← Historia 28177 · de
Historia 28177 — capítulo 1
Prólogo:
Creo que lo primero de todo es presentarme. Me llamo Ariadna, aunque todos me dicen Ariad, tengo diecisiete años y estoy muerta.
Tendré que empezar por el principio sino pensaréis que estoy loca. Yo era una chica cualquiera, deseosa de vivir, de libertad, de sueños por cumplir, de encontrar al amor de mi vida, pero un mal día unos sicarios entraron en nuestra casa por error, y el resultado fue un balazo en todo mi lado izquierdo del pecho a quemarropa, es decir, en pleno corazón.
Después de eso ya creo que lo comprenderéis mejor.
Era de noche, mis padres ambos, eran médicos, cirujanos ejemplares que daban una conferencia en el hospital en el que más tarde me declararían muerta. Después había una gran cena a la que yo misma, debía asistir, pero horas antes me había peleado con mi madre por una tontería de nota, bueno tontería me parece ahora. Y decidí quedarme en casa.
Tras el disparó, no vi cuando los sicarios se fueron, ni vi cuando llamaron a una ambulancia los vecinos, o yo, no lo se, y cuando mis padres recibieron la llamada al busca de urgencia, sin saber que la herida de bala era yo. Ni siquiera vi cuando me intentaron reanimar y decidieron que era mejor dejar la bala donde estaba que sacarla.
Sólo se que vi el disparo en la oscuridad de mi habitación y al instante siguiente estaba en el mismo lugar sólo que observando el gran orificio sangrante que la bala me produjo. Me dolía, muchísimo. Pero según yo estaba viva. Hasta que me enteré que había muerto. ¿Cómo?. Ahora lo sabréis.
¿Qué pasaba ahora? ¿Todo lo que tenía planeado hacer? ¿Nada se cumpliría? ¿Todos mis sueños por cumplir? ¿Ya no formaría una familia? ¿No iría a la universidad? ¿Qué haría ahora?.
Me fui al armario, me cambié de ropa y me puse una camisa blanca holgada que no me rozara la herida. Cada vez que algo la tocaba mi cuerpo vibraba de dolor de los pies a la cabeza.
Salí de mi habitación pero la casa estaba sumida en una penumbra completa, no me atrevía a ir a ninguna habitación tenía demasiado miedo y lo peor es que no sabía de que.
Después de vestirme salí a la calle y lo extraño es que todo el mundo me veía. Lo sabía no porque todos me miraran o porque no se chocaran conmigo, sino porque le pedí la hora a un hombre y me respondió con total normalidad. Podía haber hecho cualquier otra cosa para saber si me veían pero no se me ocurría nada más.
Pero por mucho que quería ver lo normal de la situación, la maldita herida seguía ahí. Era como un sueño, con el fondo negro que te asfixia y deseas despertar pero no puedes. Sabía que lo que estaba viviendo era real pero buscaba la salida a sabiendas de que no la encontraría, no en el mundo en el que me encontraba.
Tardé algún tiempo en darme cuenta pero ¿quién eran todas aquellas personas? No me resultaba familiar la cara de ninguna de ellas. ¿Era eso normal? ¿Era todo así después de morirte? Lo cierto es que había estado en mi casa y aunque todo estaba igual, ¿dónde estaban mis padres y mi hermano?. ¿Me había muerto yo o ellos?.
Por mis comentarios no penséis que me tomé bien mi propia muerto, es sólo que me resultaba tan extraño…, que no parecía que me había muerto.
¿Acaso morirse era pasar a otro estado?. ¿Otra etapa de la no vida?.
¿Se crecería aquí? ¿Se haría una no vida normal?. Quizás no fuera tan malo. ¡QUIERO VOLVER A MI VIDA!.
Los rostros que me cercaban eran de lo más extraño, era como si algunas caras estuvieran deformadas o mi vista las deformara al mirarlas.
Entonces me giré y vi una cara, sólo con una cara me trajo de vuelta a la realidad. Todos estaban muertos, como yo.
Preludio:
“Cuenta una antigua leyenda, que en una olvidada biblioteca, en la parte más antigua de la ciudad, hay un libro olvidado en una polvorienta estantería de la sección prohibida.
Un libro del cual nadie sabe nada, ¿Quién lo dejó allí?. Si alguna vez se supo, ahora su nombre se ha perdido en el infinito mar de la memoria.
Si por la gracia de Dios, o desgracia, resultas ser el elegido, su canto te llegará a través de una cálida brisa de una tarde de verano, cuando el sol se esconda tras el inalcanzable horizonte para dejar paso a su eterno amor imposible, la luna.
Una vez que el libro vuelva a la vida, te perseguirá por cielo, mar y tierra, incitándote para ser abierto una vez más.
Cuando veas sus páginas de marfil, brillantes y suaves, como la nieve virgen de las más remotas montañas, haciendo resaltar sus letras rojas… como la sangre pura….
Cuando lo abras sabrás sin saber porque, que tu vida a llegado a su fin, con su angustia y terror…y con su calma. Sabrás que no puedes hacer nada para evitarlo, sólo dejar tu nombre escrito con sangre en las níveas páginas del libro muerto, para así vagar por la fina línea que nos separa a los muertos de los vivos, hasta que alguien se apiade de ti y rescate tu atormentada alma perdida ofreciendo la suya en tu lugar.
Tu alma perderá su memoria y conocimiento de tu vida pasada y, si sobrevives a la locura y consigues escapar de la desolación y el dolor, podrás volver a cruzar la línea, y dejaras de vagar por donde el libro maldito te llevó, podrás volver tu corazón a latir, a recuperar tu vida … o lo que quede de ella….”
Pero esto es sólo una leyenda. ¿Crees en ella?....