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Historia 28076 — capítulo 2

Capítulo 2: Regreso a Grimmauld Place

Harry Potter se despertó sobresaltado, sentía su frente como si se la hubieran abierto con un hierro al rojo vivo, se incorporo en la cama y se dio cuenta que estaba empapado en sudor frío como si hubiera corrido durante muchísimo tiempo seguido, tenia todas las sabanas pegadas al cuerpo, se toco la cicatriz, pensando desde hace cuanto tiempo que no el dolía, precisamente fue cuando Voldemort se había enfrentado con Dumbledore, en el hall del Ministerio de Magia.

Pero esta cicatriz, era una marca que lo distinguía de los muggles, incluso entre los magos.

Harry Potter era una mago, pero ahora él había perdido a su padrino detrás del velo del departamento de misterios, se sentía totalmente destrozado, ya que su padrino era todo para él, era lo mas parecido que tuvo a un padre.

Pero ahora él quería ser realista, él había soñado con Voldemort, acerca de un plan que llevarían a cabo... pero no se acordaba de los nombres que había utilizado Voldemort. Por la ventana, se veía una luna llena, entraba muy clara e iluminaba la habitación, esa luna lo hizo pensar en su querido profesor Remus Lupin.

Se incorporo de la cama, buscando a tientas las gafas que estaban en la mesita de noche, todavía pensando en el sueño que había sido tan real. Harry se puso las gafas y pudo enfocar mejor su habitación.

A los pies de su cama se encontraba un baúl, lleno de libros de hechizos y maldiciones, en su armario de la pared se encontraba una Saeta de Fuego, en cuanto la vio sintió una punzada en su corazón, ya que esta era un regalo de su padrino, ahora muerto.

Siguió observando la habitación y se encontró con una jaula de una lechuza vacía ya que su inquilina había salido a cazar algo para comer, en piso se encontraban, desenvolturas de caramelos, y uno que otro cadáver de ratón muerto, en su escritorio se encontraba un pedazo de pergamino, junto a un periódico de ese mismo día que se alcanzaba a leer:

EL—QUE—NO—DEBE—SER—NOMBRADO: ¿SE HA IDO?

Quien—ustedes—saben no ha mostrado ningún signo de su reinado del mal, y la gente se pregunta: ¿Cuándo volverá a atacar la comunidad mágica? ¿Qué es lo que planea? ¿Cómo nos quedaremos sin hacer nada contra el—que—no—debe—ser—nombrado cunde el pánico en el mundo mágico?. Estas son algunas de las preguntas para el nuevo candidato del nuevo ministro. Esperemos que sepan hacer algo, ya que Fudge se ve que no es una muy buena competencia para quien—ustedes—saben...

Después de esto no se alcanzaba a leer ya que estaba medio oculto. Harry se levanto, sentía sus piernas que le temblaban mucho, se tuvo que sostener en la cama, sacudió un poco la cabeza para quitarse de la mente todavía la imagen del hombre muerto a los pies de Voldemort.

Ya que se le quitaron de la cabeza las imágenes se irguió cuan alto era y se vio a un Harry delgaducho, pero los años de entrenamiento en Quidditch le habian servido para crear un cuerpo bien formado, con unos cuantos cuadritos marcados en su abdomen, su cabello era negro azabache, se alzaba en varias direcciones, pero lo que más impresionaban eran unos ojos verdes detrás de unas gafas redondas, su piel era blanca, pero no al extremo.

Camino hacia la ducha, para ver si con un baño con agua fría le calmaba el dolor de la cicatriz, se quito los pantalones todavía pensando en el plan de Voldemort.

—¿Cuándo será el plan de Voldemort?— se preguntaba a sí mismo con el ceño fruncido tratando de descifrar las imágenes borrosas de su mente mientras se quitaba la camisa y de más —¿Cuando será el plan de Voldemort?.

Ni siquiera se dio cuenta de cómo salía, se vestía y entraba de nuevo a la habitación. Cada minuto de su existir recordaba a Sirius. Se tumbo en la cama pensando en sus amigos, Ron y Hermione, pero de un tiempo acá, venia viendo a la única mujer Weasley en varias generaciones como la única mujer en su vida.

—Ginny... ¿qué estarás haciendo en estos momentos?— pregunto Harry mirando al techo, y casi como si tuviera vida propia, el techo mostró a Ginny en esos mismos momentos sentada en la cama, escribiendo un pequeño librito que tenia sujeto con su mano izquierda, mientras que con la derecha, estaba escribiendo.

Harry sonrió, y Ginny como si lo sintiera, miro al techo y lo vio acostado en su cama con las manos cruzadas detrás de la nuca.

—¿Que me esta pasando?— pregunto Ginny al vacío en voz baja, y sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos. Harry al verla sacudir la cabeza, frunció el ceño, pensando que se sentía mal puesto que no la alcanzó a escuchar.

—Gin, ¿me escuchas? —pregunto Harry preocupado por Ginny.

—¿Harry?— contesto Ginny con un dejo de temblor en la voz— ¿Eres tu?

En esos momentos se corto la comunicación, porque Harry escucho a lo lejos una voz

—¡Harry baja! ¡es hora de levantarse!.—grito la voz de Tia petunia desde la cocina.

Harry se sobresalto ya que no se había dado cuenta de que había amanecido, se levanto bruscamente, buscando sus zapatos, los encontró debajo de la cama, cuando escucho de nuevo

—¡Muchacho, baja ya!.—esta vez era la voz de Tío Vernon.

Harry sonrió, pensando en la cara de susto cuando le dijera que lo están tratando mal a los miembros de la Orden del Fénix, pero esa sonrisa se le evaporo de la cara con mayor rapidez pensando en el cuartel, que era la casa de su querido Sirius.

Harry se levanto siguiendo pensando en Sirius, caminó hacia la salida, cuando recordó que tenia que escribirle a Dumbledore acerca del sueño, para ver de que le podía servir la información. Pero se entristeció ya que si la carta caía en manos equivocadas podrían usar la información para mal.

Llego a la cocina, y vio a los tres Dursley’s sentados en sus respectivos puestos. Dudley no había seguido la dieta que le habian aconsejado, y como consecuencia de ese motivo se encontraba más gordo que de costumbre, porque ocupaba la parte de su mesa(ya que ésta era cuadrada) Tío Vernon no dio muestras de haber mostrado que Harry se encontraba en ese momento en la cocina, y siguió leyendo su periódico, como si nada.

Tia Petunia se encontraba igual de delgada, y con su cuello largo, y cara en forma de caballo. En cuanto Harry entro en la cocina ella fue la única le se digno a dirigirle la palabra.

—Aquí esta tu desayuno.— le señalo Tia Petunia un plato con menos verduras que las que Dudley tenia. Harry se sentó sin protestar ya que sabia que no serviría de nada.

Ya una vez que termino el desayuno recogió su plato y lo lavo y se fue de nuevo a su habitación. En cuanto abrió la puerta se encontró con Fawkes, esperándolo arriba de su cama, con una nota en el pico. Harry se la desato, y lo leyó.

Harry:

Bueno te escribo esto para decirte que dentro de tres días miembros de la Orden del Fénix irán para recogerte y traerte al cuartel general. Por favor guarda tus cosas, para no tardarnos mucho en tu traslado.

Dumbledore

PD: Me gustan las plumas de azúcar.

Harry se quedo pensativo cuando vio que Fawkes se iba, le grito:

—¡Espera!, Quiero que le des un mensaje de mi parte al profesor Dumbledore.

Fawkes como si pudiera hablar el idioma de los humanos se espero. Harry vio como Fawkes lo esperaba y se sentó y agarro un pedazo de pergamino y escribió.

Profesor Dumbledore:

Hoy en la mañana tuve un sueño con Voldemort, decía acerca de un ataque se iba a llevar a cabo dentro de un tiempo, pero no recuerdo bien las imágenes, son borrosas, parece como si yo no quisiera estar allí, pero me llegan imágenes de repente, pero no las puedo coordinar muy bien, espero que esta información le sirva de algo.

Harry

Harry le dio la notita a Fawkes, y desapareció con un fogonazo.

En eso se escucho de nuevo la voz de Tío Vernon.

—¡Muchacho, baja ahora! —Rugió Vernon desde la sala. Harry bajo y se encontró con una Tia Petunia muy seria.

—Vas a podar el césped, porque Dudley no debe esforzarse mucho, ¿me has entendido?— Ordeno Tia Petunia con un leve miedo en la voz pero desapareció mientras daba la orden.

—Si, Tia Petunia.— contesto Harry con aburrición, ya se había acostumbrado a las ordenes de su Tia. Pensó que así se le iba a ir más rápido el tiempo, para cuando vinieran a recogerlo.

Recogió las tijeras para empezar la orden cuando, delante de él, apareció una pluma y una nota, Tia Petunia, al ver aquello grito y salió corriendo hacia la cocina. Harry al ver la pluma vio que era una de Fawkes, empezó a leer la nota que decía:

Harry:

Gracias por tu información, esperemos que nos sea muy útil. Esta pluma es un traslador, lo único que tienes que hacer es darle un toque con tu varita, y se verá un tono azul claro envolviéndola. Esta pluma no será interceptada, me vendrá directamente a mí.

Dumbledore.

Harry extrañado de esa pluma, subió a su habitación y la dejo dentro de su baúl, ya cuando la dejo volvió a bajar, salió para cumplir su orden de su Tia.

Hacia un calor que no se esperaba, ya como a los quince minutos de haber empezado, tenia la camisa pegada al cuerpo, dejando notar su abdomen bien formado. Ya después de media hora termino con todo, ya que sintió como si lo hiciera más rápido que antes, y todo estaba muy bien cortado.

Ya con todo esto se le había pasado el sueño de Voldemort, se sentía un poco observado y pensó que a lo mejor eran los miembros de la Orden que lo tenia vigilado cada minuto de su existir. “¿Por qué todos tenían que vigilarlo?” pensó Harry con cierto enfado.

Abrumado por ese pensamiento, entro de nuevo en la casa, listo para una buena ducha en agua fría. Pero al llegar a su habitación se encontró con una imagen un poco rara, Ginny se encontraba ahí, pero no era en persona si no que estaba como un fantasma, se veía transparente con sus cabellos rojos agitados por una brisa inexistente, y cuando Harry se acerco para tocarla, ella se desvaneció, y Harry muy confundido entro de nuevo en la ducha.

—¿Que me esta pasando? ¡De repente veo a Ginny en el techo, y cuando llego a mi cuarto la encuentro de nuevo... no sé que me pasa!—exclamo Harry enojado, y a su alrededor estallo un botecito que tenia con agua, y el cómo estaba enojado no lo escucho, y cuando salía de la ducha, se encontró con ese botecito tirado en el piso y roto.

—¿Que paso con este vaso? Si yo lo deje aquí arriba... y sin romper.— pensó Harry en voz alta. — Bueno no importa, ahorita lo recojo, porque si no me puedo cortar y aquí no esta Madam Pomfrey, para que me cure. Salió del baño ya cambiado, y regreso dentro de cinco minutos y lo recogió antes de que lo vea Tia Petunia.

Después de ducharse se metió a su cuarto y recordó lo que le habian dicho sus amigos.

FLASH-BACK**********

Harry se encontraba tumbado en su cama, mirando al techo, ya que ése venía siendo uno de sus pasatiempos favoritos, pero en realidad solo estaba metido mucho en sus pensamientos que incluían la muerte de su padrino. Llevaba varios días sin comer, solo se levantaba para ir a veces al baño, pero siempre estaba pensando en lo que ocurrió el mes pasado en el ministerio de magia, para ser más precisos estaba pensando en la muerte de su querido padrino.

En sueños lo veía caer una y otra vez, pero esos sueños eran combinados con los del cementerio, y llevaba varias noches sin dormir. Uno de esos días, en la mañana recibió cartas de sus mejores amigos, Ron y Hermione.

Hola compañero:

¿Cómo estas?

Perdóname por esa pregunta, pero necesitaba hacerla.

Se como te sientes, te hemos dado tiempo para que te recuperes un poco de la perdida de Sirius, yo también lo extraño y sé que para ti era lo mas parecido a un padre de lo que hayas podido tener.

Pero no te dejes decaer porque a Ginny no sabes como le ha afectado, él verte deprimido lo que quedaba del curso, mi mama también esta muy preocupada por ti, no te deprimas sabes que pronto estaremos contigo de nuevo.

Hermione me ha dicho que dentro de pocos recibiremos los resultados de los timos. No sé que manía tiene ella con eso(aunque pensándolo bien, sí estoy nervioso por mis resultados). Harry espero que Dumbledore mande por ti pronto.

Nos vemos dentro de poco.

Ron

Harry se sintió un poco mejor con la carta, ya que esperaba que no le escribiesen durante un tiempo, para que ellos le dieran tiempo de asimilar la muerte de su padrino. Pero sintió un nudo en la garganta, pero se dijo a sí mismo que no se deprimiría, ya que Sirius no quería verlo así, quería verlo como un hombre, feliz, hecho y derecho.

Harry se prometió tratar de superarlo pronto, ya que los Dursley’s, pensaban que algo malo le había pasado a Harry. Pero nunca se llegarían a enterar. Harry con estos pensamientos en la cabeza abrió la carta de Hermione que decía:

Querido Harry:

Espero que te encuentres bien.

Por lo que me ha dicho Ron, esta impaciente por los resultados de los timos. (No sé si yo estoy más nerviosa que él, pero de que estoy si estoy.

Sabes que yo te he apoyado siempre en lo que tu mas necesitas, y ahora es uno de esos momentos, sabes que no te debes dejar llevar por la depresión, no necesitas decaer en eso.

Según Ron, Ginny a estado sufriendo mucho por verte así, antes de salir de las clases. Tu sabes que cuentas siempre conmigo, para lo que necesites, sé que nunca seré como Sirius, pero puedes contar conmigo.

Espero que nos veamos pronto.

Hermione

Harry sí pensó en leer estas palabras de Hermione dándole todo su apoyo, y recordó la profecía.

—Voy a convencer a Dumbledore, para decirle la profecía a mis amigos, y si no quiere también sé las diré.—dijo Harry con la voz muy firme, y pensando mucho en Sirius, Ron y Hermione.

Después de ese día, ya no se mostraba tan cerrado, buscaba la forma de distraerse, haciendo los deberes ya que sus tíos no lo molestaban en su cuarto, limpio su habitación y ordeno todo, pero en una ocasión se encontró el espejo de doble cara roto en el fondo del baúl.

—¿Por qué no abrí antes esto que me dio Sirius?— pensó con culpa en su corazon— Si lo hubiera abierto, Sirius ahora estaría vivo...—y unas lagrimas empezaron a caer en sus mejillas.—¿por qué no se quedo en el cuartel? ¿Por qué?

Agarro todos los pedacitos del espejo y los puso en una bolsita de cuero y la cerró y la puso junto con todas sus cosas mas preciadas...

FIN—FLASH—BACK*****************

A Harry se le pasaron esos dos días demasiado rápido para su gusto, pero la mañana del tercer día ya lo tenia todo ordenado en su baúl, esperando la hora que llegasen los miembros de la Orden.

Harry se había sentado en las escaleras esperando, estaba con las mano apoyada en su pierna mientras que sostenía su cabeza.. Tia Petunia se encontraba sacudiendo el florero que se encontraba en el pasillo, cuando frente de Harry se vio un fogonazo, y apareció una nota. Como si tuviera un resorte se levantó y ágilmente con sus reflejos gracias al Quidditch lo atrapo en el aire antes de que tocara el piso.

Tia Petunia lo observaba, pero cuando Harry alzo la vista y la encontró mirándolo, volvió a sus actividades. Harry cuando vio que su Tia volvía a sus actividades, se levanto, subió las escaleras y se metió a su dormitorio. Leyó la nota que decía:

Harry:

Irán por ti hoy a las cinco p.m. tenlo todo preparado.

Dumbledore.

En cuanto vio la hora pensó que se le iba a hacer eterno todo el tiempo, para esperar a que fueran por él. Eran exactamente las 2:51 PM.

—Uff, van a ser dos horas eternas para irme de aquí, espero que vengan puntuales.— dijo Harry sentado deprimido en la cama—Ahora me pregunto como van a venir. ¿Será que vendrán por medios muggles, o por la red flu? A lo mejor vienen por medio de la aparición, o por un traslador. Quien sabe, mejor lo dejamos para mas al rato cuando ellos vengan.—se decidió ya que no veía respuesta para estas preguntas.

Vio un libro acerca de las maldiciones en lo alto de su baúl, se levantó y lo agarró y volvió a bajar y se sentó de nuevo en las escaleras, con el libro abierto en sus piernas pero con otras preguntas en su cabeza.

¿Qué pasaba con Voldemort?

¿Qué empezaba a sentir por la menor de los Weasley?

¿Quiénes vendrán por mí?

¿Voldemort porque no ha dado señales de vida?...

Sin que se diera cuenta ya eran las cinco menos diez, se levanto sobresaltado y se fue de nuevo a habitación, devolvió el libro al baúl, lo acomodó, sacó su capa invisible, por si la necesitaba y se la puso correctamente doblada debajo de su cazadora.

Llevaba puesto una camisa color blanca, perteneciente antes a Dudley, un pantalón deslavado, pero era de unas tallas mayor que las de el, así que tenia que ponerse bien el amarrado el cinturón, la cazadora como era de Dudley, estaba más grande, y por primera vez le dio las gracias a Dudley por haberle dado esa cazadora. De la puerta de la salida principal, se escucho el timbre, seguida de la voz de Tia Petunia.

—¡¡Ya voy!!—gritaba Tia Petunia a la puerta como si ella fuera la que la llamaba. Se escucho la puerta abriéndose y a Tia Petunia ahogó un grito.

Harry viendo en su mente la cara de Tia Petunia, bajo rápidamente con una media sonrisa en su cara. Antes de llegar a la puerta se detuvo. Frente a el se encontraba con nada más y nada menos que con el mismísimo, Remus Lupin.

—¿Que es lo que más me gusta? — pregunto Harry con desconfianza llevándose una mano a la cintura para agarrar la varita.

—Lo que más te gusta son las plumas de azúcar.—respondió Remus lentamente para que asimilara bien las palabras con su voz que transmitía una paz infinita. Bestia unos jeans y una camisa negra, pero en la mano llevaba una gabardina color negro.

—¿Ya estas listo? —fue lo primero que dijo Remus.

—¡Si ya estoy listo! Deje voy por mi baúl, pero pase a la sala, ahorita todavía no llegan ni Tío Vernon ni Dudley. —dijo Harry, indicándole donde estaba la sala.—deja voy no me tardo, profesor.

—Harry ya no soy tu maestro, por favor llámame Remus.—replico Remus con su voz ronca. Se veía cansando, ya que esa misma noche había sido luna llena, pero seguía siendo la misma persona carismática y apacible, sus ojos eran de un extraño color dorado, con unas cuantas vetas de canas en su cabello.

—Esta bien, pro... Remus.—se corrigió Harry antes de meter la pata.

Y subió las escaleras en busca de su baúl. Bajo rápidamente, no se llevo ni siquiera diez minutos cuando ya estaba devuelta en la sala arrastrando el baúl.

Lo dejo a los pies de la escalera y paso a la sala, donde vio a Remus observando en entorno, en cuanto vio a Harry entrar se le formo una sonrisa, pero al intentar pararse, se convirtió en una mueca de dolor. Harry al entrar y verlo intentar pararse, corrió hasta ponerse a su altura y le paso un brazo por los hombros.

—No debiste venir, Remus—lo regaño Harry preocupado—debiste quedarte a descansar ya que anoche fue luna llena.—esto ultimo lo dijo en un susurro apenas audible y con una ceja levantada.

—Eso ya no importa ahora, debemos esperar la señal de Albus para volver sin que nadie nos moleste... y aparte creo que iba a arreglar una cosa, así que no creo que tarde mucho la señal—respondió Remus con gestos de dolor mientras hablaba— Ahora ayúdame a ponerme la gabardina, que me dio frío.

Harry obedeció ya que cuando le paso el brazo por los hombros a Remus lo sintió demasiado cansado y frío.

Cuando estaba poniéndole la gabardina, apareció un fogonazo de luz delante de Remus, quien lo agarro antes de que cayera al piso. La nota decía:

Remus:

Vengan por Traslador a Grimmauld Place. Sin Objeciones. Los veré dentro de una hora en la sala.

Albus

Remus palideció levemente al estar leyendo la nota dejada por Albus, algo de lo que se dio cuenta Harry.

—¿Que paso Remus? —dijo Harry preocupado al verle la cara algo pálida.

—No, nada, solo que Albus me dice que nos vayamos por traslador al numero 12 de Grimmauld Place.—le respondió Remus con cierto temor.

—¡Ah!... pensé que había sido otra cosa mas grave. ¿Sabes?... yo estoy tratando... de que... no me afecte demasiado lo que paso con Sirius... aunque cada día lo extraño más. Siempre lo extrañare. Pero a la vez tengo la sensación de que el todavía se encuentra detrás del velo en el departamento de misterios... pero quiero creer que sigue vivo... pero no se que creer ya —le respondió Harry con la voz un poco quebrada por estar recordando a Sirius.

—Entonces vamonos, allá hablaremos con mas calma.—dijo Remus. Agarro una pequeña tasita que se encontraba en la mesita, le dio un toque con su varita y murmuro:

—¡Portus! —de la varita de Remus salió una leve luz azul que envolvió la taza.— Vamos por tu baúl.

Se fueron a donde se encontraba las escaleras, ahí se encontraba Petunia con su delantal impecable.

—Tia Petunia, dentro de poco nosotros nos iremos de aquí, no les digas a Tío Vernon ni a Dudley que ya me he ido.—le suplico Harry a su Tia.

Su Tía sólo consiguió asentir levemente con la cabeza.

Remus extrañado del comportamiento de Harry, lo agarro del brazo y se lo llevo hacia donde estaba el baúl, agarro el baúl.

—Harry, cuando diga tres tienes que sujetar esta taza de cualquier lado, ya sabes el procedimiento.—le recordó Remus.

Harry asintió ya que se acordaba perfectamente de lo que sé tenia que hacer

“Que bueno que no fue por medio de polvos Flu” pensó Harry mientras agarraba una de las asas de la taza.

”Odio los polvos Flu, de la que me salve”

—¡Uno... — empezó a contar Remus sacándolo de sus pensamientos.—Dos... Tres!!!

Cuando Remus termino de contar tres, Harry sintió la conocida sensación de que lo agarraban por el ombligo, y lo arrastraban, claro que sin dolor.

Termino de sentir el tirón, y abrió los ojos se encontró, con el piso del vestíbulo de la Casa de los Black. Harry al ver a Remus todavía en el suelo, se levanto rápidamente y lo ayudo a incorporarse.

—¿Te encuentras bien, Remus?— pregunto Harry muy preocupado por la salud de su “casi” padre.

—Si Harry, me encuentro bien, pero... ya sabes la luna no ayuda mucho— respondió Remus con un gesto de dolor en el rostro cuando Harry lo ayudo a levantarse, le paso un brazo por sus hombros y lo ayudo a sentarse en un sillón de la sala. Harry al verse rodeado de las cosas de Sirius, se sentó abatido en otro sillón, con la cabeza recostada en el respaldar.

—¿Por qué aquí? —pregunto al vacío.

—No lo sé, pero espero que Albus no tarde demasiado. — respondió Remus a la pregunta echa por el ojiverde.

—No sabes como todo esto me recuerda a Sirius... —exclamo Harry por lo bajo— Todo aquí respira su carisma, su andar, su genio...

—Y vaya que si tenia genio —replico Remus con un tono divertido para aliviar la tensión.

—¿Y que pasara con la casa? ¿Se la quedara el ministerio de magia?—susurro Harry con los ojos cerrados y con los brazos cruzados.

—La verdad no sé que pasara con esta casa. Sabes me he enterado por ahí— Harry abrió los ojos y le lanzo una mirada que decía “¿y esas fuentes son?”—Bueno... me lo dijo Albus, ya que el vino una semana después de terminado el ciclo escolar, y pues encontró a Kreacher con un cuchillo en la mano.. Y pues se suicido — le contó simplemente.

—Voy... voy a la cocina por... por... un chocolate.— Balbuceo Harry antes de salir corriendo de la sala, ante la mirada atónita de Remus. No le había hecho bien visualizar a Kreacher tirado en medio de la sala y con la cabeza de fuera.

Sacudió la cabeza y caminó hacia la despensa y empezó a buscar “ojala y encuentre al menos un pan comestible, quien sabe hace cuanto que no habitan aquí.” Pensó Harry y se le hizo un nudo en la garganta, se había acordado de Sirius antes de la llamada vía chimenea, que en donde Sirius se encontraba en el piso superior dándole de comer a Buckbeack. “Ya deja de hacer eso, que Remus no debe verte así” se recrimino asi mismo.

—Bueno... ¿Con poco azúcar o mucha?— pregunto en voz alta.

—¡Nada mas con dos cucharadas!— respondió Remus desde la sala.

—¡Ok!... bueno —saco sus propias conclusiones y afirmo— entonces con media de azúcar.

Preparo el chocolate, lo puso en una jarra y salió con ella con dos vasos en manos.

—Remus aquí esta el choco... —dijo Harry quedándose con la palabra en la boca.—... late.

Se encontró con Remus dormido en el sofá. Harry sintió compasión de el, así que lo dejo ahí, para que descansara de la luna.

—Pobre Remus, ¿siempre amanecerá así después de la luna llena?” —Se pregunto Harry así mismo en voz baja.

De pronto las llamas de la chimenea se volvieron verde esmeralda, y de salió un anciano, con una larga barba plateada que le llegaba a la cintura, unos lentes de media luna, detrás de estos habian unos ojos azules que impactaban. Traía puesta una túnica muy llamativa, era de color azul marino con dibujitos de lunas, soles, estrellas... en fin si estaba llamativo, pero aun así infundía un profundo respeto.

—¡Buenas tardes Harry!, ¿Cómo has estado? — pregunto una vez salido de la chimenea. Pues paso lo inevitable, Remus se despertó al escuchar la voz del Profesor Dumbledore.

—¡Buenas tardes Profesor Dumbledore! —lo saludo Harry educadamente.—Remus... ¡quédate donde estas!—ordeno Harry con voz potente y firme. Había visto como se iba a incorporar para saludar a Dumbledore. Remus le hizo caso ya que no tenia muchas energías para levantarse sin que se le lastimaran las heridas que tenia.

—Buenas tardes Albus.

—Profesor Dumbledore, ¿Gusta chocolate?— pregunto Harry.

—Muchas gracias, Harry.— respondió Dumbledore.

—Esperen aquí, voy por un vaso.— dijo Harry antes de ir a la cocina y buscar otro vaso.

Dentro de la alacena encontró lo que buscaba. Agarro el vaso y fue caminando a paso rápido a la sala, donde Dumbledore y Remus hablaban en susurros y se callaron al verlo entrar.

Harry sirvió el chocolate, le dio un vaso a Remus y otro al Profesor Dumbledore que después de darle un sorbo se incorporo un poco y empezó a hablar.

—Quiero que no me interrumpan mientras hablo... por favor. Bueno Harry, venia a decirte que hemos encontrado el testamento de Sirius.—Harry hizo un ademán de abrir la boca pero al verlo Dumbledore, levanto la mano y le hizo un gesto para que no lo interrumpiera.—

—Te ha dejado todo a ti Harry, incluyendo esta casa—señalo a su alrededor— Como bien sabes la hemos estado utilizando como Cuartel General de la Orden del Fénix... pero esta casa tiene encantamientos, así que necesitamos que solamente hagas una sola cosa.

—¿Qué cosa Profesor Dumbledore?— pregunto Harry con un dejo de temblor en la voz y con las manos sudorosas.

—Bueno, si has heredado esta casa, tienes que decirle al estrato de la mama de Sirius que se despegue de la pared.—respondió Dumbledore.

—¡Qué!... —dijo con los ojos como platos.— Pero... si el año pasado intentamos quitarla mediante muchos hechizos dudo que ahora se pueda quitar por medio de eso.

—Bueno, Vamos a hacer esto, para pasar a otros puntos importantes.— Ordenó Dumbledore con su calma que a Harry lo desesperaba..

Harry, Remus y Dumbledore se levantaron de los sillones, (Remus con un poco de ayuda por parte de Harry)y caminaron hasta el vestíbulo. Allí se encontraba el retrato de la madre de Sirius, que en cuanto los vio entrar, empezó a decir:

—¿¿!!!!COMO SE ATREVEN A VENIR A LA ANTIGUA CASA DE LOS BLACK!!!!?? ¡SALGAN DE MI CASA ESCORIA INMUNDA, NO TIENEN DERECHO A PISAR LA CASA DE MIS PADRES!.—rugió la madre de Sirius.

—Bueno veras Harry, lo único que tienes que hacer es tocar con tu varita el retrato, y decir: “Yo Harry Potter, Heredero Político de La Familia Black, Te ordena que te quites de la pared.” Eso es todo.—explico lentamente.

—¿Eso eso todo?.— Dijo Harry con los ojos abiertos como platos.

Dumbledore al verlo así, no pudo reprimir una sonrisa y asintió. Harry se puso al lado del retrato que no dejaba de gritar, saco su varita y dijo con la voz más alta que la de la señora Black.

—Yo Harry Potter, Heredero de La Familia Black, Te ordena que te quites de la pared.— y como por arte de magia,(si como no xD) el retrato se fue despegando lentamente de la pared, y se fue haciendo más pequeño, mientras que la señora se fue quedando quieta en él ultimo lugar como estaba gritando, por ultimo el retrato quedo como si fuera una postal. Harry se agacho, lo recogió y se le quedo mirando.

—¿Me tengo que quedar con esto?.— pregunto Harry todavía en shock por lo que acababa de ver.

—No Harry, lo llevaremos a la cámara de los Black en Gringotts.— respondió Remus que hasta ahora no había hablado.— Esa cámara también la heredaste.— le recordó.

Harry lo miro un poco incomodo, ya que no quería tanto dinero.

Se sentía abrumado por tener que recordar a Sirius, y más cuando tiene la herencia de el, en sus manos. Se fue caminando muy despacio hasta los sillones y se dejo caer con todo le peso muerto. Dumbledore y Remus lo siguieron en silencio.

—¿Qué ha pasado con Voldemort?—pregunto Harry después de unos minutos de silencio que ninguno de los presentes se atrevió a romper.

—Voldemort, no ha dado señales de vida.— le respondió Dumbledore— Pero sabes que tanta calma no es nada bueno. Como bien me dijiste con Fawkes, esa información nos ha tenido a todos los de la Orden alertas, pero... —hizo una pausa que tenso todos los nervios de Remus pero sobre todo de Harry — No debemos estar tan paranoicos ya que cuando llegue el verdadero momento de la acción estaremos todos demasiado cansados, así que ahora estoy turnando a todos los integrantes de la Orden.

Pero también les digo que se mantengan alertas a todas las noticias que se han dado en el ministerio de magia. También sabes que Cornelius va a dimitir ¿verdad?—pregunto, Harry asintió con un semblante demasiado serio para el gusto de sí mismo.— Pues he estado con la junta del Wizegamont y he propuesto para el puesto de nuevo ministro de magia, a una persona que sabemos que no nos defraudara, siempre hará todo para el bien de la comunidad mágica, y eso lo sabes. Pero por ahora no te diré quien es esa persona, solo un dato mas, esta persona esta en la Orden del Fénix.—dijo muy contento de sí mismo Dumbledore.

Harry se confundió todavía mas con esta declaración, ya que tenia una idea de quien podía ser esta persona. Se sentía peor por la forma en que estaban utilizando la información que él le dio a Dumbledore para estar alertas todas las personas de La Orden del Fénix.

—Una cosa más Harry.— Lo interrumpió Dumbledore en medio de todos esos pensamientos con un semblante ultra serio. —No vas a poder salir de esta casa ya que voy a poner un encantamiento para evitar huidas. Ron y Hermione van a venir una semana antes del día de tu cumpleaños, quitare el hechizo, y podrán venir por medio de la red Flu. No puedes mandar lechuzas, ya que seria delatar tu ubicación.

Harry asintió medio conforme con la forma de su encierro. Se sentía como un dragón sin alas. Volvió a asentir.

—Harry esto que te voy a decir es mucho más importante que todo lo que te acabo de decir.— dijo Dumbledore.— Como bien sabes, hay muchas familias antiguas, y una de esas son las Malfoy, Black, Potter, Longbottom, Weasley, entre otras. Muchas familias son descendientes de personas muy importantes en la historia de la magia. Por ejemplo, Tu padre descendía de uno de los grandes fundadores de Hogwarts, su padre era el heredero de Godric Griffyndor, por lo tanto, él tambien lo era, y ahora ese cargo se ha pasado al muchacho que tengo delante de mí.

Harry se quedo con los ojos abiertos como platos al escuchar esto ultimo.