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Historia 28076 — capítulo 3
CAPITULO 3: EL ENCERRAMIENTO.
Harry no se lo podía creer.
“¿El heredero de Godric Gryffindor?
¿Cómo puede ser eso?
¿Su padre también lo era?
¿Por qué no se lo habian dicho antes?
¿Por qué siempre le ocultaban la verdad?
Harry no sabia lo que sentia brotar en su interior, se quedo en su asiento mirando hacia el vacío, tratando de entender las palabras que le acababan de decir, sentia una impotencia al pensar que las demás personas sabían mas de el que el mismo, levanto la mirada y se encontró con los ojos azules del anciano, detrás de una gafas de media luna, inspeccionándolo como con rayos X y en el sillón con los ojos de un color entre un raro dorado y miel, se encontraba Remus con una cara de seriedad inusitada, pero a la vez muy calmado.
Sintió de nuevo pero aun más fuerte una fuerza que quería salir de el, pero se sentía horrible, acababa de perder a su padrino en el ministerio de magia, la casa le recordaba todo a Sirius, no quería volver a sumergirse en todo lo que él había soñado, y había vivido realmente, veía a su padrino en cualquier cosa que estuviera dentro de esa casa, sentia aun su olor, pero no quería volver a sentirse inútil.
Harry se levanto, camino hasta la ventana y observo a las estrellas que empezaban a salir del horizonte, veía la estrella de Sirius, en la Constelación Cannis Maior
“La más brillante de todas” pensó Harry con cierta nostalgia, sin poder contenerse dio un gran suspiro.
Se volteo a donde se encontraban el Profesor Dumbledore y Remus, su rostro denotaba una seriedad que ninguno había visto antes en el rostro de Harry. Dumbledore se quedo de pie, junto a Remus, esperando la reacción del muchacho.
—Harry, sabes que este poder puede tener muchas consecuencias si no se usan bien, ¿verdad?—le pregunto Dumbledore con lentitud ya que no sabia como se lo tomaría el muchacho— Te pido una cosa Harry.
Harry que ya se esperaba algo así, hizo un ademán de volver a sentarse, pero en ultimo momento se quedo de pie, frente a el Profesor Dumbledore.
—¿Qué cosa profesor? — pregunto Harry con un poco de brusquedad.
—Quiero Harry que te entrenes... —esta información no se la esperaba Harry y se hizo ver en el rostro del muchacho una muestra de asombro— Sí Harry, entrenamiento. Esta casa ya esta acondicionada con un cuarto especial al final del pasillo de la planta de arriba. En ese cuarto vas a estrenar, por decirlo así, será como la Sala de Los Menesteres que tu estuviste usando el año pasado para entrenar al ED. No importa cuanto la uses, ella misma recompondrá las cosas materiales que tu ocupes, o en otro caso destruyas.
Harry no sabia que decir, se sentia totalmente fuera de lugar.
—Pe... pe... pero... Pro... Profesor Dumbledore — Harry no alcanzaba a juntar mas de dos letras pero en cinco segundos de lo que tardo su cerebro para recapitular toda la información volvió a decir— Y ese cuarto que dice ¿Solo me ayudara con las cosas materiales?
—No Harry también ese cuarto esta modificado no solo a las cosas materiales si no también tiene una especie de giratiempo permanente, —explico Dumbledore con tanta calma y parsimonia— eso significa que un minuto aquí son 10 minutos en el cuarto, o sea que mientras aquí pase una hora allá pasaran diez.
Harry no pensaba que su director supiera hacer un hechizo de esa magnitud, así que solamente asintió como dando a entender que lo había escuchado.
—Pero no quiero que estés mas de dos horas seguidas en ese cuarto. Solamente sabrán de su existencia el Señor Weasley y la Señorita Granger, pero eso si tienen que guardar mucho silencio y sigilo. Le pediré a Poppy que me de unas pociones curativas por si resultas herido, yo mismo las traeré. Esto es todo lo que te tenia que decir ahora si me disculpan tengo unas cosas mas que hacer.
Y desapareció con un movimiento de su capa. Harry se quedo todavía de pie analizando todo lo que le acababan de decir. Todavía no se podía creer que fuera el Heredero de Godric Griffyndor y aparte le decían que tenia que entrenar.
Se volvió y miro a Remus que durante la charla con Dumbledore se habia sentado. Todavía estaba mirándolo detenidamente.
—Entrenare, pero con tal de que Ron y Hermione también lo hagan en el tiempo que estén aquí.— dijo con el semblante pálido, pero seguro, pero cambio su tono por uno más suave al aclarar sus puntos —Por el momento vamos a descansar ya que como acaba de ser luna llena todavía no estas con muchas fuerzas, y yo tampoco.—esto ultimo lo dijo apenas en un susurro mas para si que para Remus.
Harry ayudo a Remus a ponerse de pie mientras le pasaba un brazo por los hombros. Iban caminando solos por los pasillos hasta las escaleras en eso a Harry se le ocurrió una idea.
—Remus... este... ¿mañana podríamos quitar unas cosas de aquí?— dijo Harry en voz baja ya que estaban pasando cerca de las cabezas de los elfos— Por ejemplo... este... unas cabezas que no deberían estar aquí, cambiar de color los pasillos... no sé algo, es que sabes que aquí todo me recuerda a el.
—Esta bien Harry, y dime como ¿de qué color quieres pintar la casa?—le pregunto Remus — un color beige, estaría bien ya que no es muy blanco ni muy oscuro, —comento— también podremos remodelar los muebles pero eso déjamelo a mí. Del dinero no te preocupes. —agrego al ver que Harry iba a protestar— solamente quiero saber como de que tipo de muebles te gustan y así podremos cambiarlos para tu gusto.
Harry iba pensativo no sabia ni siquiera como quería que todo estuviera. Se detuvieron en la segunda habitación del pasillo y ayudo a Remus a sentarse en la cama, se recargo en el marco de la puerta con los brazos cruzados buscando una respuesta para la incógnita mientras observaba la habitación(estaba muy bonita con un baúl a los pies de la cama, un librero pegado a la pared, una mesita de noche cerca de la cama y un baño al final de la habitación.).
—Este... mm... la verdad no se mucho sobre muebles, pero no me gustaría no tan tétricos y no demasiado llamativos... todavía falta una semana para mi cumpleaños así que tendremos tiempo para llevar a cabo esto. Espero que estés mejor para la mañana, según se las heridas de hombre lobo se curan con mayor rapidez que cualquier otra herida normal.— agregó como quien no quiere la cosa.
—Si es cierto, de todas maneras tengo unas pociones que me ayudan a mejorarme con mayor rapidez.—dijo Remus para que no se preocupara tanto por el— me voy a acostar, me duele todo el cuerpo y me gustaría descansar.
Harry capto la indirecta y lo miro a los ojos con una ceja levantada se dio la vuelta, ya cuando estaba por salir agregó.
—Estaré en la sala por si me necesitas, que descanses.
Y cerro la puerta para que hacer descansar a Remus.
Harry bajo las escaleras pero a mitad de ellas se le quedo viendo a las cabezas de los elfos. Se acerco a ellos y los fue descolgando uno a uno y los fue dejando en el piso de la sala. Cuando ya no quedo ninguno los junto todos y ahí los dejo.
—Voy a buscar mi habitación, ya me siento un poco cansado y eso que es un poco temprano.— dijo en voz baja como si estuviera siendo observado.
Fue subiendo las escaleras y vio que en la primera puerta decía:
“Sirius Orion Black”
A Harry casi le da un infarto, se tuvo que sostener en una mesita que había por ahí cerca de el para no caer al suelo.
“Este es el cuarto de Sirius” pensó con nostalgia.
Se atrevió a poner la mano sobre la perilla de la puerta y la giro con el corazón en la garganta. En la habitación se podía respirar el aroma de Sirius, había una cama matrimonial, estaba destendida dado que el habitante de esa habitación no se encontraba ahora con vida.
En las paredes se encontraban muchos posters de motocicletas muggles, y uno que otro de mujeres sin mucha ropa. Había un baño al final de la habitación y un baúl con ropa un poco gastada, uno que otro calcetín disperso entre toda la ropa limpia.
Una mesa con mucho tiradero encima llamo la atención de Harry, se acerco y había un cajón a medio cerrar, lo abrió y se encontró con una cajita de madera con unas iniciales grabadas a mano: “S&L”.
La agarro y se sentó en la cama y la abrió. Dentro se encontraban unas fotos de una muchacha como de unos dieciséis años, ella tenia el cabello rubio, con unos rizos no tan pronunciados, un cuerpo que tenían muchas mujeres por envidiar, unos ojos color entre color miel y un poco de azul claro.
“Ella es muy bonita, ¿Será la novia de Sirius en la Escuela? ”. Volteo la fotografía y pudo observar que se encontraba escrito con la letra de su padrino:
“Lucy Mckinnons”
La volvió a dejar en la cajita y saco otra foto. A Harry le dio un vuelco el corazón. En esta foto se encontraban su padre, su padrino, y el pequeño problema peludo. Se encontraban sentados en el árbol cerca del lago donde Harry pasaba mucho tiempo antes de venirse al mundo muggle.
Se quedo ensimismado viendo la fotografía durante varios minutos, mientras sin poder contenerse una lagrima salía de sus ojos, sacudió la cabeza para no quedarse todavía mas tiempo del necesario viéndola. La dejo en la cajita y se encontró con un collar que tenia entrelazadas la iniciales S&L.
Lo volvió a dejar en la cajita, la cerró y la puso encima de la cama y fue a la ropa de Sirius y se encontró con una gabardina hasta media pantorrilla, con capucha (de esas que se pueden quitar y poner con un toque de varita), y un cinto negro. La agarro y se la midió, cual fue su sorpresa que si le quedaba y muy bien. Se le marcaban sus hombros y sus brazos.
Se la quito y la dejo junto a la cajita y siguió buscando y encontró una pulsera color entre un gris y negro metálico, llevaba la inicial de “S”.
—Nunca te olvidaré Sirius... —dijo Harry en voz baja.— Esa asesina se arrepentirá de lo que te hizo.
Se la puso en la mano y la ató. Camino hacia la cama y recogió la gabardina y la cajita, ya estaba por salir, cuando sintió un mareo muy fuerte, no alcanzaba a ver nada, y lo máximo que alcanzaba a ver eran figuras borrosas, su contorno o estaba bien definido, poco a poco se fueron haciendo mas nítidas.
Se encontraba en una habitación muy fría, sentado en un sillón muy cómodo, ante él se encontraban varias figuras encapuchadas, todas con una rodilla en el piso.
—Y ¿bien? —pregunto Harry con una voz peligrosamente fría—¿Qué han averiguado?
—Señor, este... no hemos podido dar con la dirección... donde se encuentra residiendo Harry Potter... su casa se ha vuelto inmarcable... creo que Dumbledore se ha encargado de que así sea. — dijo una de las figuras adelantándose.
Voldemort se levanto bruscamente de donde se encontraba sentado, y saco su varita.
—¿Con que Dumbledore quiere jugar? Pues jugará —susurro con una voz que se te antojaba peligrosa, y varios de los mortífagos no pudieron reprimir un temblor.
—Wael, ¿cuándo podremos hacer el asalto que tenemos planeado?¿Cuántos mortífagos están encerrados ahora en Azkaban?— volvió a preguntar Voldemort con la voz que helaba hasta los huesos.
—Mi señor... tenemos la confirmación... de que ahora en Azkaban... hay muchos presos que estarían... gustosos de servirle mi lord.. — respondió Wael con cierto temor y superioridad.
Voldemort se irguió sobre toda su estatura y se encamino hacia la ventana, y cruzo sus brazos en la espalda.
“Sal de aquí, tu no deberías de estar aquí” dijo una vocecita en medio de la cabeza de Harry, todo lo que estaba a su alrededor empezó a ponerse todo muy nublado, de pronto se encontró tirado en el piso fuera de la habitación de Sirius.
—!!Wow¡¡ Me imagino que dirá Snape si le comentara de los avances que acabo de tener en Oclumancia.—dijo Harry por lo bajo cuando se estaba incorporando.—De todas maneras tengo que decirle al Profesor Dumbledore lo que acabo de ver.—añadió.
Se levantó, recogió la cajita y la gabardina que se le había caído al suelo, y se fue a la habitación, que venia siendo la tercera puerta. Entro a la habitación y se encontró con una cama matrimonial tendida, y a los pies de la cama se encontraba su baúl. Se dirigió a él y deposito la cajita y la gabardina encima de toda la ropa.
Se incorporo y se dirigió a la cama, se quito la camisa y se quedo sumido en el mundo de Morfeo.
Mientras tanto en Ottery St. Catchpole, en una casa que parecía que se mantenía en pie, gracias a la magia que allí se respiraba, se encontraba un muchacho de unos dieciséis años, tenia el cabello en un tono rojo encendido, muchas pecas inundaban su rostro, sus ojos color azul, su complexión era alto, delgado y con grandes manos. Se encontraba en una habitación leyendo la contestación de su amigo Harry.
FLASH—BACK*****
Eran dos semanas después de haber salido del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, se encontraba en su habitación ya que a esa hora ya había terminado todo lo que su madre le dijo que hiciera: como por ejemplo.
—¡Ronald! ¡Baja ahora que tienes que pelar las coles de Bruselas!— se escucho una voz, de la parte de abajo, perteneciente a Molly Weasley— ¡Y no acepto quejas!
—¡Ya voy mamá!—respondió a su vez Ron. Se levanto de su cama y camino muuuy despacio a la cocina donde en esos momentos se encontraban, su hermana Ginny, su madre, y sus hermanos Fred y George, éstos se encontraban en la mesa con varios pergaminos y varias plumas, estaban probando cuantos Sortilegios Weasley tenían y cuales había que mejorar.
Ron se sentó en un sillón viejo que se encontraba cerca de los gemelos y se fijo en toda la montaña que tenia que pelar. Así que en silencio empezó, en eso estaba cuando en su mente empezaron a rondar las preguntas acerca del estado de ánimo de Harry después de lo ocurrido en el Departamento de Misterios, en el Ministerio de Magia.
¿Qué estará haciendo Harry en estos momentos?
¿Cómo se tomo lo que paso con Sirius?
¿Podrá superarlo?
“Espero que no se deprima mucho, hasta ahora yo le he dado un poco de tiempo porque ahora se que necesita acomodar sus pensamientos, necesita estar solo, y lo comprendo, a mi nunca me habia pasado algo así, para el Sirius era mas que un simple Padrino, era como su padre...”
Y siguió durante mas de media hora con los mismos pensamientos. Cuando terminó se fue a su habitación y agarró un pergamino de la mesa, un pluma y empezó a escribir:
Hola compañero:
¿Cómo estas?
Perdóname por esa pregunta, pero necesitaba hacerla.
Se como te sientes, te hemos dado tiempo para que te recuperes un poco de la perdida de Sirius, yo también lo extraño y sé que para ti era lo mas parecido a un padre de lo que hayas podido tener.
Pero no te dejes decaer porque a Ginny no sabes como le ha afectado, él verte deprimido lo que quedaba del curso, mi mama también esta muy preocupada por ti, no te deprimas sabes que pronto estaremos contigo de nuevo.
Hermione me ha dicho que dentro de pocos recibiremos los resultados de los timos. No sé que manía tiene ella con eso(aunque pensándolo bien, sí estoy nervioso por mis resultados). Harry espero que Dumbledore mande por ti pronto.
Nos vemos dentro de poco.
Ron
Hermione le había escrito el día anterior así que estaba enterado que ella estaba demasiado nerviosa por los santos TIMOS, aunque el no quisiera admitirlo también en lo más profundo de su cerebro estaba preocupado por los timos ya que en esas notas venia lo que él seria en el futuro. Terminó la carta y la ato en la pata (aunque con mucha dificultad) de su lechuza: Pig. La vio perderse entre los árboles y se volvió a acostar en su cama. Tenia la sospecha de que ahora Harry le ocultaba algo que era muy importante...
Con esos pensamientos se quedo dormido con todo y zapatos.
FIN-FLASH-BACK*****************
Ron despertó de sus pensamientos y empezó a leer la carta que tenia de su amigo en las manos que decía:
Hola Ron!!
Gracias por darme este tiempo, créeme que en verdad los necesito muchísimo.
Sirius era una persona que siempre tendrá un lugar en mi corazón, no sabes cuanto lo extraño... Pero esta carta no es para decirte esto, sino que los invito a que vengan a mi casa ya sabes, en el cuartel.
Quiero que se pasen aquí por lo menos unas dos semanas o tres, espero que te la hayas pasado padre estos días con tu familia. ¡Ah! También quiero que les digas a todos que están invitados a mi casa en mi cumpleaños, nada mas quiero pasármela en familia, y todo lo que te tengo que decir te lo digo cuando vengas.
Harry.
PD: por favor comunícaselo a Hermione. ¡Nos vemos!.
Ron
Ron se quedo con la carta en las manos leyéndola de nuevo, analizando la invitación. Se levanto, y bajo a la cocina donde en esos momentos solo estaba la Señora Weasley, junto con el Señor Weasley sentados en la mesa con una taza de té en las manos.
—¡Mamá! Harry me escribió—comunico Ron cuando llegó junto a ellos.
—¿Le ha pasado algo malo?—preguntó la Señora Weasley levantándose de la mesa.
—No mamá. Me dice que nos invita a su “casa”—al ver la cara de desconcierto que tenían sus padres aclaró—ya saben... Al cuartel general de La Orden Del Fénix.
—¿Pero que esa casa no era de Sirius?—pregunto el Señor Weasley con extrañes.
—Yo sabia que si pero como ahora... tú sabes... este... yo creo que la casa paso a manos de Harry ya que... Sirius no tenia hijos ni a nadie mas...—dijo Ron un poco cohibido por nombrar a Sirius.
—¡Oh! Eso lo explica todo, entonces tu te iras mañana al cuartel, mientras nosotros iremos hasta el día de su cumpleaños sirve que organizamos algo.—dijo la Señora Weasley emocionada con los preparativos.
—Buenoooo, otra cosita... les quería decir que tenemos que ir por Hermione, ya que como creo seguro querrá hablar con Harry—dijo con las orejas un poquito rojas por mencionar a Hermione.— Ahorita mismo le escribo para decirle que pasaremos por ella antes de irnos.
—Esta bien, hijo. Solo tomen precauciones y dile que pasaremos por ella a las cinco.
—Lo haré, no se preocupen —respondió Ron ya caminando hacia las escaleras.
Entro a su habitación y le escribió a Hermione que pasarían por ella a las cinco en punto. Le ato la carta a Pig y se perdió entre las nubes.
En el Numero 12 de Grimmauld Place se despertaba un gran perezoso Harry. Estaba con el cabello todavía mas alborotado que de costumbre y todas las sabanas enredadas entre todo su cuerpo. Después de un rato de andar luchando para safarse se encontró tirado en el piso.
Se levanto y se dio una ducha rápida, se vistió con unos pantalones de Dudley que eran más grandes de su talla, y una camisa que no sabia si era de un humano o de una cría de elefante. Salió de su habitación y bajo a la cocina sin hacer mucho ruido y se encontró con Remus preparando el desayuno. Se veía mucho mejor que el día anterior
—Pro...—se detuvo al ver la mirada de reproche de Remus—quiero decir Remus... este... ¿Podríamos hacer todo eso de cambiar los muebles hoy después del desayuno?.
Remus pareció meditar la respuesta.
—Claro que si Harry, —le aseguró cuando le ponía el desayuno enfrente de él, pero añadió con el ceño fruncido—tengo una duda... ¿Tú fuiste quien dejo todas esas cabezas de elfos en la sala?
Harry no respondió sino que se dedico a menear con la cuchara el cereal que tenia en su plato.
—Este... es que ayer como no podía dormir, empecé a quitar esas cosas...—Se quedo en silencio y se acordó del sueño que tuvo con Voldemort— Ayer cuando ya estaba por dormirme, tuve que ir por un momento a la mente de Voldemort, alli ordeno a alguien que le investigara algo de Azkaban, pero la verdad no recuerdo mucho ya que me sali de la mente sin que me sintiera.
Remus se puso serio, pero después de unos segundos volvió a ser el mismo
.
—Dices... ¿algo de Azkaban?, bueno no te preocupes yo le diré al Profesor Dumbledore acerca de lo que soñaste. Bueno hablando de otras cosas, —dijo sentándose enfrente de Harry— ¿a dónde quieres ir para escoger los muebles?
—La verdad yo no tengo ni una sola idea acerca de eso, ya ves que con los Dursley’s nunca supe donde los compraron asi que no tengo nada de nada en mi cerebro—dijo Harry con sinceridad.
—Bueno hoy iremos al centro comercial que no esta lejos de aquí, espero que en ese lugar se encuentren las cosas que necesitaremos, por cierto ¿Ya invitaste a Ron y Hermione?
—Hoy le escribiré, espero la familia Weasley acepte venir aquí el día de mi cumpleaños—dijo Harry con ensoñación.
Siguieron desayunando en silencio, hasta que los dos terminaron en un mismo momento.
—Bueno, arréglate para ir por las cosas, te espero en el vestíbulo dentro de media hora.—dijo Remus mirando el reloj—Voy a Gringotts por el dinero.
—Remus, por favor toma el dinero de la cámara de Sirius, sabes bien que no lo necesito—le dijo Harry cuando éste ya estaba por salir de la cocina
Harry subió rápidamente las escaleras hacia su habitación y saco de su baul una camisa negra, y unos pantalones con los menos agujeros posibles, se los puso y bajo al encuentro con Remus en el vestíbulo.
Salieron y afuera los esperaba un taxi.
—Al centro comercial mas cercano, por favor—pidió Remus amablemente.
El taxi se puso en marcha y después de quince minutos llegaron a un centro comercial grandísimo. Remus pago al taxista y se adentraron en el mas grande centro comercial que habian estado. Habian muchísimas tiendas de ropa, comida, muebles y otras cosas. En la entrada se encontraba una fuente de bonitas plantas muy bien cuidadas, una que otra palma chiquita y arbustos.
Entraron y se fueron directamente a la sección de muebles, vieron unos que podian combinar.
—Dime Harry, ¿Qué color piensas que pongamos la casa?—pregunto Remus observando unos muebles que estaban cerca de ellos.
—Me gusta el color Beige, podriamos poner toda la casa asi, y comprar los muebles de color café, ¿no crees?—respondió Harry tras pensarlo un momento.
Remus al final escogió unos muebles muy bonitos para la casa, los pago y salieron sin rumbo todavía en el centro comercial.
—Bueno es hora de que cambiemos tu guardarropa.—dijo Remus tras observar de reojo las ropas que traía Harry tres o cuatro tallas mayor que la que debería de ser.
Se encaminaron a la sección de Caballeros y encontraron muchísimas cosas que probar. Harry no se separaba de Remus para nada, en eso se acerco una vendedora.
—¿Que desean?— pregunto amablemente.
—Venimos para comprarle ropa a mi sobrino—dijo Remus con una sonrisa en los labios y poniéndole una mano en los hombros, pero Harry se estremeció visiblemente ya que ese mismo gesto lo hacia Sirius y todavía no lo acababa de asimilar, Remus cuando vio eso, retiro lentamente la mano—Pero lo que pasa es que es demasiado tímido para escoger su ropa.¿Nos podría aconsejar?
—¡Oh! ¡Claro, con mucho gusto!—cedió la vendedora y empezó a caminar.
—¿Harry, te sientes bien ?—preguntó Remus en un susurro.
—Si... bueno... estoy.... bien... solo que eso mismo... era lo que hacía Sirius... cuando estaba conmigo y todavía... no lo admito...—respondió Harry cabizbajo.
—Lo siento mucho Harry, no quise hacer eso, pedon.— dicho sto siguió a la vendedora con Harry siguiéndole detrás.
La vendedora se acercó a unos pantalones, busco la talla y miro de reojo a Harry y los puso en su mano, volvió a agarrar unos cuantos mas pantalones, camisas y pullovers de diversos colores y todo eso lo puso en una cesta.
—A lo mejor esto te queda bien, pruébatelos.—dijo tendiéndole la cesta —De aquel lado se encuentran los probadores—señalo un pasillo al final de la tienda.
Harry agarro la cesta con dificultad, y se encamino despacio hacia los probadores. Se metió y salió después de diez minutos con un pullover azul oscuro y unos pantalones color azul un poco acampanados y deslavados. Se acerco hacia donde se encontraban charlando Remus y la vendedora, carraspero para hacerse notar.
—¡Vaya! Te quedan muy bien estos pantalones y ese pullover—Comento Remus después de verlo llegar.— ¿Ya te probaste los demás?... Bueno... ve a probártelos.
—¡Pero que sobrino mas guapo tiene señor! Te quedan muy bien... este...—dijo la vendedora, ya que no sabia como llamarlo.
—Dígale Harry— Dijo Remus con una sonrisa en la cara.
—Te quedan muy bien esos pantalones Harry, todas los pantalones son iguales, si quieres te busco otros...—se ofreció la vendedora.
—No gracias, así están bien— Se excuso Harry un poco cohibido. Se dio la vuelta y se volvió a meter a los probadores.
—Se ve que su sobrino es una muy buena persona—comento la vendedora—sus padres han de estar orgullosos de él.
—Sus padres murieron hace tres años, así que se quedo bajo mi tutela—dijo Remus con cara de pena—Pero si sus padres hubieran estado muy orgullosos de el.
—Lo siento señor, no sabía— se disculpo la vendedora.
—No se preocupe, mire ahí viene—dijo Remus señalando con la mirada a Harry.—¿todo es de la misma talla?
—Si, ya me la probé toda y me quedo bien, aunque podríamos dejar algunas cosas...— dijo Harry en voz baja sujetando con dificultad la ropa que llevaba en la cesta.
—No, nos llevaremos toda, ya es hora de que no estés así—Remus agarro la cesta y se encamino hacia la caja registradora con la vendedora siguiéndole.
Harry se quedo viendo todo a su alrededor, y se fue caminando un poco lento hacia donde se encontraba Remus y la vendedora, se detuvo y ya cuando terminaron de pagar les dieron las bolsas con toda la ropa, en eso una duda surgió en la cabeza de Harry.
—¿Cómo le vamos a hacer para que lleven los muebles al cuartel?— pregunto cuando estaba agarrando las bolsas.
—Bueno he pedido que las lleven a mi departamento, y allí iremos un rato dijeron que en una hora los llevarían.—Respondió cuando ya caminaban hacia la calle para tomar un taxi.
Agarraron el taxi y se fueron hacia el departamento de Remus. Éste se encontraba un poco apartado de toda civilización, eran varios departamentos ahí mismo. Entraron y Harry pudo ver una pequeña salita, una mesita de madera en medio de la misma, mas allá se encontraba con una bonita vista hacia el Londres muggle. Y se encontraba una chimenea con un botecito con unos polvitos de color entre azul y verde.
—¡Vaya no sabía que tuvieras un departamento!—exclamó Harry con evidente sorpresa.
En esos momentos tocaron la puerta y Remus fue a abrirla, se encontró con los señores de los muebles y los dejo pasar, los fueron acomodando y se fueron después de una hora.
—Voy a encoger los muebles y después nos desapareceremos por la chimenea—dijo Remus después de cerrar la puerta. Se encamino al centro de la sala y sostuvo su varita en lo alto.—¡Reducio!—dijo señalando a un sofá. Después de varios intentos ya lo tenían todo en una cajita y se acercaron a la chimenea, Remus cogió las bolsas de ropa reducidas y el botecito y se lo tendió a Harry que tenia la caja sujeta entre sus brazos.
—Ya sabes el procedimiento—dijo Remus
Harry agarro un puño de polvos flu y dijo —¡Odio los polvos flu!—y los arrogó a la chimenea desapareció después de dar la dirección de la casa. Remus le siguió y al cabo de cinco minutos ya se encontraban en la sala de Grimmauld Place.