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Historia 27991 — capítulo 39

CAPITULO XXXXIX

La boda de una princesa

Ya había pasado una semana de la boda de Remus y Tonks.

Hermione se encontraba en el salón dando vueltas con nerviosismo, con el pergamino de su canción en la mano. Llevaba puesto un vestido negro de época, elegante y con el cual era muy difícil caminar. El cabello amarrado y en el cuello el dije que le dio Zay.

Estaba muy nerviosa, porque en un rato más partirían para la boda de Zay y Felipe y aún no estaba segura de lo que había escrito en la canción.

También le preocupaba que los demás no hubiesen aprendido lo suficiente como para asistir a una boda en una época diferente. Ella les había enseñado lo más que pudo.

A algunos no les había costado nada de trabajo familiarizarse con los modales y la forma de vestirse. Como a los sres. Weasley o a Sirius.

Pero a algunos como a Tonks, que simplemente no pudo dar un solo paso con el vestido. Así que para la boda, tendría que usar uno menos pesado.

Ginny, aunque se veía muy bonita, tenía muchos problemas con el vestido: que le apretaba el corset, que le pesaba mucho, que casi no podía respirar. Tenía los problemas comunes, que con la práctica se le quitarían.

Harry y Ron no tuvieron problema, (en realidad ningún chico, ya que su vestuario era mucho más sencillo que un vestido apretado) solo que tras la insistencia de la sra. Weasley, se les tuvo que quitar la espada que llevaba como decoración (la sra. Weasley pensaba que se podían sacar un ojo o algo peor)

Fleur por el contrario de Ginny y Tonks, era una experta en todo. Caminaba con el incomodo vestido como si se deslizara por las nubes y explicaba “Lo que pasa es que en mi país natal, Fgancia, en las fiestas de alta sociedad, las unicas que yo fgecuentraba, solíamos vestignos de esta manega y tomag las elegantes costrumbges que se usaban antes. Bueno, aunque de todos modos en fgancia es un país que se distingue por su elegancia natugal”. Eso hacia que Ginny se enfadara y pusiera los ojos en blanco, ya que no toleraba a su futura cuñada.

Y Sirius, solo se veía más elegante, pero igual de guapo que siempre. Le había ayudado en mucho a Hermione, más a enseñarles a bailar, que había resultado un completo desastre, pero Sirius salvó el día y les enseñó de maravilla.

Definitivamente había sido una semana difícil, cansada y con mucho que hacer para todos.

Cuando Hermione releía la canción por centésima vez, tocaron la puerta.

-Adelante- Dijo Hermione sin poner mucha atención en lo que hacia.

-Hola Hermione- Dijo Ginny mientras entraba-Solo vengo a decirte que ya pronto nos iremos-

-Ah, si, gracias- Respondió Hermione sin quitar la vista del pergamino.

-¿y? ¿Qué dices?- Preguntó Ginny- ¿Me veo bien?-

Hermione levantó la vista y vio a Ginny que ya estaba lista para el viaje.

Llevaba puesto un vestido beige decorado con flores plateadas, el cabello amarrado con un prendedor dorado y maquillada con colores claro que hacían resaltar su color de cabello.

-Sí, por supuesto que te ves bien. Y te vas a ver aún mejor con el vestido que elegiste para la boda. ¿Ya están todos listos?- Preguntó Hermione.

-Creo que si, pero cada quien está en sus habitaciones y mi madre me mandó a avisarte que pronto nos iremos- Respondió Ginny- ¡No sabes! Está nerviosa y anda de aquí para allá revisando si ya todo está listo y componiendo hasta el más insignificante detalle-

-Creo que ya se había tardado- Dijo Hermione riendo.

-Sí, es típico de mamá hacer eso cada vez que hay una fiesta o algo- Respondió Ginny poniendo cara de fastidio –Pero bueno, vamonos ya. En el vestíbulo están Harry, Ron y papá, que son los únicos que ya están listos-

-Sí, vamos- Respondió Hermione enrollando el pergamino de su canción y guardándoselo en su bolsa de mano.

Entraron juntas al vestíbulo, donde ya la mayoría las estaban esperando listos para irse.

-Chicas, pero que tardanza- Las regañó la sra. Weasley

-No las regañes Molly, ya están aquí- Las defendió el sr. Weasley

-Y se ven muy bonitas- Le susurró en el oído Sirius a Hermione, acercándose mucho a ella.

-Gracias- Respondió Hermione también en voz baja.

-Será mejor que nos vallamos ya. Se nos hará tarde- Dijo la Sra. Weasley –Ya saben, no pueden llevar nada de aquí y eso incluye los sortilegios- Y miró a los gemelos.

-Pero mamá…- Respondió Fred

-Si nosotros no llevamos nada de esos sortilegios- Siguió George

-Si, ya todos son viejos. ¿Cómo puedes pensar que nosotros vendamos algo que ya no está de moda, mamá?- Dijo Fred

-¿Qué clase de vendedores crees que somos?- Dijo George

-Más les vale- Dijo la sra. Weasley mientras caminaba hacia la puerta de entrada seguida por los demás - Vamonos entonces, el carruaje nos está esperando afuera-

Los gemelos a sus espaldas se miraron y sonrieron felices de que su madre no hubiese sospechado nada.

Ya estando afuera, el sr. Weasley se paro frente a ellos y se dispuso a dar las instrucciones.

-Dumbledore puso hechizos protectores en los carruajes. Nos repartiremos en cada uno de ellos. Pueden acomodarse como quieran, solo que máximo 6 personas en cada uno, y un adulto debe acompañar a los chicos. ¿Entendido?- Explicó el sr. Weasley

-Si, pego prgocugen que mi Bill se valla con migo- Dijo Fleur

-Ni quien se lo quisiera robar, francesita de…- Dijo Ginny en voz baja para que solo escucharan Harry, Ron y Hermione, quienes se rieron con ganas ante el comentario de la pelirroja.

-Entonces que Bill y Fleur se Irán con los chicos- Dijo Kingsley, que acababa de llegar para acompañarlos.

-¿Y porque con nosotros?- Preguntó enojada Ginny.

-Si quieren yo me voy con ellos- Se ofreció Tonks.

-¡Si, que ella se valla con nosotros!- Se apresuró a decir Ginny en voz alta.

  • Yo no veo ningún problema en que Fleur y Bill se vallan con los chicos- Dijo el sr. Weasley.

-Pego yo pgefegigia igme en el caguaje en donde valla mi futura suegra, si no les impogta- Dijo Fleur.

-Si quieren yo me voy con los chicos junto con Tonks, así los dos vigilaremos que todos lleguemos con bien- Sugirió Remus.

-Eso me parece bien, así que cada quien ya sabe en donde es su lugar y todos contentos- Dijo Kingsley.

-Bueno, será mejor que nos vallamos subiendo- Comentó el sr. Weasley mientras miraba su reloj de bolsillo- O llegaremos tarde-

-O sino, cuando lleguemos ya son abuelos- Dijo Fred.

-O peor, los encontraremos en la tumba- Continuo George.

Todos rieron con el comentario de los gemelos, excepto la sra. Weasley que solo los apuró más para que se subieran a los carruajes.

Ya estando todos acomodados los carruajes empezaron a avanzar. Primero de manera lenta, pero después más rápido, hasta que el carruaje se balanceaba hacia los lados.

Y de pronto todos sintieron la sensación de dar vueltas y vueltas por todo el carruaje, mientras el carruaje giraba y giraba. La misma sensación de estar en medio de remolinos. Hasta que cada quien calló sentado en el mismo lugar que ocupaban cada uno en el carruaje.

Mientras los demás se recuperaban y se quejaban del horrible viaje, Hermione miró por la pequeña ventana como se asomaba con aire glorioso el gran castillo de los Van Tassel, decorado como para una gran celebración, la celebración más grande del siglo.

En la gran catedral de suecia se respiraba el olor de las flores más bellas de todo el reino. De los perfumes más caros y mejores. De las más exquisitas telas, vestidos, prendas, joyas, sedas. De las mejores decoraciones que en siglos se podría volver a ver. De las personalidades más importantes, con más dinero, de las personas de clase media y de mucha gente de pueblo que se habían puesto lo mejor que tenían en sus roperos.

Personas de lugares muy lejanos habían llegado varios días atrás solo para presenciar ese momento tan esperado por muchos.

El gran banquete estaba listo, compuesto por todo tipo de comida, la suficiente para toda la gente que fuera, servida para el momento que fuese necesario. Los elfos estaban ya listos, todo un ejercito de ellos preparados para servir y atender.

Una música suave y tranquila de un gran órgano, acompañada de toda una orquesta, con una dulce voz de una cantante hermosa, anunciaron que la boda estaba comenzando.

La gran catedral, que albergaba a muchísimas personas, se abría paso con un hermoso y majestuoso camino de flores en el piso, de manera que formaban un tapete mágico que cambiaba de color y de olor.

Había personas de todos lugares, de todo tipo. El lugar lucia como una mezcla infinita de colores y de texturas. Plumas, velos, joyas de oro, de plata, diamantes, coronas, grandes vestidos, trajes, espadas, medallas, etc. Todo era para recordarse, nunca se había visto una celebración como esa.

Pero en realidad era lo suficiente, ya que no todos los días era la boda de una princesa.

Anonadados, miembros de la orden del fénix y del ED, miraban el espectáculo que pasaba frente a sus ojos.

Sentados en una banca larga de la catedral, (una de las de adelante gracias a la madre de Zay) esperaban en silencio al igual que todos los demás la entrada de la novia.

Cuando empezó la música, todos fijaron su atención en la puerta del lugar.

Lentamente se abrió, dejando ver a la novia.

El novio, que como era costumbre ya estaba en el altar esperando la entrada de su futura esposa, sonrió mirando al amor de su vida como si fuese la primera vez.

Muchos murmuraban con la aparición de Zayra, otros simplemente suspiraban al verla pasar.

Llevaba puesto un vestido plateado, deslumbrante, bordado con hilos de plata y oro, largo y con un velo sostenido de la tiara de princesa que ciñaba la cabeza de zayra por última vez. Se veía simplemente hermosa y radiante de felicidad, llevando en su mano derecha su ramo de flores de azahar blancas, caminaba del brazo de su padre directamente hacia el altar en donde uniría su vida con la del ser que más amaba.

En el castillo se festejaba un gran acontecimiento, la boda se había realizado.

Todo era felicidad, muchos bailaban elegantemente al son de la música, otros simplemente aplaudían con entusiasmo, divirtiéndose de ver bailar a las demás personas. Otros comían o platicaban.

Hermione se conformaba con caminar de un lado a otro mientras se restregaba las manos por los nervios de que en tan solo unos minutos su canción sería cantada.

-Tranquila, todo va a salir bien- Le repitió por quinta vez Sirius tratando de tranquilizarla.

-Déjala Sirius, nada de lo que le digas va a hacer que se calme, así se pone siempre-Dijo Ron

Hermione ni siquiera escuchó lo que le dijo Ron, estaba demasiado ocupada en repasar la canción de pies a cabeza, esperando encontrar algún error.

-¿Y si no les explique bien en que parte empieza el dueto?- Preguntó Hermione en voz alta a nadie en especial.

-Debes calmarte Hermione, estas en la boda de tu amiga, cosa que no se volverá a repetir- Dijo Remus

-Sí, solo disfruta de la fiesta y diviértete- Dijo Tonks.

-Mira, todos están disfrutando menos tú, ya verás que todo pasará y será una canción espectacular, amor- Dijo Sirius mientras la abrazaba.

Era cierto, Harry y Ginny, Luna y Neville, Fleur y Bill y los sres. Weasley, hasta los gemelos que habían encontrado parejas, se había unido a la celebración. Ron se había quedado comiendo y le había dejado su lugar a Neville para que bailara con Luna, mientras que Remus y Tonks prefirieron quedarse en un lugar en donde no pasaran accidentes y Sirius, Hermione y Kingsley se quedaron a mirar como los demás se divertían.

En ese momento se terminó la canción con la que muchos se divertían bailando y la voz de un hombre se elevó por todo el salón del castillo.

-Y ahora presentamos a nuestra bella cantante Sarah, que esta noche cantará para la recién pajera, nuestros nuevos reyes. ¡EL rey Felipe y la reina Zayra!-

Un gran aplauso unánime se escuchó por todo el salón, mucho aclamando a los nuevos reyes.

Cuando terminó el aplauso, fue el turno de hablar de Sarah, quien se dirigió a Felipe y Zayra, que estaban sentados en su nuevo trono al principio de la habitación.

-Esta noche, quiero dedicar esta canción a los nuevos reyes. Pero esta canción es muy especial, Ya que la escribió la hermana de nuestra reina deseándoles la más grande dicha del universo y felicitándoles por ese gran amor que comparten esperando que sea eterno como el sol.-

PASION

Sueñas con un amor

Puro, sin condición

Fuerte, eterno como el sol

Con el que se dibuja una pasión…

Sueñas con un amor

Limpio, con devoción

Libre, sacar las alas del corazón

Volar a dónde anida la pasión…

La pasión, es como un viento inquieto

Que se convertida en libertad

Es saber que hay alguien más que vive

Deseando poderte encontrar

Es viajar sin miedo entre las estrellas y la inmensidad

Es atravesar el fuego, caminar sobre las aguas

Convertir un sueño en realidad…

La pasión es ésa fuerza inmensa

Que mueve a toda la creación

Es saber que alguien te está esperando

Más allá donde se oculta el sol

Es borrar por siempre de ti la palabra soledad

Son dos almas que se unen llegando así a la eternidad…

Nunca te faltará

Un ángel que de la mano te llevará

A descubrir un mundo de pasión…

La pasión, es como un viento inquieto

Que se convierte en libertad

Es saber que hay alguien más que vive

Deseando poderte encontrar

Es viajar sin miedo entre las estrellas y la inmensidad

Es atravesar el fuego, caminar sobre las aguas

Convertir un sueño en realidad…

La pasión es ésa fuerza inmensa

Que mueve toda la creación

Es saber que alguien te está esperando

Más allá donde se oculta el sol

Es borrar por siempre de ti la palabra soledad

De tus labios escuchar el verbo amar…

Vives con un amor

Fuerte y sin condición

Libre y ponerle alas al corazón

Libre y ponerle alas al corazón

Volar adonde anida la pasión…

La pasión

Un fuerte aplauso inundo el salón, tanto de los invitados, como de los recién casados.

Hermione solo pudo voltear a ver a Zay, quien con lágrimas en los ojos la miró tal como se mira a una hermana.