Dijo Hermione
Y Zay se fue.
Hugo era un excelente instructor, le mostró a Hermione desde como sentarse, reverencias, la comida, hasta a bailar (música instrumental, claro).
Era un lugar hermoso 1350, lleno de tranquilidad y de muchas personas buenas. Era el lugar perfecto para vivir.