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Historia 28382 — capítulo 6
Disclaimer: No soy rubia, ni millonaria ni mucho menos estoy en juicio contra Lexicon, así que en conclusión no soy la brillante J.K. Rowling y todo lo que reconozcais no me pertenece.
**Capítulo 6:**Ni en sus Sueños
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Lily, estas bien, llevas unas horas algo extraña, te sucedió algo en la galería – preguntaba preocupado el castaño. Estaban en el auto frente a la villa de la casa de Lily.
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Estoy bien, sólo algo impresionada, no he asistido a muchas fiestas de este tipo, pero estoy muy bien, te agradezco muchísimo tu invitación.
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Es genial que te haya gustado, por eso te invité, supuse que apreciarías más el arte que cualquiera de los ahí presentes.
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Gracias – dijo la pelirroja sonrojándose levemente. – ahora debo irme, nos vemos mañana, cuídate mucho, adiós – le besó en la mejilla, ese tipo de saludo o despedida estaba haciéndose una costumbre entre ellos, mientras él la observó hasta que se introdujo en su casa.
Mientras, desde la acera de enfrente un moreno oculto bajo una peculiar capa invisible afirmaba con fuerza su varita mágica.
Lily entró, se sentía devastada, ver al matrimonio Potter – Jones en plena actuación pública había logrado revolver su estomago dándole nauseas, cuando la rubia besó al merodeador en un gesto deliberado e innecesario de propiedad sintió que el sonido que haría la columna vertebral de la rubia cuando ella la quebrara en mil pedazos sería música para sus oídos, y el muy maldito de Potter ni siquiera la había rechazado.
Y se atreve a cuestionar mi vestido – dijo con rencor, mientras se quitaba los altos zapatos de tacón que había usado.
Aún estaba en el pasillo de la entrada de su casa, lanzó sus zapatos hacia el living, para no tropezar con ellos en la oscuridad, luego se enderezó, dejó su varita y cartera en la mesilla del recibidor, y antes de que pudiera hacer otro movimiento, unos fuertes brazos la tomaron por la cintura y sin previo aviso se vio acorralada contra la pared, mientras una mirada de chocolate en llamas observaba el rostro de ella que estaba a escasos centímetros de su “agresor”.
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¿Qué haces? – dijo con la voz cortada, mientras el cuerpo de él seguía teniéndola presa contra la pared y sus manos se movían inquietas en la cintura de ella.
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Te necesito, te amo tanto, me duele verte lejos, me duele ver que otro sea tu apoyo y yo sea sólo el imbecil que te esta haciendo sufrir. – dijo todo esto tan rápido que Lily no alcanzó a asimilar nada y dejó salir lo que la había ahogado la última semana.
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James, esto es una tortura, ya no puedo dormir ni pensar con claridad, han sido los peores días desde que estuviste un mes de novio con Missy “piernas largas” Turner. – él sonrió levemente al ver que ella aún recordaba ese incidente – llevas una semana fuera de esta casa y creo que enloqueceré – los ojos de Lily se llenaron de lagrimas contenidas.
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No, no sufras, sé que no es lo mejor, he tratado de renunciar a esta misión tantas veces, si con eso vuelvo a verte a cada segundo, pero no he podido. Lily, te juró que en mi mente, en mi corazón, en mi piel, en todo mi ser, sólo esta grabado tu nombre, eso nada ni nadie lo cambiará. – la pelirroja dibujo una hermosa sonrisa en su rostro, esas palabras eran bálsamo para sus heridas, no necesitaba nada más si él estaba ahí.
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En serio no te gusto mi vestido – dijo como niña pequeña mimada.
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Es hermoso, eres mi tentación más grande, aunque es cierto que no habría dejado que lo usases para salir con alguien que no sea yo, hoy sentí como si te hubieses vestido así para él y ya no pude pensar más.
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Me vestí así para ti, inconscientemente, no creí que te vería ahí, menos que te enfadarías por eso, considerando que eres tú quien se besó con esa…
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Ella se extralimitó con su papel, ya lo hablé con ella, no volverá a suceder.
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Mi idea de separarle todas las vértebras seguro le da una visión más clara y certera de lo que NO puede hacer con MI hombre. – James sonrió, seguían arrinconados en una pared del pasillo.
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Siempre y cuando me dejes hacer realidad lo que tengo pensado para ese idiota, así sabrá quien es el único que puede tocar tu piel.
James acariciaba con maestría la suave piel, que se insinuaba a través del elegante corte lateral del vestido, y un poco más allá, por su parte Lily no podía evitar estremecerse ante aquel intimo contacto que llevaba deseando desde hace demasiado tiempo, pronto sus labios se encontraron fundiéndose en la intensidad de un beso que se había tardado demasiado en llegar, ella hundió sus dedos en el cabello siempre alborotado de James, y él alzó de las caderas el delicado cuerpo de su mujer, el cual reaccionó automáticamente entrelazando las piernas alrededor de la cintura de su esposo.
Encontrando una posición incitante, la tentación en su esencia más pura.
James se dirigió a su habitación donde la luz de la luna tenía un romance con la blancura de las sábanas de su cama, dejó a Lily en el centro y descubrió que se veía aún más hermosa bajo el influjo lunar, más inalcanzable, más etérea.
Lily sentía vibrar la pasión bajo su piel, intentado recordar cada instante, cada detalle, cada gesto de James, cuando sus propias manos blancas y delgadas recorrían con caricias aquel cuerpo bronceado que se estremecía bajo su tacto.
La necesidad de él, la estaba ahogando y torturando cruelmente, mientras esa sonrisa de medio lado en el rostro de su esposo le devolvió la vida, el oxigeno y la razón en medio de esa locura.
James no podía dejar de observarla, de tocarla, completamente embelesado con la suavidad de su cuerpo. Con una fuerza nacida de sus ansias rasgó la tela del vestido, para que ella no pudiera volver a usarlo, para que sólo él pudiese ver lo que se ocultaba bajo el burdeo de la tela.
Ahí, bajo el escrutinio de su mirada, se veía aún más bella, más perfecta y más frágil.
Lily intentó reprocharle la pérdida de su hermoso traje, pero fue en vano, James reprimió aquella protesta con un beso que la dejó sin aliento, y su queja murió en su garganta ante la exquisita sensación de estar bajo su cuerpo. Pensó que ya tendría tiempo después para hacerle pagar por aquel ultraje a su vestido.
La amaba con todo lo que su cuerpo, mente y alma le permitían, mientras de sus labios nacían suspiros con su nombre LilyLilyLily, suspiros que iban a morir en la piel nívea y perfecta.
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James – suspiró Lily, mientras su esposo le quitaba la delicada lencería que escasamente cubría su cuerpo.
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¿Mmm? – James besaba, rozaba, respiraba en los múltiples rincones de aquel cuerpo, que conocía tan bien como si fuese suyo. “Es mío” pensó.
Lily no podía pensar, una lluvia de sensaciones le estaba provocando estragos en su interior, los besos de James, su aliento cálido en su propio cuello, la habilidad con la que él encontraba aquel espacio entre la clavícula y la base del cuello donde ella simplemente se rendía a ese sentimiento de calor en su bajo vientre y se convertía en mercurio liquido bajo el calor de James.
Sin embargo, Lily logró recuperar algo de cordura y notó que James aún iba irritante y completamente vestido contrastando con su propia desnudez, si hay algo que Lily detestaba era sentirse en desventaja y decidió remediar la situación, sacó las manos del cabello del merodeador e intento desabrochar la camisa, maldiciendo mentalmente la absurda cantidad de botones que contenía, no quería esperar, quería sentirlo ahora. Ya.
Imitando la fuerza que James había usado anteriormente con su vestido, prácticamente le arranco los botones de la elegante camisa de un sola vez, al fin pudo sentir su piel calida, tocarlo era sentir el fuego ardiendo con sensualidad sobre su piel, le acaricio con inusitada lentitud, como si por primera vez recorriese esa espalda ancha y firme que se arqueaba ante el roce de sus dedos, James tembló levemente bajo sus dedos, Lily sonrió triunfante y una poderosa sensación le embargó y la ayudó a ser tan minuciosa como pudiese, había tiempo y lo aprovecharía.
Acarició el cuello, los hombros y aquella vieja cicatriz bajo la clavícula derecha, repasó el contorno del tórax y aquellos esculpidos pectorales notando el escalofrío de placer anticipado.
Jugueteó con sus abdominales de acero fundido en sus manos, luego se concentró en aquel incipiente vello oscuro que pasaba el ombligo y seguía un camino prometedor que acababa más abajo del cinturón,
Al llegar a aquel borde del pantalón, James se estremeció, la expectación crecía desbordándoles.
Jugó con la piel, acarició cada herida hecha en batalla, logrando agitar la respiración de su esposo. Cuando no hubo piel que no haya tocado, Lily le quitó finalmente la camisa y dejando así sólo los pantalones en su sitio, reprimiendo el deseo de arrancarle toda la ropa y sentirlo muy dentro de ella.
No, esta vez le haría esperar, rogar que lo acariciase más abajo de la cintura, ahí donde toda su sangre se arremolinaba y hacía presión contra la tela del pantalón y contra ella misma.
James memorizaba expresiones, silencios ahogados y mordeduras de labios con las que Lily evitaba en vano que los gemidos se escaparan de su garganta, cuando él tocaba su pecho, acariciaba el borde y embriagaba de pasión el nacimiento de sus pezones, besándolos, saliva y piel mezclándose, “James.no...no.pares” sonaba entrecortada la voz de Lily en su oído
Amaba verla así, incitándole a continuar, a no acabar nunca.
Acarició el contorno de su cintura, las caderas, rodeando los muslos y adentrándose en una zona más sensible, más peligrosa y más húmeda.
Involuntariamente el cuerpo de Lily se arqueo contra el suyo, provocando más roce de caderas, más fricción, más sensación.
James se sentía extasiado, perdido en un volcán de sensaciones, era simplemente una locura sentir las caricias de Lily en su cuerpo y a la vez sentirla a ella respondiendo sensual, provocativa ante el placer que él le brindaba.
Quería hacer eterno cada momento, cada temblor del cuerpo de Lily contra el suyo.
Mientras esa necesidad creciente de ir más allá le hacía perder las fuerzas.
Ella con su mirada brillante y verde debajo de su propio cuerpo, sus pechos desnudos rozándose.
James enloquecía.
Lily no podía sucumbir, no aún, con ambas manos apoyadas en el pecho de él, le empujó con poca fuerza, él comprendió las intenciones de su esposa, pero sólo la dejó hacer cuando los juguetones dedos de ella atormentaron con exquisita destreza aquel pronunciado hueso de la cadera justo por debajo de la seguridad del cinturón. James se rindió y ella tomó el control besándole hasta quedar sobre él
James sabía que Lily le haría pagar cada ausencia, lo torturaría de la mejor forma, lo haría sucumbir y pedir clemencia, pero que importaba ya, esta vez su deseo se inflamaba con fuego en cada rincón.
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Buscabas peligro, y lo has encontrado Potter – Lily sentía su voz salir más clara y fluida de lo que creía.
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Lily – la voz ahogada del merodeador no era más que el inicio de esta tortura.
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La venganza es dulce, amor – susurró en el oído de James, calido aliento, besos húmedos, gruñidos inespecíficos desde la voz de él. Lily bajó por su cuello, con una estela de besos cortos, lengua atormentando la piel, dientes rozando en mordidas leves imperceptibles.
- Oh.Lil.Joder.Lily– ahogado, perdido bajo el cuerpo de su mujer, ella perfecta y experta, lo excitaba tanto que el pantalón le estorbaba, le apretaba, pero ella no le daría tregua con tanta rapidez.
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¿Me extrañaste? – “es un pregunta estúpida” pensó James a penas. Sabía que no podría resistir mucho más esta cruel venganza. – respóndeme, Potter, has pensado en mi, así, ahora, esto – James ahogó un suspiro con sintió la calida mano de Lily bajó su pantalón, entre sus boxers, no podía responder, se ahogaba, se perdía, no resistía.
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Sí – gruñó desesperado – Lily.ahhhh.Lil – ahora ella paseaba sus dedos con suavidad sobre la excitación de James, él contenía la respiración, ella le quitó los pantalones, le dejó el boxer negro “dios es exquisito” Lily sentía el poder correr por su cuerpo, en la sangre, cuando lo sentía estremecerse bajo esas caricias, ella lo sabía, era una energía deliciosamente excitante, estar sentada a horcajadas sobre sus caderas, con una mano acariciando su intimidad, atormentándolo, llevándolo al delirio. Pronto los dos estuvieron completamente desnudos, pero ella no le permitió tocarla, James se desesperaba.
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Ella te hace sentir algo de esto, James – Lily lo miró, exigiendo respuesta, sabía que él no podía mentir, no podía ni pensar, y ella estaba intentando no sentir tales descargas eléctricas en su cuerpo, abajo, más abajo.
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No, ni en sus putos sueños – habló estrangulado, Lily lo besó, labios, lengua, humedad, besos que piden más, exigen más, cuerpos sintiéndose, él volvía a vagar por aquel cuerpo femenino con sus manos, Lily aún arriba, sentada sobre el cuerpo de su esposo, comenzó a bajar con sus labios, siguiendo el camino marcado por sus músculos, el pecho, el abdomen, la cintura, su lengua rozando la intimidad, el corazón de James dio un vuelco, si no la detenía ahora, no podría detenerse y lo arruinaría.
Las manos de James, la sujetaron, la detuvieron, ella seguía torturándole, humedad y calidez, lo sentía, tenía que – Lily.joder.ahhh.Lily
Usó todas sus fuerzas, reunió algo de autocontrol, y los papeles volvieron a cambiar, ahora ella era la victima y James el victimario.
- Ella nunca – dijo luchando por aire – nunca, Lily. Yo no, jamás, sólo tú – cuando James rozó la humedad de Lily, se le agotaron las palabras, con la necesidad acumulada en semanas, con la cordura en el limite, entró en ella, con suavidad, aumentando el ritmo, la presión, el sudor los envolvía y la luna era un cómplice silencioso.
James*.así.eso* – Lily no podía respirar, no podía pensar, su cuerpo gritaba más, más, James, más.
Cuando el ritmo se volvió casi frenético, cuando ya no podían detenerse, Lily sintió como si el calor se desprendiera de su cuerpo y con contracciones intensas llegaba al éxtasis, James al mismo tiempo, en el puntó álgido y culmine sentía espasmos por doquier, sin dejar de besarla, aferrándose a ella, amándola más que siempre, cuando se diluía en ella un sonido gutural, un te amo se perdió entre los labios de Lily, ella se aferró a su espalda, sin miedo, la distancia fue saldada, y él como siempre, más que nunca era suyo, saliva y sudor en cada rincón, poco a poco el ritmo cedió y aún unidos se dejaron caer exhaustos, sobre la suavidad de las sábanas, testigos mudos de la acción de dos cuerpos y un complemento.
James se giró, dejó el cuerpo de Lily sobre el suyo, para que descansara en su pecho, ella perdía la noción del tiempo, se dormía.
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Te amo, Lily, más que mi vida – dijo James cerrando los parpados, pesados, el cansancio, el aroma a flores dulces de su mujer y amante, lo embargo, les envolvió.
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Lo sé, James, lo sé – ella agotada, le besó la barbilla, la mandíbula hasta llegar a los labios, un beso suave, tierno, que decía mucho más de lo que aparentaba con su inocencia, ella sonrió, el castaño y verde de sus ojos se encontraron durante un segundo eterno, brillantes, labios compartidos y James tuvo la sensación de que el mejor lugar en que podía estar, era allí, escondido bajo la piel de Lily Evans de Potter, aunque el mundo lo ignorase, sus corazones lo sabían, y eso era suficiente, por ahora.
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Yo también te amo – murmuró cansada, escuchando los latidos del corazón de James, que lentamente volvían a la calma, después de una experiencia adrenalínica, intensa y verdadera – te amo. – repitió, con sus rizos rojos cosquilleando la piel de James, perdiendo la realidad y adentrándose en un sueño tranquilo, el primero de ambos desde hace una semana, cuando James había salido de esa habitación con lagrimas en los ojos y una maleta.
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El sol se colaba por la ventana, insistente y molesto, con deseos impostergables de despertarla y Lily no había dormido nada aquella noche.
'y que noche' pensó sonriendo inevitablemente, su habitación nuevamente olía él, a masculinidad, sudor, celos y pasión abrasadora, sobre su cuerpo, cuando se consumieron juntos como tantas otras veces.
'No, esta vez no fue igual' pensó con la piel aún efervescente en todos aquellos lugares en que James la había tocado, besado, lamido y hasta mordido.
Esta vez, fue como la primera vez, con la misma impaciencia y fervor, con el mismo sabor a gloria y éxtasis de siempre, pero catalizado por las ansias y la necesidad. Justo como el primer beso y la primera vez que sus cuerpos se unieron en una rítmica danza que los llevo a disfrutar de placeres desconocidos.
Lily volvió a sonreír cuando la blanca sábana que cubría su desnudez repasaba los insondables caminos de las caricias eternas de aquella noche.
Abrió los ojos con cuidado, adaptándose a la luz, el sol nacía en el alba y ella se sentía pletórica, feliz, completa.
Como hace tiempo no se sentía.
Sus ojos verdes, más brillantes aquella mañana, buscaron el cuerpo de su esposo entre las sábanas, a su lado como siempre.
Aunque había algo diferente, el sonido acompasado de la respiración de James no estaba.
Lily solo fue conciente de ello cuando su mirada incrédula encontró una flor, un lilium tan rojo como sus propios labios, en el lugar donde debía estar el cuerpo de cierto merodeador.
No conforme con la flor James había dejado un papel en el cual relucía su caligrafía desgarbada, en escuetas líneas leyó con demasiada prisa sin dar crédito a lo que leía.
“Preciosa, me han llamado urgente, tuve que irme. Ha sido la noche más maravillosa que tengo el placer de recordar.
Te Amo
James”
Lily sintió un vacío en su estomago que se comenzó a expandir como veneno por sus venas en todo el cuerpo.
El se había ido.
La había dejado como a una de sus tantas conquistas en el colegio.
Ella sabía que no debía pensar eso, que era su trabajo, que era una tontería, pero no podía evitar sentir que retrocedía en el tiempo y su miedo más grande se hacía realidad.
“No eres sólo una aventura, no eres sólo una de las tantas conquistas de un merodeador, él es tu esposo, él te ama, esto es una puta locura”
Trató de convencerse, de que no era así, de que tenía que existir una razón de peso que explicase porque había desaparecido antes del amanecer sin despertarla. No ha huido, no ha huido, se repetía a si misma para aliviar la angustia que crecía inevitablemente.
Ahora todo en su interior se contraía, le faltaba el aire y el corazón parecía estar detenido.
Dolía, dolía y mucho.
Las lágrimas fluyeron con suavidad, sin poder detenerlas, sin querer evitarlas.
Por primera vez, desde que estaba con James, sentía esa soledad abrumadora y los brazos de él no estaban para reconfortarla.
Luego su mente se aturdió con preguntas aun más dolorosas, como dagas crueles clavándose en su confianza.
¿Qué podía ser tan urgente para desaparecer antes del alba?
¿Era ella?
Su esposa en sociedad, la mujer reconocida por todos, mientras Lily era abandonada en la madrugada.
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