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Historia 28076 — capítulo 4
Capitulo 4: EL ENTRENAMIENTO
Remus y Harry acomodaron todas las cosas lo más rápido posible, al final de todo les quedo bien y pintaron la casa con un toque de varita de Remus.
Harry antes que nada le envió una carta a Ron, invitándolo a pasar su cumpleaños, con él, en el numero 12 Grimmauld Place, también que le avisara a Hermione.
Harry al terminar de todo eso se fue a su cuarto con todas las bolsas que habían comprado en el centro comercial y lo empezó a acomodar todo en un ropero que se encontraba por ahí, junto con todo lo que había traído de la casa de los Dursley’s, y se encontró con el espejo de Sirius en la bolsita de cuero y lo sacó, lo sujeto fuertemente y empezó a bajar las escaleras hacia donde se encontraba Remus.
Se encontraba leyendo un libro que se titulaba: Los cuentos de Beedle el Bardo. Remus al verlo llegar dejo el libro en una estantería y se acerco a Harry.
—¿Qué te ocurre Harry?— le preguntó preocupado al verlo tan serio.
—¿Me podrías reparar esto? Por favor —le tendió la bolsita de cuero a Remus.
Éste lo agarró, sacó el contenido encima de una mesita que se encontraba cerca y palideció un poco al ver el espejo que él y Sirius utilizaban en sus tiempos de la escuela, pero se compuso después de dos segundos, lo junto todo y le dio un toque con su varita mientras decía: “Reparo”, y el espejo quedo como nuevo. Se lo devolvió a Harry y éste lo guardo de nuevo en la bolsita de cuero.
Harry lo puso en la bolsita dentro de su cazadora, y vió a Remus que seguía rememorando sus tiempos en el colegio, hasta que volvió a la realidad con un sacudir de su cabeza.
—¿Te lo dio Sirius?—preguntó Remus quedamente.
Harry asintió y empezó a caminar hacia su habitación, todavía tenía en su cabeza el remordimiento acerca de la muerte de Sirius, de el porqué no se había quedado en el cuartel general de la Orden, ahora él no estaría muerto... muerto... una palabra que venía carcomiendo a Harry desde lo que pasó en el ministerio de magia.
Mientras Remus lo observaba con cierta melancolía cuando se iba a su habitación.
Harry sentía su conciencia como se iba consumiendo bajo el recuerdo de Sirius cayendo por el velo.
“¡Harry, toma la Profecía, agarra a Neville y corre!” Ordenó Sirius, yendo al encuentro de Bellatrix, Harry vio como Sirius esquivaba un chorro de luz roja de Bellatrix, mientras se reía de ella. El segundo chorro de luz le acertó en el pecho. La sonrisa no había desaparecido de su rostro. Parecía que Sirius tardaba una eternidad en caer: su cuerpo encorvado de forma elegante mientras se hundía de espaldas a través del velo roto que colgaba del arco. El velo se elevó por un momento como si un fuerte viento soplara, y volvió a su lugar. Harry escuchó el grito triunfante de Bellatrix Lestrange, pero sabía que o podía significar nada… Sirius solo había caído a través del arco, aparecería en cualquier segundo… Pero Sirius no aparecía. “¡SIRIUS!” Gritaba Harry. “¡SIRIUS!” Había llegado al suelo, su respiración entrecortada. Sirius tenía que estar justo detrás de la cortina, él, Harry, tiraría de él… Pero cuando comenzó a correr hacia la tarima, Lupin sujetó a Harry por el pecho, frenándolo. “No puedes hacer nada, Harry…” “¡Cógelo, sálvalo, simplemente está al otro lado! “Es demasiado tarde, Harry.” “Aún podemos llegar hasta él…” Harry se retorcía entre sus brazos, pero Lupin no le dejaba ir… “Ya no hay nada que puedas hacer, Harry… nada… se ha ido.”
Harry quiso aguantar las ganas de derrumbarse en sus recuerdos, pero no pudo, siguió el camino hacia la habitación de Sirius, y de dejó caer en la cama. No pudo reprimir las lagrimas que ya querían salir desde que estaba sumido en sus recuerdos. Seguía dándole vueltas a la forma en que Sirius había caído detrás del velo, había sido con un sonrisa por el haber muerto en una batalla defendiendo lo que quería, y eso era él.
Después de un momento de tristeza, se incorporo y se fue a su habitación a mojarse la cara para ver si no se le notaba demasiado el que había estado llorando. Bajo de nuevo, para encontrarse con un Remus preocupado, sentado en la sala en la espera de que bajara.
—¿Cómo te encuentras?— le preguntó con calma.
—Estoy bien—respondió Harry con una sonrisa un poco forzada, pero al ver el entrecejo fruncido de Remus añadió— De verdad me encuentro bien, no tienes de que preocuparte.
—Mira que no hay que ser psíquico para ver que has estado llorando— dijo Remus señalando sus ojos verdes enrojecidos e hinchados— Vamos Harry, puedes contarme que te pasa, sabes que aunque no... soy tu padre... ni Sirius... puedes contar conmigo para lo que sea.
—Gracias Remus, no sabes la falta que me hace poder platicar con alguien— Le sonrió, pero esta vez era una sonrisa sincera que hace mucho que no se asomaba por la cara de Harry.
—Bueno, ven vamos a comer—dijo Remus un poco entusiasmado— pedí pizza —añadió de último momento.
Se encaminaron a la cocina, se respiraba un aroma delicioso en ese instante, se sentaron en la mesa y se pusieron a comer.
—Al rato, cuando terminemos de comer te enseñaré el cuarto de entrenamientos, seguro que te gustará—dijo Remus dando una mordida a la pizza.
—¿Qué poderes se supone que tengo? —preguntó Harry al cabo de estar comiendo unos minutos en silencio.
—Bueno, Dumbledore conjeturó que podrás hacer magia sin varita, — dijo Remus tras pensarlo un momento.— pero no sabemos nada mas acerca de esos poderes que tenía Godric en su vida, mientras estés en Hogwarts, necesitarás entrenar como lo haces aquí.
—Remus quiero pedirte una cosa— dijo Harry con la cara mortalmente seria— De esto no se puede enterar ni siquiera Dumbledore... Quiero que me ayudes a volverme animago, me gustaría poder contar con ese as bajo la manga.
—¿!QUÉ!?—grito Remus de pie y con las manos en la mesa.
—Por favor no grites, quiero que esto sea completamente secreto, además puede ser un factor sorpresa cuando vaya a enfrentarme con Voldemort—dijo todo esto con lentitud y parsimonia.
—Pero tu no puedes ir a buscar a Voldemort así como así, Harry, es como estar yendo a la boca del lobo.—le recriminó.— Además para volverte animago son muchos pasos complicados... —se quedó pensativo durante unos momentos que para Harry se le hicieron eternos.
Harry cruzo los dedos debajo de la mesa, rogando para que aceptara.
— Esta bien, te ayudaré, solo que necesito investigar los pasos ya que no me acuerdo cuales eran, sabes bien que podría salir muy mal—dijo con tono severo.
Harry se levanto de la mesa y se lanzo a abrazarlo.
—¡Muchas gracias Remus!— gritó de alegría.
—Ya Harry, ahora vamos al cuarto de entrenamientos.
Harry se separo de él, y fueron subiendo las escaleras lentamente, hasta que a Harry se le ocurrió preguntar.
—Remus, si yo soy el heredero de Godric, significa que mi papá también lo era, ¿verdad?—preguntó con la voz un poco quebrada por el sentimiento de la tristeza al recordarlo.
—Si Harry lo era, él se enteró después de cumplir los dieciséis años— a Harry le dio un vuelvo el corazón— James nos lo dijo a Sirius y a mí cuando volvimos a Hogwarts en el séptimo curso, su cumpleaños era el 27 de Marzo, así que Dumbledore le hizo prometer que no nos lo diría, James durante un tiempo guardo el secreto pero era tan cabeza hueca que convenció a Dumbledore de decirnos.—dijo con una sonrisa en los labios.— Ven ya llegamos.
Le abrió la puerta al final del pasillo del segundo piso. Dentro había una pradera, cerca se encontraba un río chiquito, y había muchas piedras en un rincón.
—¡Vaya! No pensé que Dumbledore supiera hacer este tipo de hechizos... —exclamó Harry por lo bajo, cuando logró entrar al cuarto aunque con un poco de dificultad.
Dentro del “cuarto” había una gravedad mayor a la de fuera, sentías como si tu cuerpo pesara cinco o seis veces mas de lo normal.
—Como habrás podido sentir, aquí dentro hace una gravedad mayor, esto te servirá para mejorar tu físico, la gravedad aquí dentro es cinco veces mayor a la de fuera — dijo Remus con un poco de dificultad, ya que no se podía respirar con normalidad, sentías los pulmones apretados.—Bueno, yo me tengo que ir, voy a atender unos asuntos y de paso busco los pasos para volverte animago, dentro de una hora de fuera, vendré a ver como estás, sabes que no puedes excederte—le recordó.
—Si lo sé, espera... y ¿cómo le voy a hacer para entrenar yo solo?— preguntó Harry con una mano en el pecho.
—Bueno, eso ya lo pensó Dumbledore, has de cuenta que tienes que pedirle a la habitación que te proporcione “algo” conque entrenar y te lo dará.
—¡Ah! Gracias eso no lo sabía.
—Ya me voy, nos vemos dentro de varias horas, te dejé algo de comida en la cocina—añadió con una sonrisa que cambio a la preocupación— en media hora del tiempo de fuera, sonará esta habitación como si te estuvieran tocando la puerta, así que sales y vas y comes algo. ¿Me entendiste?
—Si “papá”— dijo Harry en tono burlón.
Remus se fue denegando levemente con la cabeza, mientras que en sus labios aparecía una sonrisa de melancolía, y de salió de la habitación.
Cuando salió Harry se arrodillo y juro al cielo.
—Esto es por todos los que han muerto en esta guerra, y no dejaré que vuelvan a morir muchas personas, mas de las que ya lo han hecho.
Harry se puso en pie empezó a calentar los músculos, dio varias vueltas a la habitación, a primera vista no estaba tan grande, pero al cabo de recorrerla varias veces vio que era más grande de lo que aparentaba. Después se puso al centro de la habitación y pidió.
—Necesito a alguien que sea fuerte, ágil e inteligente para practicar defensa— dijo con voz firme al vacío.
De pronto en frente de él se encontró una figura se veía borrosa, tenía el cabello color negro azabache, lo traía todo alborotado, los ojos los tenia de un color miel-dorado, era esbelto pero era más alto que Harry, y vestía una capa roja con un símbolo de un león grabado en la espalda.
—¿Quién eres?— pregunto Harry con cautela.
—Yo soy Godric Gryffindor— respondió Godric con una sonrisa sincera. Harry se quedo con los ojos como platos.
—¿Por qué estas aquí?.
—Bueno, en realidad vivo en ti, hace muchos años realice un hechizo que hizo que yo guardara una parte de mis recuerdos y pensamientos en mis herederos, pero ésta parte estaba dormida, así cuando llegue el momento se activarían mis recuerdos y ayudarían al heredero que en ese momento se encuentre en una amenaza latente.
—Por tus venas corre mi sangre, tú en estos momentos estás amenazado por el Heredero de Salazar Slytherin, ahora te ayudaré a manejar mejor los poderes, ya que cuando yo estaba vivo, no había mucha gente que me ayudara con ellos, pero te digo que éstos son poderosos, así que tienes que tener cuidado con tus emociones.¿Entendiste?— preguntó Godric con un semblante serio.
—Si lo entiendo, ¿qué aprenderé primero?
—Aprenderás a utilizar magia sin varita, solamente tienes que pensar en poner toda tu magia en tu mano, la varita es como un canal de la magia, así que trata de que algo de tu magia se concentre en tu mano. —Le indicó Godric enseñándole un pelotita de luz que estaba en la palma de su mano—ésta siempre tiene que ser un factor sorpresa, no te tienes que dejar ver los enemigos cuando realices un hechizo, si estás en apuros solo intenta que pase lo más desapercibido posible.— comentó paseándose en la habitación con las manos en la espalda.
—Esta bien— Harry obedeció y se sentó cruzando las piernas, la mano derecha la estiro con la palma para arriba, puso su mente con un poco de dificultad en blanco y empezó a ubicar toda su magia en la mano, de ratito sintió como un calor se iba acumulando en la palma de su mano, se atrevió a abrir los ojos y lo que vio lo dejó con la boca abierta.
En su mano se encontraba una esfera chiquita, no era tan grande como la que le había enseñado Godric pero al fin y al cabo era SU magia.
—¡Wow!—exclamó Harry por lo bajo contemplando su magia.
—¡Bien Harry!, —Lo felicito Godric—Lo has hecho bien, ni yo lo hice a la primera, pero te has llevado demasiado tiempo, por si no te habías dado cuenta, ya transcurrieron alrededor de cinco horas, así que por el momento quiero que salgas de la habitación y descanses un poco, yo estaré aquí esperándote.
—¿¡QUÉ!?— gritó Harry levantándose de un salto.—¡No puedo creerlo!... Pe... pe.. Pero... ¡ni siquiera han pasado diez minutos, yo estuve aquí y no he sentido el cambio!.—empezó a hacer ademanes como si tratara de apartar unos mosquitos que lo molestaban en la cara— OK... repasemos... estuve aquí entrenando... y... ¿me dices que han pasado mas de cinco horas en este lugar?—preguntó dirigiéndose a Godric— ¡Eso si que no me lo esperaba!—exclamo por lo bajo rascándose la nuca con una mueca de desconcierto.
—Ahora Harry te pido que salgas de esta habitación y vengas después que estés mas relajado, yo te esperaré aquí para darte mas cosas para entrenar.—le ordenó Godric
—¡Pero si no entreno el tiempo suficiente no podré vencer a Voldemort!— le recriminó a Godric. No se sentía con ganas de descansar y perder más tiempo.
—Yo sé lo que te digo, en el entrenamiento querrás descansar y no tendrás ninguna oportunidad de ello.
—Esta bien, pero vendré dentro de media hora del tiempo de afuera para seguir con los entrenamientos.—Aceptó Harry de mala gana.
Y la figura de Godric se disolvió en una voluta de humo. Se encaminó a la puerta y cuando tomó el pomo, y empezaba a girarlo, se sintió súper mareadísimo y sus rodillas sucumbieron ante el peso de él. Despacio se fue levantando y salió de la habitación rumbo a la habitación de Sirius.
Abrió la puerta y se quedó observando todo lo que se encontraba en esa habitación... sentía como si Sirius se encontrara de nuevo a su lado dándole ánimos, estaba en esos pensamientos cuando se acordó del espejo que éste le había dado antes entrar a Hogwarts el año pasado y se maldijo mentalmente por ser tan orgulloso y haberse creído el gran “héroe”.
Cerró la puerta con mucho cuidado y se dio la media vuelta despacio, pero cuando iba se imaginó a Sirius subiendo las escaleras y el corazón se le disparó como una bomba.
“Es Sirius” pensó Harry con mucha alegría, pero cuando se lanzó a correr para abrazarlo, éste se disolvió dejando un aroma parecido al mar.
—No me dejes Sirius, te necesito —susurró Harry al vacío y con la cabeza gacha.—Me... me niego a creer que has muerto... pero... a la vez... sé que... te has ido de aquí... estoy confundido... no sé que hacer...
Se fue a su habitación y se acostó en su cama, se sentía débil, “a lo mejor fue la concentración de la magia” pensó Harry, después de eso no supo que pasó...
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Mientras tanto en la Madriguera, en una habitación decorada con muchos posters de los Chuddley Cannons, donde se veían unas atrapadas soberbias por parte de los cazadores y unos amagos de Wronsky que te dejaban alucinando. En lo alto del techo se encontraba una lechuza, que se encontraba dormida con su cabeza bajo el ala, unas chucherias lechuziles estaban esparcidas por una parte del piso, como igual también se encontraban una plumas en toda la habitación.
Cerca de la pared se encontraba una cama, una pierna se asomaba fuera de las sabanas, igualmente se encontraba un brazo colgando, pero eso no parecía importarle a la persona que se encontraba encima de la cama, era un muchacho de cabello color rojo encendido, pecas en toda su cara, y unos ojos azules que se escondían tras unos párpados, por el momento cerrados, Ron Weasley no se había despertado, y eso que ya era pasadas las diez de la mañana.
—¡RONALD WEASLEY! ¿Todavía no te has despertado?— se escucho de pronto la voz de la Señora Weasley, totalmente enfurecida y al otro lado de la puerta del cuarto de Ron.
Éste al escucharla, se sobresalto y callo al suelo todo enredado con las sabanas.
—¡Y’ ‘oy mam’!— Se escucho la voz de Ron entre todas las sabanas, cuando pudo quitarse unas de la cabeza, se levanto y se enrollo las sabanas alrededor del cuerpo y abrió la puerta, allí se encontraba una Señora Weasley con una cara que hizo empequeñecer a Ron.
—¡Ronald Weasley! ¿¡No te has levantado!? —pregunto la Señora Weasley— al menos ya acomodaste tus cosas en el baúl, ¿verdad?
Ron ni siquiera se había acordado de acomodar sus cosas, pero aún así tenía que ver que se llevaría a la “casa” de su mejor amigo. La Señora Weasley traía en sus manos unas túnicas
—Eh... mmm... Todavía me falta poquito— mintió Ron, ya sentado en su cama y rascándose la cabeza en señal que todavía estaba dormido, y dio un sonoro bostezo y miró a su madre que lo miraba con un poco de tristeza— ¿qué pasa mamá?
—Bueno, lo que pasa es que ya estás vuelto todo un adolescente, aunque me duela admitirlo, pero sigues estando guapísimo, espero siempre tener a un hijo guapo... — y le dejó las túnicas limpias al lado de donde se encontraba sentado Ron y se fue a la cocina, dejando a un Ron medio dormido.
Ron se levantó, se quito las sabanas y se puso un short color rojo y se miró al espejo y lo que vió no se lo imaginaba. Estaba él con unos cuantos cuadritos un poco marcados por jugar mucho al Quidditch, había crecido un poco en lo que iba del verano, y su cabello lo llevaba hasta debajo de su mandíbula, pero a él no le molestaba, siempre lo traía suelto, y sus brazos o mostraban músculos o se estaba haciendo un poco de flojo y se le estaba acumulando algo que no es bueno para la salud..
Se estiro a lo que daba su estatura, y no vió cuando una pequeña figura entro furtivamente en la habitación.
—¡Bú!— exclamó de pronto la voz de esa figura sobresaltando a Ron
—!!!!Ah¡¡¡¡— gritó Ron saltando hasta tocar la pared— ¡Ginny! Por favor no vuelvas a hacer eso,—exclamó llevándose una mano al corazón— ¿me vienes a ayudar con mis cosas para irme a la casa de Harry?
Ginny estaba con una sonrisa con una dentadura blanca, su cara llena un poquito de pecas, sus ojos marrones estaban que rebosaban de alegría, su cabello rojo rizado, se encontraba sujeto en una coleta con unos mechones sueltos que le daban un aire de niña mala, era más pequeña que su hermano, pero ella ya estaba empezando a desarrollar todos sus encantos, ya no tenía tanta imagen de niña, ya se estaba volviendo una mujer en todo su derecho.
Los ojos de Ginny se opacaron unos segundos, algo de lo que no se percató Ron, pero se compuso rápidamente, y su sonrisa se deshizo fugazmente, pero la logro poner en su lugar, aunque un poco forzada.
—¡No so tonto! Yo vengo a decirte que mamá quiere que te apures en acomodar todas tus cosas, lo más rápido posible, porque quiere te pongas a recoger tu habitación antes de que te vayas—respondió, se dio la vuelta y empezó a observar la habitación con gran interés—Yo digo que te vas a tardar alrededor de todo el día en limpiar esta habitación, yo que tú me daba prisa—concluyó, encaminándose a la puerta.— Si es que quieres recoger a Hermione a tiempo.
Ginny giró el pomo de la puerta, salió, y lo volvió a cerrar dejando a un Ron con las orejas coloradas, de repente se escucho como si algo cayera por las escaleras.
—¡USTEDES DOS! ¿NO PUEDEN TENER MAS CUIDADO EN LO QUE HACEN?— se escuchó la voz de la Señora Weasley, cada vez mas cerca.— Tengan mas cuidado para la próxima que no tendré piedad..
—¡Sí mamá...!— respondieron dos voces idénticas, y con un deje de arrepentimiento.
Ron muerto de la curiosidad se asomó a las escaleras y lo que vio lo hizo soltar una pequeña risa, ya que si se empezaba a reír más fuerte, podría ser que no lo dejaran ir a la casa de Harry. A los pies de la escalera se encontraban unas cajas con varias cosas: orejas extensibles, unos frasquitos chiquitos con líquidos viscosos, una especie de gelatina que se movían escapando de las manos de Fred y George, entre otros.
Ron se volvió a meter en su habitación con una sonrisa en la cara y se puso a ver todo el tiradero que tenía y pensó seriamente en lo que le dijo Ginny, así que se puso a meter en su baúl lo que iba a necesitar.
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Mientras tanto en otra habitación de la misma casa, se encontraba una ventana abierta por donde se puede ver una mesita y una cama muy bien acomodadas, cuando de repente se abrió la puerta dejando ver la menudita figura de una pelirroja que metida en sus pensamientos, cerro la puerta muy lentamente y se recargó dejándose resbalar por la gravedad y una lagrima broto involuntariamente de sus ojos, al pensar que Ron y Hermione estarían todo ese mes en la “casa” de Harry, y ella estaría todo ese mes en casa con su madre y su padre... no le desagradaba la idea de quedarse con su familia, pero ella no sabía muy bien como definir todo lo que pasaba por su mente. Ginny se fue quedando sentada en el piso, conforme se resbalaba lentamente y pensaba en todo lo que había pasado anteriormente:
En primera todavía andaba de novia con Dean Thomas, y en segunda porque no sabia si Harry sentía lo mismo que ella por el y en tercera porque ella se proponía olvidarlo definitivamente, ella en este curso sería una amiga mas, sería como Ron y Hermione con Harry, se abriría mas, trataría de comprender que es lo que pasaba por su mente, pero su corazón estaría completamente cerrado a el. Ella estaba dispuesta a hacer lo que fuera para el, ser su compañera, su confidente, aguantaría todo lo que tuviera que decirle (ya que Harry se encontraba marcado por la profecía pero todavía Ginny no sabe nada), nunca lo haría sentir despreciado.... en todo caso ella sería su mejor amiga.
Ginny se separo de la puerta y se sentó en la cama pensando en lo que había pasado hace como dos o tres días.
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Era un día soleado, pero no hacía tanto calor como se esperaba. En una habitación de una casa que parecía sostenida como por arte de magia, se encontraba una ventana abierta y dentro de la habitaciones, una muchacha de cabello color rojo estaba encima de su cama con un pequeño librito abierto en sus piernas y ella escribía con una pluma. Empezó a escribir en la primera pagina:
Querido amigo:
Bueno, hoy empezare una nueva etapa en mi vida, antes yo ya había tenido un diario, pero no quiero recordar cosas malas... bueno en fin, es una larga historia.
Hoy te escribo porque eres al que le voy a contar todos mis secretos y siempre los guardaras. Primero vamos a presentarnos:
Yo soy Ginny, tengo 14 años casi por cumplir 15, siempre he tenido un secreto, y es que siempre he querido mucho al mejor amigo de mi hermano como algo mas, que un simple amigo... Desde los once años me gusta ya que el es una persona sumamente sencilla y es muy noble ya que nunca le gusta llamar demasiado la atención de las demás personas. Pero con el paso de estos años me he dado cuenta de que solo seré para el la hermana pequeña de su mejor amigo...
En ese momento sintió como si alguien la observara y miró al techo de su habitación, allí se encontraba la imagen de un Harry que le sonreía, pero ella pensó que solo era una ilusión, movió la cabeza negativamente, y de nuevo puso atención en lo que estaba haciendo:
Bueno, esto es todo lo que te quiero decir hoy, espero que no me defraude,
Se despide con cariño. Ginny
Después de eso se levantó lentamente, pensando en la imagen que se le había presentado ese día, se iba encaminando al baño todavía con el diario entre sus manos, y lo puso dentro de una mesita que se encontraba antes de llegar al baño, agarró una pequeña llave y cerró bien el compartimiento donde estaba su diario. Se incorporo y se fue caminando lista para un baño, pero no sabia si era sumergida en agua o en sus pensamientos.
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Ginny despertó de sus pensamientos, se levantó de la cama y se fue a donde se encontraba su mesita, en donde hacia la tarea, y empezó a escribir una carta para cierta castaña, que por cierto es su mejor amiga.
Hola Hermione!!
¿Cómo estas pasando las vacaciones amiga? Espero que muy bien, y con toda tu familia. Sabes una cosa; bueno yo digo que si la sabes ya que tú eres una personita que investiga todo lo que le interesa, no te estoy llamando chismosa, ni nada por el estilo, solo que tu siempre cuando quieres algo lo consigues, excepto por cierto pelirrojo que ya me he dado cuenta como lo miras... Bueno esta carta no es para recriminarte eso, si no que ya estoy por fin decidida: ya no esperare mas a Harry, seré como ustedes lo son para él, una amiga más, pero realmente espero que se pueda sacar de la cabeza todo eso de que soy “la protegida de la familia”, o solamente “la hermana menor de su mejor amigo”. Ash! Y también he pensado en cortar con Dean, ya que no me siento muy a gusto en estas vacaciones, fue algo lindo pero no quiero que Ron o alguien mas se entere de eso. Prométeme que no le dirás nada a Harry o a Ron.
Atte: tu amiga Ginny.
Ginny terminó de hacer la carta, la selló y salió para ver en que lugar de toda la casa se encontraba Errol. Abrió la puerta de su habitación y salió bajando las escaleras, vio en la habitación de Ron que éste todavía estaba buscando algo debajo de la cama, siguió bajando con la carta en su mano, viendo a su madre en la cocina, preparando algo que olía muy delicioso, salió de la casa, y vio a Errol en el piso tirado, fue hacía el y le puso la carta atada, y le dijo cuando la termino de haber atando.
—Tienes que llevársela a Hermione, sé bueno.
Errol en cuanto escucho que tendría que llevar algo se levantó como pudo y echó a volar a duras penas. Ginny lo vio perderse de vista y se metió de nuevo en la casa con las manos cruzadas.....
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En una habitación donde apenas se veía el sol del amanecer, se encontraba una cama llena de un bulto, pero en ese mismo instante se empezó a mover, desenterrando una mano, después un mechudo color negro, acto seguido salió de entre toda la maraña el otro brazo, y finalmente una pierna.
Harry se quitó todas las sabanas que tenía revueltas y se incorporó llevándose una mano a la cabeza, pasándola distraídamente, busco sus gafas palpando la mesita de noche, las encontró, las tomo y se las puso. Enfocó distraídamente en su alrededor, viendo que todavía no amanecía tanto como él lo esperaba, pero decidió levantarse para empezar ese día pronto con los entrenamientos que había dejado inconclusos.
Se levanto, se vistió con solamente una camisa blanca, unos pantalones negros y la capa que había encontrado en el cuarto de Sirius. Ese día llegarían Ron y Hermione a su nueva casa, así que bajo primeramente a la cocina a buscar un vaso con jugo de calabaza. En eso entro Remus todavía en pijama.
—Buenos días Remus — Saludo Harry distraídamente viendo por la ventana con su vaso sobre entre sus manos.
—Buenos días a ti también, ¿cómo amaneciste el día de hoy? — Pregunto Remus agarrando un vaso de agua y empezándoselo a tomar.
—Bien, gracias. Bueno yo me voy a entrenar ya que ayer no estuve el suficiente rato, y tengo que reponerlos— de repente se le vino a la cabeza eso de lo que estaba investigando Remus para su transformación a animago— Una pregunta, ¿Si pudiste dar con la información para poder volverme animago?
Remus dejo en vaso sobre la mesa y se puso de espaldas a Harry, mirando por la ventana.
—Si lo he encontrado, el ultimo paso lo tienes que hacer con luna llena. Esta luna no podrá ser ya que no tendrás tiempo para poder buscar tu animal interior. Iras al colegio y te mandare unas instrucciones vía lechuza, y podrás buscarlo con mejor tranquilidad, ahora estoy seguro de que al menos Albus te dará una habitación donde puedas entrenar y allí podrás hacer estos pasos. En las vacaciones de navidad podremos hacer los pasos que faltan ya que necesito estar presente en este ultimo paso para ver que todo vaya de acuerdo a los pasos planeados.
Harry se desilusionó un poco al escuchar las palabras de Remus pero no lo manifestó en su cara ni en su tono de voz, ya que no quería presionarlo demasiado con esto.
—Muy bien, haré lo que tu digas. Bueno ahora si me voy a entrenar ya que en este día vendrán Ron y Hermione, nos vemos al rato entonces.
Harry salió de la cocina rumbo a la sala de entrenamientos y al hacerlos paso por la habitación de Sirius, y sintió una punzada al recordar que en esa casa había vivido su padrino hasta cumplir los 16 años y se sujetó con fuerza la pulsera de metal. Empezó a caminar más rápido, y por fin llegó a la esperada Sala.
En cuanto entró notó que la sala era diferente ya que esta vez solamente había un solo árbol, estaba colocado justo a un lado de la entrada, como si fuera un perchero (que es en donde se cuelgan los abrigos y las capas), así que dejó su capa encima. Todo, absolutamente todo estaba cubierto de hierba pero no estaba tan crecida, y al lado de un pequeño rió se encontraban unas piedras, unas grandes y unas pequeñas.
Se fue adentrando a la habitación, y cuando llego a una distancia considerable de la puerta, apareció Godric nuevamente con su capa al lado de Harry.
—¡Hola Harry! Hoy empezaremos nuevamente con la concentración de magia en la manos. Después de que lo domines un poco empezaras a practicar unos hechizos que no son tan difíciles y son muy prácticos.
Harry se preparo de nuevo y se sentó en el piso, con los pies cruzados y con las manos sobre éstos. Primero puso su mente en blanco, y poco a poco sintió como la magia se iba yendo a sus manos, en ese momento abrió los ojos y vio las esferitas en las palmas de sus manos, pero ésta vez eran un poquito más grandes que la vez anterior.
—¡Esto esta mejor! — exclamó por lo bajo Harry.
—¡Muy bien Harry! Esta vez solo te ha tardado dos horas. Pero eso lo podremos solucionar cuando practiques más. Esta bien ahora empezaras a practicar hechizos, intenta con el Accio, tengo entendido de que ya lo dominas.
Godric apuntó con su mano a una roca no tan pequeña y con una simple sacudida de su mano la volvió un cojín y con otro leve movimiento la elevo hasta la altura de los ojos de Harry.
—Inténtalo con este cojín ya que si fallas no te ocurrirá nada grave.
Harry asintió y apuntó con su mano al cojín flotante.
—¡Accio cojín!— Gritó Harry. Pero éste no se movió ni un solo centímentro.
Harry al ver que no sucedía nada volvió a apuntar al cojín.
—¡Accio cojín!— repitió.
Pero nada sucedió. Godric lo observaba todo con una sonrisa y con los brazos cruzados. Al ver que Harry lo iba a intentar otra vez, se acercó y le tocó el hombro.
—Un consejo: tienes que concentrarte de que tu magia se esté en tu mano solamente, intenta pensar o más bien grábate que tu mano es tu varita. Tienes que pensar en que quieres utilizar tu energía, de manera de que pase por tu mano ya que ésta es tu varita. Inténtalo.
Harry, un poco confuso por las nuevas instrucciones que le había dado Godric, se puso nuevamente en posición, cerró los ojos intentando pensar que su mano solamente era su varita, y cuando abrió los ojos vio como su mano estaba envuelta ahora por la energía de la esfera. Se volvió hacía el cojín.
—¡Accio cojín!— Esta vez lo deseó con su pensamiento y con toda la magia que le quedaba en la palma de su mano y lo que ocurrió a continuación casi le hace perder el equilibrio. El cojín se movía lentamente hacia donde se encontraba él, pero a la mitad del camino se cayó al suelo dejándolo inerte sobre el pasto.
Harry no aguantó mucho tiempo mas y tuvo que caer de rodillas sujetándose un poco la mano en donde había concentrado la energía. Godric al verlo se acercó un poco mas a Harry.
—¿Te duele mucho?— pregunto Godric tomando levemente la mano de Harry, observándola cuidadosamente.
—Un poco, pero no es muy importante, ¿verdad?—dijo Harry levantándose para volver a empezar otra vez con la concentración de magia.
—No, eso también me sucedió a mí, y te puedo decir que algunas veces es un poco más doloroso que hoy, pero con el tiempo té iras acostumbrando. Muy bien Harry, ahora presta mucha atención en esto que te voy a decir, son como unas reglas a seguir mientras estés entrenando conmigo, ya que viene siendo para tu bien y es muy necesario que lo hagas: en cada sesión de entrenamiento al que vengas en este lugar harás unos entrenamientos, serán al principio sencillos y poco a poco irán aumentando de intensidad. Pero eso no lo harás el día de hoy, ya que te he visto y aunque tu no lo hayas percibido ya han pasado mas de seis horas acá dentro. Te tomaras el día de hoy libre, tengo entendido que hoy vendrán unos amigos tuyos a pasar estos días contigo. Los días domingos tendrás descanso, pero los demás días tendrás un entrenamiento que a lo mejor en varios días te sentirás muy cansado. Muy bien eso es todo por hoy. Nos vemos mañana, Harry.— Se despidió Godric, quedándose en medio de la habitación.
—Nos vemos hasta el día de mañana.—Harry se despidió de Godric, agarro su capa, se la puso y salió de la habitación.
Se encaminó hacia la cocina, pero antes de que bajara la escalera, vislumbro el cuarto de Sirius y entro con las manos sudándole a chorros. Todo seguía como él lo había dejado la vez anterior que había entrado. Nunca se había puesto a ver detenidamente la habitación. Vio que se encontraba un mueble, lleno de algunas grandes y pequeñas motos, de diferentes colores y tipos. Todas se encontraban envueltas en una pequeña capa de polvo, se fue acercando y a cada paso que daba, se levantaba una pequeña nubecita de polvo.
Por la ventana se iba asomando poco a poco el sol del amanecer y cuando iba de salida Harry vió un pequeño destello que provenía de un buró, se acercó, metió una mano al cajón y sacó un pedazo de espejo. Tenía el nombre de James Potter grabado en la parte de atrás con una letra de la cual nunca había visto antes Harry. Lo tomó con las manos temblorosas y le dio muchas vueltas intentando que el rostro de Sirius volviera a verse otra vez. Pero nada sucedía, guardo el espejo en el bolsillo izquierdo de su pantalón y salió rumbo a la cocina..
Cuando llegó a ella no había nadie, así que se fue directo por los artilugios de limpieza y se los llevo cargando a la habitación de Sirius. Los dejó a un lado de la puerta, y se fue a su habitación para cambiarse y no ensuciar mucho la capa que había encontrado. Regresó y empezó primero con el mueble de las pequeñas y grandes motos. Apenas había agarrado la primera cuando ésta se encendió y salió con todo lo que le permitían sus pequeñísimas ruedas hacía la pared. Harry no supo que hacer, así que salió corriendo detrás de ella.
—¡He, tu pequeña motocicleta sin sistema de frenado! ¡Vuelve acá!—gritó un poco mosqueado Harry siguiéndola en su trayectoria, primero paso por debajo de la cama, seguido debajo del buró, paso también por la parte de atrás de la mesita de noche y ya iba de vuelta al mueble, pero dio una vuelta muy imprevista haciendo que con la velocidad que Harry llevaba chocara contra la pared. Solamente alcanzó a decir una cosa después de haberse pegado.
—¡Ouch! Vas a ver... pero hay un dios que todo lo ve y te hará pagar, pequeña moto con disfunción de frenos.
Con toda la travesía se había levantado mas polvo del previsto y así que empezando de nuevo continuó con su labor. Recogió la pequeña moto que había ido a parar estrellada en la pared al lado de la mesita de noche. Terminó de limpiar el mueble, y siguió con la mesita, ahí fue en donde se tardo más, ya que había unos cuantos documentos esparcidos por toda la extensión, los ordenó todos y puso los objetos bien acomodados en los cajones, cuando decidió continuar con el buró de noche y todo lo que se encontraba tirado encima de la cama o en el piso y lo acomodo en la mesa, el mueble y el buró.
El ropero de Sirius lo dejo intacto ya que quería conservar el aroma de Sirius. Finalmente termino con todo y todo, así que se puso a descansar en el marco de la pared observando como le había quedado.
—Te quedo muy bien.— Se oyó una voz que provenía de la espalda de Harry. Éste no pudo reprimir un pequeño salto, que lo acompaño un grito y seguido de una mano oprimiéndole el pecho. Sentía como si quisiera darle un zape a Remus por hacer eso demasiado seguido, pero pronto se le paso el coraje.
—¿Por qué siempre haces eso?—preguntó enarcando las cejas
—Nunca te das cuenta de cuando yo voy llegando y pues te asustas— replicó Remus— Pero bueno vamos a desayunar porque si no te has dado cuenta ya pasan de las doce de la tarde y no has comido nada, yo creo que te llevaste mas tiempo del necesario aquí, esta bien que al menos te distraigas, pero hay que empezar a acostumbrarnos a vivir sin el.
Claro, tenía que llegar alguien y recordarte que tu mejor padrino, dado que no tienes otro, ya está muerto, que mejor manera de subirte él animo cuando estas en esos días, empezando a aceptar que el, se ha ido para siempre.
Remus empezó a andar con los artilugios de limpieza cargados hacia la cocina, mientras Harry, se quedo un momento mas observando detenidamente como había quedado esa habitación. Se dio la media vuelta, y cerro la puerta dispuesto a poder enterrar ese sentimiento de impotencia que de repente llegaba a su corazón, cuando se acordaba de la partida de Sirius, cayendo por el velo, con su sonrisa de triunfante en la cara, y Remus lo retenía, ya que no podía hacer nada para hacer regresar a Sirius.
Caminó muy despacio hacia la cocina esperando que en algún momento saliera alguien y le dijera que todo era una broma, por cierto de muy mal gusto. Pero no sucedió y mejor se fue con Remus a la cocina.
Remus ya se encontraba preparando el almuerzo y Harry se sentó en una silla.
—Lo he estado pensando y creo que ya es hora de que te enseñe el primer paso para volverte animago— Dijo de pronto Remus, empezando a servir la comida.
—¿De verdad Remus?
—Si, sé muy bien que hoy llegan Ron y Hermione, y quería hacerlo antes de que lleguen ellos, bueno si no té molesta. Creo que ellos aun no deberían saber esto, sé que son de confianza—añadió al ver la cara que ponía Harry a la mención de sus mejores amigos.— pero, hay que ver como se los vamos a decir, ¿no crees?
Harry empezó a reflexionar por como se lo tomarían ellos, ya que pensaba que a lo mejor, ellos también querrían ser animagos. Y analizándolo mejor, los dejaba un rato aparte de esa parte, sabía que ellos si son de confianza, pero por el momento no le diría nada a nadie de lo que estaba planeando. Ya cuando él estuviera totalmente transformado y se supiera todos pasos que se necesitaban para el proceso completo, ya les diría como poder transformarse.
—Tienes razón. Bueno y ¿en qué consiste el primer paso?— lo cuestionó Harry con el cejo fruncido, mirándolo inquisitivamente.
—¿Sabes que cuando haces eso, te pareces mucho a Lily?—le regresó Remus con un plato en las manos y una sonrisa en la cara. Harry sintió que la cara se le estaba volviendo roja.— Veamos, si, el primer paso es la concentración total, ésta debe darse estando tú en un círculo con una estrella de seis picos, pero para eso debes estar en una posición de piernas cruzadas, con las manos encima de las piernas, y dirás un hechizo. Te debes concentrar mucho, en determinado momento verás un bosque, deberás buscar a tu animal interior.
Harry se encontraba conmocionado ya que pensaba que no era tanto para poder volverse animago, pero el mismo se ha impuesto que llegaría a ser animago, para poder sentir algo de lo que su padre era, sentirse como su padre... sentirse como un ser libre, al menos en la naturaleza ya que en la vida real, estaba encadenado a poder derrotar a Voldemort, todo por la profecía.
«El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca... Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes...”
Ésa profecía le costo mucho a Harry, mas de lo que el mismo hubiera querido. Le costó la vida de su querido padrino y porque negarlo su mitad padre.
—Harry ¿Te encuentras bien?
Harry despertó de su mar de confusiones en su mente y volvió a la realidad.
—Si, perdón me distraje por un momento. Entonces ¿cómo le tengo que hacer para poder distinguir a mi forma animaga?
—Bueno, esa parte me falta por investigar pero espero que tu mismo puedas dar con ella. ¿Empezamos?
—Esta bien, empecemos.
Y se fueron caminando a la sala, para poder empezar el ritual. Harry constantemente se repetía: “Ya casi lo logro” “No deshonrare a mi padre ni a mi madre” “Tengo miedo” “Mi querida Ginny, espero y comprendas porque hago esto” “Remus siempre estará conmigo” “mis mejores amigos se enojaran conmigo.”
Remus con su varita empezó a trazar una estrella, y con otro movimiento aparecieron unas velas flotando y se acomodaron automáticamente. Harry se sentó en medio y empezó a concentrase, pero Remus lo interrumpió.
—Harry, creo que se te olvida algo
—¿Cómo que?— pregunto un poco molesto ya que él mismo quería empezar cuanto antes el entrenamiento para la forma animaga.
—Como por ejemplo decir este hechizo para que te ayude a encontrar tu forma animaga. “hoy en nombre de los astros busco a mi parte perdida, mi otra mitad, mi forma animal: Revelio anímale!!. Te adivierto que no todos los magos pueden convertirse en animagos, y que después de esto vas a necesitar ver todo lo que viene siendo la parte teórica, para que le entiendas mas y puedas hacerlo mejor. No importa si hoy no te sale, al menos para la proxima ya veras como se te dara mejor.
—Esta bien— y se volvio a colocar en posición— “hoy en nombre de los astros busco a mi parte perdida, mi otra mitad, mi forma animal: Revelio anímale!!
Poco a poco, lo que a él le parecieron segundos, se fue internando en su mente, al principio no veía nada nítidamente, pero pronto empezó a ver mejor, y se dio cuenta de que en ese momento se encontraba en una habitación de la nada. Se asustó al estar en ese ambiente ya que le recordaba, un poco el velo por donde cayo Sirius.
Pero de repente delante de él se vió un destello que lo cegó durante varios minutos. Aparecio en medio de un bosque grandísimo, se encontraba rodeado de miles de arboles, pero entre éstos se alcanzaban a ver unos que otros animales, unos pequeños y otros un poco mas grandes. Intentó buscar su varita entre sus pantalones, pero no se encontraban en ese lugar. Harry no sabia que era lo que sentía, por un lado tenía temor a que alguno de los animales lo lastimara en cuanto éste se moviera ya que se encontraba desarmado. Pero logro empezar a dominar sus emociones, se armó de valor y se dijo que en cuanto antes empezara con eso más pronto terminaría. Así que con todos los sentidos alertas, camino precausoriamente, mirando de un lado hacia otro, escuchando atentamente mientras era observado por todos los animales de ese bosque. Se internaba cada vez más entre todos los árboles, pero nunca veía nada parecido a lo que le había dicho Remus esa mañana en la mesa de la cocina. Llevaba en esos momentos los nervios como si no pudiera controlarlos durante mucho tiempo mas de lo que hasta ahora había aguardado, pacientemente, bueno no tan pacientemente pero si muy tenso.
Sentía que ya llevaba muchas horas caminando ya que sentía los pies como si le estuvieran a punto de estallar, así que pensó que mejor se sentaba un rato, descansaba y al rato siguiente continuaba con su recorrido, pero eso sí sin perder de vista a todos lo animales, y con todos sus sentidos alertas.
En un momento de paranoia, vió de reojo como unos animales salían discretamente de su campo de visión y ahora no sabía a donde se iban. Pensó en seguirles, para ver si le daban una pista acerca de donde se encontraba el mencionado claro, pero tenía que seguir las indicaciones de su profesor, ahora su mentor. Decidió seguirles, estos se internaban todavía más de lo que él mismo se había internado, y se sorprendió de que los animales exactamente se dirigían a donde él mismo quiso llegar con más anterioridad.
Los seguía lo mas sigilosamente que podía, pero hubo un momento en donde los animales se quedaron muy quietos, como si estuvieran olfateando algo en el aire, escogieron tan mal momento, que hasta las hojas dejaron de susurrar como siempre lo han hecho ellas y fue en ese preciso momento en que Harry pisó una ramita seca y se escuchó como si tuvieran bocinas con amplificador de máxima potencia. Bueno no exageremos tanto, pero se alcanzo a escuchar por todo un radio de 5 metros a la redonda, y lo animales como siempre pacíficos, decidieron dejar pasar eso como un ruido natural de la naturaleza. Pero no dejaron de olfatear el ambiente como si existiera un intruso entre sus filas. Harry se quedó estático, y mejor se alejó lo más rápido que pudo en esa misma dirección, ya le faltaba poco, pero con otro camino.
Así llegó a lo que se parecía lo más a un claro, se encontraban reunidos varios animales. Harry decidió que era hora de que lo vieran y salió de su escondite. Sintió como la mirada de todos los animales se posaba sobre él. Camino seguro hasta el centro del claro, se fijo en todas y cada una de las figuras. Una era un pequeño cachorro de pantera, ya casi para alcanzar la madurez, lo observaba desde entre unos árboles. También había un león, éste se encontraba dormido. Una sombra se entrevió entre la maleza, se vió que se deslizaba entre la tierra. Pero en este animal su corazón dio un brinco en su pecho, ya que le recordaba mucho a cierta persona muy querida por él, en escasos diez metros se encontraba un ciervo de la misma contextura que su patronus. Y un tigre blanco, parecía apenas un poco mayor que la misma pantera. De hecho, ningún animal estaba con sus colores originales, a como uno los conoces, no, estaban totalmente blancos. Se fijó más en cada uno de los animales y encontró en uno lo que le había estado buscando en esos animales, los más probables a que se convirtieran en su forma animaga.....
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