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Historia 28382 — capítulo 2

Lily llegó a su casa, ubicada en uno de los pocos barrios mágicos de Londres, por su rostro naufragaban cristalinas lágrimas, de impotencia y rabia, sus más básicos instintos homicidas clamaban por sangre, la de Crouch por desgraciado, la de esa rubia descarada y la de James por aceptar y quedarse con esa barbie de segunda mano.

Ya en su habitación, se quitó el traje que llevaba reemplazándolo por unos pantalones cortos y una polera de tirantes, caminó descalza en dirección al baño y estuvo a punto de matarse al tropezar con la toalla de James, que había quedado tirada antes de caer juntos en la cama, la recogió molesta y la colgó.

Luego se fue a la cocina a prepararse un café y después dejarse caer en el sillón en un vano intento de relajarse.

Cerca de las 10 de la noche, James entró a su casa, buscando desesperado a su esposa, cuando la halló estaba tendida en el sofá, con una revista sobre su abdomen y una tasa de café a medio acabar sobre la mesa de centro.

El moreno la observó tiernamente, lo que logró que ella lentamente abriese los ojos hasta verlo sentado frente a ella.

  • Llegaste – dijo irónica, observando la oscuridad del cielo, debía ser tarde. Se levantó con agilidad, dejando caer la revista, e intentó alejarse del merodeador que seguía con la mirada fija en ella.

  • ¿Dónde vas, Lily?

  • Lo más lejos de ti posible – las horas de sueño no había logrado aplacar su furia, y el hecho de que haya llegado varias horas después a la casa no mejoraba su estado anímico.

  • Lily, no te pongas así – James se levantó acercándose a su esposa, intentando abrazarla.

  • No me toques, Potter – alejándose de la tentación de los brazos del moreno – no quiero que te me acerques, así que comienza a hacerte la idea de dormir en el sillón – dijo antes de voltearse con gesto indignado hacia su habitación, pero los excelentes reflejos del merodeador evitaron que se alejara tomándola firmemente del brazo. – déjame, vete a pedir asilo con tu nueva esposa – eso ultimo hizo sonreír al merodeador, lo cual sólo complicó las cosas, ya que Lily se enfado más aún y le dio una patada en la pantorrilla.

  • Hey! Ya hemos hablado de los golpes, preciosa – el gesto burlón estaba desquiciando a la pelirroja.

  • Te los mereces – exclamó molesta – y quita es sonrisa idiota de tu rostro – el merodeador sólo ensanchó más su expresión, antes de aprisionarla con sus brazos evitando que se le escapara.

  • Estas celosa – dijo en un susurro sensual.

  • No lo estoy idiota, ¿acaso tendría que estarlo? – mirándolo suspicazmente.

  • Claro que lo estas, y lo sabes, te molesta que deba trabajar con Sammy – fueron las palabras mágicas, Lily ocupó su fuerza deshaciéndose de sus brazos y empujándolo lo más que pudo, y antes de que James dijese o hiciese algo más desapareció tras la puerta de su habitación – Lily, abre la puerta – se escuchó la voz del moreno.

  • No se me da la gana, vete al sillón o a la habitación de invitados, y déjame en paz.

Tras un rato, James logró entrar a la habitación, pero Lily no parecía estar ahí, la escuchó en el interior del baño y estuvo tentado de invitarla que se bañasen juntos, pero se contuvo así no lograría que su pelirroja favorita le dejara volver a dormir a su lado.

Mientras la esperaba se dedicó a mirar la fotografía que había en el velador de Lily, donde ella vestía un hermoso traje blanco y sonreía radiante, abrazándola se vio a si mismo, con un traje elegante, era el día de la boda.

  • ¿Qué haces? – Lily acababa de salir del baño, con su pijama y una crema en sus manos, mientras vestía sólo su ropa interior realzando las curvas de su cuerpo.

  • Nada – dijo con la expresión de un niño al que han descubierto haciendo una travesura, volteándose a ver a su chica, dejando la foto en su sitio.

  • ¿Cómo que nada? – alzando una ceja incrédula, se veía tan tierno con ese gesto travieso de niño pequeño, sólo provocaba que ella quisiera comérselo a besos.

  • Sólo te esperaba – otra vez esa expresión que la volvía loca, “maldición” pensó la pelirroja al ver que esos encantos siempre la debilitaban.

  • Y ¿para que? – “esta no te será tan fácil, Potter” pensaba para si.

  • Vamos, Lily, no te enfades conmigo, sabes que no es mi culpa – ahí estaba otra vez, aquella mirada de bambi pidiendo mimos.

  • Ya sé que no es tu culpa, pero no te veo molesto por que ya no seremos pareja – la vez de Lily sonó dura y fría.

  • Es que…

  • Te gusta trabajar con esa rubia – finalizó la pelirroja molesta.

  • No – se apresuró a contestar el merodeador – lo que sucede es que es una investigación interesante, Sammy no tiene nada que ver, ella…

  • ¿Sammy?, te casaste con ella esta mañana y ya tienen la intimidad suficiente de llamarla Sammy, mira James, haz lo que quieras, cásate con ella o haz que todo el mundo se entere de tu matrimonio con “Sammy”, pero no esperes que eso me agrade, porque el hecho de que en nuestro trabajo no sepan lo nuestro no significa que no me estés pasando a llevar. Haz lo que tengas que hacer, se el excelente profesional que has sido siempre, yo no te molestaré más con ese asunto. Pero te advierto una cosa – dijo la pelirroja tratando de controlar la rabia que recorría su cuerpo, se acercó lentamente al moreno señalándolo con un dedo – si llegas a engañarme, si quiera con el pensamiento James Potter, te quedarás sin una de tus esposas, y no precisamente una rubia. – James tragó con dificultad, la mirada de Lily era extremadamente peligrosa, sabía muy bien que era muy capaz de cumplir sus promesas aunque su corazón le dijese lo contrario.

  • No lo haré – aseguró el moreno.

  • Mas te vale, Potter – “aún esta molesta, maldición! porque tiene que llevar sólo lencería puesta, no me deja pensar con claridad” pensó el merodeador mientras un escalofrío le recorría el cuerpo.

  • ¿Podemos irnos a dormir ya? – apenas la tuviese a su lado le arrancaría la poca ropa y dejaría que sus cuerpos se entendiesen.

  • Claro – dijo con una amplia sonrisa – la habitación de invitados esta libre, puedes acostarte cuando quieras – la desilusión se dibujó en el rostro del moreno, la cual le duró muy poco mientras observaba a Lily quitarse el sostén con un movimiento sensual y ponerse una camisola de seda negra, luego quitarse las bragas y abrir las tapas de su enorme cama con la clara intención de dejarle fuera de la habitación.

  • Lily – no pudo evitar que su voz sonase ronca y ahogada, “me está torturando, no es justo” pensó el moreno.

  • Ni lo pienses – le cortó antes de pudiese decir algo más – estas casado, y yo no seré la otra, lo que me recuerda que puedo sentirme completamente libre.

  • ¿Qué quieres decir? – exclamó molesto.

  • Pues que si estas casado con “Sammy” – aquel nombre fue impregnado de todo el veneno que poseía su voz – yo estoy soltera y sin compromiso. Pensándolo bien, esto será divertido, Potter – dijo antes de acurrucarse en la almohada, James temblaba de celos, y decidió que esa también era su cama y que nadie le sacaría de ella. - ¿Qué haces? – dijo molesta la pelirroja, al ver que James se desvestía quedando en boxers, “Rayos! Con esos boxers negros es más difícil resistirse” pensó Lily.

  • Esta es mi cama, y no pienso irme – James se acostó al lado de su pelirroja, sintiendo la calidez proveniente de su cuerpo, y su piel se erizó, quería abrazarla, besarla, hacerla suya una y otra vez para demostrarle que ella era sólo suya y que estaba casada con él. Lily se volteó hacía el lado opuesto dándole la espalda, sólo así podría controlar lo que su cuerpo pedía a gritos.

  • Lily – susurró James posando una mano en la cintura de la pelirroja, el cuerpo de ella se tensó al contacto. Mientras el moreno sentía su corazón chocar con violencia su pecho.

  • ¿Qué quieres?, Duérmete ya, James – dijo con severidad y sin voltearse a ver esos ojos que podrían derretirla.

  • No quiero que seas soltera de nuevo – susurró en su oído al mismo tiempo que la abrazaba con autoridad por detrás. – Eres mía, y no voy a compartirte con nadie – la voz de James estaba cargada de celos y excitación cuando puso sus manos bajo la seda del pijama acariciando la piel del muslo de Lily, ella tembló ante el contacto de su piel y el aliento de James en su cuello. Las manos de merodeador recorrían con habilidad todo el costado de la pelirroja que se estremecía.

  • No hagas esto, por favor – dijo después de que un suave gemido se escapó de sus labios ante el contacto de los labios de James en su cuello, él hizo que se volteara para enfrentar esos ojos verdes que le hacían perder la cabeza, en ellos encontró el deseo, los celos y aquel sentimiento que logró que su corazón saltase de alegría, amor, la abrazó con fuerza pegándose a su cuerpo cálido, mientras su excitación aumentaba con cada respiración de la pelirroja.

  • Yo te amo sólo a ti, ninguna rubia cambiará eso – Lily al fin escuchó lo que ya sabía, pero le tranquilizaba oírlo, lentamente acercó su mano al abdomen del moreno, ahora fue su turno de estremecerse ante el suave roce de los dedos de Lily acariciando su piel, ella pronto estaba explorando con el gusto y el tacto aquel cuerpo que tan bien conocía, con los labios cubrió la suavidad de su cuello, y su lengua exploró el labio inferior carnoso y suave, al sentir lo que sus caricias causaban, la excitación de Lily creció al mismo ritmo, el cuerpo de acero y bronce de James se estremeció al contacto, Lily dejó un sendero de besos hasta los músculos de la cintura, el moreno sólo pudo cerrar los ojos y jadeó profundamente, ella sabía torturarle a la perfección, no en vano se pasó los 7 años del colegio evitándolo antes de acceder a su primera cita. La pelirroja sonreía traviesa, se acercó al rostro del moreno dejando una sendero en su piel con su suave aliento, cuando llegó a los labios de él los besó fugazmente, para luego alejarse y darle la espalda al merodeador dejándolo caer del cielo a la realidad. James se desesperó y volvió voltearla hacia él y atraerla con firmeza hacia su cuerpo. – no juegues con fuego – dijo con la voz grave.

  • Me gustan los riesgos – le desafió sintiéndose presa entre sus brazos, pero no había mejor lugar en el cual estar que entre sus brazos.

  • Hechicera – le susurró antes de fundirse en un apasionado beso y dejar atrás la realidad, los problemas, las discusiones, todo quedaba atrás cuando ellos estaban juntos, nada importaba más que ellos y sus sentimientos.

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Los días siguientes pasaron con extrema lentitud según la apreciación de la pelirroja, Lily se había dedicado al papeleo como segunda secretaria de Crouch, ayudando a Gloria con todo los que necesitaba.

Se sentía frustrada, molesta y ahogada detrás de aquel escritorio, ella prefería la acción, las batallas, hacer magia y el peligro. En cambio allí el máximo peligro al que podía enfrentarse era a un vociferador de algún “cliente insatisfecho” con la acción de los aurores.

Por otro lado, cada vez veía menos a James, y cuando lo veía la barbie rubia estaba colgada de su brazo, con la excusa de “practicar su papel de esposa”. Con que se le ocurriera practicar otras áreas de su papel de esposa, ella misma le aplicaría una maldición imperdonable, el gran problema era escoger cual, se debatía entre el cruciatus y el avada kedavra, pero francamente estaba analizando la idea de usar ambas.

Un brillo asesino cruzó los ojos verde esmeralda cuando observó a cierta distancia, al merodeador conversando animadamente con su “esposa” mientras ella se reía escandalosamente de lo que sea que él estuviese diciéndole.

Desde que comenzó la famosa investigación se pasaban horas encerrados en la oficina de James, o paseándose por los pasillos de la oficina cuando se aburrían de estar encerrados.

Gloria le había comentado el otro día que les había visto muy acaramelados, cosa que no logró más que enfurecer a la pelirroja y detonar una nueva discusión en casa con James.

Lily apartó la mirada de los nuevos “tortolitos” cuando sintió una punzada de dolor en su interior, si al menos no tuviese que ver esas escenas a cada instante no sería tan difícil sobrellevar toda esa situación, pero Crouch no tenía apuro con la investigación a la que ella debía ser asignada, así que se había visto obligada a permanecer ahí, a ver como otra le robaba a su hombre sin poder evitarlo.

  • ¡Que tarde es! – exclamó Gloria sacando de sus pensamientos a la pelirroja – Lily, ¿estas bien?, pareces cansada, bueno es comprensible hemos estado todo el día trabajando, es hora de irnos a casa.

  • Tienes razón, se ha hecho tarde, este trabajo es más agotador de lo que pensaba – dijo sonriendo a su compañera – creo que me daré un largo baño y me dormiré rápidamente – “ojala eso logre calmar mis nervios, o al menos me relaje un poco” pensó la pelirroja.

  • Es una idea excelente, creo que también haré lo mismo. Ahora si me voy, adiós Lily, cuídate, nos vemos mañana. – Gloria se alejó, Lily ordenó algunos papeles, tomó su cartera y se volvió a mirar a la pareja que seguía sumida en una entretenida e hilarante conversación, una mezcla de furia y dolor se apoderó de la pelirroja, en ese instante James alzó la mirada y la fijó en ella un momento largo, ella prefirió irse no quería seguir viendo eso, al menos tendría a su esposo en casa en unos momentos, ese pensamiento la reconfortó, antes de desaparecer en la chimenea.

  • James, me estas escuchando, James! – finalizó la rubia alzando la voz, logrando llamar la atención del merodeador.

  • ¿Me decías algo? – Lily acababa de irse, y él sólo quería estrecharla en sus brazos, recordarle que sólo quería estar a su lado, la extrañaba tanto, no sólo como esposa sino como su compañera de trabajo, su cómplice, juntos se compenetraban hasta el punto de saber lo que el otro pensaba, en eso radicaba el secreto de su éxito como profesionales. Samantha no era mala compañera, y era feliz de aprender todas las cosas nuevas que él pudiera enseñarle, era entretenido pasarse el día completo conversando, explicándole como era el trabajo de auror, lo que haría y las peleas a las que se enfrentaría. Se llevaban bien, ella era agradable y no se podía negar que era hermosa, pero ella no era su Lily, y eso simplemente le quitaba el encanto a su trabajo.

  • ¿Qué veías? – Sam miró la chimenea que el moreno miraba intensamente. - ¿Has visto a alguien?

  • No, no es nada, sólo me distraje, ¿en que estábamos?

  • Pues analizaba lo que nos ha dicho Crouch

  • Eso es una locura – exclamó el moreno exaltado.

  • La verdad yo también al principio pensé que lo era, pero ahora que lo analizo mejor creo que es una buena idea, nos ayudará a darle más realidad a nuestros personajes, así que vamos. – dijo levantándose, tomando sus cosas y acercándose a una chimenea.

  • ¿Cómo que vamos? ¿A dónde? – preguntó extrañado.

  • A tu casa, Jamsie, donde más – James no alcanzó a asimilar lo que Sam había dicho cuando ella ya estaba tomando los polvos flu y diciendo la dirección de su casa.

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Y, ¿Qué les ha parecido?

Si creen que deba dedicarme a otra cosa, es mejor que lo digan pronto jijiji.

Bueno, a Sammy se le ha ocurrido la gran idea de ir a casa de James, donde se supone no hay nadie, mucho menos una esposa incognita.

y si la rubia no tiene cuidado Lily es capaz de matarla, o como poco sacarle los ojos. (al menos yo lo haría :P)

Besos

Jaqui